frederik pohl
el día millónEN ese día del que quiero hablar, que llegará de aquí a unos diez mil años, había un chico, una chica y una historia de amor. Pues bien, aunque he dicho muy poco hasta ahora, nada de lo que he dic
feliz cumpleaños, querido jesúsFue la Navidad más desquiciada de toda mi vida. En parte fue culpa de Heinemann, ya que me vino con una de sus ocurrencias acerca de los regalos empaquetados que, ciertamente, parecía buena, pero