claude seignolle
el hombre que no podía morirSucede a menudo que se atribuyen demasiadas cosas al diablo. Sí… Me parece oír todavía los comentarios de aquellos aldeanos de Besse, en Auvergne, cuando pa
la mujer del vestido de lana de angoraCon un poco de desgracia, si sólo ambicionáis pasar un cuarto de hora de ensueño fácil e higiénico; pero con mucha suerte, si buscáis la rara perla de la ca