charles perrault
barba azulÉrase una vez un hombre que tenía hermosas casas en la ciudad y en el campo, vajilla de oro y plata, muebles forrados en finísimo brocado y carrozas todas d
caperucita rojaHabía una vez una niñita en un pueblo, la más bonita que jamás se hubiera visto; su madre estaba enloquecida con ella y su abuela mucho más todavía. Esta bu
el gato con botasUn molinero dejó, como única herencia a sus tres hijos, su molino, su burro y su gato. El reparto fue bien simple: no se necesitó llamar ni al abogado ni al
la bella durmiente del bosqueHabía una vez un rey y una reina que estaban tan afligidos por no tener hijos, tan afligidos que no hay palabras para expresarlo. Fueron a todas las aguas t
la cenicientaHabía una vez un gentilhombre que se casó en segundas nupcias con una mujer, la más altanera y orgullosa que jamás se haya visto. Tenía dos hijas por el est
la ratita presumidaÉrase una vez una ratita tan presumida que se pasaba los días contemplándose al espejo y peinando su cabeza y su colita traviesa. Pero no sólo era aseada co
las hadasÉrase una viuda que tenía dos hijas; la mayor se le parecía tanto en el carácter y en el físico, que quien veía a la hija, le parecía ver a la madre. Ambas
los deseos ridículosA la Señorita de la C. Si fuerais menos razonable me guardaría mucho de contaros esta fábula loca y poco galante que voy a relataros. De una vara de morcill
piel de asnoÉrase una vez un rey tan famoso, tan amado por su pueblo, tan respetado por todos sus vecinos, que de él podía decirse que era el más feliz de los monarcas.
pulgarcitoÉrase una vez un leñador y una leñadora que tenían siete hijos, todos ellos varones. El mayor tenía diez años y el menor, sólo siete. Puede ser sorprendente
riquet el del copeteHabía una vez una reina que dio a luz un hijo tan feo y tan contrahecho que mucho se dudó si tendría forma humana. Un hada, que asistió a su nacimiento, ase