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william wilson

la reina en el castillo de la luna

(La reina Michell caminaba lentamente por los pasillos del castillo, admirando las alfombras de seda y las paredes adornadas con tapices de lana.)
Rey William: (se acerca a la reina desde detrás, cubriendo sus ojos con sus manos) ¿Adivina quién soy, mi querida Michell?
Reina Michell: (sonríe y se gira hacia él) Mi querido William, siempre tan divertido. ¿Qué traes entre manos esta vez?
Rey William: (le quita las manos de los ojos y le ofrece un ramo de rosas rojas) He venido a ofrecerte estas rosas, mi reina. Para demostrarte mi amor y mi devoción.
Reina Michell: (sonríe y acepta el ramo de rosas, oliéndolas) Oh, William, siempre tan romántico. Te agradezco tus bellas palabras y este hermoso ramo. Pero sabes que mi corazón solo pertenece a uno.
Rey William: (asiente comprensivo) Sí, lo sé, mi querida Michell. Tu corazón pertenece a nuestro país y a nuestro pueblo. Pero eso no me impide amarte y desear lo mejor para ti.
Reina Michell: (le da un suave beso en la mejilla) Eres un buen hombre, William. Un gran rey y un fiel compañero. Te agradezco todo lo que haces por mí y por nuestro reino.
Rey William: (sonríe y le toma la mano) Siempre estaré aquí para ti, mi reina. Para protegerte y servirte. Porque eres la reina en el castillo de la luna, y yo soy tu fiel caballero.
Reina Michell: (sonría y asiente) Me encantaría, William. Me encanta ver la luna desde el balcón del castillo.
(Caminan juntos hasta el balcón, donde la reina se apoya en la barandilla y mira hacia arriba)
Rey William: (se pone a su lado y le sostiene la mano) ¿Ves esa luna llena y brillante, mi querida Michell? Eso es lo que siento por ti. Un amor puro y brillante, que nunca se apagará.
Reina Michell: (sonríe y le mira a los ojos) Y yo siento lo mismo por ti, William. Eres mi roca, mi compañero de toda la vida. Te amo con todo mi corazón.
Rey William: (la abraza suavemente) Te amo también, mi reina. Eres mi todo.
(Se besan tiernamente, mirando juntos la luna llena en el cielo.)
Reina Michell: (se sobresalta al ver que la luna se torna negra) ¡William! ¿Qué está pasando?
Rey William: (la sujeta fuertemente, tratando de mantenerla a salvo) No lo sé, mi querida Michell. Pero no te preocupes, estoy aquí para protegerte.
(De repente, sienten que están siendo arrastrados hacia la luna negra, como si estuvieran siendo absorbidos por un agujero negro)
Reina Michell: (grita, aterrada) ¡William, ayúdame! ¡No quiero ser comida por esa cosa!
Rey William: (la sujeta con fuerza y trata de resistir la fuerza que los arrastra) No te preocupes, mi querida Michell. No te dejaré ir. Lucharé con todas mis fuerzas para protegerte.
(La luna negra los absorbe completamente y caen en un mundo extraño y peligroso, lleno de seres que quieren comérselos)
Reina Michell: (grita, aterrada al ver que el monstruo la tiene en su poder) ¡William, ayuda! ¡No quiero ser comida por este monstruo!
Rey William: (actúa rápidamente, sacando su espada y corriendo hacia el monstruo) ¡Suéltala, monstruo asqueroso! ¡No te atrevas a tocar a mi reina!
(El rey le lanza su espada en el aire y con un habilidoso movimiento, le corta la mano al monstruo, liberando a la reina)
Reina Michell: (cae al suelo, llorando de alivio) ¡William, gracias! ¡Me has salvado la vida!
Rey William: (la abraza y le acaricia el cabello) No te preocupes, mi querida Michell. Siempre estaré aquí para protegerte. Eres mi todo y haré cualquier cosa por ti.
(La reina Michell caminaba lentamente por los pasillos del castillo, admirando las alfombras de seda y las paredes adornadas con tapices de lana.)
Rey William: (se acerca a la reina desde detrás, cubriendo sus ojos con sus manos) ¿Adivina quién soy, mi querida Michell?
Reina Michell: (sonríe y se gira hacia él) Mi querido William, siempre tan divertido. ¿Qué traes entre manos esta vez?
Rey William: (le quita las manos de los ojos y le ofrece un ramo de rosas rojas) He venido a ofrecerte estas rosas, mi reina. Para demostrarte mi amor y mi devoción.
Reina Michell: (sonríe y acepta el ramo de rosas, oliéndolas) Oh, William, siempre tan romántico. Te agradezco tus bellas palabras y este hermoso ramo. Pero sabes que mi corazón solo pertenece a uno.
Rey William: (asiente comprensivo) Sí, lo sé, mi querida Michell. Tu corazón pertenece a nuestro país y a nuestro pueblo. Pero eso no me impide amarte y desear lo mejor para ti.
Reina Michell: (le da un suave beso en la mejilla) Eres un buen hombre, William. Un gran rey y un fiel compañero. Te agradezco todo lo que haces por mí y por nuestro reino.
Rey William: (sonríe y le toma la mano) Siempre estaré aquí para ti, mi reina. Para protegerte y servirte. Porque eres la reina en el castillo de la luna, y yo soy tu fiel caballero.
Reina Michell: (sonría y asiente) Me encantaría, William. Me encanta ver la luna desde el balcón del castillo.
(Caminan juntos hasta el balcón, donde la reina se apoya en la barandilla y mira hacia arriba)
Rey William: (se pone a su lado y le sostiene la mano) ¿Ves esa luna llena y brillante, mi querida Michell? Eso es lo que siento por ti. Un amor puro y brillante, que nunca se apagará.
Reina Michell: (sonríe y le mira a los ojos) Y yo siento lo mismo por ti, William. Eres mi roca, mi compañero de toda la vida. Te amo con todo mi corazón.
Rey William: (la abraza suavemente) Te amo también, mi reina. Eres mi todo.
(Se besan tiernamente, mirando juntos la luna llena en el cielo.)
Reina Michell: (se sobresalta al ver que la luna se torna negra) ¡William! ¿Qué está pasando?
Rey William: (la sujeta fuertemente, tratando de mantenerla a salvo) No lo sé, mi querida Michell. Pero no te preocupes, estoy aquí para protegerte.
(De repente, sienten que están siendo arrastrados hacia la luna negra, como si estuvieran siendo absorbidos por un agujero negro)
Reina Michell: (grita, aterrada) ¡William, ayúdame! ¡No quiero ser comida por esa cosa!
Rey William: (la sujeta con fuerza y trata de resistir la fuerza que los arrastra) No te preocupes, mi querida Michell. No te dejaré ir. Lucharé con todas mis fuerzas para protegerte.
(La luna negra los absorbe completamente y caen en un mundo extraño y peligroso, lleno de seres que quieren comérselos)
Reina Michell: (grita, aterrada al ver que el monstruo la tiene en su poder) ¡William, ayuda! ¡No quiero ser comida por este monstruo!
Rey William: (actúa rápidamente, sacando su espada y corriendo hacia el monstruo) ¡Suéltala, monstruo asqueroso! ¡No te atrevas a tocar a mi reina!
(El rey le lanza su espada en el aire y con un habilidoso movimiento, le corta la mano al monstruo, liberando a la reina)
Reina Michell: (cae al suelo, llorando de alivio) ¡William, gracias! ¡Me has salvado la vida!
Rey William: (la abraza y le acaricia el cabello) No te preocupes, mi querida Michell. Siempre estaré aquí para protegerte. Eres mi todo y haré cualquier cosa por ti.
(Los dos se miran a los ojos, sabiendo que juntos pueden enfrentar cualquier peligro en este mundo desconocido)
Rey William: (ve que el monstruo todavía está vivo y se enfurece) ¡No te dejaré ganar, monstruo miserable! ¡Pagarás por lo que has hecho!
(El rey se lanza hacia el monstruo y con un habilidoso movimiento, le corta la cabeza con su espada)
Reina Michell: (se sienta en el suelo, agradecida y asombrada) ¡William, eres increíble! ¡Nunca había visto a nadie luchar así!
Rey William: (sonríe, ligeramente cansado) Solo estoy haciendo lo que debo, mi querida Michell. Haré cualquier cosa por protegerte y salvar nuestro reino.
(Los dos se abrazan con fuerza, sabiendo que enfrentarán cualquier peligro juntos y salvarán su reino a cualquier costo)
Reina Michell: (se siente mareada y confundida al volver a aparecer en el balcón del castillo) ¿Qué ha pasado, William? ¿Era todo un sueño?
Rey William: (la abraza suavemente y le acaricia el cabello) No lo sé, mi querida Michell. Pero lo importante es que estamos aquí, juntos y a salvo.
Reina Michell: (se aferra a él, aún temblando) Sí, tienes razón. Estoy agradecida de que estemos juntos y a salvo.
Rey William: (la besa tiernamente) Te amo, mi querida Michell. Eres mi todo y haré cualquier cosa por ti.
Reina Michell: (sonríe y le devuelve el beso) Te amo también, William. Eres mi roca y mi compañero de toda la vida. Juntos enfrentaremos cualquier peligro y protegeremos nuestro reino.