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scotty sinclair

copas de más

Regresa a casa de madrugada con varias copas de más. Tropieza, cierra la puerta y se dirige a su habitación con paso vacilante.
Mario está enfadado con el mundo porque sus padres lo han castigado sin salir. Aún no está dormido y la ha escuchado llegar. Sabe que ella es una juerguista y posiblemente habrá llegado borracha otra vez. Parece la ocasión perfecta para poder ver, por fin, un par de tetas de verdad. Su primer par de tetas reales. Espera un instante y sale para ir al cuarto de baño.
La puerta de ella está entreabierta y él echa una fugaz miradita. La ve recostada en su cama. Parece que se ha quedado dormida mientras se quitaba la ropa. Sin pensarlo dos veces, entra y cierra. Pone sus manos sobre el sostén negro y acaricia esos pechos enormes y bien formados. Primero tímidamente, luego con más ansia. Los agarra, los aprieta, los estruja. Intenta desabrochar la prenda, pero no es capaz. Finalmente, decide bajar la licra del sujetador, plegándolo hacia abajo y sacando ambos volúmenes al exterior. Sigue manoseándolos a placer mientras su polla crece dentro de sus holgados boxers.
Ella se mueve y Mario se corta un poco. Falsa alarma, sigue dormida. Así que puede continuar con los tocamientos, llegando incluso a lamer y chupar ambas tetas con lujuria.
Es entonces cuando decide que no puede más. Ella no se va a despertar, lleva una cogorza de aúpa. Así que se saca la polla y empieza a masturbarse mientras, con la otra mano, sigue tocando el precioso y exhuberante cuerpo de la chica.
Mayte se revuelve de nuevo entreabriendo los ojos, aunque sin llegar a despertarse completamente. Se incorpora un poco y echa su boca hacia el miembro hinchado que está siendo sacudido cerca de su cara. Se lo mete todo entero en la boca, de golpe, y succiona con fuerza. Mueve sus labios sobre la carne caliente unos instantes y vuelve a quedarse dormida con la polla dentro de su boca.
Mario no da crédito a lo que acaba de ocurrir. La agarra de la cabeza con ambas manos y empieza a embestir tímidamente. Está tremendamente excitado y aquello le gusta. Continúa un rato más, hasta que ella vuelve a abrir los ojos y lo interrumpe. Aparta la cara de su entrepierna y se echa hacia atrás.
—No seas listillo, vamos a follar que yo también quiero pasármelo bien. - farfulla mientras se coloca en una postura más cómoda.
Se abre de piernas, arremangándose hacia arriba su diminuta minifalda y apartando el tanga hacia un lado.
—Vamos, ven. —le dice a Mario agarrándolo de la polla y tirando hacia ella.
Él se coloca encima e intenta meter su pene duro y colorado en el sexo de ella, aunque no parece encontrar el camino. Mayte vuelve a agarrar su rabo y se lo mete en el coño mientras suelta un gemido largo.
El chico hunde su cara entre las dos enormes tetas y recorre ese cuerpo suave con sus manos. No deja de mover las caderas de forma salvaje y descontrolada, embistiendo dentro de ese coño mojado. Su pene duro pasa a través de los labios vaginales y martillea una y otra y otra y otra vez. Con ganas, con energía, con fuerza. Mayte cierra los ojos de vez en cuando, sin dejar de suspirar y gemir suavemente en ningún momento. A veces lo mira extrañada, otras le acaricia el pelo o le apretuja el culo. No deja de hacer fuerza con sus músculos internos mientras mueve las caderas adelante y atrás.
Demasiadas emociones para Mario. Su cuerpo ya dice basta. Un cosquilleo y un calor increíble lo invaden por completo. La saca del interior de Mayte, mientras la leche comienza a salir a borbotones, caliente y espesa, impaciente y descontrolada. La corrida cae sobre su minifalda y sobre el edredón, sobre su vientre y sobre sus muslos.
Aquella invasión de alcoba terminó mejor de lo que él mismo podría haber imaginado. Pero, ¿qué pasará mañana cuando ella se despierte?