En El Corte Inglés tampoco lo tienen. ¿De dónde habrás sacado ese nombre que has escrito en la carta? No es que esté agotado, es que no lo conocen. Pero tú lo has puesto muy claro con tu letra redonda de niña que de mayor quiere ser maestra.
Es que no sé si es una muñeca, un set de peluquería o un juego de mesa. Intento recordar lo que me has ido contando mientras pensabas lo que pondrías en la carta. Recuerdo que ajaste el catálogo de juguetes que apareció en el buzón de tanto mirarlo y remirarlo. Que estuviste dudando entre la guitarra y la casita de dos plantas. Pero que al final descartaste ambas opciones. Para quedarte con ese juguete tan especial que tiene un nombre irreconocible para todos los dependientes de jugueterías de Madrid.
Le he dicho a tu padre, que intentaré buscarlo en Barcelona. Total me cojo el AVE y en el mismo día voy y vuelvo y aún así llego a tiempo a venir a verte como todos los días. Me ha mirado como si estuviera loca. Últimamente lo hace todo el tiempo. Y después ha dicho que mejor me fuera a la cama. Que necesitaba descansar.
Eso dice. Y que para qué armé el arbolito, el belén, puse las luces en el balcón y los dibujos nevados en la ventana. Que para qué. Que quién los va a ver. ¡La niña!, respondí sorprendida de que lo preguntara. Y él me besó en la frente y me acompañó hasta nuestro cuarto. ¿Sabes, cariño? Cuando un hombre te besa en la frente, es que ya no hay nada entre tú y él. Un hombre que te ve como una mujer, no te besa en la frente. Sé que lo nuestro está terminado, pero no quiero darte el disgusto de ver a tus padres separados, mi niña. No te lo mereces.
Acabo de encontrar el nombre de tu juguete en Google. ¿Cómo no se me ocurrió preguntarle antes al sabelotodo este? ¿Puedes creer que pone que es algo que no se fabrica desde hace al menos cinco años? Que estuvo de moda a finales de la década pasada. Están locos. Hay algo importante que debes saber: nunca te creas todo lo que pone internet. A menudo son mentiras. El 80 por ceinto de las veces lo son. Ahora las llaman fake news, pero son engaños puros y duros de toda la vida. Te vas a reír si te cuento que en nuestra familia hay una fake new que circula desde hace tiempo. Para que una fake new nazca, hacen falta dos cosas: alguien que diga una mentira gorda con aire de superioridad o con la autoridad que le confiere su cargo, y cientos de tontos que la propaguen. Uno se la cuenta a dos, estos dos a otros cuatro, los cuatro a otros ocho, y así. La cosa crece como una bola de nieve.
En nuestro caso, la mentira gorda la pronunció aquel médico bajito de gafas que estaba de guardia en el hospital del pueblo la tarde de tu última cabalgata. ¿Te acuerdas de él? Mejor que no lo recuerdes, cariño. Era muy antipático. Dijo no sé qué de la masa encefálica, del daño cerebral, y de que no creía que fueras a despertar. Eso, y otras barbaridades que prefiero ni contarte. Hay que ver cómo le gusta a los médicos usar términos complicados para que no te enteres de las verdades. Y a la vez, usar términos simples para que te tragues sus mentiras. Qué sabrá él de si te despertarás o no. Pues así como te cuento, él fue el que puso el primer granito, y la cosa empezó a rodar y rodar hasta convertirse en esta gigante bola de nieve, que hasta tu propio padre ha ayudado a alimentar. Pues eso, una fake new en toda regla, que por circular, circula entre nuestra familia, los vecinos, tus amigos… ¡Hasta tus profesores han picado el anzuelo! Me he encontrado los otros días con tu profe de música, la del lunar en el mentón, y en lugar de mandarme recuerdos para ti, me ha dicho que tenía que ser fuerte. Por supuesto que soy fuerte, eso no me lo tienen que decir ella ni su lunar, por más profesora que sea.
Bueno, me tengo que ir, cariño, que ya viene la enfermera, la de la cara de bruja, a sacarme de aquí y además tengo que ir a ayudar a los reyes. Prométeme que te portarás bien, faltan apenas unos días para que vengan y están muy desorientados buscando este juguete de nombre extraño que como cada uno de los últimos siete años, se te ha ocurrido pedir.