Ana ya tiene diecisiete años según sus papás ya es grande para tomar responsabilidades de esas que implican cosas aburridas, pero aún es una niña cuando quiere hacer algo más que la niña buena de casa en otras palabras ir de fiesta, esas que sus compañeras comentan cada mañana con cara de sueño especialmente los viernes esos días se hacen planes desde la salida hasta la primera hora del domingo. Es como si el tiempo se detuviera y una vez allí se acelerara y no fuera suficiente nunca. Las mejores cosas pasan en una fiesta, bailas, bebes y coqueteas con el chico que te gusta si tienes suerte puedes llegar tan lejos como tu osadía te lo permita. Con la seguridad de que serás el comentario del desayuno del lunes.
Para Ana, la vida transcurría tan monótona que sabía lo que pasaría a cada avance de las agujas del reloj, si tan solo fuese valiente tanto como para ir a esa fiesta arriesgarse por él, por Iñaki el culpable de las burlas de los últimos tres meses. Ella había decidido dejarlo en el olvido porque estaba convencida de que jamás tendría si quiera una mirada suya, prefería admitir la derrota que el amor imposible trae consigo y seguir con el papel de niña buena y aplicada que interpretaba a la perfección y por el que se había ganado el apodo de ñoña.
Un día mientras estaba en una de las cabina de los baños se enteró de que Javiera, la popular del curso haría una fiesta, pero no cualquiera una de esas que se comentan tres meses después de realizadas ya que sus papás le dejarían a cargo la casa— suerte de ser niña rica con padres desalmados— Pensó irritada. Mientras las huecas seguían cacareando como gallinas ella recibía la información que justificaba cambiar de parecer respecto a Iñaki.
— La fiesta será este viernes invitaron a lo mejor de lo mejor de la clase o sea todos van a estar ahí incluido el príncipe de la Javi— Contaba entusiasmada una de las chicas— Va a ser el evento del año quien no esté en la fiesta puede llamarse indigente— Dijo otra con desprecio.
Ana sabía que estaba en el grupo de “los indigentes” a los que usaban para conseguir las tareas y los trabajos a los que les prometían cielo y tierra por salvarse el culo al final del semestre. Incluso ella había caído en ese juego de promesas con tal de ser aceptada en el grupo de las populares. Ahora solo bastaba con idear un plan para colarse en el evento del año y conseguir su objetivo tenía solo un par de horas para idear algo decente pero sobre todo sin fallos.
Con esto en mente salió de la cabina se lavó las manos ignorando a las cotorras y pasó desapercibida otra vez, la última al menos eso esperaba.
Al llegar a la sala la clase de matemáticas estaba en pleno auge entre logaritmos y ecuaciones se mezclaban cuchicheos de esos que sabes que hablan de ti como si no tuvieran otro tema de conversación. Ana fue a su puesto allí la esperaba su amiga Fernanda quien al sentir la puerta levantó la vista y le entregó una sonrisa tímida. Una vez reunidas en su sitio volvieron a sus cuadernos pues sabían que al sonar el timbre habría tiempo para conversar.
— Ana, venga a resolver este binomio a la pizarra— pidió la profesora. La chica se levantó de su silla y camino con paso firme hacía la pizarra, tomó el marcador y comenzó a resolver el problema no pasó mucho tiempo para que se escuchara una voz diciendo: —Eso es lo que a la nerd le gusta, se emociona con los números pobre ñoña. Así era Iñaki, cruel despiadado y ella lo sabía aguantó como pudo el insulto y resolvió el ejercicio mientras la profesora llamaba al orden en la sala. Ana devolvió el marcador y regresó a su puesto con la frente en alto. Nada ni nadie le quitaba la satisfacción de ser buena en los estudios. Si era nerd, pero sabía que llegaría lejos nadie la detendría ni siquiera Iñaki.
—No le hagas caso es un tonto qué sabe él lo que es ser bueno en algo si la única neurona que tiene la usa ya sabemos para qué —le dijo Fernanda con un tono irónico — Tranquila Fer no pasa nada. —contestó ella restándole importancia al asunto. Volvieron a su trabajo hasta que el timbre anunció el final de la hora, el ruido estrepitoso de las sillas y las mesas chirriando anunciaba la estampida de las bolsas de hormonas que eran los compañeros de Ana. Ella y Fernanda salieron al final de la estampida como siempre hacían para demostrar que aún quedaba humanidad en los adolescentes, fueron al patio y se sentaron en un banco bañado por los rayos del tibio sol de la mañana, sacaron sus respectivos snacks y comenzaron a conversar.
— ¿Qué piensas hacer este viernes? Emilia y Macarena quieren que vayamos al cine a la función de las nueve — Preguntó Fernanda. — Este viernes tengo que cuidar a mi prima mis papás van a la fiesta de la empresa de mis tíos así que me quedo de niñera—mintió. Al menos no del todo ya que sí habría fiesta pero no cuidaría a nadie ella se quedaría en casa sola. Oportunidad perfecta para llevar a cabo su plan.
— ¡Qué lata! Bueno para otra vez será— contestó Fernanda resignada. — Ya viste la revolución que se armó por la fiesta de Javiera ¿no? Pobres y tristes especímenes su vida gira en torno a cuantos litros de alcohol son capaces de beber y cuantos culos son capaces de tocar. Patético — Sentenció.
— Eres demasiado dura, Fer acaso ¿No querías ser parte de esas fiestas? Mal que mal tenemos su misma edad—Respondió con tono conciliador
— ¿Crees que me gustaría ser la comidilla del colegio por medio año solo por una borrachera y un polvo? —Preguntó con enojo.
— No, pero… — ¿Qué desayunaste hoy, leche con estupidizador? ¿Quieres ser como esas que ves allá? — señaló sin importarle nada
— ¿Crees que no me gustaría ser normal? — Preguntó con hastío
— Ana, si por normal entiendes ofrecerse al mejor postor no, gracias prefiero ser anormal. — Respondió
— Ya lo sé, déjenoslo así. ¿Quieres venir a casa a ver Carrie? —Preguntó esperanzada de recibir un sí como respuesta.
— Claro, no hay nada mejor como la venganza de una inadaptada en la fiesta de graduación. —Dijo entre risas.
Pasaron la tarde viendo la adaptación de la novela de Stephen King, comentaban los episodios claves y se imaginaban qué pasaría si estuvieran en su lugar. Ana sabía que a diferencia de Fer, ella sí tendría la oportunidad de vengarse no tan radicalmente como el personaje de King, pero su revancha sería justa y se quitaría las ganas que tenía pendientes por saciar.
Era hora de llevar a cabo su plan tenía exactamente cuatro días para conseguir que Iñaki cayera en su trampa el procedimiento era simple: infiltrarse en el mundo de salas de chat que frecuentaba, hacerle creer que era una chica atractiva y “accesible”, conseguir que la invitara a la fiesta
Esa misma noche se conectó al chat con el nombre de Jessica_17, un nombre que sonaba a una chica atrevida y divertida y un señuelo para su incauta víctima quien era fácil de reconocer bajo el seudónimo de Soytodoloquenecesitas— ¡qué básicos resultan los hombres sobre todo los adolescentes! Sin pensarlo dos veces abrió una ventana privada para hablar con él
Jessica_ 17: Hola chico listo ¿Cómo sabes lo que necesito?
Soytodoloquenecesitas: Hola preciosa. Fácil las chicas lindas como tú son un libro abierto para mí. — se vio tentado por la foto de perfil de Ana, una chica sin anteojos, con un vestido ajustado pelo largo y liso hasta la mitad de la espalda. — no la reconocería ni en un millón de años era lo opuesto a ella. Aunque eran la misma chica. Vamos a ver engreído hasta dónde puedes llegar —pensó. —
Jessica_17: ¿Qué es lo que ves en este libro abierto? Cuéntame.
Soytodoloquenecesitas: Eres hermosa, por tu nombre puedo deducir que te gusta provocar y que no tienes miedo a lo que digan los demás. — Que cuentero, seguramente tiene un cuaderno lleno de frases hechas que puede usar en cualquier ocasión —
Jessica_17: Vaya, vaya de verdad me has sorprendido parece que me estuvieras viendo. Pasaste la prueba, es más me has intrigado. Cuéntame cosas de ti quiero conocerte.
Soytodoloquenecesitas: Me gusta disfrutar de la vida no me privo de nada, me rodeo siempre de lo mejor, me muevo en círculos sociales de categoría, Hago lo que quiero sin darle cuentas a nadie. Soy un joven que vive el momento.
Jessica_17: Tienes las cosas claras, me gustan los hombres como tú no como los de nuestra edad que no saben lo que quieren. Me gusta saber a quién me estoy enfrentando. . — tiene que morder este anzuelo no hay de otra solo espero que sea lo suficientemente tonto como para caer. — pensó mientras daba clic en enviar.
Soytodoloquenecesitas: Preciosa yo no quiero ser tu enemigo, podemos ser amigos especiales si quieres la pasaremos muy bien juntos. Te lo aseguro,
Así se pasaron las tres noches restantes entre charlas sugerentes y peticiones de sesiones de webcam a las que por supuesto Ana se negaba en redondo porque su plan se iría a pique. Para evitar sospechas le enviaba montajes sin rostro de chicas que encontraba por el internet — Era impresionante la cantidad de material que podías encontrar a veces se preguntaba que habría sido de las jovencitas que posaron delante de las cámaras y la respuesta no tardaba en llegar: Su vida era un desastre eran víctimas de sexting el juego se les había ido de las manos por culpa del exceso de confianza y la vulnerabilidad— Iñaki no tardó en “enamorarse” de Jessica, de los videos pasaron a las llamadas por celular dónde él proponía un juego demasiado peligroso pero que Ana estaba dispuesta a jugar. No podía negar que se divirtiera y que una parte de ella disfrutara de esta manipulación descarada donde él era su títere y ella llevaba las cuerdas que manejaba a su antojo.
Una cosa muy distinta pasaba cuando ella estaba en el colegio su vida normal distaba mucho de Jessica, tenía que aguantar las burlas de los populares incluso soportar las humillaciones del mismo Iñaki — Daba igual de él ya pronto se vengaría Jessica le daría una cucharada de su propia medicina —Fer, su amiga la apoyaba y consolaba le decía que no les hiciese caso pronto la rueda giraría y todo volvería a su lugar.
Una noche antes de la fiesta Iñaki llamó por teléfono a Jessica y la invitó a la fiesta del viernes, le prometió una noche increíble que lo que habían hecho hasta ahora solo era un aperitivo de lo que vivirían esa noche. Él no se imaginaba lo que ella tenía preparado para su amorcito— como lo llamaba cada noche, luego de sus juegos por teléfono. — Ana ya tenía su vestuario preparado su vestido ajustado, los tacones a juego y su clunch que contenía la sorpresa de la noche. Miraba el armario con una sonrisa esa que llega a tu rostro luego de saberte satisfecha después de un largo trabajo.
Ella sabía que estaría sola en casa, sus padres no llegarían hasta el domingo así que se ahorraría las explicaciones. Esa tarde antes de la fiesta se preparó a conciencia, un largo baño de espuma, una mascarilla para el rostro, cabello y cuerpo. Se estaba mimando, se lo merecía era una chica hermosa detrás de esos anteojos y su pose de niña aplicada, Se convertiría en una mujer que cobraría cada lágrima que derramó durante los cuatro años que vivió en ese colegio. Con ese pensamiento se vistió, peinó y maquilló cuando se vio frente al espejo no se reconoció, poco quedaba de la ingenua Ana, Jessica era la que estaba frente a ella, esa máscara le daba la seguridad y fuerza para llegar hasta las últimas consecuencias esa noche.
Salió del taxi que la llevaba a casa de Javiera, ella insistió en encontrarse con Iñaki allí a pesar de que él quería que llegaran juntos al lugar. — Más que nada por exhibirla como un trofeo frente al grupo y validarse como macho alfa. — Tocó el timbre y esperó a que le abrieran desde fuera se escucha el ruido de la música, gritos estridentes provenientes del área de la piscina.
La anfitriona abrió la puerta seguida de su séquito de amigas, la miró de pies a cabeza. Ana no se quedó atrás y repitió el gesto devolviéndole una mirada desafiante. Javiera hizo gala de todo su cinismo y la invitó a pasar.
—Hola querida, pasa estás en tu casa — hizo un gesto para que la siguiera al jardín donde estaba todo el mundo—Sé que Iñaki te invitó, me encargó personalmente que me ocupara de ti que te sintieras cómoda y a gusto en la fiesta.
—¿Aún no ha llegado? — Preguntó obviando el hecho de que ella se adelantó a la cita —Debe estar por llegar, ya lo conoces le gusta hacerse desear. Sabe muy bien su poder— Respondió con coquetería en especial la última frase. Para nadie era un secreto que esos dos se habían involucrado sentimentalmente, si eran tal para cual.
—Sí lo sé. Él es así pero eso forma parte de su encanto. —Respondió sugerente. Un mesero se acercó y le ofreció una copa de vino blanco que Ana no dudó en aceptar tenía que camuflarse en el grupo para no ser reconocida— por suerte ella sabía beber y podía controlarse a diferencia de muchos de los presentes que ya mostraban los primeros signos de borrachera— Bebió un sorbo y disfrutó del sabor de la bebida. — Linda. ¿Desde cuándo conoces a Iñaki? — Preguntó Javiera con curiosidad mal sana como si Ana no supiera que se moría de envidia y celos de ella. — Su vestimenta tenía ese propósito lo que le pasara a Iñaki al verla solo era un bono extra. — Te voy a ser sincera entre nosotras solo llevo una semana tratando a nuestro chico. Me conquistó desde el primer momento y desde ese día no hemos dejado de tratarnos. Mientras charlaban unas manos rodearon la cintura de Ana — Hola hermosa ¿Me extrañaste? — susurro en su oído provocándola a vista y paciencia de su ex pareja. Ana no dejó pasar la oportunidad y siguió el juego. — Amorcito tardaste demasiado tiempo pero aquí tu amiga se ha encargado de mantenerme ocupada, he de decir que es bastante curiosa. — Respondió intentando sembrar discordia entre los dos— Vaya, Javierita si sabes que entre nosotros no hay secretos— respondió con sarcasmo — Me estaba preguntando desde cuándo y cómo nos conocimos— Siguió contando ella mientas se apoyaba en el pecho de él provocándole más y más. — ¿Le contaste de nuestras llamadas traviesas, preciosa? — Respondió ante la provocación física de la chica— No, no llegamos a eso ¿Crees que deberíamos? — Pregunto sabiendo la rabia que bullía al interior de Javiera. — Quizás más tarde, dejemos a Javiera atender al resto de los invitados. Tú y yo vamos a un sitio más privado— Tomó su mano con seguridad y la alejó de la piscina internándola en la casa sin dudarlo subió las escaleras entró a una habitación y cerró con llave.
—Parece que tienes prisa, amorcito— Respondió coqueta Ana frente al acto impulsivo de su acompañante.
—Sabes que siempre consigo lo que quiero— Respondió tomándola por la cintura y acercándola a él.
—Lo sé Iñaki, lo sé y no hay nadie más interesada que yo en que tomes lo que quieres— Respondió provocándole mientras sus manos recorrían su pecho y su mirada enfrentaba la suya.
—No quiero esperar más me has provocado desde que me preguntaste en el chat si de verdad sabía lo que necesitabas. — Se acercó a ella y se apoderó del lóbulo de su oreja mordiéndolo con delicadeza.
—Iñaki, espera un minuto. —Pidió Ana al ver que el juego se le iba de las manos Rogaba al cielo que tuviese un poco de cordura en la cabeza y se detuviese.
—¿Qué pasa, no te gusta? — Preguntó al tiempo que se separaba de ella y volvía a recobrar su espacio vital. —Claro que me gusta, pero creo que nos debemos algo mucho mejor ¿No crees? —Contestó acercándose rodeándole el cuello con los brazos y adueñándose de su boca. Lo besó sin tregua con rabia hizo suyo ese beso y le demostró quien mandaba y dejó claro lo que quería pero sería bajo sus condiciones. Él respondió al beso ella le hizo creer que el control era suyo en el momento en que sus lenguas tomaron contacto. No pasó mucho tiempo en el que él recorriera las curvas de Ana y acariciara sin cuidado toda la piel libre que dejaba su vestido. El beso se detuvo de la misma manera en que comenzó súbitamente dejándolo con ganas de más.
—¿Ves que había algo mejor pendiente, Amorcito? — Dicho esto, se dio la vuelta hacia la puerta, abrió la llave y salió seguida por Iñaki como un perrito faldero tras ella. Al bajar las escaleras se encontraron con Javiera quien no disimulaba su odio frente a la situación — Claro ella pensaba que en esa habitación había pasado más de lo que en realidad ocurrió, pero no era misión de Ana aclararlo ni tampoco quería hacerlo ella no era más que un daño colateral en su plan.—
—¿Por qué no vamos a bailar, Iñaki? Necesito quemar toda esta energía —Propuso enérgica.
—Está bien vamos a demostrar de que estamos hechos a este grupo de niños de kínder. — Contestó tañándole la mano y llevándola hacía la pista.
Al llegar comenzaron a moverse a provocarse mutuamente colándose entre el grupo cualquiera que los viese sabría que él estaba marcando territorio y ella provocándolo. Sus movimientos provocativos subían la temperatura del lugar ella se acercaba moviendo sus caderas y él tomaba y se adueñaba de su cintura no perdía oportunidad de hacerle conocer los efectos que provocaba en él tal baile y ella respondía con besos y caricias indiscretas.
Al ver esto la anfitriona tomó cartas en el asunto y detuvo la música llamó a dos hombres para que acercaran dos tarimas al centro del área de la piscina y tomó el micrófono: —Bien chicos llegó la hora de elegir a la reina del baile para eso voy a escoger a mi rival en una competencia al estilo gogó dancer donde vale todo y cuando digo todo es todo. Se escucharon vítores y gritos celebrando la competencia. — Ven Jessica quiero que muestres quién eres de verdad. Ana sabía que ella sería la escogida, no lo dudaba, estaba un paso por delante de Javiera, si creía que la iba a ridiculizar delante de todos se equivocaba— ¿Quieres guerra, bonita? Guerra vas a tener y rogarás piedad de eso me encargaré yo misma. — Pensó con determinación. — Avanzó hacia las tarimas y escogió la de la izquierda la que quedaba justo en frente del hombre por el cual peleaban. Mientras que Javiera se quedó con la derecha subió con seguridad y ordenó que encendiesen la música.
Los primeros acordes comenzaron a llenar la sala mezclándose con gritos y silbidos mientras las dos jóvenes comenzaban a moverse, la anfitriona de la fiesta no se cansaba de demostrar de lo que estaba hecha, se movía con soltura se mostraba confiada y movía su cuerpo sin pudor. Ana, prefirió ser sugerente en un comienzo ella no necesitaba demostrar nada a nadie, solo le importaba encender a Iñaki quien no le quitaba los ojos de encima lo estaba logrando el ambiente estaba revuelto Javiera estaba desesperada por lograr la atención de su ex se sentía desplazada por culpa de la recién llegada y eso no le gustaba estaba dispuesta a todo por demostrar que ella era la reina del lugar y que Iñaki era su posesión. Al ver que el objeto de su deseo no tenía ojos para nadie más que para la hermosa Jessica, ella no tuvo otra opción que comenzar a desnudarse, acción que enardeció a los espectadores y captó la atención de Iñaki. Ana seguía bailando pendiente de los movimientos de su rival, espero el momento justo para llevar a cabo lo que para ella sería lo mejor de esa noche.
Cuando Javiera quedó en ropa interior y tacones Ana se bajó de la tarima y fue en busca de Iñaki, lo tomo de la mano y lo subió a la tarima de la expuesta Javiera.
Ana tomó el micrófono y el DJ detuvo la música por un instante:
—Atención gente ha llegado el momento que todo el mundo estaba esperando la reconciliación de la pareja favorita del lugar— Gritó a través del micrófono para hacerse oír mientras la pareja tras ella la miraba con extrañeza. Los presentes gritaban animados para conseguir al menos un beso de la pareja.
— Vamos chicos, no van a dejar al público insatisfecho hay que darles lo que piden. ¿No creen? Javiera aprovechó la situación y tomó a Iñaki y lo besó éste a su vez respondió al beso sin miramientos.
Mientras eso ocurría Ana sacaba de su clunch un cd que le pasaba al DJ para proyectarlo. El espectáculo seguía la pareja estaba envuelta en ese ruido ensordecedor producto de los gritos.
Ana volvió a tomar el micrófono y sin más comenzó a decir:
—No sean tímidos chicos, si sabemos que eso no es nada para lo que pueden hacer juntos ¿No, zorrita? —Preguntó a Javiera quien se quedó paralizada frente a la aseveración cargada de odio de Ana. Ella siguió hablando— Veamos este regalo que he traído a la parejita del año— Continuó con ironía. El DJ puso play al video y por los parlantes comenzaron a oírse los gemidos de una pareja mientras las imágenes comenzaban a verse más y más claras: Eran ellos desnudos, expuestos teniendo relaciones sexuales, el video mostraba demasiado y su dignidad e imagen se destrozaban mientras avanzaban los minutos. Javiera comenzó a llorar de rabia, Iñaki por su parte solo quería bajar de la tarima y terminar con ese triste espectáculo. El DJ intentaba por todos los medios detener la reproducción mientras los asistentes no paraban de murmurar y reírse de la pareja, Cuando ya fue suficiente Ana volvió a tomar el micrófono sin antes sacar de su cartera los anteojos poniéndoselos descubrió su identidad.
—Ya ven parejita, la que creían invisible se ha vengado. Lo mismo hicieron conmigo hace un año ¿Recuerdan? Claro no fue tan sórdido como lo que acabo de mostrar pero fue cruel. Me hicieron creer que este imbécil que ven ahí, ese macho alfa que no es más que un puñado de hormonas cubiertas de piel se había enamorado de mí y me quería de verdad todo para conseguir beneficios a mi costa. Hoy me he cobrado cada una de las lágrimas que derramé por su culpa. Me convertí en lo que ven una mujer fuerte y hermosa, en cambio ustedes no son más que basura. Tú Javiera seguirás siendo la zorrita del grupo mientras te dure ese cuerpo, no aspirarás a nada más que a ser trofeo de un millonario asqueroso. Tú mi querido Iñaki, serás siempre el títere de una inescrupulosa mujer.
Que tengan una feliz vida. El espectáculo acaba de terminar.
Dicho eso dio media vuelta y se dirigió a la puerta mientras las miradas de todos a su espalda la seguían caminaba con seguridad a sabiendas de que todo había terminado y que mañana comenzaba el primer día del resto de su vida.