I
Búsqueda en los cielos
Desde que Zoe había sido secuestrada por Zeron, todos y cada uno de los habitantes del planeta Draris, se habían dedicado totalmente a la búsqueda absoluta de la chica, necesitaba llevarla de nuevo a casa, así que, no podían quedarse simplemente esperando a que llegara el momento en que Zeron se arrepintiera y devolviera a la princesa a su hogar. Pocos eran los que tenían fe y esperanza en que la chica aún sobreviviera, si todo lo que había proyectado este hombre era cierto, posiblemente este ya la habría asesinado.
Todos estos pensamientos retorcidos y dolorosos, consumían la mente del rey, quien estaba completamente devastado al haber perdido a su hija. Muchos años atrás, había dedicado todo su esfuerzo físico, todas sus esperanzas y toda la fuerza de sus manos y su espada para poder recuperar a la mujer que amaba, pero ahora, completamente debilitado y viejo, no ha sido capaz de defender a su propia hija.
El rey Valnir atraviesa por uno de los peores momentos, inclusive, ha empezado a perder la cordura. Las constantes pesadillas que acosan el rey, tienen absoluto sentido, ya que, el miedo que le inspiró este gigante asesino, ha sido algo que nunca había experimentado. Estar frente a él completamente vulnerable y ante las intenciones de este de asesinarlo, lo hicieron evidenciar que ya los años habían pasado y su debilidad te hacía cada vez más intensa.
Zeron había llegado sin aviso, había neutralizado las defensas de estos sujetos, y no había tenido temor de llegar en medio de la muchedumbre, algo que dejaba completamente claro el nivel de poder que manejaba. Todo el tiempo que había transcurrido desde la partida de Zoe, se había dedicado a investigar, determinar quién era realmente este hombre, y cómo es que había logrado alcanzar tal nivel de fuerza y poder.
No se comportaba como un hombre de su especie, no parecía ser natural, era como si hubiesen tomado su ADN y lo hubiesen mezclado con algún ADN de los dioses, ya que, su tamaño, su fuerza, la robustez de sus músculos y su cuerpo, era algo completamente anormal.
Nadie que pudiese enfrentarlo en un combate cuerpo a cuerpo podría derrotarlo, por lo que, al quedarse sin demasiadas opciones, el rey simplemente fue cayendo en un estado depresivo tan profundo, que ya era prácticamente imposible extraerlo de un abismo tan oscuro.
La culpabilidad, el dolor, la desesperación, era parte del día a día de cada uno de los habitantes de Draris, un planeta que había cambiado por completo su forma de ver las cosas desde el momento en que había sido amenazado por las fuerzas maléficas que había traído Zeron al planeta.
Se sentían amenazados, y esa seguridad que les proporcionaba el rey Valnir, había comenzado a desaparecer. Pero no sabían qué hacer, ya que, no había surgido un líder que pudiese suplir al rey en su tarea de protegerlos.
Estaban demasiado centrados en sus labores como para pensar en sustituir a el monarca, quien había demostrado siempre ser una mente brillante para la defensa y un gran estratega para la ofensiva. Pero, aunque los tiempos habían cambiado y habían surgido nuevos líderes, el planeta Draris había quedado atrapado en el tiempo, y aunque habían corrido con suerte de no haber sido devastados por la furia de Zeron, aún sentían ese vacío que habían quedado tras el secuestro de Zoe.
Savanah, su mejor amiga, casi su hermana, había sufrido la peor parte de toda esta situación, ya que, había sido ella quien había generado que atraparan a la chica. La culpabilidad y la fuerte situación de devastación que se generaba en su interior, la había hecho tomar fuerzas y dirigirse hacia una nueva solución, ya que, no descansaría o estaría tranquila hasta poder regresar a su mejor amiga hasta su castillo.
Sabía que ella era demasiado insignificante como para tratar de enfrentar a un hombre como Zeron. Este, tan sólo con usar sus manos, podría despedazarla sin ningún problema, por lo que, su única intención es comenzar a buscar algunos de los soldados más potentes y aguerridos en todas las galaxias, ya que, es la única manera en que podrá liberar a Zoe en algún momento.
De pronto, sus prioridades habían cambiado drásticamente, convirtiéndose Zoe en la única razón para poder seguir viviendo y dejar a un lado todo el dolor, la tristeza y la devastación que había quedado tras la llegada de Zeron al planeta Draris.
Éstos, aunque habían prometido que no tocarían a nadie y no harían daño a los habitantes de este lugar, no habían cumplido con su cometido. Estos, habían ultrajado, violado a algunas mujeres habitantes de este planeta, las cuales luego de ser abusadas, fueron asesinadas y sus cuerpos fueron lanzados al mar. Sólo unos meses después, las costas estarían abarrotadas de cuerpos sin vida, los cuales habían sido traídos de vuelta por la corriente.
Habían sido hechos completamente devastadores y transformadores para muchos, ya que, esas dosis de realidad hacían que rápidamente los corazones se transformaran y dejaran atrás la inocencia que durante años había tratado de proteger el rey Valnir. Era momento de cambios, había que transformarse y tomar las armas, ya que, la dignidad, el honor y la protección y seguridad de estos pobladores, estaba en riesgo.
Si alguien quería mantener su propia seguridad y protección, tenía que velar por ella él mismo, ya no podían confiar en la cordura o la protección que podría proporcionarle su líder, quien con cada mes que pasaba lejos de su hija, se volvía mucho más demente. Al principio, Savanah había tomado la decisión de proteger al rey, convertirse en ese brazo de apoyo que le garantizaría el retorno a su estado de fortaleza inicial.
Pero al no poder lidiar con la depresión del monarca, Savanah tenía que enfocar sus esfuerzos en otras tareas. Necesitaba recuperar el espíritu que le había sido arrebatado por la presencia de Zeron en el planeta, y tras entrenar fuertemente y dedicar gran parte de su energía a desarrollar sus destrezas físicas, Savanah comenzaba a prepararse para esa búsqueda que le daría una única oportunidad a Zoe de regresar a casa. La amistad que había surgido entre ellas, iba más allá de la sangre, eran almas que parecían haber coincidido en el universo para protegerse una a la otra.
Zoe había hecho un sacrificio para protegerla, y no sólo a ella, sino a todos los pobladores de que el planeta. Amaba profundamente esas tierras, así que, sería mucho peor para ella, tener que afrontar la idea de que el lugar quedara completamente devastado por su responsabilidad. Zeron se había obsesionado por completo con ella, y esto, de alguna u otra forma había servido como una alternativa para salvar a todos, inclusive a ella misma.
El hecho de que este hombre fuese tan poderoso y su mente estuviese tan distorsionada y embriagada de poder, le daba la posibilidad de decidir asesinarlos a todos sin ningún inconveniente si así lo deseaba. Pero el hecho de haberse encontrado frente a frente con una mujer tan hermosa y perfecta, le daba la posibilidad a la chica de sacrificarse para poder crear una oportunidad nueva y seguir viviendo, ya que, mientras siguiera respirando, existía una oportunidad de volver a surgir y eliminar la amenaza de Zeron.
Aquellos cielos que se tiñeron de rojo una vez, habían vuelto a teñirse de la Sul habitual, esto, permanecía así cada día, pero para Valnir, aquellos cielos eran el objeto de inversión de tiempo durante la mayor parte de sus días. Observaba profundamente este punto, tratando de buscar algún lugar en donde podría estar su hija.
A veces, sufría alucinaciones de que una gran nave entraba al planeta, y una vez que se posaba sobre el castillo, liberaban a Zoe, una alucinación muy realista, la cual había generado muchos comentarios por parte de los habitantes del castillo.
Sirvientes y guardias, habían visto como el rey, caminando completamente desnudo, se paseaba por los jardines del lugar, hablando completamente solo, imaginando que finalmente se había reencontrado con su pequeña. Todos trataban de ayudarlo, pero el estado mental en el cual había caído, era completamente irreversible.
En algún lugar de los cielos, Zoe debía estar pasando uno de los peores momentos de su vida, quizá, ya había sido asesinada, y todas estas ideas que transcurrían por la mente de aquellos que la amaba y la extrañaban profundamente, hacían que fuese muy difícil lidiar con su ausencia.
Había sido una decisión realmente difícil por parte de la princesa, y todos se sentían profundamente agradecidos por el hecho de que esta hubiese sacrificado su libertad y su propia seguridad para poder seguirles dando una opción de seguir respirando. La etapa más difícil que había tenido que afrontar Zoe, había estado caracterizada por la tortura, la manipulación, la esclavitud y los castigos. La hermosa princesa, la guerrilla joven que estaba destinado a convertirse en la líder de Draris, había sido llevada muy lejos de casa.
Tan lejos como nunca antes había ido en toda su vida. Su intento desenfrenado por tratar de asesinar a Zeron, la había convertido en la víctima de sus propios planes. La joven chica, tras su intento de proyectar una imagen dócil e interesada en consumar el acto sexual con Zeron, había logrado conseguir esa vulnerabilidad que éste sólo podía demostrar en medio de un acto como este.
La boda se había llevado a cabo en la propia nave, todo se había desarrollado una manera muy abrupta y rápida, ya que, lo último que quería hacer el coloso era perder tiempo y darle la oportunidad a la chica de que esta ganara alguna oportunidad para hacer alguna trampa.
Había evaluado su personalidad, y sabía que Zoe era una chica hábil, inteligente y con unas destrezas mentales envidiables un. Esto, había sido uno de los elementos que más le había atraído de ella, aunque su belleza, era evidente, éste, veía mucho más allá de la especto físico.
Había tenido la oportunidad de estar con mujeres mucho más exuberantes y exóticas que Zoe, así que, no sólo se trataba de su cuerpo virginal y delicado, se trataba de una personalidad aguerrida que podría ser la persona ideal para acompañarlo y convertirse en su reina. Zeron tenía planes específicos de dominar absolutamente cada rincón de todo el universo. Necesitaba a alguien que lo apoyara, que lo ayudara, que lo soportara en medio de situaciones realmente delicadas y llenas de tensión.
Este, había visto un gran potencial en los ojos de Zoe, quien a pesar de no resistirse a todo lo que venía en su contra, proyectaba una gran cantidad de tristeza en su mirada. La noche en que debían consumar su matrimonio, Zoe se había mostrado dócil, colaboradora, interesada en ser poseída por aquel gran musculoso sujeto. Este, había entrado a la habitación y la había encontrado completamente desnuda, preparada y lista para una sesión de sexo absolutamente inolvidable.
Cuando Zeron comenzó a desvestirse, Zoe no podía evitar sentir algo de atracción, éste, tenía un cuerpo absolutamente sólido, hecho de acero, músculos enormes, definidos, estilizados y sin un porcentaje de grasa. Caminaba hacia ella mientras se despojaba de sus vestiduras y parte de su armadura, mostrando una espalda ancha, unos bíceps de roca, con un sentimiento completamente distinto hacia la chica.
Quería poseerla, la veía con un deseo tremendo, y estaba dispuesto a follarla de una manera mucho más gentil de lo que lo había hecho con otras mujeres. Quería convertir a Zoe en su mujer, en la única que se hubiese podido definir como la esposa oficial del despiadado asesino, ya que, hasta el momento, sólo había estado jugando con una gran cantidad de chicas. Se había divertido tanto como había podido, pero al parecer había encontrado a la adecuada.
Zoe, sentía una gran curiosidad, no sólo se trataba de un sacrificio, una parte de su mente, estaba jugando en contra de ella, y era casi imposible no sentir una sensación de seducción proporcionada por este caballero, quien estaba dispuesto a proporcionarle el placer más genuino que cualquier especie pudiese experimentar. Cuando Zeron entró a la cama, la chica aparato la sábana y mostró su cuerpo absolutamente desnudo, sin una prenda de ropa.
La desnudez era absolutamente perfecta, una piel blanca, Teresa algunos tatuajes y marcas de guerra en sus brazos, y una mirada llena de curiosidad y brillo. El coloso, se ubicó justo sobre ella, peinó un poco su cabello, y se acercó a su rostro. Zoe quería apartarse, no sabía si esto era correcto, ya que, besar en los labios al hombre que había prometido destrucción absoluta a su tierra, era algo que posiblemente no sería sencillo de procesar.
Pero ya estaba cerca de ella, estaba solo a milímetros de besarlo, así que, cuando sintió su aliento cálido apunto de hacer contacto con ella, Zoe perdió por completo la noción de lo que estaba ocurriendo. Parecía estar bajo un trance encantado, algo completamente irregular, por sus venas corría una gran cantidad de adrenalina, y el miedo se había transformado en excitación.
No cabía duda de que este sujeto era completamente excitante y atractivo, era el amante ideal que cualquier mujer quisiera tener, pero Zoe, quien nunca había estado en busca de un amante, sólo es objeto de sacrificio, no está allí por voluntad propia, ya que, si de ella dependiera, estaría en su planeta en compañía de sus familiares y amigos, entrenando y disfrutando de la libertad que Zeron le había arrebatado.
Pero ya era demasiado tarde para lamentos, no podía seguir pensando en lo que había ocurrido durante todo este tiempo, su padre había generado un daño y las consecuencias debían ser pagadas por ella, o de lo contrario, nada de lo que se había hecho en todo este tiempo habría tenido sentido.
Draris había renacido gracias a todo el esfuerzo que había generado su padre, había dedicado toda su vida, energía, sus esfuerzos e inteligencia a regresarle la fe a los habitantes de este planeta, no podía dejar que la mano de un tirano acabara con este lugar de una manera tan sencilla.
Las manos de Zeron se posaron sobre el rostro de la chica, la acariciaron, labios finalmente tocaron los de ella, y la sensación que experimento fue completamente distinta a la que imaginaba. Fue algo cálido, lleno de ternura, y aunque sentía que todo era una mentira y un engaño, Zoe no pudo evitar dejarse manipular por estas sensaciones que le estaban consumiendo en su interior.
Las manos de Zeron comenzaron a recorrer por completo su cuerpo masajear alfombras, suavemente la yema de los dedos comenzaba a rodar por brazos, y finalmente, sostuvo Sandra muñecas y las colocó esto sobre la cabeza de la chica.
Zoe estaba demasiado excitada como para resistirse, era una humedad intensa que experimentaba en su zona genital, y no podía explicarse cómo era posible que un hombre como este el degenerara una sensación tan deliciosa como esta. Había un plan gestándose en su mente, y tenía que apegarse a él, por lo que, la batalla interna en la mente de la chica, la lleva a través de un viaje completamente arriesgado, donde, si comete un error, podría pagar con su propia vida.
Zeron se ha convertido en un ser completamente vulnerable ubicado sobre ella. Siente su delicioso Penny frotándose contra su pelvis, mientras este, se acomoda justo en la posición más cómoda para proporcionarle un calor absoluto con su cuerpo. Zoe no tiene más opción que abrazarse a él, siente sus músculos, había imaginado en muchas oportunidades cuan fuerte era este hombre, pero en realidad, no se había quedado corta.
Era un sujeto realmente atractivo, así que, Ella lo único que podía hacer era soltarse en él y dejar que este tomar el liderazgo hasta que ella encontrar a la oportunidad perfecta para dar el paso que la había llevado a tomar esta decisión. Parecía que Zeron necesitaba tomarse las cosas con calma. Se paseaba por su cuerpo con sus labios, la besaba con mucha ternura. Quería saborear cada espacio de su cuerpo, por lo que, inició en el cuello, lamiéndola con mucho deseo, mientras succionaba suavemente la superficie de su piel.
No quería dejar marcas, alterarla, lastimar la recomendó quería tratarla como una suave flor, pero Zoe, sentía en su interior una necesidad de resistencia que no podía ser silenciada. Parecía tratarse de algo más vinculado a su orgullo personal que a lo que quería, lo que dividía a su cerebro en dos partes completamente opuestas. Una de ellas simplemente quería entregarse absolutamente y disfrutar de aquella noche, pero la otra, sentía que era completamente retorcido entregarle su cuerpo y su virginidad a un hombre que era un devastador de mundos.
Era capaz de aplastar a cualquiera, incendiar planetas enteros, simplemente cuando tenía un capricho en su mente. Zoe, sin tener demasiadas opciones para defenderse, lo único que podía utilizar a su favor era la manipulación y el control de los deseos de este hombre. Durante algunas horas estuvieron jugando, no había penetración, Zoe sentía que este hombre no necesitaba llegar a este punto para sentirse satisfecho.
Esta, a pesar de que Zoe no lo sabía, era una clara señal del cambio tan drástico que estaba experimentando Zeron al haber hecho contacto con ella. Zoe no era cualquier mujer, era objeto de su deseo, de su atracción, y la mayor cantidad de sentimientos que han transcurrido por el corazón de este hombre desde el momento en que había sido expulsado de su propio planeta de nacimiento, había ignorado en el momento en que había conocido Zoe. El propio Zeron se buscaba fuertemente por sentirse tan débil al estar frente a ella.
Pero era inevitable experimentar esta sensación ya que, Zoe proyectaba una fragilidad que lo hacía sentir cómodo y tranquilo. Estando entre su piel, entre sus brazos, Zeron finalmente parece estar cerca de acariciar la felicidad, algo que nunca antes había contemplado. Su vida se había enfocado única y exclusivamente en la destrucción, así que, solamente ha comenzado a cambiar, se siente un poco más tranquilo y esa ansiedad y sed de sangre, ha comenzado a desaparecer.
Pero la ignorancia de Zoe ante esta condición, la deja en una situación realmente compleja, ya que, su única intención es neutralizar a este sujeto, recuperar el control de la nave y volver a casa. Parece ser un plan absolutamente absurdo y retorcido ya que, conoce cuáles son los capacidades y habilidades de Zeron.
Habría que estar completamente loco y fuera de su cabeza, para tan siquiera pensar en la posibilidad de crear una rebelión contra Zeron. Puede generar temor en los reyes más poderosos, en las criaturas más salvajes, así que, Zoe parece sufrir una distorsión real en su mente. En medio del acto en el cual debía consumarse el matrimonio entre Zeron y Zoe, la chica había sentido algo de miedo al disfrutar de los besos y los estímulos que este hombre le había proporcionado.
Zeron había acariciado su clítoris de una manera exquisita. Estaba la superficie de su vagina, y la estimulaba, mientras está cerrada sus ojos y mordía sus labios. La textura de sus dedos era deliciosa, sentía una gran cantidad escalofríos y electricidad corriendo por todo su cuerpo mientras la lengua me decía Susi nos y complementaba la excitación. La superficie de su vagina ir a suave, y periódicamente, Zeron llevaba los dedos húmedos en fluidos de la chica hacia su boca.
Saboreaba a la joven, inhalaba su olor, y todo era dulce y exquisito. Parecía que tenía dudas acerca de hecho decidiría consumar el acto aquella noche o no, algo que llenaba de una frustración tremenda al gran asesino, quien estaba acostumbrado únicamente a tomar decisiones impulsivas sin importarle cuáles eran las consecuencias que podrían afectar a otros. Zoe ha cambiado el esquema de personalidad de Zeron, y esto, lo dejó en una posición tan vulnerable y débil, que cuando Zoe intentó tomar el control, logró hacerlo sin ningún problema.
Esta, quería estimularlo y llevarlo a un punto de comodidad que este pudiese bajar todas sus defensas. Se había ubicado sobre él, y tras frotar con su pene el clítoris de la chica, este cerró sus ojos y sonreía de gusto. Zoe gemía suavemente, y esto parecía ser un arrullo para el caballero. Lo excitaba, pero lo tranquilizaba a la vez y le permitía a la chica poder tener el dominio total de la situación.
El puñal que había sido escondido debajo del colchón por la propia joven, permanecía allí, palpitando para que fuese usado finalmente en el momento en que Zoe lo decidiera. Cuando Zeron está en su punto de disfrute más pleno, Zoe finalmente se inclinó suavemente y tomó la daga de acero puro, la cual levantó mientras Zeron tenía sus ojos cerrados. Trató de incrustar la daga en el pecho del guerrero, pero este, sostuvo la muñeca de la chica sin mí siquiera abrir sus ojos.
—Me crees muy ingenuo como para no haber visto que tenías esa intención desde el principio... Gran error el que has cometido, Zoe. —Dijo Zeron.
La chica estaba completamente paralizada y estupefacta mientras veía directamente a los ojos de este hombre, quien sentía una lástima tremenda por el hecho de que esta hubiese intentado traicionarlo.
No había palabras para pronunciar en ese momento. Sólo habría consecuencias, y mayo, un hombre que estaba acostumbrado al castigo y al sometimiento de sus víctimas, no dejaría pasar una situación como ésta por alto. Lanzó a Zoe directamente contra la pared, y en el momento en que la chica cayó completamente perdida. El gran guerrero completamente desnudo caminó hacia ella.
La tomó del cabello, y la obligó a practicarle sexo oral en ese preciso instante. Zoe luchaba con la idea de que fuese algo obligado, pero luego de algunos segundos había comenzado a disfrutarlo. Cuando Zeron decidió correrse por completo en su boca, había decidido que era el momento de darle castigo por su intento de traición.
A partir ese momento, Zoe se había resistido por completo a llevar a cabo el acto sexual. Por lo que, Zeron necesitaba doblegarla, hacerle saber que era el momento de obedecer o morir, ya que, los parámetros eran establecidos por este destructor de mundos.
II
Un grano de esperanza
Cuando había llegado al planeta Lounar, nunca se había imaginado que sería tratada con tal desprecio. Zeron se había encargado de transferir todo el odio que había acumulado durante años a estos sujetos, quienes tenían un concepto completamente distorsionado de quiénes eran realmente Zoe y su padre.
Nadie había dado una oportunidad a la chica de poder explicarse, de poder dar razones, simplemente era tratada con desprecio por todos aquellos que sentía que su familia era la responsable de tanta devastación y desgracia en el universo. Zeron había hecho un trabajo excepcional tratando de explicar cuánto odio sentía hacia el rey Valnir, así que, los secuaces y seguidores de Zeron, simplemente eran eco de todo ese odio y repugnancia que sentía hacia todo lo que tuviese que ver con la familia real de aquel planeta Draris.
Zoe había llegado a este lugar hacía un año, y luego de tanta tortura y sufrimiento, aún existía una gran cantidad de fortaleza en su interior, la cual la hacía sentir preparada para poder seguir enfrentando y retando a Zeron. Este, durante meses había tratado de someterla, su cuerpo ya no resistía más, pero se sentía completamente dispuesta a seguir adelante siempre y cuando pudiese demostrarle a Zeron, que ni su fuerza, ni sus músculos, ni su violencia serían capaces de hacerla sentir insignificante.
Zoe había tenido la oportunidad en sus manos de cambiar por completo la personalidad de la bestia, y se mostró que había sentido como si su mente hubiese comenzado a transformarse gracias a ella. Pero su desconocimiento de los sentimientos de Zeron hacia ella, la habían ubicado en una posición defensiva que tenía como único objetivo proteger su propia integridad. Zeron no podía tener sentimientos, un hombre como este, simplemente buscaba divertirse con el cuerpo de cualquier mujer que surgiera como una alternativa para pasar el tiempo.
Ella era la esposa, pero había tenido que ser testigo de una gran cantidad de actos que eran completamente deplorables y tenían como única intención torturar su mente y hacer que esta cada vez se sintiera mucho más dispuesta a obedecer las órdenes de este hombre. Zoe había buscado cualquier cantidad de oportunidades para tratar de escapar de esta vida, ya que, vivir encerrada en una habitación siendo alimentada como si se tratara de un animal, no era exactamente el destino que buscaba.
Cuando Zeron trataba de acceder a su cuerpo, Zoe hacía cualquier resistencia posible para que este no la tocara, por lo que, Zeron había tenido que optar por la opción de someterla a una gran cantidad de descargas eléctricas. En todo lugar se escuchaban los gritos de dolor que generaba Zoe desde lo más profundo de su ser, en el momento en que Zeron trataba de hacer que esta aceptara por voluntad propia lo que debía ocurrir entre un hombre y su esposa.
Ante la incapacidad de Zoe de poder doblegarse y entregarle su cuerpo a este sujeto, habían surgido una gran cantidad de posibilidades para el rey, quien, a pesar de sentir una gran cantidad de necesidad de poder liberar su tensión sexual, rechazaba a las otras mujeres debido al hecho de que no sentía atracción por ellas, ya que, el único cuerpo que deseaba tener era el único que no podía ser proporcionado.
Aunque muchas oportunidades habían querido poseer el cuerpo de la chica a la fuerza, esto no le generaba algo tan atractivo, quería que Zoe le proporcionara su cuerpo de una manera voluntaria como lo hacían el resto de las mujeres, quienes, a pesar de sentir miedo, sexy tan tremenda mente al ver el cuerpo de este magnífico Guerrero desnudo. A pesar de que doblaba en edad a Zoe, este había desarrollado una genética absolutamente excepcional, lo que lo convertía en un hombre absolutamente atractivo, excitante y altamente lujurioso.
Era un verdadero reto para cualquier mujer poder complacer sexualmente a un hombre como Zeron, quien tenía una reputación absolutamente impecable de poder satisfacer a las mujeres con actos absolutamente retorcidos vinculados al sexo. La residencia del gran Zeron, estaba llena de cadenas, correas, látigos, cuero, algunos juguetes que servían perfectamente para entretener y disfrutar de sesiones de sexo en compañía de cualquier cantidad de féminas que se prestaban para sus momentos de diversión.
Pero desde la llegada de Zoe a la tierra Lounar, nunca más se habían utilizado estos accesorios, hasta que Zeron había perdido la paciencia, y había llevado a la chica directamente a este lugar y la había encadenado a unos barrotes mientras esta debía evidenciar la forma en que Zeron follaba a otras mujeres. Gritos, electricidad y latigazos no habían sido suficientes para hacer que el espíritu de Zoe se quebrantará.
Esta chica parecía estar hecha del más rígido acero, ya que, no importaba cuánto intentar a este caballero someterla, Zoe siempre encontraba la fortaleza al recordar a su tierra, sus amigos y sus familiares. Este era el único incentivo que la mantenía sólida, y aún tenía una ventaja a su favor que podía mantener activa hasta el momento, y el hecho de que aún Zeron experimentaba un poco de piedad. De lo contrario, ya la hubiese ultrajado, hubiese accedido a su cuerpo, abusando de ella durante cualquier noche de asalto o durante las torturas mientras se encontraba encadenada.
Después de meses de encierro, Zoe aún siente una necesidad increíble de escapar, y aunque sus ojos ya no tienen lágrimas para derramar, no demuestra miedo ante Zeron, un ser que se ha ganado su absoluto repudio, cada vez se siente más decidida a asesinarlo en cuanto tenga la oportunidad. Zoe desconoce por completo una gran cantidad de situaciones vinculadas a este planeta.
No conoce realmente cuáles son sus costumbres e intenciones para con ella, y ni siquiera sabe si es capaz de gestar una rebelión en compañía de algunos de los habitantes de este lugar. Zeron se ha convertido en una especie de Dios para ellos, ya que, su fortaleza, la habilidad en combate, su despiadada personalidad, han hecho que el miedo crezca de manera desmedida en cada uno de los habitantes de este lugar.
Las noches son completamente eternas, Zoe no puede recordar ni siquiera la última vez en que pudo dormir plácidamente. El miedo, la sensación de amenaza en su entorno, le hacen estar completamente a la defensiva y alerta en todo momento, ya que, si se descuida durante unos pocos segundos, fácilmente pueden venir por ella y acabar con su espíritu de manera instantánea.
Zeron, a pesar de que la tortura y la ha tratado de doblegar, es su protector, es el único que puede tener acceso a ella ya prohibido por completo cualquier cercanía con respecto a otras personas. Sabe que está rodeado de una gran cantidad de depredadores sexuales, los cuales con mucha facilidad accederían al cuerpo de la joven sin ningún tipo de contemplación. La follarían, la ultrajarían y la reducirían a un despojo de ser humano, algo que despertaría la peor ir a conocida en Zeron.
Es un sentimiento completamente distorsionado, pero al ser criado en un entorno violento y haber crecido en medio de tanta hostilidad, no conoce otra opción para poder acceder a los sentimientos de la chica de una manera suave y tranquila. Cuando trató de comportarse como un caballero, proporcionándole a la joven la posibilidad de acceder a riquezas, poder y estabilidad, Zoe había cometido un grave error, a partir de ese momento, todo había sido un absoluto infierno, así que, es el trabajo de Zeron tratar de educarla.
La última semana, había colocado en su cuello una especie de collar, el cual tenía un objetivo específico que era desconocido para Zoe. La joven, había visto como este de manera silenciosa había entrado en su habitación, o su celda, colocando este dispositivo en su cuello sin decir una sola palabra. Pensaba que quizás se trataba de uno de estos fetiches que generalmente estimulaban a el caballero.
Posiblemente, esto lo excitaba, verla con este collar, el cual hacía lucir como una bestia te encadenada. Zoe, sin poder quitarse el dispositivo, sentía que ya era momento de escapar, y no había perdido el tiempo durante los últimos meses, ya que, sus propios dedos la habían llevado a cavar un túnel que la llevaría fuera de aquella habitación, tratando de conseguir una posibilidad de escape.
Aquella noche, en medio del silencio nocturno, las alarmas se habían activado de manera instantánea cuando Zoe había pisado uno de los sensores de movimiento instalados en el lugar. Todo el lugar fue invadido por las tropas que lideraba Zeron, quien instantáneamente, supo que se trataba de Zoe. Al estar completamente expuesta a las manos de los guerreros, era un riesgo que la chica estuviese dispuesta a enfrentarlos, ya que muchos de ellos, al ver carne fresca, desearían alimentarse de su cuerpo, saciar su necesidad de sexo, drenar toda la tensión y estrés acumulado en las largas jornadas de trabajo.
Zeron era un hombre absolutamente complaciente con sus guerreros, periódicamente, llegaba con naves repletas de mujeres que estaban dispuestas a complacer a los sucios soldados. Estas, eran pagadas directamente por el líder, quien les proporcionaba a sus hombres de confianza el acceso al placer sexual más exquisito que pudiesen imaginar.
Los complacía, los consentía como si se tratara de sus mejores amigos, y esta poca distancia existente entre el líder y sus guerreros, era lo que lo hacía ser tan admirado y respetado. Bajo estas condiciones, Zeron rara vez pensaba en la posibilidad de una traición un complot por parte de los hombres que habitaban en este planeta. Este, se había asentado en este lugar debido a la gran cantidad de confianza que experimentaba al momento de estar allí.
Cualquiera que fuese capaz de generar esa sensación de peligro o desconfianza, rápidamente era exiliado, expulsado de este lugar y en ocasiones eran asesinados. Cualquiera que tuviese un grano de inteligencia en su cerebro, sabía perfectamente que no podían despertar la furia de este monstruo, el cual, no tenía ningún tipo de contemplación con absolutamente nadie que pusiera en riesgo sus planes.
Zeron, había pasado por las peores pruebas durante la vida, pero de alguna u otra forma había recibido retribuciones que habían hecho que poco a poco, esa bestia que habitaba en su interior comenzar a silenciarse. Tan sólo 20 años atrás, Zeron había logrado conseguir algo que el destino le había disparado si ni siquiera haberlo planeado. Tras embarazar a una de sus amantes, pensó que era momento de sacrificarla, ya que, no quería descendencia.
Sus consejeros, le habían recomendado no hacerlo, ya que, de lo contrario, posiblemente no encontraría otra oportunidad tan eficaz para poder gestar a un heredero de todo el trono que a futuro pensaba conseguir. Zeron, viéndolo desde esta perspectiva, supo que era una alternativa realmente atractiva, ya que, no importaba cuánto pudiese conseguir o cuántos planetas pudiese devastar si no tenía nadie con quien compartirlo o a quién proveérselo.
Posiblemente pasaría el tiempo y cada vez sería mucho más difícil encontrar a la mujer adecuada, por lo que, aquella afortunada o desafortunada que había conseguido embarazarse del asesino más despiadado conocido por la galaxia, sería protegida y cuidada durante el periodo de gestación para finalmente dar a luz al bebé que se convertiría en el heredero de las pertenencias de Zeron.
La mujer simplemente había sido separada de su hijo, exiliada, lanzada al olvido mientras Zeron simplemente pensaba en el futuro que le depararía a este joven chico. Rara vez compartía con él, no había una conexión tan efectiva entre padre e hijo como él hubiese querido que pasara, pero tenía un concepto realmente extraño acerca de los vínculos familiares. Había sufrido enormemente tras haber perdido a sus padres, así que, lo único en que podía pensar era en el hecho de que su hijo estaría mejor alejado de él.
Mientras Zeron estaba recorriendo el universo en busca de pistas para poder encontrar venganza, su pequeño hijo, Ailen, había sido criado por importantes soldados estaban amaestrados y completamente entrenados directamente por Zeron. Al no haber contado con el calor de una madre, esa figura femenina tan importante y necesaria en la crianza de un pequeño bebé, Ailen había crecido en un ambiente tan hostil como el que había tenido que enfrentar Zeron.
Pero este, parecía tener una personalidad completamente distinta en su ser. Esa violencia, el rencor, la maldad que había cosechado Zeron durante toda su vida, no existía en el corazón de Ailen, quien había sido entrenado por los soldados más nefastos y feroces de esta tierra. Ellos les habían proporcionado acceso a los conocimientos más importantes, así que, mientras pasaban los años y la ausencia de Zeron era absoluta, su pequeño hijo se convertía progresivamente en un guerrero temido y despiadado, el cual acumulaba experiencia y conocimientos en compañía de soldados absolutamente preparados para asesinar, matar y destruir.
Era un joven inteligente, con una personalidad que cuestionaba absolutamente todo lo que se posaba frente a él. No podía actuar simplemente por impulso, pensaba claramente en todo lo que se desarrollaba y le daba una explicación lógica a absolutamente todo y antes de actuar. Esto, quizá era algo que frustraba enormemente a sus mentores, ya que, estos sentían que de alguna u otra forma, este chico era débil en comparación a su padre.
Las constantes comparaciones, lo habían convertido en alguien que prácticamente odiaba a la imagen de su padre, y esto sin razón alguna. Zeron se había convertido en un ejemplo a seguir, pero no entendía porque durante tantos años, había preferido estar ausente que compartir con él. Ese rencor estaba enfocado en la idea de que no era en lo absoluto importante para Zeron, así que, si quería crecer de forma segura y estable, sólo debía depender de él mismo de forma independiente.
La obligación de convertirse en uno de los guerreros más letales de aquellas tierras, había sido cumplida, pero no con el objetivo de amedrentar o invadir otras tierras, simplemente por el hecho de que ninguno de estos hombres fuese capaz de someterlo en alguna batalla o con intenciones de atemorizarlo. Mientras más crecía, el miedo se fue haciendo más ausente en el corazón de Ailen, un joven que había nacido en el planeta Lounar, y allí había permanecido hasta sus 22 años de edad.
Zoe, quien era el huésped más importante de esta tierra, al menos para Zeron, había sido objeto de curiosidad para este joven príncipe, quien había escuchado hablar de ella en muchas oportunidades, pero no tenía la menor idea de quién era esta joven y cómo lucía. Zeron había prohibido por completo el acceso de los soldados a ella, incluyendo a su propio hijo, ya que, sabía perfectamente cuál era el poder de encanto que tenía Zoe con su belleza y los efectos que podría generar en cualquier hombre que se acercara a ella.
Si no se movía con cuidado, Zeron podía desatar una guerra interna en Lounar, si alguien llegaba a enamorarse o a fijar su atención en la reina de este lugar. El auto proclamado rey, sentía que esta mujer era una bendición de los dioses, pero de alguna otra forma, se sentía desdichado al no poder conquistarla de una manera genuina y desinteresada. Tener que dominar la constantemente con amenazas, represión y torturas, no lo hacen del todo feliz, Zeron sabe perfectamente que toda esta condición, sólo lo puede llevar hacia la destrucción.
El amor que siente por ella, es algo retorcido, no entiende realmente si puede manejarlo o no, pero la impotencia, lo ha llevado a cometer los peores errores imaginados. Zoe es alguien completamente indomable, sin ningún tipo de limitaciones, y sabe perfectamente que la única manera en que pueda ser detenida es cuando le arranquen la poca vida que le queda.
Sin energía, con un nivel de desnutrición avanzado, Zoe ha decidido escapar, y aunque creo que hay una esperanza en esta alternativa, todo comienza desplomarse en el momento en que estuvo a punto de cruzar los límites de los territorios de la residencia real.
Grandes muros se levantaban en el lugar casi imposibles de escalar, pero para Zoe, no había más limitante que la que cualquiera podía establecerse en su mente. La joven, había comenzado a escalar los grandes muros con la intención de atravesar los y finalmente poder escapar. Alguno de los soldados, veían impresionados como la chica de mostraba una habilidad tremenda para escalar, algo que desconocía por completamente el rey Zeron.
Este, al hacer acto de presencia en el lugar, siento perfectamente que era imposible que lo lograra, por lo que, simplemente se detuvo a esperar a que la chica llegar hasta la parte más alta.
—Padre, es Zoe, ¿cierto? ¿Quieres que ordene a los arqueros que disparen? —Dijo Ailen mientras se colocaba justo al lado de su padre.
—No existe nadie con tal habilidad para escalar esos muros. No te preocupes, no irá a ninguna parte. —Dijo Zeron.
—Pareces muy seguro de lo que dices, pero lo que puedo ver es que su ritmo de ascenso es muy rápido. Parece tener experiencia.
—No irá a ningún lado. Puedo asegurarte que en lo que llegue al punto más alto, deseará no haber llegado allí. Dijo el líder mientras tomaba un dispositivo entre sus manos.
Ailen pudo identificar el dispositivo instantáneamente. Era un mando a distancia que podía ser utilizado para controlar a las bestias mientras estas eran domadas. Podrían capturar a grandes criaturas, someterlas al colocarles un collar que generaba un impulso eléctrico tan potente, que era capaz de derribar las de manera instantánea.
Cuando estarás trataban de tornarse violentas, con sólo activar este dispositivo, las bestias podían visualizar en infierno ya con tan sólo sentir a través de su cuerpo correr una gran cantidad de voltaje, lo que había sido instalado directamente en el cuerpo de Zoe.
El collar que la chica había creído que se trataba de un simple dispositivo vinculado a los gustos y sensaciones sexuales experimentadas por Zeron, no era más que un mecanismo de seguridad que había sido instalado por el asesino, quien había pensado en que tarde o temprano llegaría esa posibilidad en que Zoe quisiera escapar definitivamente. Los muros que habían sido construidos en este lugar, nunca habían sido escalados por absolutamente nadie. Zoe había entrenado en la escalada durante muchos años.
Experiencia al subir grandes montañas de rocas y riscos, la habían generado una precisión y un conocimiento realmente desarrollado en esta actividad. Era un espectáculo ver cómo se movía como si fuese una araña escalando por aquel gran muro de piedras y acero. Zeron, simplemente observó cuando la chica llegó al punto más alto, y Ailen, sabía que esto sería completamente letal para ella.
Sin que su padre lo imaginara, el chico simplemente se alejó y se mezcló entre la muchedumbre, estaba dispuesto a ubicarse en un punto en el cual, podría atrapar a la chica en el momento en que cayera. Sentía que su padre había perdido por completo la cabeza, ya que, alguien que había convertido en su esposa, a quien profesaba un amor puro, no podía tratarla de una manera como esta.
Pero era más que evidente que la frustración que experimentaba Zeron era incontrolable, el hecho de que la chica prefiriera arriesgar su vida de esta manera antes de estar con él, lo llenaba de una ira brutal, así que, si esta no estaba dispuesta a estar a su lado prefería proporcionarle una muerte dolorosa.
Ya la paciencia de Zeron se había terminado, y en el momento en que Zoe había llegado al punto más alto del muro, activó el dispositivo, generando una descarga que paralizó por completo el cuerpo de la chica, quien sintió como todos los tendones se tornaron rígidos y perdió la capacidad de control sobre cualquier extremidad de su cuerpo.
Cayó abruptamente al vacío, y mientras Zeron veía con satisfacción el resultado de su plan inicial, Ailen corría rápidamente directamente hacia los muros, ya que, tenía como objetivo rescatar a la joven chica, quien caía a una velocidad estrepitosa, y si hacía contacto contra el suelo, moriría instantáneamente. No podría permitir lo, eran aproximadamente 15 m de altura, y sin la posibilidad de interferir con sus manos, la muerte sería inminente.
III
El coraje del heredero
Nadie podía ser tan tonto o extremadamente valiente como para retar a un hombre como Zeron, su personalidad era absolutamente impredecible, y podía tomar decisiones completamente retorcidas sin importar quien estuviese involucrado. Para sus hombres, era absolutamente claro el hecho de que, si su esposa sufría esas torturas de las que tanto se hablaban, cualquiera de ellos podría ser víctima de castigos nefastos.
Sus planes de asesinar a Zoe eran absolutamente claros, y nadie podía interferir en ellos. Era tratado como un dios, así que, sus decisiones simplemente estaban llenas de sabiduría asertividad. Nadie cuestionaba ninguno de sus designios, absolutamente ninguno de los habitantes de este planeta podría tomar decisiones en contra del líder, así que, con una clara intención de poder salvarle la vida a Zoe, el joven arriesgado, había roto con todos los esquemas establecidos por su padre.
Debía obedecer absolutamente todas sus órdenes, interferir en cualquiera de sus ideas, era simplemente tratado como un intento de su celebración o traición. Cuando vio como Ailen había capturado a la chica en el aire, recibiendo un fuerte impacto por el peso de la joven en caída libre, Zeron supo que algo estaba por comenzar a suceder. Este, había ordenado a dos de sus hombres más confiables que fueran directamente por Ailen y lo llevaran el calabozo, cosa que a este no parece importarle demasiado, ya que, principal objetivo era salvarle la vida a la inocente chica.
Al colocarla en el suelo, asegurándose de que estaba a salvo, pudo visualizar su rostro, y aunque todavía estaba consciente, Zoe estaba completamente paralizada. Puede ver el miedo en sus ojos, y aunque no tenía red idea de lo que estaba ocurriendo, Zoe se encontró con un rostro lleno de bondad y belleza, algo que jamás se borraría desmiente en los próximos días.
—¿Estás bien? —Dijo Ailen.
No hubo respuesta, Zoe no tenía control absoluto sobre sus acciones, pero solamente seguía temblando, quiso responder, agradecer, pero no fue posible. Tuvo que ver como a este joven no tomaban de los brazos un par de guerreros apostados uno a cada lado de su cuerpo.
Ailen no hizo resistencia, no tenía intenciones de ir en contra de su padre o hacer una escena en público. Sabía perfectamente que había cometido un error nefasto al haber ido en contra de los designios de este hombre, pero pesar de que le debía cierto respeto y admiración, muchas de las decisiones que tomaba Zeron, iban en contra de las creencias reales de Ailen.
No tenía la menor idea de cuáles serían las consecuencias que tendrían su decisión. El hecho de que hubiese retado su padre en público, lo colocada en una posición delicada, ya que, si despertabas la peor irá de mayo, seguramente este terminaría Fernando toda su furia encontré su propio hijo. Mientras era llevado directamente al calabozo, los ojos de Zeron se encontraban fijos sobre el cuerpo y móvil de Zoe, quien ni siquiera había sido tocada por nadie.
Cualquiera que le pusiera una mano encima a esta joven debía ser juzgado con la propia muerte, por lo que, Zeron repasa en su mente las posibilidades de castigo que deberán caer sobre su propio hijo debido a la actitud tan irreverente que ha tenido tan solo minutos atrás. Caminó lentamente hacia la chica, y al verla con vida, colocó sobre su pecho la gran bota que llevaba puesta en sus pies.
—Estoy cansado de que me retes, de que intentes subestimarme. He tratado de doblegar tu espíritu y no lo he conseguido. Parece que la muerte es lo único que puede hacer que dejes de luchar. —Dijo Zeron.
Para Zoe, las palabras proporcionadas por este hombre no tenían ninguna importancia. Lo único que podía pensar era en el hecho de que había sido rescatada por un joven completamente desconocido para ella, y quien había demostrado un valor tan grande, como para arriesgar su vida para salvar la de ella.
Una nueva esperanza de libertad había comenzado a crecer en su mente con algo completamente extraño, pues, pensaba que nunca podría ser parte de un sentimiento de esperanza como el que estaba invadiendo su corazón. Zeron seguía diciendo palabras sin sentido para ella, ya que, este simplemente debía seguir con la misma dinámica que había demostrado en los últimos tiempos.
Tenía la seguridad que tardo temprano Zoe comenzaría a temerle, pero no, el último evento que se había desarrollado, que había dejado solamente claro al rey que Zoe no silenciaría su voz, no se voy hasta el momento en que pudiese acariciar esa libertad absoluta que una vez había tenido entre sus manos. Quien había llegado para arrebatarle lo que le pertenecía había sido Zeron, por lo que, Zoe no Tenía intenciones de sentirse culpable debido a los eventos que se habían desarrollado.
Lucharía por su vida hasta el momento en que tuviese energía en su ser. Ailen, también ha experimentado una sensación similar al momento de encontrarse con la mirada de la chica. Desde el momento en que se había encontrado con aquellos ojos, había quedado completamente impactado y enamorado casi de forma instantánea. Nunca había visto a una mujer tan hermosa como Zoe, rara vez a Lounar llegaban chicas con este nivel de inocencia, con una mirada tan pura, eran simplemente mujeres traídas para complacer los deseos sexuales de estos hombres.
—Señor, el joven Ailen, nuestro príncipe, ya están los calabozos. Esperamos sus órdenes para proceder. —Dijo uno de los soldados mientras se acercaba directamente al rey.
—Quítenle las ganas de volver a cometer una estupidez como la que ha hecho hoy. Yo me encargaré de la Reina…
Inclinándose tomando la chica de brazos, Zeron camino con la joven en sus hombros. No sabía realmente que hacer, la desesperación estaba comenzando a consumirlo, ya que, a pesar de que había llevado a cabo eventos que hubiesen doblegado cualquiera de sus soldados, una joven como Zoe no podía ser sometida con tanta facilidad. Había sido creada con valores realmente fuertes, con un amor, con disciplina y orgullo, así que, Zeron había encontrado en el camino a alguien que podría ser el amor de su vida, pero había cometido graves errores para alcanzar su corazón.
Aquella noche, Zoe recibió los peores azotes que nunca antes hubiese recibido jamás. Las pocas lágrimas que quedaban en su interior, afloraban de forma continua mientras Zeron desataba toda su furia en contra de ella. Este castigo físico tenía como única intención tratar de hacerle entender que a pesar de que fuese muy valiente o aguerrida, siempre tenía el control el violento Guerrero.
Era un evento completamente retorcido que combinaba besos obligados por parte de este hombre que alguna vez le generó algo de excitación combinado con algunos latigazos que generaban claras marcas en espalda de la chica. Zoe, sin más energía, se dejaba caer mientras los grilletes en sus muñecas permitían que quedar a colgada como si se tratara de un péndulo. Ya no tenía más energía y había perdido una gran cantidad de peso debido al poco interés que tenía en ingerir los alimentos que era proporcionados por su esposo.
Pues aquí había permanecido en cerrada durante los próximos cuatro días, y había sufrido de una manera impresionante. Rompieron todos los esquemas de cualquier persona que hubiese pasado por la vida de Zeron, algo que le asigne acabes la tarea más difícil de poder eliminarla. Poseía un espíritu tan quebrantable, que era capaz de levantarse una y otra vez después de una de estas ráfagas de violencia que era proporcionadas por su propio esposo.
Una suerte similar había sido la que había tenido que andar el príncipe. El joven chico que había tomado la decisión de rescatar a Zoe en el último momento, había tenido que enfrentar a duros golpes proporcionados por los guerreros.
Estos, se los habían proporcionado con un gusto tremendo, ya que, le generaba una satisfacción tremenda proporcionarle un castigo. Todo sentían que el ego de Ailen era mucho más elevado de lo que debía, todos debían rendir pleitesías a Zeron, pero la resistencia de este joven chico a rendirse ante los deseos de este hombre, hace que todos experimentaran un placer tremendo al proporcionarle algún latigazo al joven príncipe.
Aunque experimentaba un dolor y un ardor tremendo tras recibir los fuertes impactos del látigo de cuero de estos desarmados guerreros, sentía que todo había valido la pena. No había cometido un error, había salvado la vida de una inocente chicas, la cual sólo tenía una única convicción en su mente, volver a ser libre.
No entendía cómo su padre podía tratar a esta joven de una manera tan fría y dura, no lo merece y simplemente había sido víctima de una violencia desmedida que había sido desatada por su padre durante los últimos meses. Ahora podía entender con claridad el hecho de que su padre no hubiese permitido que nadie accediera a Zoe durante demasiadas oportunidades, ya que, la belleza de esta era absolutamente pura. Sentía una curiosidad tremenda por saber si la chica había permanecido inocentes, casta y virgen hasta el momento.
Conociendo su nivel de resistencia, posiblemente no le había dado una oportunidad a Zeron de acceder a este tesoro que aguardaba con tanta abnegación. Mientras Zeron continuaba accediendo a los favores proporcionados por otras mujeres, ella seguía encerrada en su celda. Ailen había sido liberado, pero a este, le había proporcionado una gran cantidad de golpes, algo que nunca antes había ocurrido de una manera tan brutal. Sentía vergüenza acerca de su padre, ya que, éste había sido quien había ordenado semejante castigo.
Sabía que podía llegar a ti Vélez de violencia y locura inimaginables, pero nunca pensó que este vaciaría toda su brutalidad en su contra. Pero a pesar de que los golpes habían sido con la intención de generar un escarmiento en el chico, esto simplemente había despertado interés mucho más intenso en el corazón de Ailen para volver a ver a Zoe. Esta era una condición realmente riesgosa a la que quería acceder.
Tan sólo pensar en cuál sería la reacción de su padre si descubría que éste le ponía las manos encima Zoe una vez más, le generaba algo de escalofríos. Estaba harto detener que experimentar miedo y temor al pensar en su padre, por lo que, lo único que podía despertar una sensación de rebelión en contra del líder de aquel planeta, era el amor. Ailen nunca antes había experimentado una sensación tan agradable como la que había sentido en el momento en que se había cruzado con Zoe.
Era como si hubiese estado en el lugar correcto en el momento indicado, necesitaba estar allí para poder rescatar a la reina, a su madrastra, a la esposa de su padre, ya que con absolutamente nadie más habría tenido el valor para actuar de la manera en que éste lo había hecho. Un temor descomunal, comienza a crecer en el corazón de los habitantes de Lounar, ya que, habían visto durante las últimas horas, a Zeron caminar por todo el reino llevando su gran hacha en su mano. Sabe que posiblemente exista una intención por parte de su hijo a generar una reacción ante el castigo.
La paranoia comienza a invadir el cuerpo de Zeron, y sabe que tarde o temprano aquel guerrero entrenado por sus mejores hombres, su propia sangre, posiblemente se convertirá en el castigador y cobre venganza por sus actos. Pero la capacidad de Ailen es mucho más amplia, tiene la posibilidad de negociar, analizar, desarrollar estrategias mucho más efectivas de las que su padre ha venido aplicando durante años. Aquella tarde, mientras Zeron caminaba de un lugar al otro a las afueras del castillo, golpeando con su hacha cualquier objeto que se le atravesara, Ailen había hecho acto de presencia.
—Todos comentan acerca de tu actitud, padre. ¿Qué es lo que ocurre?
—¿Has venido a enfrentarme? El castigo que has recibido fue bien merecido, Ailen. No debiste ridiculizarme ante todos.
—No fue mi intención ofenderte, padre. Sólo me dejé llevar por mi necesidad de salvarle la vida a esa inocente chica. Sabes perfectamente que lo que intentaste hacer no estaba bien.
—No eres nadie para juzgar mis actos. Lo que está bien ya está mal en este planeta lo decido yo.
—La cordura está comenzando a abandonar te, padre. Debes tomar en serio mis palabras. Es tiempo de cambio, ya no puede seguir actuando así.
Zeron, sin pensarlo, le proporcionó una bofetada a su propio hijo, quien voltios rostro, sintiendo como la sangre comenzaba a correr por su mejilla. Había roto la piel, había generado una pequeña herida, y esta, era la única respuesta que recibiría por parte de su padre.
—Sé perfectamente que no vas a cambiar y que estás acostumbrado hacer las cosas de la peor manera. La violencia, la devastación y la muerte son tus únicas formas de lenguaje. No pretendo cambiarte, pero el destino podría darte una lección.
—¿Acaso estás amenazándome? Toma tu espada y arreglemos esto ahora mismo.
No pretendo luchar contigo, padre. Si lo deseas, puedes cortarme la cabeza justo ahora y eliminar de tu mente cualquier sentido de amenaza o peligro. No voy a defenderme.
Zeron levantó su hacha y tuvo toda la intención de asesinar a su propio hijo, pero una sensación en el último momento, lo obligó a detenerse. Sabía que no era correcto, así que, dejó caer su hacha al suelo y tomó en brazos a él joven príncipe. Este, sintió como su padre había comenzado a sollozar levemente, parecía que este estaba perdiendo el control de sus emociones, así que, sólo era cuestión de tiempo para ver cómo Zeron comenzaba a colapsar debido a la imposibilidad de controlar sus propias emociones.
—Has acumulado una gran cantidad de poder durante años, padre. No hagas que sea en vano. —Dijo el joven.
—Cierra la boca. No necesito tus consejos. Agradece que aún sigues viviendo y que no te arrebato la vida. —Dijo el nefasto líder.
Había un peligro que estaban haciendo en la galaxia. Pero, aunque las cosas se habían tornado realmente difíciles parecía que un grano de esperanza comenzaba a nacer en lo más diminuto de la galaxia. Un corazón latiendo con mucha fuerza, representaba la libertad de Zoe, o al menos una posibilidad de que esto ocurriera. Ailen, un joven príncipe sin ninguna intención adicional más que la libertad de la chica, tenía intenciones absolutas de regresarle la libertad plena alguien que la merecía sin ninguna condición.
Zoe había sido extraída de su planeta, había sido secuestrada sin contemplación por parte de un hombre que era capaz de torturarla hasta doblegarla. Después de aquella reunión entre padre e hijo, donde las cosas se habían puestas tensas, la única intención que había comenzado a crecer en el corazón del príncipe era el de recuperar la libertad de la princesa. No sabía ni siquiera si podría lograrlo, pero necesitaba volver a encontrarse con aquella mirada llena de pureza que por primera vez había visto tras rescatarla.
Zoe, en un encierro absoluto, había sido custodiada por una gran cantidad de guardias, los cuales estaban dispuestos a dar su vida en caso de que la chica intentar a escapar por segunda vez. Ailen gozaba de una libertad condicional, era vigilado, constantemente era visitado por su padre, algo que nunca antes había sucedido. Este, parecía tener el conocimiento acerca de las habilidades tan poderosas que podía tener Zoe sobre los hombres.
El hecho de que tan sólo la hubiese visto, posiblemente habría despertado en él un interés intenso para estar junto a ella. Quizá es pronto para definir el sentimiento de amor en el corazón de Ailen, pero no es pronto para definir el sentimiento de miedo que experimenta Zeron. Este, siente que algo está por ocurrir, hay algo creciendo en su corazón, y este tipo de presentimientos, generalmente no fallan en el interior del rey.
Pero hay algo en particular que siempre ha formado parte de la personalidad de este asesino, y es el hecho de respetar los designios del destino. Si hay algo que está por ocurrir y debe ser así, Zeron hará lo posible por evitarlo, pero hay un punto en el cual ya sus manos no podrán hacer absolutamente nada para contener la avalancha de acontecimientos que está por caer sobre el reino.
Las esperanzas de Zoe reposan sobre dos únicas personas en la galaxia. El joven Ailen quien ha experimentado un amor a primera vista, y el amor profundo que siente Savanah por ella. La joven chica inexperta, ha logrado reunir a un importante número de guerreros. Letales, mercenarios, completamente dispuestos a hacer lo posible por recuperar a la princesa, y esto, sólo es el comienzo del camino hacia la libertad de la princesa de Draris.
IV
Una noche en la celda
Desconociendo completamente lo que se estaba generando a las afueras de aquella celda, Zoe simplemente pensaba en que tarde o temprano su cuerpo ya no podría resistir más lo que estaba enfrentando. Duras pruebas de resistencia, una tolerancia al dolor más allá de la lógica, habían puesto a prueba a la princesa, la cual se había convertido en la esposa de un hombre que había perdido por completo la cabeza.
Sentía miedo cuando escuchaba las cadenas de la puerta liberarse, ya que, esto era un sinónimo de la llegada de Zeron. Este gran coloso, utilizaba a diario sus herramientas y recursos para poder torturar a la chica, quien, de alguna otra forma, le generaba un placer mucho más agradable a través de la tortura que en el sexo. Esta, se había negado totalmente a entregar su cuerpo, pero a cambio, había tenido que entrar a una dinámica completamente diferente y mucho más grotesca.
Los latigazos, la electricidad, el calor, ahogamientos en contenedores llenos de agua, sometían a Zoe a una gran cantidad de sufrimiento, mientras Zeron disfrutaba en medio de un quebrantamiento de un espíritu que parecía ser indomable. Nadie podía resistir algo tan nefasto, pero Zoe parecía salir enormemente del común, ya que, había sido creada por un hombre con un espíritu que era tan o más resistente que el de ella. La joven princesa estaba en medio de un infierno, y sin posibilidades de ser liberada.
Mientras Savanah se movilizaba por toda la galaxia en busca de pistas que pudiesen llevarla al paradero de su buena amiga, Zoe seguía enfrentando las duras pruebas a las que era sometida gracias a la voluntad de un hombre cuya maldad parecía incrementarse cada vez más. Su sed de satisfacción y placer lo había llevado a alcanzar un nivel mucho más alto retorcido, ya que, no era a través de las penetraciones y los roces con el cuerpo femenino lo que le había generado un placer mucho más intenso.
Zeron había encontrado respuestas a sus preguntas de cuál sería el placer más genuino, y había encontrado el dolor ajeno como una respuesta. Esto era una realidad nefasta para Zoe, quien tenía que sufrir las constantes torturas de un hombre que tenía como única intención convertirla en su sumisa y esclava sexual. Una vez que Zoe se quebrara, éste podría acceder a ellas y ningún inconveniente, dándole la posibilidad de conocer finalmente lo que se sentía follar a una chica como Zoe con voluntad propia.
Tener que lidiar con esta realidad no era algo fácil para Ailen, el hijo del rey, Príncipe de Lounar, quien tenía que aceptar el hecho de que su padre era un hombre imbatible. Cada noche, pensaba en la idea de que no podía traicionarlo, era el hombre que le había dado la vida, le había proporcionado acceso a tantos recursos y conocimientos, por lo que, traicionarlo era simplemente firmar su sentencia de muerte. Zeron era tan nefasto que no le importaría sacrificar a su hijo si este se oponía a sus planes.
Era un hombre sin sentimientos, quien sólo había conocido algo similar a la cordura tras conocer a Zoe. Pero de manera irónica, esta era quien había despertado la parte más brutal de este hombre, ya que, su rechazo lo había llevado a experimentar un dolor y desesperación sin precedentes. La intención de Zoe nunca fue de rechazar a este sujeto, las condiciones se habían generado de manera natural, Pero aquí, en su celda, siendo la víctima de todas las torturas generadas por este sujeto, la chica no tiene más opción que resistir.
Ailen no estaba dispuesto a dejar que esta situación se prolongara durante tiempo indefinido, sabía perfectamente lo que estaba sufriendo la chica, y la combinación de la necesidad de volver a verla con la necesidad de parar a que el sufrimiento generado por su propio padre, lo están llevando directamente hacia la consolidación de un plan que parece ser suicida.
No había duda alguna de que Ailen era uno de los soldados más importantes de las tropas de su padre. La confianza que había depositado el viejo rey en su hijo, le había dado la posibilidad de acceder a una gran cantidad de armamento y tecnología.
Información precisa acerca de estrategias hija elementos del arsenal, hacían a Ailen un chico realmente peligroso. El último hombre en quien pensaba Zeron que podía darle la espalda era Ailen, ya que, este contaba con acceso absolutamente todo y tenía la opción de acceder a todas las riquezas que habían sido adquiridas por su padre cuando este ya no estuviese.
Pero Zeron no parecía estar dispuesto a rendirse pronto, tampoco existía la posibilidad de que fuese asesinado durante alguna guerra o algún combate, estaba en su mejor condición física y más poderoso que nunca, por lo que, no puede esperar que las cosas actúen de forma natural.
El principal objetivo de Ailen siempre había sido ser un hombre completamente abierto a las nuevas ideas y cuestionar absolutamente todo lo que se mostraba frente a él. No podía aceptar simplemente los designios de su padre y obedecer sus órdenes como si no tuviese decisión propia o libre albedrío. Su esquema de personalidad difiere realmente con el de su padre, y esto, lo ha llevado a enfrentar difíciles pruebas durante toda su vida.
El joven soldado en lo único que puede pensar es en volver a ver a la joven princesa, a quien ha decidido liberar cueste lo que cueste. Tras analizar durante una semana cuáles eran los movimientos de las tropas involucradas con la custodia de Zoe, el joven chico había determinado un plan preciso que le daría la posibilidad de entrar al lugar. Una celda completamente apartada, entre los árboles, alejada del común, entre la espesa niebla, era custodiada por más de 50 soldados, los cuales caminaban de un lugar al otro patrullando por la zona evitando que cualquiera pudiese entrar.
El propio Zeron desconfiaba totalmente de estos mismos hombres, por lo que, Zoe permanecía enjaulada en lo que parecía ser una gran estructura diseñada para ser impenetrable. Era el lugar de sus pesadillas, la cual la limitaba de esa esperanza de ser libre y correr nuevamente por los jardines de Draris.
Pero con los conocimientos de estrategia que tenía el joven chico, era capaz de violar cualquier sistema de seguridad. Estaba preparado totalmente para ir en contra de los designios de su padre y poder darle la chica una oportunidad de vivirlo.
Mientras más siguiera torturándola y quebrantando su espíritu, la chica terminaría por rendirse, y seguramente, moriría de tristeza o de depresión, una muerte lenta y dolorosa y que llenaba de escalofríos a Ailen, que no podía creer que su padre estuviese llevando a la mujer que amaba a ese punto.
La noche siempre había sido un compañero perfecto para las infiltraciones y dar los golpes imprevistos. El lugar había sido estudiado con detalle, así que solo era un tema de precisión y apegarse al plan. Zeron había descuidado por completo la celda aquella noche debido a una cena que había proporcionado para sus soldados más destacados.
Era una noche de celebración, licor, mujeres, sexo desenfrenado y accesos, por lo que, sólo ciencia del festín ayer resultado bastante sospechosa para el rey, pero asumió que éste había estado poco aislado de esta reunión es debido a las condiciones que se habían presentado en los últimos días. En lo último que llegaría a pensar Zeron es que su hijo había evadido este compromiso para tratar de ingresar a la celda donde se mantenía atrapada la hermosa Zoe.
Grilletes en sus manos y tobillos, la mantenían solo con unos cuantos metros de movilidad. Esta, solía caminar de un lugar al otro para mantener la fortaleza de sus músculos, ya que, si permanecía y móvil mucho tiempo, rápidamente sus músculos comenzarían a atrofiarse. Estaba débil, pero, aun así, conservaba una tonificación en sus músculos, ya que con utilizaba la poca energía para ejercitarse.
A pesar de la situación tan difícil en la que se encuentra Zoe, sabe perfectamente que puede llegar el momento en que vea una oportunidad de escape, y si esta llega, no puede simplemente pensar en que puede perderla simplemente por no tener la fortaleza o energía para moverse. Zeron es un hombre cuyas posibilidades le han dado la oportunidad de dominar gran parte del universo, pero ahora, se encuentra en peligro de desplomarse gracias a la participación de Ailen, quién es un chico de corazón noble, y quien ha desarrollado un amor puro hacia Zoe.
Mientras más la recuerda, mientras más piensa en ella, mayores son sus intenciones de recuperarla, necesita tenerla nuevamente en sus brazos como lo había hecho aquella vez cuando la chica cayó al vacío desde el muro.
Era su oportunidad de encontrar el verdadero amor, y lo que vio en la mirada de aquella chica aparte de confusión y miedo, había sido una nobleza y una pureza completamente inquebrantable, algo que había generado un profundo amor en el sujeto. Tras haber estudiado cada una de las guardias generadas por los soldados, Ailen podría desarrollar una ruta específica sin tener que hacerle daño a nadie.
Lo último que quería era asesinar a alguno de estos hombres, muchos con los cuales había luchado en las arenas, había combatido en grandes batallas junto a ellos, había crecido con una educación y fundada por estos soldados, así que, lo último que quería era ir en contra de ellos.
Pero, así como su padre estaba dispuesto hacer cualquier cosa por mantener a Zoe a su lado, Ailen estaba completamente convencido de que la única manera de poder brindarle libertad a ella era encerrarse en aquel lugar y tratar de proporcionarle una esperanza.
Utilizó todos sus talentos para liberar cadenas, doblar algunas láminas de metal que se habían instalado de manera errónea, se había desplazado por todo el lugar como si fuese una sombra, hasta finalmente llegar a la puerta que no separaba de la chica. Grandes cadenas se encontraban amarradas a dos barras que mantenían las puertas cerradas. Zeron, a llegar allí, siempre hacía un ruido tremendo, por lo que, Zoe descubría inmediatamente que había llegado el momento de su castigo.
En esa oportunidad, escuchó el sonido de las cadenas, como si alguien no quisiera hacer ruido para ser descubierto. Zoe, experimentando cierta curiosidad, dirigió su mirada hacia las puertas, esperando llena de expectativa la aparición de alguien completamente diferente.
Zeron no tenía por qué cuidar las apariencias, era el líder, pero en este caso, lo que pasa por la mente de Zoe la llena de terror. Posiblemente, sean los propios hombres de Zeron quienes han perdido el control y posiblemente tienen una intención de colarse en la celda y tratar de abusar de ella.
Esto, la llena de un terror indescriptible, y su corazón late tan fuerte, que amenaza finalmente con colapsar. Le cuesta respirar, su garganta se seca, sus manos sudan, y se aleja tanto como puede la puerta, ya que, las cadenas limitan su movilidad. Finalmente, cuando las cadenas cayeron al suelo, la puerta se abrió lentamente, pero quien entró era un rostro completamente distinto a lo que esperaba la chica.
El joven de piel blanca, rostro rasurado, cabello castaño largo hasta los hombros, cejas prominentes y ojos color azul, había llegado al lugar, y aunque todavía no podía recordar de dónde lo conocía, resultó bastante familiar para la chica.
Pero lo más curioso de todo había sido que este hombre no había dejado las puertas abiertas, sino que, en cuanto entró, había encontrado la forma de dejar todo completamente cerrado. Se acercó a la chica, y esta, aunque no podía borrar el miedo de su cara, sabía perfectamente que este no tenía intenciones de hacerle daño alguno.
—No temas, soy Ailen, hijo de Zeron. Creo que no me recuerdas. —Dijo el joven chico.
—¿Qué haces aquí? ¿Acaso estás loco? Tu padre podría venir en cualquier momento y estoy segura de que te asesinaría sin ningún inconveniente. —Dijo Zoe.
—Sé perfectamente quién es mi padre y de lo que es capaz. No te preocupes por eso. He venido a curar tus heridas y hacerte compañía. No puedo soportar más lo que está haciendo mi padre.
Dijo el caballero mientras dejaba caer una bolsa justo al lado de el don de algunas medicinas y accesorios ayudarían a mejorar las heridas generadas en la espalda de Zoe. Los fuertes latigazos que habían sido proporcionados por Zeron, habían dejado algunas marcas y cicatrices, las cuales se combinaban con algunos tatuajes de guerra que bien sido adquiridos por Zoe durante algunas batallas en diferentes planetas.
La joven chica estaba completamente confundida, ya que, no entendía porque esté completo extraño estaba arriesgando su vida por ella.
—Tengo algunas dudas. ¿Podrías decirme con precisión de dónde te conozco?
—Trataste de escapar. Utilizaste cada molécula de tu ser para moverte hacia lo más alto de un muro que era imposible de escalar. Ninguno de los soldados de este lugar es capaz de hacer lo que haces tú, pero mi padre utilizó un dispositivo instalado en tu cuello para generar una descarga eléctrica y hacerte caer.
Zoe ni siquiera sabía que aún el collar que lleva en su cuello era el que había generado aquel daño. Zeron no se lo había revelado y no debería ser descubierto, pero la traición de Ailen había comenzado a generarse. Su primer objetivo era desactivar a que el dispositivo, ya que, de esta manera en otra oportunidad cuando Zeron intentar neutralizar la chica, este no haría ningún efecto.
—Estás arriesgando demasiado. No puedo lidiar con eso, no quiero muertes sobre mis espaldas. No quiero que alguien más sufra por mi culpa. —Dijo la chica.
—Lo que estoy haciendo viene desde el alma. No tengo absolutamente nada que ganar con esto. Simplemente sé que necesitas una oportunidad y te la estoy dando. —Dijo Ailen mientras intentaba colocar el medicamento sobre las heridas en Zoe.
Esta, sentía algo de desconfianza mientras este hombre tocaba su espalda, pero la forma tan gentil que la trataba, hizo generar cierta seguridad que poco a poco y eso que Zoe se sintiera cada vez más cómoda.
—Colocaré medicina el día de hoy y te aseguro que volveré tantas veces como sea posible. Me encantaría quedarme aquí a tu lado, pero mi padre notaría mi ausencia y todo terminaría para ambos.
—No tengo palabras para agradecerte lo que estás haciendo. Ni siquiera puedo entender realmente cuál es tu ganancia con todo esto. Simplemente puedes seguir con tu vida y olvidarte de que existo.
—Eso es algo que me encantaría hacer, Zoe. Pero simplemente desde el momento en que me encontré con tus ojos frente a frente, no he podido olvidarte.
El corazón de Zoe parecía llenarse nuevamente con una sensación agradable que estaba definida por la esperanza y una oportunidad de seguir viviendo. Había dejado atrás cualquier tipo de oportunidad que surgía, ya que, cuando encontraba una opción de escape, siempre Zeron encontraba la oportunidad de hacerla desaparecer.
Ahora, tras la llegada de Ailen a su vida, en lo único que puede pensar Zoe es en la posibilidad de escapar junto a él, pero esto sería un riesgo realmente delicado para el príncipe de Lounar.
La estabilidad que había conseguido en aquel lugar, era difícil de obtener. El poder de Zeron era indescriptible, y con su capacidad de devastar mundos enteros, podría encontrar la manera de descubrir que su propio hijo lo estaba traicionando. Si esto pasaba, no sólo las oportunidades de Zoe se irían a la basura, la cabeza de Ailen rodaría por los suelos de Lounar, y finalmente, Zeron daría la estocada final a la chica, quien le estaba haciendo el trabajo muchísimo más difícil.
Por momentos, el gran rey asesino pensaba en que debía haber devastado por completo el planeta Draris, y finalmente olvidarse por completo de aquellas tierras. Pero en su interior, había un sentimiento retorcido y ambiguo hacía Zoe, una obsesión enfermiza que no le permitía dejarla ir. Pero tampoco podía conseguir esa aceptación que buscaba en ella, ya que, esta jamás aceptaría a un psicópata como este a su lado.
Zeron había acabado con toda posibilidad de que entre ambos surgiera algo, pero Ailen había llegado en el momento adecuado para poder brindarle a Zoe una única esperanza de seguir viviendo.
Tras haber sanado sus heridas, el chico finalmente desapareció, pero no sin antes dejar en Zoe esa sensación en su pecho de que aquel joven se convertiría en alguien realmente significativo para ella. Tan sólo el hecho de arriesgar su vida para verla, lo convertía en alguien muy especial, y posiblemente, encontraría en él la esperanza que necesitaba para seguir acumulando fuerzas y sobrevivir.
Después de algunas horas encerrado en la celda junto a ella, Ailen sabía que era el momento de partir. Habían conversado durante horas, y la interacción había sido completamente natural. Nada había sido forzado, necesitaban estar juntos, y esta sensación había aflorado desde el momento en que habían sido protagonistas de aquel primer encuentro durante el intento de escape de Zoe.
—¿Te irás tan pronto? —Preguntó Zoe.
Parecía que solo habían pasado segundos o minutos. Todo parecía detenerse alrededor de ellos cuando estaban juntos.
—Esto debe hacerse de forma gradual. Lamento no poder liberarte inmediatamente y escapar de aquí, pero no todo es tan fácil. Lo que intentaste hacer con el muro fue realmente osado, pero cuentas con una ventaja inmensa a tu favor, mi padre te ama.
—Zeron no tiene corazón, no puede amar a absolutamente nadie, y no puede amarme a mí tratándome como si fuese su esclava.
—Suena retorcido, completamente demente y absolutamente extraño, pero lo cierto es que, si no te amara realmente, ya te habría asesinado.
Zoe guardó silencio, y simplemente vio en aquellos ojos azules una sinceridad tremenda, aquel hombre que había surgido de la nada, parecía ser enviado por los dioses para rescatar a la princesa de Draris.
Se sentía feliz, o al menos era una sensación bastante cercana a este sentimiento, ya que, durante mucho tiempo, había implorado que alguien llegara por ella, y el desconocimiento de la existencia de un hijo de Zeron, le había generado una sorpresa tremenda al saber que el hombre que le daría la oportunidad de recuperar su vida era precisamente alguien que llevaba la sangre de este asesino.
El joven se marchó aquella noche, pero haber pasado algo de tiempo junto a Zoe en aquella celda, le había dejado completamente claro que los sentimientos hacia ella eran absolutamente devastadores e intensos. Su vida había cobrado un nuevo sentido, necesitaba liberarla y escapar de allí junto a ella.
El gran festín se había desarrollado de manera natural, y durante las primeras horas, Zeron no había notado la ausencia de su hijo, estaba muy entretenido con algunas mujeres y en la ingesta del ron, pero, pronto las cosas iban a cambiar de dirección para el planeta entero.
V
Puertas de Lounar
Zeron es un guerrero sumamente meticuloso que toma en cuenta absolutamente todos los detalles de las acciones que ejecuta. La forma de las cadenas, la forma en que la puerta queda entreabierta, los últimos pasos dados dentro de la celda, son pequeños elementos que toma en consideración para determinar si todo está en orden. Pero Zeron estaba haciendo medido por una vara que era mucho más grande que él, y el talento que había desarrollado Ailen, no superaba enormemente.
Este chico parecía moverse con una precisión tan específica, que no era identificado por su padre, quien pensaba en todo antes de que se ejecutará para evitar cometer errores. Aquella primera visita sólo había sido el comienzo de una relación que se había desarrollado en medio de la oscuridad y el frío de aquella celda. Ailen no podía ser más de lo que ya podía haber logrado, se había metido en el corazón de la princesa, y esa, estaba dando pie a que naciera una relación realmente pura.
Ninguno de los dos tenía prisa, lo único que los limitaba era el hecho de poder escapar, algo que resultaría completamente devastador tanto para las tropas de Zeron como para la propia pareja. Debían y enfrentarse a la mayor furia posible, así que, sólo necesitaban tiempo y esperar el momento indicado para poder dar la embestida final.
Zeron se había alejado terriblemente de su hijo, y esto había comenzado afectarlo también profundamente, ya que, este era la única familia que tenían y aunque no le generaba el afecto ni la atención necesaria, había una conexión extraña entre ellos, algo que podría verse con mucha facilidad al evidenciar sus interacciones.
No había miedo en la mirada de Ailen cuando se dirigía a su padre, sólo un gran respeto, pero no podía tolerar que las cosas continuaran desarrollándose de una manera tan distorsionada y enfermiza como había estado ocurriendo en los últimos meses. Zoe ya no podía seguir sufriendo más, y ambos, sabían perfectamente que el amor de la chica parecía ser algo inalcanzable.
Pero si se trataba de una competencia, la delantera la llevaba Ailen y con una ventaja que estaba representada por la ignorancia de su padre, quien no tenía la menor idea que su propio hijo estaba ingresando a los territorios personales. Pero todo había llegado al punto más crítico de aquella situación cuando en la última visita de Ailen, este había sido tomado por la mano de la misma chica, quien le había pedido que no se fuese.
Esta, había tenido el tiempo suficiente para realmente hacer una revisión en su mente si lo que sentía acerca de este chico era un sentimiento genuino o sólo era una esperanza. Era algo realmente delicado, ya que, no podría confundir el agradecimiento con la ilusión, ya que, esto no sólo le haría daño a ella, sino que, también terminaría afectando tremendamente a este guerrero, quien está arriesgando su vida sólo por estar cerca de Zoe. Aquella noche la brisa era más fría, la celda se había hecho mucho más húmeda, y todo amenazaba con generar una tormenta sin precedentes en aquel lugar.
Muchos de los guardias habían corrido a resguardarse, ya que, las primeras ráfagas de granizo lo sabían embestido de una manera brutal, llevándolos a cubrirse para evitar ser golpeados. Esto había dejado el lugar completamente de su lado, algo que era del desconocimiento de Zeron, que no tenía la menor idea de que esto estaba ocurriendo. El rey se encontraba en el castillo completamente protegido, escuchando como el granizo caía sobre los techos de la ciudad, mientras esté disfrutaba de un Ron exquisito seleccionado especialmente para él.
Zeron debía estar en su habitación, en la torre principal, uno de los lugares más privilegiados y con la vista más hermosa desde sus ventanales, pero no, el príncipe había decidido escurrirse hacia el bosque, directamente hacia la celda, y se había internado en el lugar acompañando la chica llevando algunas mantas para protegerla del frío. Estas acciones, hacían que la chica cada vez se sintiera más atraída por el guerrero, quien parecía no tener intenciones de parar en sus planes de conquistarla.
La ruta hacia el corazón de Zoe era difícil, no era sencillo poder trazar una estrategia que funcionara plenamente, ya que, ésta había atravesado una gran cantidad de pruebas y hasta el momento, lo único que experimentaba era un miedo tremendo de abrirse completamente ante la posibilidad de experimentar un nuevo amor. Nada le garantizaba que alguien como Ailen pudiese proporcionarle la protección y los cuidados que ella necesitaba.
Lo único que quería era la libertad, y estando completamente segura, posiblemente se abriría a nuevos horizontes, donde posiblemente entraba en protagonismo este joven guerrero. Pero mientras más les daba vueltas a estas ideas, Zoe sentía que tarde o temprano las cosas llegarían a un punto de bloqueo, ya que, no podía pensar o ilusionarse en tener algo con Ailen, ya que, a cambio, este debía sacrificar muchos elementos de su vida.
La vida actual de la que gozaba este chico, estaba caracterizada por Los lujos y las comodidades, tenía acceso a poder, control, conocimientos, recursos, así que, si decidía ir en camino contrario a la dirección que dictaba su propio padre, posiblemente sería desterrado, eso sí corría con suerte, por lo que, Zoe debe desistir de su idea. Pero toda su sensación apunta hacia un mismo punto, La imposibilidad de poder resistirse a los sentimientos que están aflorando en su pecho.
Cada vez que se encuentra con Ailen, siente algo completamente cálido en su interior, algo que le hace sentir cómoda, feliz, segura, gratificada, protegidas, y esto, no se conseguía con facilidad. Aquella noche habían compartido un poco de té que había llevado el príncipe, este se preocupaba por alimentarla, proporcionarle algo de calor, energía, y gradualmente Zoe había comenzado recuperarse.
Por suerte, y por alguna razón completamente desconocida para todos, el rey había decidido desistir de aquellas torturas, tenía que organizar su mente, y con planes absolutamente claros de invadir un nuevo planeta, Zeron se había enfocado en otros elementos. Quizá, cuando regresara de esta nueva invasión a Orkous, encontraría el tiempo para poder conquistar a la chica, o posiblemente terminar el trabajo y sacarla de su vida finalmente.
El tiempo era limitado, y Zeron, requería de la presencia de su hijo en aquellas batallas, por lo que, el joven chico sólo tiene una oportunidad para poder disfrutar del amor de Zoe antes de ir a la guerra. Había sido muy afortunado, ya que, esta oportunidad se había generado junto a la chica justo antes de partir. Zeron disponía a irse de manera habitual como lo hacía cada noche que la visitaba, pero al sentir como la joven sujetaba su mano, supo perfectamente que ambos estaban destinados a estar juntos esa noche.
Él tenía la habilidad de liberar sus grilletes, esto le genera una sensación de comodidad y tranquilidad a la chica, quien finalmente había comenzado a sanar de las heridas generadas en sus muñecas y tobillos. La fricción del metal había generado rozaduras que se habían convertido en heridas profundas con un alto riesgo de infectarse, lo que había generado posiblemente la amputación de estas extremidades si Ailen no hubiese llegado.
—Quiero que te quedes a mi lado esta noche. Sé que es peligroso. Pero no quiero que te vayas. Quiero que sé que es junto a mí. —Dijo Zoe mientras sujetaba fuertemente la mano del chico.
Era una tarea realmente difícil para Ailen resistirse a una solicitud como esta, ya que, sólo bastaba con encontrarse frente a frente con la mirada de esta chica para quedar completamente derretido ante sus deseos. El hecho de que esta estuviese solicitándole que se quedara junto a él, significaba algo más, y éste, tenía absolutamente claro lo que esto representaba.
El peligro de enamorarse de esta joven ya es completamente absurdo, sabe que no hay marcha atrás, y los sentimientos que lo queman por dentro, deben manifestarse de alguna forma.
—Quisiera quedarme contigo no solo esta noche, me encantaría quedarme a tu lado el resto de mi vida, Zoe. No tienes idea de lo mucho que te amo. Pero tenemos que manejarnos con cuidado, todo puede terminar muy mal para ambos.
—La cautela sólo nos hará perder tiempo, Ailen. Quiero que consumemos este amor que sentimos el uno por el otro esta misma noche. Ni siquiera puedo garantizar que mañana estaremos vivos, por favor, hazme tu mujer y arriesguemos todo lo que hay en la mesa.
Todo estaba absolutamente claro para el joven chico. Este había tratado de evadir todas sus tentaciones, la necesidad de comportarse como un hombre enamorado de una mujer, simplemente había sido un buen amigo, un protector, pero ahora, Zoe había abierto las puertas para moverse hacia un territorio mucho más peligroso, donde la lujuria, el sexo y la pasión, entraban en juego y fácilmente podrían desestabilizarlos ambos, haciendo que estos cometieran un error en el momento menos esperado.
Mientras Zoe solicitaba este chico que se quedara junto a ella, este, lidiaba con sus tentaciones, las cuales lo hacen ejecutar una batalla mental, ya que, era su voluntad, lo que decía su cerebro contra lo que decía su corazón, ligado al hecho de que sus genitales comenzaban a tomar el control. Pero todo fue completamente espontáneo, y Ailen decidió tomar a la chica entre sus brazos.
La primera vez que la besó, sintió como si un fuego ardiente lo calcinara por dentro, eso era lo que se sentía besar a alguien que realmente amaba con una intensidad absoluta. El sabor de sus labios era absolutamente dulce, era cálido, la sensación de la suave, y ambos respiraban agitadamente, como si los nervios estuviesen corriendo de manera desmedida por todos sus cuerpos.
Sentían algo de temor al caer en este abismo de pasión, pero dejaban que todo fluyera de manera espontánea, ya que, si había llegado tan lejos, no era lógico reprimirse de una manera tan agresiva, ya que, Zoe tenía razón, la muerte podía llegar a sus vidas de manera inesperada, y si el coloso descubría lo que estaba ocurriendo, los castigaría a ambos hasta hacerlos llorar sangre. Dejaron que los besos se hicieran cada vez más con los intensos, no había intenciones de detenerse, todo avanzaba a un ritmo completamente apresurado, pero medido.
Las manos del caballero se sentían un poco torpes, ya que, sentía que Zoe era una chica frágil, no quería tu Carla, quería protegerla, pero poco a poco fue ganando la confianza para acariciar su rostro, introducir sus dedos entre su cabello, acariciar su cuero cabelludo mientras sus labios se besaban intensamente y jugaban con sus traviesas lenguas.
Eran húmedos los besos, profundos, succionaban levemente mientras ambos caían en una dinámica realmente llena de locura, donde comenzaban a olvidar totalmente las amenazas que los habían llenado de terror durante los últimos meses.
Zoe sabe perfectamente que no tiene demasiado que perder más que la vida, pero Ailen tiene un reino a su disposición que puede perder completamente si es descubierto por su padre. Zeron se ha convertido en una imagen nefasta generadora de terror e intimidación, así que, lo único que puede hacer para tratar de evadir todo este temor que se genera en su interior es enfrentar con toda la pasión de aquel amor que se profesa esta pareja.
Los besos generaban una excitación tan intensa en la pareja, que estos ni siquiera podían tener el control absoluto sobre sus dinámicas. Las manos de ambos se recorrían el uno al otro, era algo completamente natural, como si sus cuerpos tomaran el control y sus mentes hubiesen dejado de manejar a sus cuerpos. La lógica no tenía demasiados sentidos en medio de este encuentro, el cual dejaba en evidencia el profundo amor que ambos se profesaban.
No todo había quedado en palabras, no habían sido simples promesas, todo comenzaba a convertirse en algo físico, y era mucho más difícil de enfrentarlo, sabiendo que había riesgos mortales detrás de toda aquella situación. Cualquier error que cualquiera de los dos personajes llegase a cometer, los llevaría a la muerte. Detrás de ellos, se encontraba la sombra de un hombre que había cosechado una reputación completamente nefasta durante décadas.
Había asesinado a sus hombres de confianza, había sometido a fuertes torturas a su propio hijo, Zeron, había cosechado una reputación temible, y lo único en que podrían pensar era en la posibilidad de que estas consecuencias se generarán gusto en su contra. Pero realmente todo dejaba de ser importante mientras sus cuerpos comenzaban a desnudarse.
Ambos tenían una increíble necesidad de encontrarse completamente desnudos, completamente vulnerables ante la aparición de una interacción que les diera la oportunidad de complacerse mutuamente. El sexo que practicaba Zeron era completamente distinto a lo que estaba a punto de ocurrir entre Ailen y Zoe, quienes parecían ser dos almas compatibles que se habían encontrado simplemente para demostrarse que el amor que se profesan podría convertirse en algo absolutamente más intenso.
El miedo no era relevante en medio de una situación como esta, ambos sabían perfectamente las consecuencias que podría haber, así que, pensando en que podría ser la última vez que tendrían oportunidad como ésta, se soltaron el uno en el otro y permitieron que todo fuese absolutamente desenfrenado. Cuando se vieron desnudos por primera vez, sintieron un poco de vergüenza mutua, ya que, la sensación de respeto que se tenían el uno al otro, no les había permitido visualizar esto como una realidad.
Sentían que se estaban enamorando, pero llegar a este punto, parecía haber sido demasiado pronto. Pero Zoe estaba absolutamente clara de que esta era su única oportunidad de entregarle su cuerpo a alguien que realmente valiera la pena. Prefería mil veces pensar en que había sido poseída por primera vez por un hombre como Ailen, que ser víctima finalmente de un asalto sexual proveniente del propio Zeron.
Este, posiblemente enloquecería descubrir que la chica ya no era casta, y quizá la asesinarías, pero al menos sería una muerte valiosa, habiendo descubierto una nueva sensación proporcionada por un hombre gentil y que realmente se preocupaba por su bienestar. El futuro de ambos era completamente incierto, ninguno de los dos podría definir realmente que lo que veían en el horizonte era éxito o libertad.
Todo era completamente incierto y las posibilidades de que todo saliera mal, estaban completamente latentes. Ambos se dejaron caer al suelo lentamente, se encontraban de rodillas el uno frente al otro, mientras Ailen, veía como su pene comenzaba endurecerse tan sólo con visualizar los pechos de la chica.
Aquellos senos voluminosos, rosados, con pezones pequeños y delicados, eran completamente excitantes para él. Los acarició con suavidad, con algo de timidez, mientras Zoe, permitía que este lo hiciera sin ninguna limitante.
Acto seguido, era el momento de explorar para la chica, quien acarició el pene del caballero haciéndolo con cierta vergüenza. Mientras sentía cuando uno estaba, se excitaba mucho más, experimentando una humedad en su zona genital, la cual amenazaba con dejarla sin control sobre sus actos.
Una vez que la lujuria se adueñara de ellos, no había absolutamente nadie que pudiese controlarlos, por lo que, la pareja simplemente es víctima de una pasión absoluta que había nacido desde el momento en que se habían encontrado en un momento tan intenso y casi al borde de la muerte de Zoe.
La realidad era muchísimo más agradable de lo que había sido en los meses pasados. Ambos tenían que haber afrontado una gran cantidad de pruebas para llegar hasta este punto, así que, sólo era una especie de pago retribución a toda la resistencia que habían tenido que afrontar para superar las duras pruebas.
Zeron ya no era un factor determinante para generar miedo o temor, simplemente era alguien que de alguna u otra forma, había generado las condiciones adecuadas para que estos dos personajes se encontraran.
Zoe, absolutamente confiada de que este era el hombre correcto, había dejado que este accediera a su cuerpo de una manera absoluta. Su cuerpo era acariciado con mucho placer y lujuria por el caballero, quien cada vez sentía como su pene estaba mucho más rígido. Esa sensación experimentada por las manos de Zoe, quien frotaba lentamente su pene para hacerlo sentir cada vez más satisfecho, era absolutamente embriagante.
Cuando amos finalmente se entregaron al acto sexual, se dejaron caer en uno solo otro, mientras Zoe separaba sus piernas para darle acceso absoluto su compañero. Aquel grueso pene, entro en ella, casi de forma imperceptible, ya que, la lubricación era tan absoluta, que casi ni siquiera lo sintió.
Aquel gemido que había generado la chica no había sido de dolor, había sido el más puro placer producto de un estímulo proporcionado por un hombre que se había preocupado enormemente por generarle placer y protección.
La única forma en que Zoe podría retribuirle el hecho de rescatarla, sería así, y esta, se estaba adelantando a los acontecimientos, ya que, creía profundamente en que todo esto que estaba ocurriendo de traduciría en resultados positivos muy pronto. Ailen no había tenido el valor para revelarle a la chica el hecho de que este asistiría a la guerra.
Una batalla en el planeta Orkous daría como resultado finalmente la adquisición de nuevas tierras fértiles para el crecimiento del dominio de su padre. Seguir luchando en su nombre, resultaba un poco contradictorio para el joven guerrero, pero tenía que guardar las apariencias, ya que, en el momento en que tuviese la oportunidad, no dudaría en escapar junto a la joven princesa acompañándolo.
Era un movimiento sumamente arriesgado, algo que podría llevarlo hacia una muerte dolorosa y nefasta, pero Ante un sentimiento tan genuino y absoluto como el que había encontrado gracias a Zoe, no puede seguir evadiendo lo inevitable.
El cuerpo del chico, se frota contra el de su compañera, el sudor emana en la escena, siente una sensación absolutamente increíble al encontrarse en el interior de ella, es ajustada, calidad, mientras ésta, acaricia la espalda del caballero, mientras amenaza con incrustar sus uñas. La sensación es absolutamente intensa, la lleva a un punto de descontrol que amenaza su cordura, gime, y mientras más fuerte lo hace, siente que mayor es la energía que se libera desde lo más profundo de su ser.
Cada una de estas reacciones generadas por la chica, le dejan una clara señal a este joven de que está haciendo el trabajo de manera excepcional. Su intención, es generar una experiencia completamente inolvidable, llegar hasta lo más profundo de ellas, y extraer desde su interior el orgasmo más intenso conocido por la chica.
Nada tiene que ver con la masturbación, complacencia externa, Ailen se encuentra en lo más profundo de su ser, y mientras se sacude sobre ella, Zoe separa sus piernas cada vez más, mientras sus brazos se entrelazan alrededor del cuello del caballero.
Sus terminaciones nerviosas, son estimuladas por el enorme pene que se frota contra las paredes vaginales, el cual también está a punto de explotar, ya que, el estímulo generado por la chica, es algo sin precedentes para el príncipe. Estar con una chica casta y virgen, es una experiencia que está viviendo por primera vez, ya que, a pesar de que ha estado con otras mujeres en el pasado, estas solo han sido prostitutas o mujeres fáciles que son traídas desde otro planeta para complacer a los guerreros de Lounar.
Haber alcanzado el orgasmo de manera simultánea, ayer sido una experiencia absolutamente exquisita. Ailen la mía los pechos de Zoe de una manera intensa, succionando los en medio de un orgasmo que hizo que la ofensa retorciera de manera agresiva. Está estaba completamente agotada tras terminar la interacción, complacida, satisfecha, y ahora, era cuando menos energía que Ailen se marchara, pero era momento de afrontar la realidad.
Sólo en unas horas, las tropas del Lounar caminarían hacia las puertas del gran reino, ya que, allí partirían hacia la invasión, algo que definiría el destino de diferentes razas.
VI
Hambriento de sangre
Las tropas se encontraban listas para partir, Zeron, generalmente se encargaba él mismo de verificar absolutamente todos los pelotones, los cuales debían estar absolutamente correctos. Se revisaba la estrategia una y otra vez antes de marcharse, las naves estaban absolutamente acondicionadas para recibir a un gran número de soldados, los cuales estaban dispuestos a morir en nombre de su rey.
Pero algo no andaba bien en el ambiente, Zeron, había percibido la ausencia de su hijo, y esto, sólo podía significar una sola cosa. Lo busca entre las tropas, cada uno de los guerreros ha sido interrogado, pero nadie sabía absolutamente nada del joven. Este, había despertado la furia de su padre, quien, en ese punto, había comenzado sospechar claramente de Ailen.
Este, no había tenido voluntad para separarse de la chica a tiempo, por lo que, el retraso había sido inminente. Cuando llegó a las filas, se había encontrado directamente con su padre, quien le había dirigido una mirada realmente intensa, como si tratara de indagar de donde provenía o hacia donde se dirigía.
—¿Por qué has tardado tanto? ¿Dónde estabas? —Preguntó el padre del príncipe.
—Sólo he estado alistando mi armadura. Todo está bien, padre. No te preocupes. —Dijo el chico.
Sus palabras parecían ser ciertas, pero al no dirigirle la mirada los ojos de su padre, esto despertó un poco de sospecha en el monarca. Este no estaba preparado para una traición, un momento crucial de su vida estaba por desarrollarse, así que, una corazonada había despertado la curiosidad del rey.
—Detengan todo. Aún no nos iremos. —Dijo Zeron.
El despiadado guerrero, caminó directamente hacia el bosque, mientras todos veían completamente extrañados el aburrimiento de la furia del líder. Zeron, vio con cierta extrañeza la forma en que su padre había reaccionado. Quizá, lo había descubierto, había quedado en evidencia, así que, lo único que podía hacer el joven chico era correr en el auxilio de Zoe.
i el gran guerrero descubría que la chica había sido proporcionada de mantas, y los grilletes habían sido liberados, habría consecuencias muy graves hacía ella hasta el momento en que pudiese revelar quién había hecho esto. Zeron caminaba directamente hacia el bosque, donde se encontraba la celda de la chica, llevando en sus manos la gran hacha de doble filo que había utilizado tantas veces para asesinar a sus enemigos.
Estaba cansado de que la chica se interpusiera entre sus planes, y que todo lo que tenía que ver con ella, siempre terminaba saliendo mal. Quizá era el momento de terminar con ese problema, ya que, había resultado realmente molesto y engorroso. Ailen conocía muy bien los caminos, y tenía la habilidad de poder recortar algo de tiempo, adelantándose a su padre, mientras algunos de los soldados veían extrañados la forma en que padre e hijo han reaccionado de manera inesperada.
El tiempo de retraso ir a crucial, si algo sería mal en los cálculos, posiblemente la invasión sería un fracaso. La flota había quedado completamente desamparada, no había absolutamente nadie armando, todo había quedado paralizado de manera repentina, mientras el rey y su hijo, se dirigían hacia una posible disputa, donde el único centro de atención irás Zoe. La chica que había sido liberada de sus grilletes, se encontraba descansando mientras cubría su cuerpo con una de estas mantas que habían sido proporcionadas por Ailen.
Este, completamente convencido de que estarían ausentes durante algunos días, se dedicó a proporcionarle algunas comodidades a la chica, ya que, de esta forma, le garantizaría el bienestar mientras estos estaban completamente alejados de este planeta. Siempre que Zeron tenía un presentimiento de que algo no estaba andando bien, generalmente acertaba de manera precisa.
En este caso, no estaba alejado de la realidad, era su propio hijo quien estaba llevando a cabo una especie de traición, pasando por encima de las órdenes de un rey déspota que había acumulado una gran cantidad de reputación de ser absolutamente desalmado y sin ningún tipo de empatía ni siquiera por su propia sangre. Avanza con seguridad, pasando a través de los diferentes dispositivos de seguridad y protección que han sido instalados en el lugar para mantener a Zoe completamente aislada.
Esto, mantendría a la chica completamente segura, pero lo más importante es que nadie pudiese entrar al lugar. Sólo había una persona que era capaz de romper con estos códigos y había sido el propio Ailen, quien había sido entrenado por el mejor. Cuando las cadenas cayeron al suelo, Zoe pudo notar rápidamente que esto no se trataba de Ailen, que posiblemente había sido el propio Zeron quien había decidido regresar.
El terror invadió a Zoe, quien no sabía absolutamente nada que hacer. No podía ocultar las cosas y tampoco podía instalar los grilletes de manera autónoma, por lo que, había quedado completamente expuesta.
—¿Qué demonios está pasando aquí? —Gritó Zeron mientras entraba al lugar completamente extrañado por las condiciones en las que se encontraba Zoe.
No hubo respuesta por parte de la chica, se había quedado completamente petrificada ante la imposibilidad de poder revelar realmente lo que había ocurrido. No había una explicación lógica, y Zeron era demasiado inteligente como para hacer su estimado por una chica como ella. Este, había sumado a la ecuación, el retardo de su hijo, con una situación como esta, había dejado como resultado una posible relación o vínculo que había comenzado a surgir entre Zoe y Ailen.
—Voy arrancarte la cabeza, pero no sin antes ver cómo hago sufrir a Ailen hasta la muerte. ¡Me han traicionado y merecen lo peor! —Gritó Zeron mientras golpeaba fuertemente el suelo con su hacha.
Zoe se estremeció, y aunque sabía que estaba libre y podía esquivar los ataques de este sujeto, el miedo la invadió. Era la primera vez que experimentaba una sensación como esta, donde se quedaba completamente a merced de su enemigo. Por lo general, tenía una capacidad muy desarrollada para movilizarse con mucha velocidad, pero en esta ocasión, sentía que Zeron había duplicado su tamaño, que había incrementado su fuerza, y nunca lo había visto en un estado de ir a como este.
Por lo general, los castigos que eran propinados a la chica, se llevan a cabo bajo a situaciones bastante “tranquilas”. Este, simplemente buscaba el placer, la diversión y la satisfacción, pero en esta oportunidad, parecía estar muy decidido a castigar a ambos personajes. Primero daría una golpiza tremenda a Zoe, y tras dejarla inconsciente iría por su propio hijo, a quién asesinaría sin piedad alguna.
Pero cuando trató de golpear a Zoe la primera vez con su puño, un látigo atrapó la mano del guerrero, el propio Ailen se encontraba en las puertas de la celda, completamente dispuesto a iniciar una batalla con su padre, si la integridad de Zoe estaba de por medio.
—Eres una rata asquerosa. Un traidor, te arrancaré la cabeza con mis propias manos, no me importa que seas mi hijo, me avergüenza que lleves mi sangre. —Exclamó el gran guerrero mientras caminaba hacia Ailen.
La única intención que tenía este chico era alejarse lo más que pudiese de la celda, por lo que, fingió cobardía y huyó del lugar. Zeron estaba tan enardecido, que olvidó cerrar las puertas, así que, el plan de escape había cambiado significativamente y había una sola oportunidad. Si Zeron logra ponerle las manos encima su hijo, este moriría, pero la chica al menos podría tener una posibilidad de escape.
El universo estaba confabulando a favor de ambos, ya que, mientras esta operación se lleva a cabo de una manera completamente cargada de adrenalina y acción. Las tropas que habían sido acumuladas por Savanah, estaban por aproximarse al planeta Lounar. La chica había logrado acumular una flota de quincena vez repletas de soldados. Al menos 1500 miembros de diferentes lesiones y ejércitos habían decidido unirse a la chica con la única intención de restablecer el orden.
Las naves se acercaban al planeta, mientras algunos de los radares comenzaban a ubicar la presencia de naves enemigas. La ausencia de Zeron había sido determinante para generar debilidad en las defensas.
No podría generarse ninguna reacción sin autorización de este líder, ya que, este era el único que podía trazar una estrategia para poder contrarrestar un ataque como este. Pero estaba completamente cegado por la ira, en busca de venganza y con la intención absoluta de proporcionarle a su hijo el castigo más grave que podría dársele a un traidor, la muerte.
Al ver las puertas completamente abiertas, Zoe vio la oportunidad de salir, era como si se estuviese haciendo realidad la fantasía que durante tanto tiempo había repasado una y otra vez en su cabeza. Las puertas hacia la libertad estaban frente a ella, pero Zeron, no la dejaría descansar hasta atraparla y verla morir. No podía desaprovechar esta oportunidad, ya que, era evidente el sacrificio que había hecho Ailen.
Este había corrido tan rápido como podía, y aunque su padre también tenía habilidades realmente desarrolladas, por fortuna, su juventud jugaba a su favor. El tiempo que había ganado Ailen, había sido determinante para que la chica finalmente lograr a alejarse lo suficiente de aquella que se había convertido en una celda, su prisión y sobar durante los últimos meses. Correr entre los árboles, con los pies descalzos, era una sensación que era mezcla de felicidad y confusión.
Había deseado vivir esto hacía mucho tiempo, pero Zoe, no podía dejar de pensar en el destino que iba sufrir Ailen. Este, había iniciado una confrontación con su propio padre, un hombre que era un asesino devastador de mundos, muy poco le importaría acabar con su propio hijo, así que, Zoe no puede evitar sufrir ante la posibilidad de que el amor de su vida muera en medio de una confrontación.
La chica corre casi sin aliento, no tiene fuerzas, sus piernas ya no aguantan más, y cuando ya su energía estaba por agotarse, finalmente cayó de rodillas mientras comenzaba a llorar de manera desesperada. Sentía una ira y una impotencia completamente incontenible, ya que, no sentía que fuese justo que tanta desgracia estuviese cayendo sobre ella de una manera tan constante. Apenas había conocido el verdadero amor al lado de Ailen, y éste estaba a punto de morir a manos de un hombre que estaba únicamente diseñado para arrebatarle la felicidad a la princesa.
Fue entonces cuando Zoe decidió que ya no era momento de huir, no podía seguir corriendo, si seguía escapando de Zeron, este seguía siendo el cazador y ella la presa, era el momento de cambiar el curso de los acontecimientos y darse la oportunidad de enfrentarlo con sus propias manos, ya que, dos guerreros preparados sería más efectivos que sólo uno.
Mientras Ailen corría tratando de alejar lo más posible a su padre de la chica, el gran coloso cortaba los árboles con su hacha, derribándolos de manera instantánea, mientras el hábil guerrero trataba de esquivar tan rápido como era posible todos los obstáculos que surgían de manera instantánea justo frente a él. Los grandes árboles se desplomaban justo detrás de él, tan sólo a unos pocos metros, por lo que, tenía que utilizar toda la fuerza de sus piernas para desarrollar una velocidad mucho más destacada que la de su propio padre.
Era una guerra de talentos, experiencia contra juventud, virilidad contra fortaleza, ambos, parecían haber estado esperando el momento de enfrentarse, pero en un contexto real, no simulado como en muchas ocasiones había ocurrido en el pasado.
—Ya deja de correr como un cobarde, yo no te enseñé a huir como si fueses una liebre. Enfréntame, y demuéstrame que no perdí mi tiempo entrenándote. —Dijo el gran coloso mientras se detenía abruptamente.
Zeron pensó en que posiblemente ya había ganado el suficiente tiempo como para que Zoe pudiese alejarse de una distancia considerable de su enemigo principal. No le interesaba huir de su padre, lo único que quería era ganar un poco de tiempo. Ailen había acumulado una gran confianza a lo largo de los años, consideraba que podría superar a su padre en un combate cuerpo a cuerpo si utilizaba una estrategia efectiva.
Cuando se hablaba de fuerza y brutalidad, Zeron superaba enormemente a su hijo, por lo que, una batalla frontal sería completamente devastadora para el chico. Este, lleva una de las espadas más extrañas que han existido en el universo, la cual había sido fabricada por el propio Zeron, quien la había forjado utilizando combinación de los metales más extraños de todo el universo.
Esta, era completamente irrompible, algo similar al hacha que utilizaba el gran asesino, por lo que, Ailen decidió detenerse abruptamente y acceder a las solicitudes de su padre, quien tenía como única intención, medir sus fuerzas con el único que podría representar una amenaza para él. El bosque era el único testigo de lo que estaba por ocurrir allí, eran dos de los guerreros más poderosos que habían nacido, y estaban a punto de chocar como si se tratara de dos grandes planetas a punto de estrellarse.
La espada de Ailen chocó directamente contra el hacha de su padre, y el combate había iniciado, ambos estaban completamente dispuestos a defender sus ideales, pero más allá de lo que creían, había una sola razón por la cual peleaban, Zoe, un amor imposible para Zeron y una posibilidad de felicidad absoluta y eterna para Ailen. Las palabras sobran, ambos estaban completamente claros de que la muerte era el único término para aquella batalla.
Este es el único miedo que debe enfrentar Ailen, ya que, no puede lidiar con la idea de que en caso de que triunfe, hayan asesinado a su propio padre. Pero tampoco puede permitirse perder esta guerra, ya que, si es derrotado, la próxima víctima será el amor de su vida. Zeron utiliza toda su potencia para enfrentar a su hijo, pero este, parece estar en una actitud defensiva, ya que, no pretende hacerle daño a quien se ha convertido en su enemigo.
Lo ha admirado mucho durante años, luego de temerle, comenzó a respetarlo, pero ahora, sentía cierta vergüenza por los hechos tan deplorables que había venido desarrollando desde hacía algunos años atrás. Zeron, no tenía ninguna condescendencia o contemplación al momento de atacar a su hijo, esto era completamente irrelevante para él, quien se encontraba justo frente al guerrero era su enemigo, y, por ende, tenía que acabar con él.
El acero chocaba una y otra vez, mientras ambos sentían como el calor de la fricción entre el metal generaba algunas chispas incandescentes que generaban una energía realmente brutal. Alguno de los dos iba a morir en ese combate, y ambos están dispuestos a ser el ganador cueste lo que cueste.
Ninguno de los dos había salido herido después de algunos minutos de combate, mientras Zoe parece acercarse cada vez más al encuentro. Podía escuchar a la distancia el choque entre las espadas, así que, el sonido era el principal guía para llevar a la chica hasta el punto exacto donde todo estaba ocurriendo.
Tenía que ayudar a Ailen, tenía que darle una posibilidad de Victoria, por lo que, por su presencia podría ser determinante. Pero a pesar de que la presencia de Zoe podría hacer un cambio en los eventos, nada había sido tan determinante como la entrada triunfal de las tropas invasoras que han llegado directamente a Lounar.
Sin líder, las tropas de este lugar eran completamente inútiles. Zeron había cometido el error de convertirse en el núcleo de absolutamente todos los movimientos que se llevaban a cabo.
Nadie podía tomar decisiones, absolutamente ninguno de sus soldados, y el más alto y más confiable podía decidir qué hacer, por lo que, era el momento de la devastación. Las tropas dirigidas por la propia Savanah, habían llegado al lugar, habían comenzado una batalla devastadora, mientras muchos de los soldados que estaban bajo el mando de Zeron comenzaban a correr de un lugar al otro.
La batalla entre padre hijo se había detenido durante algunos segundos mientras observan a los cielos, la forma en que llegaba una gran cantidad de naves, disparando descontroladamente hacia las tropas. Fue inevitable para Zeron creer que su hijo estaba detrás de todo esto, por lo que, la ira se incrementó y se convirtió en un monstruo. Atacó brutalmente su hijo, y aunque este pensaba que conocí a todo el potencial y fortaleza de su padre, esto fue completamente nuevo para él.
Casi no podía contener los ataques, y luego de tres embestidas mortales, su espada había salido volando por los aires. Había quedado completamente vulnerable, y sin la posibilidad de defenderse, podría ser cortado a la mitad por un ataque de esta hacha.
—Te lo di todo. Pero tuviste que traicionarme… Ahora, morirás siendo el responsable no sólo de la muerte de la mujer que intentaste arrebatarme, sino de la devastación de su propio pueblo. Ahora iré tras ellos... —Dijo Zeron mientras levantaba su hacha.
Pero en ese preciso instante, una gran estaca de madera se enterró en el costado de Zeron, la cual había sido incrustada por la propia Zoe, quien había aparecido en el último momento. El dolor generado, hizo que el gran Guerrero, dejara caer su hacha al suelo, ya que, había sido herido gravemente. Había sido atacado a traición, no estaba preparado para esta embestida, por lo que, Zeron volteó para encontrarse con la mirada de la chica, quien estaba completamente aterrada.
En ese preciso instante, Ailen aprovechó la oportunidad para abalanzarse sobre su padre, necesitaba tener una defensa, pero no tenía el valor para matar a su propio padre. Cuando levantó su espada para atacarlo, sería la propia Zoe quien intervendría para evitar la muerte del asesino, un grave error que posiblemente lamentaría en el futuro.
—No lo hagas. Tú no eres igual a él… Tenemos que salir de aquí. Esto está por desaparecer. Es posible que hayan venido por mí. —Dijo la chica mientras tomaba la mano de Ailen.
Dejar a su padre gravemente herido tendido en aquel lugar, era algo que había destruido el corazón del guerrero, ya que, nunca se había imaginado que entraría en una situación como esta, ya que, respeta profundamente a Zeron. Este, sangraba continuamente desde el costado, pero sabía que podía resistir eso y más.
El gran monstruo y asesino devastador de mundos, había arrancado la estaca de su costado, y había tratado de ponerse de pie, pero había quedado muy débil. Ailen y Zoe habían corrido lejos de allí, ya que, era el momento de huir.
Posiblemente sólo tendrían una única oportunidad de abordar una de las naves de rescate, pero el corazón de Ailen estaba completamente devastado. Fue un momento realmente emotivo el reencuentro entre Savanah y Zoe, dos amigas que se habían jurado amistad absoluta y eterna.
Cuando se reencontraron, la ilusión de Savanah había sido compensada, ya que, en muchas oportunidades había entrado en estado de pánico al imaginar en que su amiga había muerto a manos de este asesino.
—Sólo hemos venido por ti. Nadie más puede venir. —Ordenó Savanah mientras recibía a Zoe en la nave.
—Él me ha ayudado a escapar. Necesitamos llevarlo con nosotros o lo asesinaran. —Dijo Zoe.
—No quiero generar problemas. Puedo arreglármelas solo. —Dijo Ailen, mientras daba media vuelta para dirigirse hacia su propio planeta.
—Tenemos que irnos. —Ordenó Savanah, mientras sujetaba a Zoe, quien tenía toda la intención de ir tras el guerrero.
En ese preciso instante, cuando la nave intentó despegar, recibió un fuerte impacto de un misil que fue disparado desde una torre principal. No habían recibido ofensiva alguna ya que, la presencia de Zeron era necesaria. Pero esto sólo significaba una cosa, el rey había vuelto.
—Destruyeron el motor, Savanah. ¿Qué hacemos? —Dijo uno de los soldados.
—Lleven a Zoe hacia otra nave, escóltenla y encárguense de que llegue a salvo a casa. Nosotros iremos por la cabeza de Zeron.
Ailen escuchó estas palabras, y quiso ir con Zoe, pero no entendía realmente lo que estaba pasando en su interior. Era la oportunidad de escapar y se feliz con aquella chica, pero sabía perfectamente que mientras su padre estuviese vivo, esto sería imposible. Pero no era tan desalmado como para buscar la muerte de su padre, por lo que, sólo tenía una decisión para tomar.
La única manera de arreglar el daño que había generado, era compensando la traición, así que, mientras Zoe era escoltada casi obligada hacia otra de las naves, Ailen y Savanah, dos de los seres más importantes de su vida, aún permanecían en tierra, mientras la chica despegaba hacia el espacio rumbo a casa y a reencontrarse con su padre y viejos amigos.
—El objetivo principal es Zeron. Vayan tras él y no lo dejen vivir. —Dijo Savanah mientras llevaba su pelotón directamente a la cacería de el objetivo más importante.
Ailen sabía perfectamente que no era el momento para jugar a ser el héroe, y quizá, se mancharía las manos de la sangre equivocada, pero no podía permitir que su padre fuese asesinado. Sólo eran soldados insignificantes, posiblemente, todo se morirían muy pronto a manos del gran coloso, por lo que, sabiendo que posiblemente estaba cometiendo un error, Ailen decidió pelear una vez más por el planeta Lounar.
Savanah, quien había sido la única testigo que podría revelar todo lo que había ocurrido en aquel lugar y la matanza que había sido llevadas a cabo por el propio Ailen en compañía de su padre, había caído en batalla, siendo herida de muerte directamente en el tórax.
Cayó a manos del propio Zeron, quien había acabado con quien había traído la destrucción de su tierra. Habían asesinado a la mitad de sus soldados, y aunque nada quitaba del corazón del rey el dolor de traición de su hijo, el hecho de que este hubiese vuelto para defenderlo, le había dado una nueva oportunidad para seguir viviendo.
Ahora, Ailen debía decidir realmente si tu verdadera felicidad estaba al lado de aquella chica que había logrado escapar o deberá permanecer al lado de su padre, quien era capaz de asesinarlo si cometía nuevamente un error. Zoe es atendida por el equipo médico de la nave, pero no puede dejar de pensar en volver por Ailen, sin sospechar que su mejor amiga ya ha perdido la vida.