País Relato - Autores

daniel santos

zoe encadenada

I
Sangre en los cielos
Los cielos del planeta Draris, se habían teñido de un color rojo intenso, lo que siempre era una señal según los sabios de que algo muy grave se avecinaba. Aunque existían escépticos que creaban teorías en torno a este comportamiento extraño de la naturaleza, los antiguos sabios sabían perfectamente que esta era una manera de la naturaleza de poder decirles a todos los habitantes del planeta que se prepararan para tiempos difíciles.
Estas afirmaciones dejaban a aquellos que iban de parte de la ciencia muy confundidos, ya que, los hechos y los eventos que se habían desarrollado a lo largo de los años y habían sido registrados por la historia, generalmente coincidiendo con eventos que cubrían de sangre no sólo la tierra, si no los cuerpos de aquellos que luchaban por la libertad. La estabilidad había durado al menos 30 años, después de que la familia real tomara el poder luego de una fuerte batalla que había generado cientos de miles de muertes.
Aquella guerra había sido la más grande de todas, muchas razas habían participado en ella, dejando todos esfuerzo y absoluta abnegación a los ideales del líder. Este, construyó una reputación sólida, aguerrida y confiable, la cual había llevado a todos los seguidores a pelear en nombre de él. El rey Valnir había llegado a que el planeta con la única intención de liberar a un pueblo que se encontraba bajo el yugo de un régimen asesino, el cual había dejado que sus tentáculos de poder, acabaran con absolutamente todo sus recursos.
Este planeta contaba con las reservas energéticas en su núcleo más importantes de la galaxia. Muchos habían intentado desarrollar estrategias para tratar de mediar una solución con el régimen, pero esto su, eran asesinos, dispuestos única y exclusivamente a matar por tratar de aferrarse por completo al poder. La única forma de poder ingresar a dicho territorio era a través de un fuerte y contundente golpe bélico, el cual desestabilizaría a estos líderes que estaban acostumbrados a hacer doblegar a cualquiera que intentara negociar con ellos.
El poder se había hecho adictivo, y con más años que habían pasado, más fuerte se hacía el apego y el aferro a esta condición. Tener el control de las reservas energéticas más grandes del universo, le da la posibilidad a estos asesinos de poder negociar armamento, ejércitos, la maquinaria necesaria para poder mantenerse en una estabilidad absoluta en el planeta Draris. El guerrero más reconocido de todos los tiempos había sido Valnir, un hombre cuya única motivación había sido el amor.
Enamorado fervientemente de una habitante de este planeta, había viajado desde muy lejos y durante mucho tiempo para recolectar un ejército lo suficientemente aguerrido y potente para generar un impacto inminente en contra de las murallas que se había levantado alrededor de este reino hermético que dominaba por completo un planeta tan rico y poderoso. Los registros indicaban que en años anteriores a la llegada de estos asesinos al poder, el lugar era absolutamente próspero y fructífero, visitado por grandes reyes, los cuales eran atendidos como debían.
Lujos, excesos, riquezas, las mujeres más hermosas se paseaban por todo el planeta, el cual había sido poblado en su totalidad y desarrollando las estructuras más sofisticadas y evolucionadas conocidas por el hombre. La necesidad de poder se fue haciendo cada vez más peligrosa, y las negociaciones que se llevaban a cabo involucrando a este planeta, generaron vínculos con las personas equivocadas. La traición, el engaño y la ingenuidad, fueron algunos de los elementos determinantes que habían llevado a este grupo a poder conseguir lo que siempre había deseado.
Muchas veces habían sido víctimas de ataques e intentos de invasión, pero había sido Kanott aquel que había logrado encontrar una absoluta manipulación de la situación para poder ingresar de manera desapercibida hasta llegar a convertirse en el líder de un movimiento que asesinó, descuartizó y expuso públicamente a los antiguos líderes. Esto enviaría un mensaje a absolutamente todos los habitantes de este lugar, ya que, no estarían dispuestos a aceptar absolutamente ninguna rebelión o surgimiento de una resistencia en contra de este movimiento.
Eran mercenarios, estaban dispuestos a hacer cualquier cosa por mantener el control de las reservas energéticas, así que, allí se había mantenido durante mucho tiempo, pero esos días estaban destinados a acabar cuando el espíritu de Valnir comenzó a tomar fuerza, decidido a liberar a su esposa Kamile. El amor que había surgido entre ellos había generado un vínculo realmente poderoso, ni siquiera ellos mismos podían explicar cómo es que habían logrado enamorarse de una manera tan intensa y profunda.
Este hombre, absolutamente abnegado a la idea de poder liberarlo y tenerla junto a él, había abandonado absolutamente todo en su planeta, un modesto lugar que simplemente había desarrollado actividades tradicionales, desde donde había nacido un guerrero de corazón puro que estaba destinado a romper con todos los esquemas de los habitantes de estas tierras. Valnir había nacido en el planeta Krapp, un lugar tranquilo y alejado de todo el alboroto que se había formado en torno a la tierra de la mujer que amaba.
Un viaje aleatorio por la galaxia, lo había llevado a conocer este planeta, codeándose con alguno de los soldados más mortíferos que custodiaban el régimen del rey Kanott. Cuando descubrió todo lo que estaba ocurriendo en este lugar, sintió una impotencia tremenda al no poder hacer absolutamente nada por regresarle aquellas personas la posibilidad de ser libres. Nadie podía salir de aquel planeta, todos los habitantes de este lugar se comportaban como prisioneros del rey Kanott, quien consideraba que aquellos que habían nacido en este lugar de bien rendirle pleitesía y comportarse como sus súbitos.
Aunque muchos intentaron escapar, fueron perseguidos, torturados y asesinados. Cualquiera que tuviese la intención de comportarse de forma autónoma y libre, sería buscado como un traidor, y de manera automática, sería llevado a la muerte. Todos temían a Kanott, era un hombre absolutamente déspota y capaz de llevar el caos y el terror a cualquier lugar. En saber, había logrado invadir a más de seis planetas, llevando en sus espaldas, una gran cantidad de muertes, que lo hacían sentir imbatible. La sensación de no poder ser derrotado se hizo cada vez más adictiva, y mientras más sangre manchaba sus manos, mayor era el poder que adquiría.
Este sujeto desarrolló la falsa percepción de que mientras más eran las muertes que eran generadas por su espada, las almas podían habitar en la estructura de la misma, convirtiéndose en un arma poderosa e irrompible, la cual llevaría todo el caos y la destrucción necesaria a cualquier punto de la galaxia si era necesario. Pero los sabios habitantes del planeta Draris, simplemente esperaban de forma paciente el cumplimiento de la profecía. Tarde o temprano, llegaría un hombre de corazón puro, quien estaría dispuesto a dar su vida para recuperar la estabilidad de aquel lugar.
Quizá era Valnir el elegido, o quizá sólo era un momento más de esperanza para los habitantes de estas tierras, pero este, sólo estaba enfocado en liberar a una sola persona, la mujer más hermosa y perfecta que había tenido la posibilidad de encontrar en toda la galaxia. La primera vez que había encontrado a Kamile, la había visto caminar por los corredores de unos jardines ubicados a las afueras de un gran castillo.
El lugar había sido levantado de una manera imponente, resultando en la estructura más grande y poderosa que se había construido jamás. El color negro, resaltaba, haciéndole lucir oscuro y temible, con una gran cantidad de espigas a su alrededor, elaboradas con filoso acero que evitaba que cualquiera se acercara.
Tan sólo presenciar este lugar resultaba escalofriante, Kanott se había encargado de crear una reputación realmente temible, y todos aquellos que trataran de intimidarlo o recuperar un poco de poder en aquel lugar, morirían inmediatamente por su espada. La cantidad de decapitados que habían contabilizado en aquel lugar hacen día a cientos de miles, y esto dejaba una clara idea de la cantidad de personas que querían regresar a esa libertad que les había sido arrebatada.
El poder que se acumulaba con cada año que transcurría, parecía aumentar cada vez más, y no había forma de poder contener esta evolución del desastre, la cual llevaba a todos los habitantes a morir como especies de kamikazes, quienes es trataban de enfrentar a los guardias reales del rey Kanott, quienes asesinaban a estos pobres desvalidos sin ninguna piedad.
Evolucionadas y tecnológicas armaduras de color negro, vestían a estos sujetos, quienes utilizaban espadas y sables que integraban una tecnología láser que incrementaba el poder de su filo. Valnir, nunca se imaginó el enorme poder que había adquirido Kanott, y este, rara vez se mostraba en público. Durante su visita al planeta Draris, su único interés sería enfocado en aquella chica que había cruzado frente a él de una manera inocente, belleza lo ha cautivado, y desde ese momento supo que estaría perdido por ella hasta la eternidad.
No puedo evitar seguirle, caminó inocentemente detrás de ella, mientras observaba su largo cabello castaño, su vestido suave de seda y sus pies descalzos que avanzaban completamente sucios, mientras recogía algunas flores del jardín. Moría de ganas por conocer su nombre, pero cuando la chica ingresó a un lugar restringido de aquel poblado, Zeron supo que tenía que encontrar la forma de saber quién era.
—Este lugar no es para los visitantes. Es únicamente para los habitantes de Draris. Debes retirarte. —Dijo uno de los guardias con el rostro cubierto.
Zeron, intimidado por el filo de la espada de este hombre, quien la apuntó directamente hacia su pecho, decidió retroceder, pero a la distancia, veía como la chica avanzada a un paso suave, pero que de alguna u otra forma proyectaba un lamento terrible. Los habitantes de este lugar generalmente se encontraban tristes, con la mirada cabizbaja, y algo le decía a Valnir que era el momento de actuar.
Él era un simple guerrero de nivel intermedio, quien manejaba la espada de una manera efectiva, cabalgaba a diario, entrenaba fuertemente preparándose para el combate, pero sin ninguna misión en particular.
Su pueblo era dócil y tranquilo, pero sentía en su corazón que tarde o temprano llegaría el momento para poder hacer que su nombre resaltara del común. Existen hombres que su destino estaba escrito en roca, no había forma de cambiarlo, y a pesar de los embates de la naturaleza, este destino permanecería escrito hasta ser cumplido.
No había absolutamente ningún evento o acontecimiento que pudiese transformar lo que el destino había designado para un elegido, y en el corazón de Valnir, el amor era el detonante más fuerte que estaba comenzando a llevarlo hacia un evento completamente loco y fuera de lo común.
Se había enamorado completamente solo, y había comenzado a frecuentar el mismo jardín a la misma hora cada día para tratar de visualizar a la chica. No fue sino hasta que su insistencia revelaría sus intenciones, ya que, Kamile no era una mujer ingenua y tonta. Comenzó a dejar mensajes para él entre las flores, y así había comenzado aquel amor que era respondido con pequeñas notas que se dejaban ambos.
La interacción entre los visitantes y los habitantes de este lugar siempre estaban monitoreada, no importaba cuán seguro, oscuro y apartado fuese el lugar, los ojos cómplices de este régimen asesino parecían multiplicarse cada vez más, y nadie podía garantizar la seguridad o integridad de su existencia.
Zeron estaba arriesgándose enormemente a cometer un grave error, ya que, si era descubierto en sus interacciones con la chica, rápidamente sería juzgado como un intento de traición. La lógica, el sentido común y la inteligencia, habían quedado nubladas por completo en la mente de Kanott, quien había dejado que el odio, el miedo y el rencor se bañara por completo de su existencia. Estaba destinado, decidido, completamente arraigado a la idea de llevar el mayor dolor a los habitantes de este lugar, ya que, los intentos de traición se habían elevado a un ritmo significativo en los últimos años.
Los habitantes los superaban el número, ni siquiera el ejército más poderoso de este hombre podría contener a la gran masa de habitantes que había crecido en este lugar, pero el uso de la manipulación, el miedo y el control mental había hecho que las personas se arrodillaran a su voluntad, cumpliendo con cada uno de los mandatos que el demente dictador había establecido.
Kamile había encontrado una oportunidad de dejar que sus sentimientos finalmente afloraran por alguien. Se trataba de una chica joven de apenas 19 años de edad con un rostro perfecto, perfilado, ojos grandes y verdes, labios carnosos, y una inocencia tremenda que enamoraba por completo a Valnir.
Este, luego de una interacción de al menos un par de meses, había decidido volver a su tierra, pero a pesar de que no había visto más a la chica, estaba decidido a regresar aquel lugar con un propósito absoluto, la liberación total del reino de Draris. Todos aquellos que escuchaban algo vinculado a una traición, fácilmente podrían unirse a Valnir, pero era un riesgo absoluto compartir detalles acerca de sus intenciones, ya que, existía muchos dispuestos a vender la información a Kanott, quien se encontraba a años luz de distancia, pero quien parecía tener ojos en todo el universo.
El poder de este sujetos se había extendido de una manera tal, que nadie se atrevía a retarlo, ni siquiera otros reinos de un poder significativo, querían alterar la furia de este hombre, quien gozaba de una cordura completamente distorsionada. Su visión de la realidad era completamente absurda, a donde quiera que viera, veía una opción de complot, un traidor, una amenaza para lo que tenía, y absolutamente nadie sería capaz de arrebatárselo sin luchar a cambio de ello. Quizá, era un movimiento arriesgado por parte de Valnir, pero era la única manera que podía encontrar para poder acceder a Zoe.
Muchos habían entregado su voluntad a los designios del rey Kanott, y si Valnir lograba infiltrar una legión de asesinos que pudiesen ingresar al ejército de Kanott de forma voluntaria y finalmente revelarse en su contra, posiblemente podría hacer tambalearse este reinado desde el interior.
Sus jornadas de entrenamiento después de regresar a casa se habían vuelto mucho más intensas, trataba de no reunirse con absolutamente nadie, permanecía aislado en su cabaña, tratando de desarrollar habilidades mucho más poderosas. Arrastraba grandes rocas por los campos, corría grandes distancias, subía montañas a velocidades tremendas, entrenaba sus habilidades con espadas en el bosque, llegando a cortar algunos troncos de los árboles con un solo movimiento.
Mucho se hablaba sobre este joven que había incrementado su musculatura de manera rápida, potenciando su inteligencia a través del estudio de técnicas de combate, estaba completamente decidido a iniciar una rebelión en contra de aquel planeta, el cual se encontraba lejano. Pero era el lugar de habitación para las mujeres que haría infectado su corazón con el amor más genuino. Nunca se imaginó que llegaría enamorarse de una manera tan intensa, Valnir estaba completamente consciente de que su vida estaría en peligro desde el momento en que comenzara a dar proceso a su plan.
Meses de entrenamiento habían sido una absoluta locura para él, pero finalmente, había comenzado a dar con sus primeros colaboradores, los cuales avanzarían junto a él hacia la liberación de este lugar. La exploración de planetas, le permitía recolectar compañeros de diferentes razas, los cuales aceptaban a cambio de un lugar en el poder una vez que lograran derribar a este asesino.
La mayoría de los hombres que decidieron acompañar a Valnir en su travesía, habían perdido cualquier esperanza de recuperar una vida normal, así que, sin nada que perder, se entregaron absolutamente a los planes e instrucciones de un joven de apenas 20 años de edad, quien estaba a punto de iniciar una rebelión con la intención de liberar a un pueblo que estaba bajo un régimen tan peligroso que podría destruir al universo entero si utilizaban sus reservas energéticas.
Los recursos que estaban a disposición de Kanott, tenía la opción de fabricar una gran cantidad de armamento potente, pero al no contar con el talento científico para desarrollar esta tecnología, resultaba algo completamente frustrante para el rey. Este había intentado sobornar, secuestrar y extorsionar a una gran cantidad de científicos, los cuales se negaba rotundamente a cumplir con los planes instrucciones de este malévolo ser.
Esto podría comprometer la vida no sólo de un planeta, sino de una galaxia entera, así que, ante este nivel de riesgo, preferían sacrificar sus vidas negándose completamente ante las intenciones de este dictador. El tiempo había transcurrido, muchas tierras habían sido recorridas, Zeron sentía que sus pies ya no daban más, pero cuando pensaba en la posibilidad de reencontrarse nuevamente con la hermosa Kamile, sentía unas ganas tremendas de seguir avanzando y todo se renovaba en su interior.
El amor generaba una especie de químico en su cerebro y en su cuerpo, el cual parecía ser revitalizante, dejaba atrás el cansancio, el agotamiento, los miedos, la muerte ya no era importante para él, simplemente quería tenerla entre sus brazos y por primera vez decirle con sus propios labios que la amaba y que finalmente estarían juntos. Cuando el viaje final inició, Zeron contaba con un ejército de 150 hombres, un número que parecía absurdo para tratar de enfrentar a un ejército de miles de hombres.
Pero la intención era infiltrarse, generar daño en la estructura interna y comenzar a carcomer como si se tratara de termitas devorando un gran trozo de madera. Serían imperceptibles, discretos, silenciosos y pacientes, ya que, si cometían un error mínimo durante el proceso, sus muertes no tendrían ningún tipo de sentido. Sólo había un objetivo en esta misión, la liberación de un pueblo, y esto, daría como resultado la adquisición de un amor y una ilusión que había movido a Valnir desde el inicio.
Su creatividad, su talento para trazar estrategias, habían permitido que sus primeros pasos se desarrollaran de manera eficaz. Infiltrarse en el ejército no había sido muy difícil, aquellos que mostraran lealtad en un inicio, tendrían acceso absoluto a las bondades y riquezas que podía ofrecer Kanott a cambio de lealtad. Duras pruebas habían tenido que ser vencidas en un comienzo, pero luego de todos los duros entrenamientos que había llevado a cabo el equipo de Valnir, todo resultaba muy simple de ejecutar.
Cuando recibieron sus primeras armaduras oscuras, hechas con aleaciones de metal inquebrantable, resistente y ligero, supieron que su plan finalmente había comenzado a caminar. Cada uno de los miembros de la rebelión quienes se hallan en el núcleo del ejército de Kanott, llevaría a cabo una tarea específica, desajustando sistemas de seguridad, desapareciendo armamento, rompiendo algunos protocolos que estaban establecidos para cualquier eventualidad que surgiera de manera imprevista.
Pero no sería sino hasta una mañana teñida de un cielo rojo, cuando finalmente los grandes sabios de aquel lugar descubrirían que algo estaba por pasar. Aunque Kanott había tratado de comprar la voluntad de absolutamente todos en aquel lugar, muchos aún conservaban en la esperanza de que tarde o temprano aquel régimen de maldad cayera abruptamente debido a la debilidad y el miedo que estaba experimentando el dictador. No importaba cuando imponente quisiera proyectarse, era un hombre inseguro, que no podía confiar en absolutamente nadie que lo rodeara. Las alarmas activaron aquella mañana, mientras un grupo de soldados se dirigía directamente al arsenal.
El lugar estaba completamente vacío, no había ni un solo elemento de armamento en aquel lugar, lo que los dejó absolutamente vulnerables. Todas las armas habían sido infiltradas en los propios pobladores, quienes al recibir la señal, habían salido desde todas sus casas y escondites a luchar contra los guerreros. La sangre comenzó a correr por todo lugar, todo era absolutamente caótico y el desastre se había adueñado de todo el planeta.
Todos deberían participar, nadie podía permanecer en casa estoy por el miedo, si quería la libertad, todos deberían tomar las armas que habían sido proporcionadas por Zeron y en la rebelión para poder defender lo que había sido proporcionado por este joven guerrero que había llegado desde muy lejos para regresar una esperanza al corazón de los habitantes de este lugar.
Luego de nueve días de lucha continua, finalmente Zeron, los habitantes de este pueblo, la rebelión y los guerreros, habían logrado doblegar a sus contrincantes, creando finalmente la liberación para aquellos que la habían esperado durante años.
Fue el mejor momento de su vida encontrarse por primera vez en persona, luego de que tanta sangre había corrido pero esta tierra. Valnir y Kamile se habían encontrado finalmente frente a frente, uniéndose en un abrazo y un beso que era representativo del intenso amor que ambos se profesaron durante etapa de reconocimiento.
Desde aquel día, Zeron se volvió inseparable de esta mujer, estaba absolutamente enamorado y perdido por ella, así que, luego de la liberación y convertirse en el rey del planeta Draris, convirtió a Kamile en su reina, y quien le daría la posibilidad de generar una familia, gobernar de forma adecuada y recuperar las riquezas que habían sido robadas por los mercenarios que bien logrado oír.
Este había sido uno de los errores cometidos por esta operación, el exterminio de toda la amenaza era obligatorio, ya que, sin duda alguna surgirían algunos focos en el futuro de aquellos que acumularían un rencor nefasto en contra de lo que una vez se había gestado en el corazón de Valnir, el nuevo rey de Draris.
II
Evolución
Pensar en aquellos días representaba un absoluto infierno para él, había afrontado uno de los peores miedos jamás vividos por un ser vivo. La amenaza de morir, lo había llevado a quedar completamente petrificado ante la posibilidad de ser asesinado por cualquiera de estos hombres que utilizaban sus espadas y hachas de manera desmedida en contra de cualquiera que tuviese un vínculo con los hombres de Kanott.
A pesar de que Valnir había llegado con una consigna pacífica, con la idea de generar una liberación para los inocentes, de alguna u otra forma, siempre se dejaban secuelas tras las batallas. Era completamente absurdo pensar que un hombre como Kanott podría desarrollar una familia, pero esto, era un hecho, y aunque la mantenía en secreto para evitar que lo amenazaran o tratarán de hacerles daño, esto no podía borrar el hecho de que existían y podrían padecer el daño generado por sus enemigos.
Cuando las tropas comenzaron a caer, Kanott supo perfectamente que era el momento del final. Se había preparado en muchas ocasiones para este momento, lo había imaginado, lo había representado en su mente como si se tratara de una película, y a pesar de que tenía planes específicos para este momento, el hecho de que lo hubiesen capturado de manera inesperada, lo había dejado sin demasiadas opciones. Un hombre que estaba elaborado en odio, rencor, devastación y destrucción, no podía ni siquiera pensarse que tenía sentimientos hacia alguien.
Pero había dos personas que representaban el absoluto amor en la vida del rey nefasto, su gran amor Sofía y su hijo único, primerizo, y quien se convertiría en el heredero de todo su poder, Zeron. Este, con tan sólo dos años de edad, había sido parte de toda esta coalición que había llegado para destruir absolutamente todo lo que había sido construido por su padre. Sofía, tratando de resguardar la integridad de su pequeño hijo, había hecho lo posible por tratar de mantenerlo alejado de absolutamente todas las amenazas que habían surgido durante la batalla final.
Todos estaban siendo asesinados, y cualquiera que tratara de huir de los miembros de la rebelión, eran asesinados de manera déspota y sin ningún tipo de piedad. Los pobladores de aquella tierra, habían perdido por completo la cordura, ni siquiera podrían pensar en el hecho de que cualquiera de estos miembros de la guardia que protegía a Kanott tenía familias o dolientes, simplemente utilizaban sus armas para asesinar y ver correr la sangre por la tierra. Estos recuerdos habían quedado marcados para siempre en la mente de aquel pequeño niño que simplemente bella como su madre se abrazaba a él tratando de protegerlo mientras encontraba oculto en el castillo.
Kanott siempre pensó en que el momento final llegaría de una manera completamente inesperada, y pensando en que tarde o temprano alguien lograría avanzar más de lo que este lo permitiría, trató de crear un plan alterno para proteger a su familia. Tanto Sofía como Zeron conformaban el núcleo de su existencia, le daban equilibrio a su vida, y aunque este dejaba salir una gran cantidad de maldad con mucha constancia, volver a ese punto de reinicio donde tenía en sus brazos a su pequeño hijo, que lo hacía sentir orgulloso y satisfecho y estar en la cama junto a Sofía, lo hacían olvidarse de ese mundo hostil que se encontraba más allá de las murallas de su gran castillo oscuro.
Esto inevitablemente dejaría secuelas en la vida de su familia, ya que, independientemente de lo nefasto, malévolo, cruel y malvado que pudiese llegar a ser este hombre, era el líder de aquella familia, una familia oculta, misteriosa, la cual no tenía ningún vínculo para nadie entre Kanott y ellos. La manera más segura de protegerlos era mantener los escondidos y constantemente desvinculados de él, pero cuando llegó el día final, la batalla más mortífera que había enfrentado este dictador, supo que tenía que sacarlos de allí tan pronto como fuese posible.
Había ordenado la fabricación de cápsulas que permitieran volar hacia otras galaxias, estas, habían sido ocultas y dispuestas en un lugar conocido única y exclusivamente por él y su esposa, quien se encargaría de proteger al niño en caso de que ocurriera algo inesperado.
Kanott siempre hablaba de este momento como un caso hipotético que posiblemente nunca llegaría, pero que debían estar preparados para una posible embestida. Había muchos que habían depositado su interés en derrocar al dictador, pero este, había demostrado una potencia y decisión tan fuerte, que parecía ser imposible. Se había encontrado con la horma de su zapato.
La hoja de la espada de Valnir, parecía ser inquebrantable, y a medida que avanzaba en las batallas, se acercaba cada vez más a su objetivo. Cuando finalmente el filo de la espada de Valnir cortó la cabeza de Kanott, esta escena quedó por completo marcada para siempre en la mente de aquel niño de dos años, el cual ha permanecido oculto en una sala, mientras su madre tapaba su boca para evitar que este revelara su ubicación.
Valnir había mostrado una crueldad absoluta a los ojos de la esposa e hijo del dictador, pero este, de alguna u otra manera estaba haciéndole justicia a todas las muertes y el sufrimiento que se había venido gestando gracias a la participación de este rey nefasto y déspota.
No podía tener piedad con alguien que no la había tenido con absolutamente nadie más. Sólo había pensado en sus intereses, sus objetivos, había dejado a un lado las necesidades de las personas de poder tener una vida normal y corriente, Kanott merecía morir de la misma manera en que este había asesinado a todos, y a pesar de que había luchado múltiples oportunidades para tratar de derribar a Valnir, este no había permitido ser vencido.
Su espada no sólo estaba afilada y preparada para romper cualquier material o cualquier superficie, estaba haciendo empuñada por un hombre con la absoluta convicción de que vencería, así que, cuando terminó con su víctima principal, la guerra finalmente había terminado.
La cápsula que había sido dispuesta para el escape de Zeron y su madre, no había funcionado de la manera correcta, esta, desesperada por completo en medio de una situación completamente irregular, logró encenderla, pero no sabía cómo ponerla en marcha.
Salió de la cápsula durante algunos segundos y realizó algunos ajustes desde el exterior, mientras se exponía a ser descubierta por cualquiera de los que habían invadido el castillo. Sofía corría de un lugar al otro tratando de realizar los últimos ajustes para que la cápsula despegara, para presionar el control de despegue externo, vio con desesperación cómo su pequeño niño de dos años de edad era expulsado en aquella cápsula directamente hacia otra galaxia.
Un grito de desesperación se escuchó al ver cómo el Infante se alejaba en los cielos, traspasando aquellas nubes Rojas, las cuales tenían los cielos de un tonalidad completamente desagradable. Sabía que no volvería a verlo jamás, y al exponerse de una manera tan evidente, la mujer fue capturada por una horda de enardecidos pobladores los cuales acabaron con ella en un poco tiempo.
Ella no tenía la culpa de haberse enamorado del déspota dictador, tampoco podrían juzgarla por haberse embarazado de un primogénito que se convertía en la verdadera razón de la felicidad de este malévolo ser que ya había sido decapitado.
Ambos había muerto a manos de unos pobladores enardecidos que lo único que buscaban era justicia y equilibrio. La erradicación de absolutamente todo vestigio vinculado a este reinado de maldad y extorsión y manipulación, si estaba acabando, cada uno de los que eran juzgados y ejecutados, acercaban al pueblo a un equilibrio y estabilidad, el cual se fue haciendo cada vez más fuerte con el pasar de los años.
Nadie supo nunca más acerca de aquella cápsula que había sido expulsada del planeta Draris, un lugar que había visto crecer a este pequeño niño, quien tenía como único destino convertirse en el rey de aquel lugar y seguir los pasos de su padre.
El plan de Kanott de mantener a su hijo en secreto y proteger su integridad había dado resultados óptimos, no había tenido la posibilidad de despedirse de ninguno de ellos, los asesinos que querían cobrar venganza y buscar justicia, no se lo habían permitido, pero no había sido necesario, este hombre le había proporcionado todo el amor necesario a su familia, y les había garantizado la protección, pero el error de Sofía, la había llevado a quedar completamente expuesta. Sólo era cuestión de respetar el procedimiento adecuado, y aquella mujer habría salido expulsada de allí directamente hacia un planeta aliado, el cual les daría albergo, cuidado y protección.
Lo que había ocurrido en el panita Draris fue nefasto, una matanza similar a la que había ocurrido tras la llegada de Kanott aquel lugar, pero todo comenzó a equilibrarse. La sangre de inocentes que había sido derramada en otros tiempos, fue sustituida por la sangre de los culpables, aquellos que habían sembrado el terror, la desesperación y la desolación en la vida de quienes no tenía ninguna culpa de haber nacido en una tierra tan fructífera y llena de recursos. El tiempo pasaría lentamente, y a medida que los años transcurrían, los corazones iban sanando.
Aquellas heridas que habían quedado tras la guerra, poco a poco comenzarían a cerrarse, dándoles la oportunidad a las personas de reinventarse y dar nuevas oportunidades de crecimiento. El reinado de Valnir, había sido completamente diferente a lo que había ofrecido Kanott, el miedo, la desolación y el temor había desaparecido por completo de los corazones de las personas, quienes eran víctimas de ataques de pánico vinculados a las persecuciones que generalmente se llevaban a cabo durante las noches.
Los traidores debía morir, así que, aquellos que habían tenido la posibilidad de sobrevivir, como la joven Kamile, atravesaron un duro proceso de sanación para poder recuperar la estabilidad emocional.
Valnir había devuelto las esperanzas, y a medida que todo seguirá fortificando, la tecnología iba evolucionando y Draris se iba convirtiendo en un lugar atractivo para aquellos que buscaban la tranquilidad y la comodidad de montar en un planeta estable y rico. El trabajo parecía haberse cumplido de manera efectiva, había logrado llevar a cabo una rebelión que había generado resultados óptimos, y aunque muchas muertes habían generado, Valnir era el rey indiscutible que llevaría la dirección de aquel lugar que se convirtió en su hogar y el de su familia.
Poco tiempo, sólo unos años más tarde, finalmente la reina daría la excelente noticia de que estaba embarazada del rey. Este, absolutamente feliz había proporcionado acceso a un festejo tan grande, que nunca antes se habían registrado estos niveles de regocijo y felicidad en aquel lugar.
Grandes cantidades de ron, comida ilimitada, música y festejo, fueron los protagonistas de aquella celebración que tenía como único objetivo enaltecer la existencia de un nuevo ser que se gestaba y crecía en el vientre de la reina. Emocionado por finalmente tener un heredero de todo lo que había conseguido durante los últimos años, Valnir no podía creer que finalmente había encontrado la solución a ese vacío que se generaba en su interior.
Todas sus culpas, la responsabilidad de las muertes que se habían generado, todos los traumas que quedaron arraigados en su mente tras las batallas previas, habían quedado sanados de manera instantánea tras llenarse de ilusión nuevamente al pensar en que finalmente lograría conseguir esa hermosa familia que comenzaría a crecer. Era inevitable para él pensar en tener un hijo varón, de esta forma, su legado continuaría y este se convertiría en el príncipe de aquel reino.
En un futuro, posiblemente encontraría una hermosa princesa y se convertirían en los próximos Reyes que llevarían estabilidad y felicidad a Draris, pero estos eran siempre sueños e ilusiones que se mantenían constantes mientras transcurrían los días que llevarían a los reyes a disfrutar del momento más perfecto que la naturaleza podía proveerles a una pareja. Convertirse en padres no sólo era un sueño, era la posibilidad de generar una y una unión inquebrantable en la familia, y finalmente, cuando llegó aquel día del nacimiento, Valnir estaba completamente consumido por los nervios y la ansiedad.
El rey más valiente que había conocido Draris, se encuentra a las afueras de una habitación, mientras la valiente madre daba a luz a su primer hijo. No había tenido el valor de ingresar al lugar, sentía un temor incontrolable ante la posibilidad de que quizá su esposa colapsara y Kamile no lograra dar a luz a su bebé.
Era un procedimiento simple y rutinario, pero al involucrar a las dos personas más importantes de su vida, Valnir no podría controlar los nervios. Lo único en que podía pensar era en la posibilidad de perderlas, y si esto ocurría, todo el sentido de su existencia desaparecería por completo.
Caminaba de un lado al otro completamente lleno de ansiedad y nervios. Sus manos sudaban constantemente mientras sentía que tarde o temprano terminaría colapsando, algo que lo dejaba sin aliento. Era el miedo más profundo e intenso que un hombre podía experimentar.
El amor de su vida, la mujer que lo había llevado a convertirse en era realmente en la actualidad, estaba en riesgo, su vida se había puesto en manos de los dioses, ya que, su embarazo no había sido del todo normal. Había tenido que recibir tratamiento médico en muchas ocasiones debido a colapsos vinculados a su debilidad y a la salud, ya que, durante el largo periodo existente durante la dictadura, Kamile había tenido que afrontar largos periodos de desnutrición.
La posibilidad de no poder alimentarse de forma adecuada, la había dejado en un estado realmente crítico en muchas oportunidades, esto había generado un comportamiento y regular en su metabolismo, y de esta manera, se habían generado consecuencias realmente graves en la salud de la mujer. Tras embarazarse, los declives en su salud se hicieron mucho más constantes, y esto, estaba amenazando con destruir la vida del rey, ya que, aquella mujer hacía un esfuerzo sobrehumano para dar a luz a su hija, pero todo se había complicado de manera drástica.
Todo comenzó a mejorar en el momento en que finalmente el rey, encontrándose a las afueras de aquella habitación, escuchó por primera vez el llanto de su bebé. Respira profundamente, al finalmente escuchar y el aguerrido llanto de aquella niña, que fue llevada a sus brazos unos cuantos segundos después.
Esta, mostrando una salud óptima e integral, lloraba descontroladamente demostrando la potencia de sus pulmones, la sonrisa del rey no podía ser más amplia, en sus manos tenía el fruto amor genuino y absoluto que se habían prometido él y la reina desde el momento en que habían contraído nupcias.
Nada podía ser más perfecto, pero en el momento en que trató de ingresar a la habitación para besar a su esposa y agradecerle el hecho de que lo hubiese permitido acceder a un momento tan especial y hermoso como este, la mujer que había atendido el parto, lo de tu abuela de manera abrupta.
—Lo siento mi rey, la reina no lo ha logrado. —Dijo la mujer.
Un zumbido pareció escuchar se los oídos de Valnir, quien sintió como si el suelo se alejara de sus pies. Fue un momento realmente crítico para él, ya que, estaba enfrentando una realidad tan nefasta, que ni una pesadilla podía ser tan terrible como esto
—¿Qué dices, a qué te refieres con que no lo has logrado? —Preguntó el rey.
—Su salud estuvo muy delicada durante todo el proceso de parto. Lamentablemente no logró superar el procedimiento.
—Hay algo que podamos hacer... Se tiene que poder hacer algo. No la pueden dejar morir... Es la reina, es mi esposa, la mujer de mi vida. ¿Cómo puede ser posible? —Dijo el rey mientras caía de rodillas aún llevando al bebé en sus brazos.
La mujer, al ver el estado deplorable en el que había entrado de manera repentina el rey, decidió tomar a la niña en sus brazos, dejando que este simplemente golpeara la superficie del suelo con sus manos. Estaba lleno de una impotencia terrible, cargado de una ira incontrolable pero no podía vaciarse con absolutamente nadie.
El destino había jugado de una manera injusta en su contra, lo había sometido a un dolor indescriptible, algo que lo carcomía él lo más interior de su ser, y al no haber ningún responsable, el rey simplemente tenía que tragarse su dolor y contener el llanto para no sentirse humillado frente aquella mujer.
—Lo lamento mucho, mi rey. Pero es necesario que la fortaleza sea absoluta, ahora hay una hermosa niña que dependerá de usted, mi reina. —Dijo la mujer.
De una manera casi mágica, la pequeña niña dejó de llorar, y cuando la mujer inclinó al bebé para que se encuentre con el rostro de su padre, este pudo ver una sonrisa hermosa que de alguna u otra forma calmaría el intenso dolor que se había generado en el interior del monarca. Este, volvía a tomar a la pequeña en sus abrazos, y estaba absolutamente destinado a cuidar de ella y a brindarle el mejor porvenir. Tuvo la posibilidad de despedirse de su esposa por última vez, acercándose con su niña en brazos, mientras le proporcionaba un beso en sufría frente.
Las lágrimas corrían por las mejillas del rey, que no podía creer que la mujer más perfecta y hermosa que lo había llevado a luchar de una manera aguerrida y descontrolada por la libertad un pueblo, finalmente había dedicado su último respiro para traer a la vida a una hermosa bebé. A la hermosa niña llamada Zoe, se convertiría en el principal elemento de estabilidad emocional para el rey, que nunca más por allá vincularse con una mujer, dedicando su única atención a los cuidados de la pequeña.
Debía garantizar su seguridad, su protección, que fuese feliz, completamente impresionado cada vez más al ver como la belleza de la chica era absoluta e inquebrantable. Quizá era porque era su propia hija, pero sentía que no había mujer más hermosa en todo el reino.
Pero aunque esto era una filmación popular en los padres, cualquiera podía dar fe de ello, Zoe con los años se fue haciendo mucho más bella, era una niña inteligente, fuerte, y recibía los duros entrenamientos de los hombres más preparados de Draris.
Había crecido en un planeta que había enfrentado duros periodos bélicos, por lo que, debería estar lista en caso de que surgiera nuevas amenazas en el futuro y terminara por enfrentar la consecuencias de lo que había hecho su padre en el pasado.
III
Forjas de odio
Cuando la cápsula fue prácticamente escupida del planeta Draris, el niño simplemente estaba completamente petrificado en el interior del artefacto. Aerodinámico, cómodo, tecnológicamente evolucionado y resistente ante cualquier impacto del exterior, este elemento serviría para mantenerlo a salvo hasta que alguien pudiese encargarse de él. A pesar de que todos los pactos se habían roto luego del derrocamiento del rey Kanott, siempre había alguien que podía proporcionarle acceso a una confiabilidad absoluta.
Zeron había sido introducido en este artefacto con la única misión de poder salvar su vida. Tuvo que atravesar por lugares inhóspitos, completamente solitarios, mientras no sabía si sobreviviría, estando completamente solo y sin la posibilidad de controlar a Soluto mente nada del curso del vehículo.
Un pequeño niño de tan sólo dos años de edad, surcaba el espacio mientras se dirigía hacia una galaxia lejana, algo que posiblemente también hubiera salvado la vida del rey, pero este, estaba absolutamente convencido de que su destino era morir en aquel lugar.
Su tierra se había convertido en su tumba, y ahora, el tiempo simplemente estaba transcurriendo para que se hiciera justicia a los que habían hecho con él. Parecía que el universo no terminaba de equilibrarse de manera adecuada, y el momento en que Zeron había sido salvado, había comenzado a transcurrir un momento crucial en la historia del universo. Este había visto cómo su padre había sido asesinado, y a pesar de que tenía una corta edad, pudo entender que el momento era de un peligro tremendo.
Estaba lleno de temor, completamente afectado por la situación y al ver a su madre inundada en lágrimas, supo que era un momento determinante en su historia. Cuando el pequeño niño fue lanzado hacia el planeta Lounar, su única alternativa para poder sobrevivir era el hecho de ser encontrado por alguien que pase apiadara de su existencia.
Y por fortuna, luego de atravesar la atmósfera de este planeta de una manera completamente agresiva casi incendiándose en llamas, finalmente la cápsula había logrado aterrizar en tierra firme, impactando de manera abrupta contra la superficie, quedando casi completamente destruida.
Pero Kanott había tomado en cuenta todas estas características, sabía perfectamente que en caso de escape, la cápsula no estaría habilitada para poder resistir los golpes, así que, había utilizado la aleación más fuerte de acero que hubiese sido construido jamás.
Todos en aquel planeta Lounar habían visto entrar una gran bola de fuego en la no fuera, sintieron poco de miedo ya que, no estaba acostumbrado a este tipo de eventos. Muchos corrieron hacia lugar, y quizá, las coordenadas que vencido configuradas por mi Kanott habían sido modificadas en el último momento, ya que, esta no era en lugar de destino.
Un gran cráter había quedado abierto en la superficie, fuego, ya más una gran cantidad de cenizas y un orificio profundo había sido cavado gracias al impacto de este objeto, el cual era completamente desconocido para los habitantes del planeta Lounar. Todos los habitantes que habían llegado al lugar corriendo de manera agitada, tratando de verificar que era lo que estaba ocurriendo, sintieron una curiosidad tremenda al no saber qué era lo que estaban viendo en el interior de aquel orificio.
Parecía que los dioses habían lanzado algo directamente desde los cielos, y esto, podría ser visto como una especie de bendición. Todos se habían organizado de manera rápida para tratar de sacar la cápsula de aquel lugar, utilizando tecnología ornamental ya que, se trataba de un planeta con una población limitada, los cuales se habían dedicado únicamente a la forja de hachas y espadas. Una gran cantidad de volcanes se ubicaban en esta tierra, los cuales alcanzaban unas temperaturas tremendas, lo que les daba la posibilidad a los habitantes de forjar las armas más poderosas.
Un gran número de personas habían participado en el rescate de aquella cápsula, la cual fue extraída finalmente de aquel orificio, estando completamente destruida, pero sólo en la parte exterior. En su interior, parecía existir lo que era una especie de huevo de avestruz, un lugar completamente sólido con una pequeña ventana con una gran cantidad de tubos atravesados, lo que generaba una protección óptima a quien estaba en su interior. Sentía un poco de miedo al momento de acercarse a la pequeña ventanilla, pero finalmente, encontraron en su interior algo de vida.
Un pequeño niño se movía de un lugar al otro, pero debido al hermetismo de la cápsula, no podían escuchar su llanto. El oxígeno estaba comenzando agotarse en el interior, así que, era momento de actuar rápido. Utilizaron todos sus instrumentos posibles para poder romper con estas cápsulas, pero ninguna de las herramientas resultaba. Las espadas más sólidas, ni los recursos más evolucionados de esta civilización, podrían dar resultados al momento de liberar al niño. Cada vez la situación se hacía mucho más desesperante, ya que, imaginaban que verían morir al pequeño frente a sus ojos.
Finalmente, cuando el oxígeno se terminó, la cápsula dejó salir una gran cantidad de humo, dejando que se liberara por completo la tapa principal la cual fue expulsada instantáneamente. Había sido instalado un sistema de seguridad que liberaría y automáticamente la tapa frontal cuando el oxígeno ya no pudiese alimentar a la persona que estaba en su interior. Un hombre tomó en sus brazos al pequeño, sosteniendo lo de forma muy cuidadosa mientras este mostraba un terror increíble.
Hombres con cabellos largos, barbas prominentes, cuerpos fornidos, eran sujetos realmente atemorizante es, pero los cuales no tenía ninguna intención de hacerle daño alguno al pequeño extraño que había venido de otra galaxia.
En este lugar había comenzado a crecer Zeron, quien mantenía fresco en su recuerdo lo que había ocurrido aquella noche cuando los hombres más letales del mundo habían llegado a asesinar a su padre. No importaba realmente quien estaba detrás de todo esto, lo impresionante era la necesidad de venganza que había surgido el interior de la mente de Zeron, que no dejaba de pensar ni un solo día en la necesidad de poder recuperar lo que le había sido arrebatado.
Zeron había caído en manos de un grupo de hombres especialistas en la construcción de armamento y armaduras. Su experiencia en el combate les había dado la oportunidad de conseguir este planeta y asentarse allí como una civilización alejada de absolutamente todos los problemas, pero siempre habían tenido la voluntad de poder recuperar su poder y garantizar una dominación absoluta en el universo. Eran luchadores natos, asesinos, y el destino parecía haber llevado a Zeron al lugar correcto para poder gestar su plan de venganza absoluta en contra de los habitantes del planeta Draris.
En múltiples oportunidades había logrado conseguir la aprobación de los guerreros, estos, se habían convertido en mentores para el pequeño forastero, quien había crecido como uno más de ellos. Duros entrenamientos en el interior de los propios volcanes, le daban la posibilidad de crear un hombre absolutamente poderoso, quien había sufrido una transformación en su genética, debido a las fuertes temperaturas que había tenido que afrontar. Era mucho más grande que los hombres que habitaban en este lugar, los supera prácticamente por 30 cm, algo que lo hacía ser bastante significativo en el lugar.
Los trabajos forzados no parecían ser un reto para él, era capaz de levantar grandes rocas, lanzarlas a una distancia significativa, correr durante horas sin sufrir agotamiento, moverse con una velocidad impresionante. La genética de Zeron, estaba contemplada por una gran cantidad de ventajas y habilidades que lo colocaban en una posición realmente evolucionada en comparación con aquellos que compartían con él cada día. Estos guerreros, veían en él una enorme posibilidad de poder conseguir un poco de protagonismo en el universo.
A pesar de que estos eran grandiosos peleadores y contaban con una experiencia tremenda en el ámbito de la invasión y las matanzas, necesitaban a un héroe que pudiese dirigirlos, alguien que pudiese convertirse en su líder, y este parecía haber llegado de los cielos como una especie de enviado de los dioses. Este, al tener una contextura mucho más fuerte, propia de los habitantes de su planeta natal, tenía una característica genética mucho más desarrollada y evolucionada, propia de aquellos que eran capaces de dirigir a una civilización completa hacia la dominación.
El miedo no existía en el corazón de Zeron, quien con cada día que pasaba, se hacía mucho más fuerte y creyente del hecho de que tarde o temprano podría cobrar venganza y regresarle a su pueblo lo que le habían arrebatado los traidores. Su mente estaba completamente cegada por la idea de la venganza. Necesitaba mancharse las manos de sangre y recuperar lo robado, así que, sin parar ni un solo día, se había entrenado fuertemente para convertirse en el mejor peleador de aquel planeta Lounar.
Sintió que estaba completamente preparado en el momento en que decidió participar en uno de los torneos más mortíferos y letales que había visto jamás. Todos los guerreros habitantes de este planeta, participaban en una arena, donde sólo debían sobrevivir los más aptos.
Los guerreros más feroces y letales, aquellos que conformaban parte del grupo de ejércitos que protegerían aquellas tierras, estaban completamente convencidos de que podrían convertirse en los campeones de este torneo, por lo que, de una manera brutal, se enfrentaban en una arena donde sus hachas, espadas y escudos se convertían en la única herramienta que les daba la posibilidad de sobrevivir.
Zeron, absolutamente convencido de que era el elegido para ser superior a todos ellos, había decidido participar con tan sólo 16 años de edad. Era un joven, inexperto, con algo de inocencia, pero con una necesidad de violencia y brutalidad en su interior que corría por cada molécula de su sangre. Estaba dispuesto a llevar la destrucción y la desolación a cualquier rincón del universo si era necesario para poder recuperar lo que había perdido. Nunca había podido borrar ese recuerdo de su padre siendo decapitado justo frente a él, y conocía perfectamente al responsable.
Tras indagar durante muchos años, había logrado hablar con el responsable, Valnir, rey de Draris, quien había robado su futuro, había generado la muerte de su madre y había asesinado con sus propias manos a su padre. Había un único objetivo a cumplir, regresar el equilibrio universal adonde debía, matar a quien había sembrado toda esa desolación en su familia, así que, Uno de los primeros procedimientos y pasos que debía ejecutar para el éxito era comprobarse a sí mismo que era imbatible e imposible de derrotar.
Zeron había entrado por primera vez a la arena, lleno de un poco de inseguridad, sujetando entre sus manos un hacha ornamental que había sido producto de su primera forja. Este, había aprendido este arte siendo influenciado por los más conocedores del tema, así que, estaba convirtiéndose no sólo en un herrero profesional, sino en un futuro asesino que llevaría a su pueblo adoptivo hacia la dominación. Veía en estos sujetos un potencial tremendo, eran capaces de ayudarlo a recorrer el universo entero en busca de venganza, siempre cuando tuviese algo que ofrecerles.
Cuando se hablaba del planeta Draris, los recursos naturales y energéticos que se encontraban allí eran un estímulo suficiente para cualquiera que quisiera generar una revolución y traicionar a Valnir, así que, allí era donde están sus objetivos principales. Aunque fue brutalmente golpeado durante las primeras embestidas en la arena, Zeron se ponía de pie una y otra vez, no tenía grandes conocimientos sobre las peleas, pero rápidamente podía aprender de su oponente cada una de las técnicas utilizadas.
Parecía ser una especie de espejo, el cual podía visualizar absolutamente cada detalle de los movimientos de sus enemigos y rápidamente reproducirlos en su contra. Esto era una habilidad natural en su raza y especie, algo a lo que no estaban acostumbrados estos habitantes del planeta Lounar.
Comenzaron a sentir un miedo tremendo al tener este chico entre ellos, pero este no tenía ninguna intención de actuar en su contra, simplemente los llevaría de nuevo hacia la cúspide, los utilizaría como un ejército herramienta para poder encontrar de nuevo el éxito, vengar a su padre y hacer sentir orgullosa a la memoria de su madre.
El primer torneo en el cual había participado, Zeron había terminado victoriosos, había derrotado a cada uno de los grandes guerreros que habían participado en aquel lugar. Todos habían sido humillados fuertemente por la inexperiencia de este chico, quien de pronto, había demostrado que no necesitaban ser unos grandes expertos para poder estudiar las habilidades de su oponente. Lo importante era observar, analizar, detallar, y así, trazar una estrategia para poder derribar a enemigo.
Definitivamente, Zeron tenía que ser un elegido, era quien alimentaba el espíritu y hacía sentir a estos pobladores del planeta Lounar como verdaderos guerreros llenos de esperanza ante el surgimiento de la posibilidad de tener una liberación absoluta. Necesitaban a alguien que dirigiera sus tropas, y Zeron, con cada año que pasaba, se convertía en un elemento mucho más potente. Los años transcurrían, y a medida que Zeron se iba haciendo más adulto, las posibilidades de Victoria eran más inminentes.
Ya no era un simple niño, se trataba de un hombre adulto, un sujeto dispuesto a recuperar lo perdido de una manera u otra. Estaba dispuesto a matar a quien fuese, a traicionar a sus propios cuidadores, no importaban realmente los vínculos existentes con su pasado, lo que necesitaba era establecer que haría en su futuro.
El hombre de músculos enormes, una altura intimidante, una mirada asesina y puños de acero, había logrado aprender las actividades de la forja, logrando desarrollar una tecnología tan potente, que forjarían un hacha de doble hoja, la cual estaba pensada para decapitar a cualquiera tan sólo con un roce de su filo.
Con unas ansias terribles de poder probarla por primera vez, Zeron finalmente se había posado frente a sus tropas, este grupo de seguidores que tenía como única intención obedecer sus órdenes y cumplir con sus indicaciones para garantizar el éxito.
Habían planeado cada detalle, y aunque no llegarían directamente a Draris, comenzarían su proceso de conquista por diferentes planetas. Con tan sólo 25 años de edad, había logrado finalmente ganarse la confianza de sus seguidores. Éstos, habían sumado su número significativamente, ya que, los ejércitos parecían haberse multiplicado debido a la gran cantidad de confianza que inspiraba Zeron.
—Hoy comienza nuestro camino hacia la dominación. El miedo no será una posibilidad en todo este tiempo. El que tenga la necesidad de acompañarme, deberá estar alimentado por su apetito por destrucción.
Todos los hombres que observaban al caballero decir discurso, levantaron sus espadas de una forma agresiva, gritaron de manera aguerrida, su adrenalina estaba al límite, y estaban a punto de salir en búsqueda de una dominación total. Las naves espaciales eran limitadas, contaban con una tecnología pobre, pero si lograban éxito es el primer asalto, lograrían sustituirlas rápidamente, logrando hacerse con nueva tecnología que les daría la posibilidad de dominar rápidamente.
—¿Quien tiene miedo? —Preguntó Zeron.
—¡El miedo no existe! —Gritaron todos.
—¿Qué buscamos?
—¡Venganza!
—¿De quién es el universo?
—¡Nos pertenece!
Zeron había logrado cavar muy profundo en el interior de estos sujetos, a todos les había dado la confianza absoluta de que lograrían tener un éxito rotundo durante su proceso de invasión. Las primeras víctimas habían afrontado toda la furia del gran coloso, quien llegó para exponer toda su furia y necesidad de violencia.
La satisfacción era plena, ya que, poco a poco se dirigía hacia ese resultado que tanto buscaba y esperaba. No sería una búsqueda rápida, no todo afloraría de manera cómo lo esperaba, habrían batallas mortales, asesinatos, rebeliones, pero mientras tuviese la absoluta convicción de que tendría éxito, Zeron no se tendría ni un minuto.
Era evidente la forma en que todos temblaban al oír su nombre con el pasar de los meses. Su reputación se hacía cada vez más peligrosa, y su ejército comenzaba a crecer. Por todo el universo comenzaba a correr el nombre de Zeron de una forma suave, como un susurro en la brisa, como un pequeño zumbido generado por un molesto zancudo en el oído de alguien, así que, a medida que este es un vídeo se iba haciendo mucho más fuerte, eran inevitables las consecuencias que vendrían con el paso del tiempo.
Zeron era peligroso, tenía unos recursos que iban creciendo de manera progresiva con el paso del tiempo, así que, no había forma de detener lo incontenible. Adoraba a limpiar con sus propios dedos la sangre que corría por la hoja de su hacha, esta, se llenaba de sangre de una manera brutal, mientras degollaba a sus víctimas.
Zeron sabía perfectamente que tarde o temprano la hoja de su hacha se llenaría de la sangre de aquel que merecía la muerte más brutal. Subjetivo principal era la cabeza de Valnir y al conseguirla finalmente estaría tranquilo. Sus órdenes de hombres, estaban acostumbrados a ultrajar, robar y matar, tenían una absoluta libertad de hacer lo que quisieran con las mujeres de cualquier planeta que invadían.
Necesitaban tener absoluto control en todo momento, así que, las violaciones, los secuestros y las extorsiones eran parte de su dinámica para poder recuperar el poder. Sentía que todos sus esfuerzos lo estaban guiando hacia los resultados esperados. Zeron había invertido una gran cantidad de energía en ir directamente hacia esa dirección que lo colocaría en la cúspide del poder.
Nadie más volvería a humillarlo, recuperaría absolutamente todo el control del reino de Draris, haría lo posible por hacer sufrir al asesino de su padre, llevaría a cabo una venganza cruda y lenta, que hiciera sufrir a su peor enemigo, llevándolo hacia un nivel de desesperación que fuese preferible recibir la muerte.
IV
El alcance del pasado
Mientras observaba a través de la ventana del castillo la tonalidad rojiza que había tomado el cielo, la preocupación del rey Valnir era absoluta. No entendía realmente qué se avecinaba, pero sabía perfectamente que algo estaba vinculado al hecho de que pronto llegarían momentos difíciles.
Durante años, había escuchado las palabras de los sabios, pero ahora, todo había llegado a un punto en el cual no había dudas de que algo malo estaba por pasar. Creía fervientemente en las palabras de estos ancianos, quienes rara vez se equivocaban.
Estos habían narrado las múltiples historias que hablaban sobre un elegido, el cual se había convertido en un rey y liberaría a este planeta de todas las amenazas posibles. Pero esto tenía un tiempo limitado, y aunque nunca había sido revelado qué tiempo sería el que Valnir tendría su disposición para poder mantener a sus tierras seguras, no había forma de evadir lo que en los designios del destino ya estaba escrito.
Este hombre había logrado levantar un ejército realmente poderoso, grandes hombres, potentes, poderosos, aguerridos, los cuales protegerían a este planeta en contra de cualquier amenaza que surgiera en el futuro.
Pero Valnir no estaba tomando en cuenta que el poder que se había generado en su contra, todo el odio que se había generado en el corazón de Zeron, podría derrotar a cualquier ejército posible. Este, estaba movido por su espíritu déspota y asesino, con la única fijación en su mente de poder regresarle a Valnir todo el daño que le había generado durante años.
Las consecuencias generadas debido a la muerte del rey Kanott, generaron un cambio drástico en la personalidad de Zeron, quien ahora, sólo veía el mundo a través de un lente de devastación y destrucción.
Era un monstruo, un hombre que había alcanzado niveles de destrucción que ningún otro ser en el planeta había conseguido. El universo estaba plagado de dementes, pero todos parecían simples niños al lado de las barbaries que había cometido este sujeto. Mientras se desplaza en su nave, el gran rey Zeron, contaba con una habitación completamente acondicionada para recibir a sus invitadas. Hermosas mujeres habían circulado por este lugar, el cual había sido la sede para que se desarrollaran enormes orgías completamente desenfrenadas.
Era un hombre muy sexual, adoraba tener el control de las mujeres, someterlas, convertirlas en sus sumisas y rápidamente desecharlas para luego volver a iniciar con el mismo ciclo. Era admirado, respetado y seguido por todos, y a medida que su poder se incrementaba, tenía más acceso a las mujeres más exuberantes que se encontraran en cada planeta que visitaban.
En esta oportunidad, viajaba directamente hacia Draris, finalmente, luego de años de búsqueda, trabajo y minucioso detalle en cada uno de sus planes, Zeron había encontrado la posibilidad de llegar y devastar a quien había conseguido ganarse todo su odio y desprecio.
Sabía que cuando llegara al planeta Draris, encontraría a un viejo ya deteriorado, que no tendría la posibilidad de levantar sus armas en su contra. Zeron era un hombre absolutamente robusto, grande, devastador, cuyo brazo, podría destruir una roca tan sólo con un golpe.
Se había convertido en una abominación, un hombre fuerte, con músculos significativamente desarrollados, los cuales eran acariciados por aquellas mujeres que se encontraban en la cama de la habitación del hombre, el cual se encontraba absolutamente desnudo mientras desarrollaba una sesión de sexo absolutamente exquisita.
Una sola mujer no era suficiente para él, requería de dos, tres y a veces hasta cuatro féminas completamente a su disposición, absolutamente entregadas a los designios de este hombre.
Lo único que buscaba era el placer absoluto, poder complacerlas y extraer de ellas los más potentes orgasmos, mientras estas quedaban completamente devastadas mientras el potente guerrero sentía una frustración tremenda al no poder conseguir el placer buscado ni siquiera con un número de mujeres exagerado.
Era completamente exigente, sabía perfectamente lo que le gustaba y el sexo salvaje se había convertido en una alternativa realmente agradable para él. Esto, le daba la posibilidad de tomar a las chicas como quisiera, follarlas brutalmente, tratar de correrse dentro de ellas, y finalmente descansar para terminar volviendo a un ciclo similar cuando sus ganas volvían a despertar.
La nave se desplaza directamente hacia este planeta, escoltada de una flota de 200 naves adicionales. Estas, parecen evadir todas las medidas de seguridad y los radares implantados por Draris, quienes no han podido visualizar absolutamente nada vinculado a esta llegada inminente de la peor amenaza que jamás hubiese tocado este planeta desde que Valnir había tomado el poder.
Había pedido explícitamente a todos que ninguno lo molestara para absolutamente nada, sólo saldría de su habitación en el momento en que llegara el planeta Draris. Todas las naves rodearían el planeta, ubicándose estratégicamente en puntos del espacio, lo que le daría la oportunidad de entrar brutalmente para acabar con puntos claves que debilitaría las tropas del reino. Habían analizado cada punto, cada sector, cada batallón, todo lo habían revisado mucho antes de llegar, así que, no había forma de defenderse ante una taque tan inminente como el que estaba a punto de desarrollarse manejado por Zeron.
El fornido sujeto de piel blanca, músculos gigantes y manos robustas, sostiene en cada abrazo a cada una de estas hermosas rubias, las cuales se besan continuamente frente a él, algo que lo excita tremendamente.
Ver como la lengua de estas dos mujeres entrelaza y se besan apasionadamente, hace que su erección sea mucho más masiva, acaricia el cabello de ambas, y las incita a seguir besándose de una manera bastante erótica. Las mujeres sienten una atracción demente entre ellas, y esto, excita de una manera tan intensa a Zeron, que se ve tentado a interrumpir para ser parte de este beso.
Las tres lenguas de estos personajes, juegan, se entrelazan, humedecen absolutamente todo, mientras los dedos del caballero comienzan a juguetear con la zona genital de las chicas que se encuentran completamente desnudas. Su dedo medio comienza introducirse en la vagina de una de ellas, mientras la otra, recibe estímulos directamente en su clítoris. Gimen, disfrutan del placer que les proporcione este aguerrido asesino, el cual no tiene ningún tipo de complejos o limitantes en lo que refiere a sexo.
Es un hombre tan exigente, que es capaz de golpear a cualquiera de estas mujeres si no lo complacen, por lo que, sabiendo este tipo de actitudes de este hombre, lo único que pueden hacer es tratar de obtener el mejor rendimiento posible para evitar la molestia del exigente conquistador.
Siente como el calor de la vagina de la primera rubia, impregna su dedo medio, el cual comienza a internarse cada vez más, generando un placer en ella, el cual se manifiesta en su rostro. Frunce su ceño, muerde sus labios, lame la superficie su labio inferior y vuelve a besarse con la otra chica.
Ambas están siendo complacidas por este caballero, quién sabe cómo abrir el festín, preparándose para recibir el una retribución exquisita. Cuando Zeron iniciaba una sesión de sexo, nadie podría molestarlo, muchos de sus soldados, habían sido ejecutados en el momento siguiente luego de terminar un acto cuando de manera imprudente, entraban esperando que Zeron le prestara algo de atención.
Este simplemente visualizaba su rostro y sabía que era una sentencia de muerte instantánea para aquel que había irrespetado su momento de privacidad. Las puertas de aquella habitación están completamente cerradas, y no hay nadie que pueda ingresar a este lugar o salir de allí.
Aquellas mujeres están sumamente excitadas, bajo un trance de excitación que lo estimulan ciertas sustancias que han consumido, las cuales potencian enormemente su sexualidad y las llevan a disfrutar de una manera mucho más agradable sus interacciones físicas.
Saben que estar con este enorme sujeto es un sinónimo de disfrute ahí lo más alto en élite sexuales, ya que, las toma de una manera bastante segura y sabe exactamente lo que quieren. Después de estimular los genitales de estas mujeres, Zeron las llevó directamente hacia su gran enorme pene, el cual era tan intimidante como su personalidad.
Un grande y grueso trozo de carne se encuentra erecto entre las sábanas, el cual ha complacido a una gran cantidad de mujeres en toda la galaxia. Estas, son las nuevas afortunadas que han tenido la posibilidad de conocer las dimensiones de este hombre, mientras comparten con sus manos y sus lenguas el delicioso objeto de placer. Sus lenguas juegan aleatoriamente, frotando el pene de este hombre, el cual comienza a lubricarse gradualmente con las interacciones de las chicas.
Sus delicadas manos parecen insignificantes a lado de su miembro, el cual se mantiene firme y erecto, levantado como si fuese el asta de una bandera, fuerte, resistente, listo para complacer y ser complacido, para descargar toda su potencia en el interior de cualquiera de estas dos chicas. Disfrutan completamente extasiadas del sabor, la textura de su pene, así que, Zeron simplemente se relaja y disfruta de la combinación de sexo oral con besos que estas dos chicas llevan a cabo.
Ambas gimen descontroladamente mientras frotan su pene, algo que estimula sus oídos y cierra sus ojos para disfrutar de la combinación. Es un hombre afortunado, pero toda la suerte que ha tenido, no ha sido gratuita, ha tenido que esforzarse durante cada minuto de su existencia para poder sobrevivir y convertirse en el potente conquistador que hasta el momento era. Era temido, odiado, así que, muchos enemigos se habían acumulado alrededor de toda su existencia.
Zeron no es el mismo pequeño que había salido de Draris ella estado con una gran cantidad de miedo, se ha forjado en el calor más intenso en los volcanes más feroces, ha tenido que aprender de los guerreros con mayor cantidad de violencia posible, algo que ha dejado a un lado su empatía y cualquier respeto por la vida de cualquier ser.
No existen sentimientos gentiles en su interior, es un animal, un monstruo, un ser desalmado que únicamente vive para destrozar y sentir placer sexual. Prefiere tener sexo de manera desmedida y sin parar que comer, prefiere follar a mujeres de manera continua que asearse, cualquier placer es insignificante combinado con la idea de estar completamente desnudo revolcándose con un grupo de mujeres.
Esto, de alguna otra forma, lo hace también un poco admirable por parte de sus hombres, quienes saben que este tipo es un amante espectacular en la cama y ha sido revelado por las propias mujeres, quienes quedan absolutamente encantadas y fascinadas por la forma en que las folla de una manera brutal.
Mientras otros hombres trataban de proporcionarles un trato decente, agradable y gentil, Zeron no se detenía a observar detalles tan absurdos, simplemente se metía a la cama con estas mujeres para disfrutar del sexo más sucio, el más violento, el más frutal pero hay más delicioso. Aunque muchas se alertaban al ver la forma en que eran tratadas en un inicio, terminaban completamente extasiadas y con un apetito tremendo de conseguir mucho más de lo que habían recibido.
Esto colocaba a Zeron en un punto muy alto el nivel de experiencia sexual, ya que, había dedicado parte de su vida a explorar las diferentes posibilidades de entretenimiento que podían adquirir ese mientras dos personas o más, estaban desnudas en busca de una sola cosa, orgasmos y lujuria.
Siempre había sido un hombre muy apuesto, atractivo, misterioso, con una mirada profunda que podía indagar el nomás interior del alma de las mujeres. No necesitaba palabras para poder convencer a una chica de que fuese a la cama con él, tan sólo su presencia imponente era suficiente para despertar ardientes deseos en cualquier fémina, las cuales se doblegaban ante sus deseos muy rápidamente. Las dos últimas afortunadas habían sido invitadas a su nave durante sus últimas travesías, estás, habían follado con él ya en un par de ocasiones, pero estaban tan ebrias que no podían recordar absolutamente nada.
Ahora, absolutamente conscientes de lo que está pasando, comparten a un hombre que saben que no pueden complacer, es muy intenso, decidido, se esmera perfectamente en proporcionarles un placer genuino y absoluto a cada una de ellas, así que, tienen la obligación de retribuirle cada uno de los orgasmos que este está por generarles.
Cuando la sesión de sexo oral terminó y Zeron comenzó a aburrirse, este se puso de pie y las colocó ambas una a lado de la otra. Estaban de espaldas, con sus glúteos desnudos preparadas para recibir las primeras embestidas.
Comenzó a penetrar a la primera de ellas, la cual, sintió como si estuviesen traspasando con un tronco de un árbol. Su pene era grueso, se habría espacio entre su vagina, la cual aún permanecía ajustada, Zeron era un hombre que tenía una preferencia significativo por las chicas vírgenes, así que, mientras más inocentes y virginales eran, mucha más excitación despertaban en él. Estas en particular las había inaugurado el mismo algunos días atrás, así que, ahora era muchísimo más fácil proveerles un placer exquisito, ya que, la chica se sentían un poco más familiarizadas.
Recibía órdenes específicas de lo que debían hacer, y estas eran guiadas de manera natural hacia un punto de disfrute que era completamente imaginado por ellas. Pensaban que este hombre simplemente tenía ideas retorcidas, pero cuando descubrí en cuan deliciosas podrían ser las propuestas que eran desarrolladas por este, descubrieron que el mundo del sexo era muchísimo más amplio de lo que estás conocían. Mientras penetraba a la primera, utilizadas en los dedos para complacer a la segunda, la cual compartía besos muy intensos con su compañera.
Daba de nalgadas fuertes a la segunda, la cual sentía como el calor comenzaba a aumentar en la zona de sus muslos y los tíos. Las nalgadas de las palmas de las manos de Zeron, eran realmente fuertes, generaban un ardor muy intenso en su cuerpo, lo que hacía que las chicas estremecieran tremendamente. La zona estaba completamente enrojecida, muy sensible, así que, una nalgada más generaría un dolor mucho más intenso. En ocasiones, veía como las lágrimas de sus amantes corrían por las mejillas, pero estas no tenían la voluntad para hacer que Zeron se detuviese.
Quizás se trataba de sólo un miedo intenso, posiblemente no querían importunar al despiadado asesino, pero lo cierto es que la única forma de llegar al punto máximo que este hombre determinada, era accediendo a toda sus voluntades. Este, sabía perfectamente cómo guiar a cualquier chica hacia una explosión orgásmica, así que, nadie tenía la autorización para limitarlo. En ocasiones este dejaba que estas chicas tomen el control, las cuales simplemente se doblegan ante sus deseos y trataban de estimularlo, tratan de hacer que este se sintiera como un rey, así que eran sumisas.
Lo que conseguía era un placer sin límites, y tras alternarse y comenzar a penetrar a cada una de forma intermitente, las llevaba poco a poco directamente hacia ese punto donde ambas ya no podrían soportar más y explotarían en orgasmos para él. Les platicaba sexo oral, disfrutaba del sabor de los fluidos, era su sabor favorito, era lo que lo alimentaba, el sabor de estos se convertía en una especie de calmante, silenciando a ese monstruo fatal que se encontraba oculto en su interior.
Mientras estaba desnudo, complaciendo a estas mujeres, a pesar de que seguía siendo un hombre imponente Y decidido, era el estado de vulnerabilidad más significativo en el que podía encontrarse a Zeron. Este, se abría de una manera absoluta, exponiendo sus miedos inseguridades, las cuales eran bastante limitadas.
Nadie podía ver la parte débil de este hombre en combate, estaba acostumbrado a generar brutales descargas de violencia en contra de sus enemigos. Nadie podía subestimarlo, era un grave error creer que podían derrotarlo, y aunque en ocasiones engañaba a sus adversarios haciéndoles creer que lo vencerían, este siempre se elevaba como el fénix y terminaba decapitando a sus adversarios de manera instantánea.
Mientras se encuentra absolutamente enloquecido por el acto sexual que comparte con estas dos mujeres, Zeron comienza a labrar el camino directamente el orgasmo. Han sido un par de horas de acción, de penetraciones, de sudor, de movimientos intensos de las chicas acogiéndose sobre él.
El pene ha recibido una gran cantidad de fricción, se encuentra muy sensible, pero este es el punto que realmente había estado buscando. Disfruta de los constantes intentos de estas chicas por hacer que se corra, es el premio grande, aquella que pueda conseguir que este obtenga el placer absoluto, recibirá una mayor aprobación por parte del despiadado asesino.
Lo adoran, lo admiran, disfruten de su cuerpo, lamen su pecho, lamen su abdomen, succionan su pene, muerden sus testículos, lo cabalgan de una manera brutal y lo llevan hacia un punto orgásmico, en el cual, finalmente el hombre explotan, llenando a la primera de una gran cantidad de fluidos. El primero es un orgasmo del caballero había desarrollado de manera simultánea con la primera chica, y luego desecharla como si se tratara de un objeto sin significado alguno, tomo a la segunda y comenzó a follarla mientras separaba sus piernas de manera agresiva.
Necesitaba más, y este hombre era absolutamente insaciable. Eyaculó por segunda vez dentro de la segunda, siguiendo el mismo esquema habitual, el cual constaba de un término instantáneo y buscaba la soledad inmediata.
—Salgan de aquí. Tomen sus cosas y váyanse. Ya he terminado con ustedes. —Dijo el conquistador, quien se cubrió con la sábana y quedó completamente exhausto sobre su cama.
Para las chicas, esto era una orden y refutable, debían obedecer rápidamente, ya que, nadie quería ver molesto al déspota conquistador.
V
Atracción casual
A pesar de las constantes advertencias que le había generado su padre que no saliera aquel día, Zoe tenía un espíritu indomable, era rebelde, ocurrente y generalmente rompía con todas las reglas establecidas por su progenitor. Trataba de demostrar que era absolutamente independiente y que podía llegar a tomar las mejores decisiones a pesar de que su padre no confiaba en lo absoluto en los procedimientos que está generalmente llevaba a cabo.
La verdad es que su padre tenía un miedo tremendo a perderla, y por esto, trataba de delimitarla, ser Carla, cerrarle los caminos para que esta no accediera a los peligros de una manera tan sencilla. Pero esto era absolutamente imposible, el destino de Zoe ya estaba establecido, y si esta trataba de evadir lo que se acercaba, inevitablemente la alcanzaría. Valnir sabía perfectamente que todo llegaría tarde o temprano, había demasiadas probabilidades en su contra, así que, simplemente era cuestión de tiempo para comenzar a evidenciar lo que el destino realmente había escrito y lo que sabían absolutamente todos los ancianos.
El cielo rojo no era una casualidad, había estado teñido del mismo color que había estado aquella vez cuando las tropas de rebeldes lideradas por el rey Valnir, habían llegado al planeta para liberar a los inocentes. Ahora, era el turno de alguien más, y ante la posibilidad de que algo irregular comenzar a ocurrir, el rey había dado una orden específica de que absolutamente todas las tropas estuviesen preparadas. Nadie debería salir de aquel lugar, todos debían mantenerse en sus casas y resguardados y aunque nadie había recibido razones reales de lo que había ocurrido, Zeron era la razón de todo esto, a pesar de que Valnir desconocía por completo su existencia.
Draris había logrado desarrollar una tecnología imbatible, sus edificios eran sofisticados y lujosos, y cualquiera que tuviese la oportunidad de vivir en aquel lugar, sabía perfectamente que tenía toda la suerte del mundo de estar bajo el mandato de un rey bondadoso y próspero como Valnir.
Este, nunca había imaginado que durante su invasión a este planeta, había dejado con vida al hijo de Kanott, quien años más tarde regresaría para encontrarlo convertido en un viejo débil y vulnerable, el cual caería fácilmente ante cualquier ataque de los guerreros que acompañaban al asesino más despiadado del universo.
Al tener un absoluto desconocimiento de cuáles eran sus verdaderas intenciones, nunca estaría preparado para enfrentarlo, así que, sólo el cielo rojo es un indicativo de que algo está por llegar, así que, sólo es cuestión de tiempo y hay que mantenerse preparado para evitar una sorpresa. Pero Zoe, ante su necesidad constante de demostrar que siempre podía romper con las reglas de su padre, había decidido salir aquel día en compañía de su mejor amiga a escalar por la montaña. Estas eran las dos personas más cercanas que había en aquel lugar.
Parecían hermanas, iban juntas a todos los lugares, así que, Savanah y Zoe, habían decidido escaparse y evadir la seguridad del rey para poder dirigirse hacia los riscos. Allí, solían pasar gran parte del tiempo ejercitándose, tratando de desarrollar mejores habilidades y concentrándose única y exclusivamente en desarrollar una atención y enfoque combinado con equilibrio y fortaleza muscular. Las montañas eran sumamente peligrosas, ya que, eran realmente altas. Filosos risco se encontraban en la parte inferior, y si llegaban a caer durante los procesos de escalada, posiblemente no vivirían para contarlo. Zoe siempre había sido adicta a la adrenalina, siempre buscaba la manera de demostrarle a todos que podía romper con los esquemas que siempre estaban establecidos para los hombres.
Su competitividad, la había llevado a retar a grandes atletas del lugar, destacando por su fiereza y absoluta convicción, lo que la dejaba siempre en alto y hacía sentir orgulloso a su padre. Pero la suerte de Zoe no siempre sería buena, y algo estaba latiendo en el corazón del cielo de Draris, algo que traía consigo una gran cantidad de cambios para este lugar, y posiblemente para la vida de la princesa.
Haber crecido como la hija del rey Valnir, no había sido una ventaja para ella, todos la subestimaban, creían que era débil, así que, había sido un arduo trabajo para ella, tratara de quitarse de encima ese esquema de debilidad que había sido colocado como una etiqueta, el cual sólo podría quitarse sólo con hechos.
Todas las batallas con las que había participado, los combates, los retos, los juegos deportivos, todo donde la chica resaltaba, era una demostración de que no sólo era la princesa frágil que peinar a su cabello durante horas para visualizar cuan hermosa era. De hecho, la hermosa chica había cortado su cabello recientemente para quitarse el esquema de encima de que era sólo belleza. Su larga cabellera de color castaño había sido recortada de una manera bastante drástica, demostrando que sólo era una persona más capaz de romper con todos los récords escritos y humillar a cualquiera que tratara de subestimarla.
Mientras avanzaba rápidamente por la montaña, había dejado a Savanah considerablemente atrás, ya que, la superaba en actitudes físicas, y siempre había una competitividad significativa entre ellas. La posibilidad de sobrepasar las habilidades de la princesa, motivaba enormemente a Savanah, quien siempre terminaba completamente frustrada ya que, siempre había un potencial mucho más alto en la personalidad de la chica.
Generalmente, llegaba a las cima de aquella montaña, y una vez que terminaba completamente agotada, cruzaba sus piernas en el punto más alto de los riscos, y escuchaba el sonido de las águilas, las cuales volaban era que el punto más alto, buscando cazar alguna presa y alimentarse.
Este era su lugar favorito, un punto en el cual absolutamente nadie podía alcanzarla, ni siquiera Savanah, quien terminaba completamente agotada siempre algunos metros más abajo tratando de recuperarse y bebiendo un poco de agua mientras el oxígeno faltaba en sus pulmones. Tal y como lo habían hecho en muchas ocasiones, habían ascendido por los riesgosos riscos, y aunque en esta oportunidad, Zoe se sentía un poco insegura, habían logrado llegar a su objetivo. Cuando Zoe alcanzó el punto más alto, respiro profundamente y se sintió absolutamente afortunada de mantenerse viva.
Respiraba profundamente, trataba de calmarse, escuchaba los latidos de su corazón y se conectaba con su entorno. Pero su proceso de meditación se vio interrumpido por un estruendoso sonido que reventó en los cielos como si se tratara de un trueno. Mantenía sus ojos cerrados para el momento en que aquella explosión se mostró frente a sus ojos, algo completamente inesperada para la princesa, quien pudo ver una bola de fuego descendiendo desde las alturas. Absolutamente nadie podía ingresar al planeta sin autorización, así que, esto parecía ser algo accidental o quizá alguien estaba perdido, alguien necesitaba ayuda.
La nave había avanzado directamente hacia el desierto, así que, desde lo más alto de donde estaba Zoe, podía visualizar el lugar a donde había llegado. Comenzó a correr rápidamente hacia la parte baja de la montaña, pasando a un lado de Savanah, quien aún no recuperaba el aliento.
—¿Has visto pasar esa nave? —Preguntó Zoe.
—Sí… Ni lo pienses, no voy a descender… Aún no. Estoy muy agotada.
—Tenemos que ir a ver, posiblemente alguien necesita algo de ayuda. —Dijo Zoe mientras tomaba a la chica de la muñeca.
Existía un camino sumamente sencillo para descender, generalmente tomaban el camino peligroso para entrenar sus habilidades, pero rápidamente podrían descender por la montaña directamente hasta la zona desértica, un lugar al que llegarían solo en unos cuantos minutos si se daban prisa. El objeto no había sido identificado por absolutamente ninguno de los radares del planeta Draris, había pasado absolutamente desapercibido como si no existiera, de hecho, Zoe sintió que todo había sido parte de una ilusión, pero al haber compartido sus impresiones con Savanah, supo que era momento de comprobar qué era lo que había aterrizado en aquel planeta.
La chica estaba muy lejos de imaginar que aquel artefacto que había llegado de manera repentina a sus tierras, era precisamente la devastación y la destrucción que acompañaba a Zeron, un hombre que ni siquiera sabía sobre la existencia de aquella princesa. Parecía algo irónico que la propia chica caminara directamente hacia su perdición, avanzaba en compañía de Savanah, quien caminaba rápidamente tratando de seguir el paso de la chica, quien parecía tener una energía inagotable.
Podrían ver una gran cantidad de humo emanar de la nave, por lo que, posiblemente había sufrido alguna falla un desperfecto durante su intento de aterrizaje. La entrada a la atmósfera también generaba una gran cantidad de llamas y convertía cualquiera de estas naves en una bola de fuego, pero esto era generalmente controlado por la tecnología de este lugar, así que, esto es definitivamente eran forasteros. Zoe había visitado una gran cantidad de planetas, su padre, había logrado conquistar otros mundos y muchas de aquellas batallas habían estado lideradas por la princesa.
Este, aunque la protegía sobremanera, confiaba plenamente sus habilidades de combate y sabía que era una chica aguerrida y preparada, el miedo a verla morir, el miedo a perderla, lo hacía comportarse como un hombre inseguro que se volvería completamente loco si perdía a la única persona que le quedaba en el mundo. Ser un rey no tenía sentido si estaba completamente solo, Zoe se había convertido en la razón de su existencia, así que, su único objetivo es poder brindarle felicidad, seguridad y tranquilidad a esta hermosa joven.
La intranquilidad en el rey es desesperante, experimenta algo de ansiedad, una impaciencia que lo asfixia, está encerrado en el castillo que anteriormente tenía un color negro y estaba cubierto de espigas metálicas. Ahora, se levanta como un gran edificio de color blanco, algo que simbolizaba todo lo opuesto a lo que había construido Kanott. Las espigas habían sido cambiadas por jardines, y una gran cantidad de bosques habían sido sembrados en todo el lugar. La zona desértica se encontraba bastante alejada del reino, y Zoe, corriendo a una velocidad considerable se acercaba a la zona, la cual había quedado bastante afectada por la explosión al caer la nave.
Las probabilidades de encontrar a alguien con vida en este lugar eran bastante bajas, no esperaba encontrar absolutamente nadie allí, sólo quería verificar de dónde provenía la nave y dar parte a las tropas de su padre, quienes posiblemente se encargarían de recoger los escombros e informar acerca del siniestro. Pero mientras más se acercaba, sentía una sensación de presión en el pecho como si algo contenido en el interior de aquella nave, trajera alguna amenaza a su reino.
—¿Por qué te detienes tan abruptamente? —Preguntó Savanah, quien casi no tenía aliento.
—Tengo un presentimiento. La curiosidad me lleva a esa nave, pero algo me dice que debemos alejarnos.
—Ya hemos llegado hasta aquí, Zoe, no creo que alejarnos sea demasiado inteligente. —Dijo Savanah.
Ambas eran tal para cual, se complementaban de una manera efectiva, y por esto, habían desarrollado una relación de amistad tan perfecta. Cuando una sentía miedo, la otra tenía la habilidad de darle el respaldo necesario a la chica, lo que le daba la posibilidad de seguir adelante. Aquella nave era desconocida para ella, no conocías forma, color o esquema, así que, la chica se mantenía avanzando pero con un poco de cautela, cuidado y un poco de precaución al no saber que encontraría a la acercarse a este artefacto.
El desconocimiento, la ignorancia y la inocencia de no saber que lo que había allá dentro era un daño devastador, las hizo finalmente llegar a unos cuantos metros. Esta, aún permanecía encendida, una gran cantidad de luces resplandecían desde diferentes puntos de la nave, la cual tenía sus motores en marcha quiero unas turbinas encendidas. Zoe sólo quería ayudar, quería encontrar vida y poder proporcionar algo de apoyo en caso de que alguien estuviese lastimado. Lo último que quería era encontrarse con un asesino que casualmente estaba en búsqueda de venganza, y su satisfacción se encontraría en el momento en que asesinara al propio padre de la princesa.
—¿Hay alguien allí? ¿Están bien? ¿Hay alguien con vida? —Preguntaba la chica gritando desde las afueras de la nave.
Nadie respondió, un silencio absoluto se escuchaba alrededor de la nave, el lugar estaba completamente desolado, y ambas chicas se exponían tremenda mente a un peligro que amenazaba sus vidas, su integridad, estaban completamente vulnerables y expuestas ante los deseos de los tripulantes de aquella nave y aquellos que estaban más allá de las nubes, más allá de ese cielo rojizo que amenazaba con teñir de sangre absolutamente todo el planeta Draris.
Las profecías habían narrado claramente eventos que llegarían muy pronto, llenando de desesperación, miedo y terror todos los rincones del planeta. Nadie había creído, todos habían mantenido escépticos ante la posibilidad de que esto es real, tenían una fe absoluta en las habilidades demostradas por Valnir, quien era un sujeto absolutamente capaz de contrarrestar cualquier amenaza que surgiera.
El miedo no existía en los habitantes de aquella tierra, se mantenían completamente aferrados a la idea de que el rey los defendería ante cualquier amenaza de desequilibrio o la ruptura del orden en aquel planeta. Pero la magnitud del daño que estaba acercándose aquel lugar era muchísimo más devastador de lo que estos podía llegar a imaginar. Zeron había llegado finalmente a la tierra prometida, este lugar se había convertido en su único objetivo a alcanzar durante años, y ahora, finalmente pisando la tierra que tanto había anhelado tocar, ya no había marcha atrás para dudar de si sus planes eran correctos o no. Después de que Zoe siguiera gritando durante algunos minutos, finalmente la compuerta principal se había abierto.
Una gran cantidad de humo emanó del lugar, dejando a la chica estupefacta ante la posibilidad de finalmente encontrarse con aquellos que había estado tratando de salvar. La única persona que debía salvarse en aquel lugar era Zoe, quien había cometido el error de acercarse directamente hacia la nave espacial de un coloso asesino que había llegado en busca de venganza. Este, absolutamente orgulloso e imponente, había descendido de la nave, haciendo un paseo con su mirada por todo el horizonte. La proyección que hizo en su imaginación, era la absoluta devastación de este lugar.
Quería reducirlo a llamas, convertirlo en escombros, matar a absolutamente todos los habitantes de este planeta y finalmente convertirse en el líder de una legión destructiva que amenazaría a la galaxia entera. Ni siquiera había notado la presencia de las chicas. Estaban demasiado enfocados en la idea de finalmente invadir todo, y como buen líder, había llegado primero él para darle el primer vistazo absolutamente todo y determinar la intensidad de las tropas que requería con su apoyo.
Sentía que no sería una tarea demasiado difícil, ya que, si los capturada de forma imprevista, lograría generar una devastación que se traduciría en una matanza, una masacre absoluta de todos los miembros del ejército del rey Valnir. La piedad no era un elemento que estuviese presente en la mente del asesino, sólo quería venganza, llega el momento de reclamarla, ya que, todo se había prestado de manera efectiva para disfrutar de ella de una manera perfecta. Estando parado justo enfrente de la tierra que pronto estaría rendida a sus pies, el rey ordenó que todas sus tropas descendieran de la nave.
Un número de uno 50 hombres, se agruparon alrededor de la nave, mientras Zoe y Savanah corrían a ocultarse. Observaban desde las rocas lo que estaba pasando, sentía que todo era absolutamente mentira, no podían creer que algo así estuviese desarrollándose, y que no tuviesen la oportunidad de avisar a tiempo.
—Esto tiene que ser una broma. ¿Quiénes son esos sujetos? —Dijo Zoe.
—No sé, pero se ven realmente peligrosos. Mira al sujeto de cabello negro. Su aspecto es absolutamente aterrador. —Dijo la chica.
Casualmente, Zoe también mantenía su mirada sobre este hombre, pero su percepción era completamente distinta. A pesar de que sí, resultaba un poco intimidante y se veía la maldad aflorando con cada respirar de este hombre, pensaba en que era bastante atractivo. Era un hombre absolutamente imponente, hermoso, con una seguridad óptima y con una magnificencia que sólo podían alcanzar muy pocos hombres. Zoe nunca había fijado su atención en ningún ser masculino en el pasado, nunca había fijado su atención y nadie más que no fuese un contrincante o alguien con quien combatir o superar.
En este punto, sólo ha enfocado su atención en ser una chica mejor y más aguerrida, pero nunca había sido llamada por el sexo opuesto. Este sujeto le parecía a alguien interesante, se veía el liderazgo en su mirada, en su forma de caminar, en la forma en que se dirigía a sus hombres, así que, tenía que ser alguien con mucho poder, pero prefirió guardar silencio y afirmar con la cabeza el argumento que había proporcionado Savanah.
—Tenemos que volver pronto y avisar lo que está pasando. Esto no me huele bien. —Dijo Savanah.
—No te atrevas a mover un músculo. Estos sujetos posiblemente vengan radares o algunos instrumentos que podrían detectar los puntos dijo Zoe.
Pero justo al terminar su intervención, la chica escuchó algunos pasos justo detrás de ella. El crujir de unas botas pisando sobre piedra, alertaron a ambas, las cuales experimentaron como su sangre se puso helada de manera instantánea. Alguien las había descubierto, y con tan sólo deslizar su espada en las espaldas de cada una de ellas, acabaría con las chicas de manera instantánea.
—¿Quiénes son y qué hacen ocultas en este lugar? —Preguntó uno de los guardias que había sido enviado especialmente por Zeron a hacer una revisión minuciosa por el área.
—Por favor, no nos hagas daño. Soy Zoe, hija del rey Valnir, son bienvenidos a mi tierra, no necesitamos iniciar una interacción hostil. —Dijo la chica.
—Esta será una excelente noticia para el líder. Caminen, las llevaré con él. —Dijo el soldado.
Esto de pronto había cambiado significativamente de color. Había pasado de ser una sensación de curiosidad e intriga a un miedo muy profundo, ya que, se habían encontrado directamente con el peligro más inminente que harían nacido en el universo en su tiempo. El creador de todo este caos indirectamente había sido Valnir, un rey que había pensado únicamente en la liberación de un pueblo. Las consecuencias habían dado como resultado el nacimiento de un criminal mucho más potente que el que había eliminado este en el pasado.
Kanott sólo sería un niño en pañales al lado de este hombre, el cual tenía un odio tremendo, y quizás, no se controlaría tan rápido al momento de enfrentar cara a cara al rey que había asesinado a su padre.
—Mi señor, he encontrado estas dos chicas ocultas entre las piedras. Parece que tenían planes de delatarnos. ¿Qué quieres que haga con ellas?
Zeron se encontró frente a frente con la mirada de Zoe, quien a pesar de sentir un poco de miedo, mostraba una actitud firme. Sabía exactamente lo que quería, demostraba decisión y imponencia, así que, no era necesario utilizar la violencia, podría indagar primero quién era realmente y luego recurrir a las consecuencias.
—Son un par de chicas muy hermosas. No deberían estar solas en un lugar tan inhóspito como este… Explíqueme qué hacen aquí, no mientan y no las asesinare. —Dijo el invasor.
—Soy la princesa Zoe, hija de Valnir. Podría llevarlos directamente con mi padre y este se encargará de brindarles la ayuda que deseen. Pude ver las llamas y el descontrol en la nave antes de que impactaran… Sé que tienen problemas con su nave.
Zeron, observó directamente a los ojos de la chica y se acercó dando unos cuantos pasos hacia ella. Vio directamente a los ojos de la princesa y realmente pudo recordar aquel momento en el cual su padre había sido asesinado. Había un parecido significativo entre la chica y su padre, así que, rápidamente pudo verificar que realmente se trataba de la hija del asesino que tanto había odiado durante años.
—Debo tener una voluntad increíble para no matarte en este momento. Eres la hija de mi némesis, la hija de mi enemigo. Debería matarte justo ahora y llevar tu cabeza hacia su castillo. —Dijo Zeron con una voz realmente intimidante.
Zoe sintió escalofríos tremendos que recorrieron la totalidad de su piel. Se erizó totalmente, ya que, la afirmación de este hombre iba más allá de un simple comentario, era una amenaza de muerte, y si este cambiaba de parecer repentinamente, no habría absolutamente nadie que pudiese rescatarla o intentara salvarlo, ya que, nadie sabía realmente donde estaban Savanah y Zoe.
VI
La carnada
Sabiendo perfectamente que se quedaba sin oportunidades, Zoe tenía una única alternativa, intentar escapar. Este hombre, tenía planes específicos para su futuro, la muerte respiraba cerca de su ser, así que, lo único que podía hacer era tratar de evadir a los guardias que la rodeaban. En un movimiento rápido, golpeó la mandíbula de Zeron, quien volteó bruscamente, sujetándose con sus dedos, al recibir un impacto bastante fuerte proveniente de una chica tan delgada. Esto, lo impresionó significativamente, pero no era una lesión que lo dejaría inmovilizado.
Esquivó algunos de los hombres que se encontraban rodeándola, era una presa difícil de atrapar, ágil, escurridiza, y hacía todo lo posible por evitar que la tocaran. Sus movimientos eran precisos y certeros, parecía una liebre que trataba de escapar de un grupo de lobos hambrientos. Zoe sabía perfectamente que debía correr durante una distancia significativa, pero al ver cómo habían atrapado a Savanah, supo que no podría ir a ningún lado. Si hubiese estado sola, había una enorme probabilidad de que hubiese escapado, pero la torpeza de su amiga, había generado que el propio Zeron le pusiera las manos encima a la chica, sujetando la del cabello, y sometiéndola mientras colocaba un cuchillo en su cuello.
—¿Seguirás jugando o comenzaremos a hablar en serio? —Dijo Zeron mientras se veía bastante decidido a asesinar a la amiga de la princesa.
—¡Huye, Zoe! No te preocupes por mí. Ha sido mi culpa, fui a una torpe. —Gritó Savanah mientras invitaba a la chica a salir de allí lo antes posible.
Pero Zoe no tenía corazón para comportarse de una manera tan fría, así que, simplemente se dejó capturar por los soldados que acompañaban a Zeron. Estos, sujetaron a la chica por los brazos, la llevaron nuevamente al frente del líder, e hicieron que se arrodillara. Pero Zoe no tenía corazón para comportarse de una manera tan fría, así que, simplemente se dejó capturar por los soldados que acompañaban a Zeron. La sujetaron por los brazos, la llevaron nuevamente al frente del líder, e hicieron que se arrodillara.
—Tienes un coraje admirable. Pero eso no te servirá de nada. Te convertirás en mi rehén hasta que yo lo disponga. A partir de ahora me perteneces. —Dijo el malévolo asesino mientras acariciaba las mejillas de la chica.
Zoe experimentaba un asco tremendo al sentir el contacto de este hombre, ya que, sabía perfectamente que sus planes eran de devastación.
—No le hagas daño a Savanah. Ella no tiene ninguna culpa de lo que está pasando. Por favor, ten piedad y déjala ir.
—¿Piedad? Eso es una palabra que rara vez pongo en práctica. Muchos han implorado que me comporte como un ser bondadoso, pero en mi corazón no existe lugar para ese comportamiento. Dijo Zeron antes de intentar enterrar el puñal en el pecho de Savanah.
—Deja la libre y te prometo que no volveré a intentar escapar. Por favor, sólo es una chica inocente. —Gritó Zoe.
La forma tan intensa en que la chica trataba de defender a su compañera, hizo que Zeron se arrepintiera en el último momento. No había sido lástima, pero la decisión de Zoe, la imponencia y la fuerza que emanaba desde lo más interior de su ser, la hacían ser una persona bastante atractiva para Zeron. Este, liberó a Savanah instantáneamente, y no por el hecho de obedecer las palabras de la princesa, sino de poder utilizarla como un recurso para hacerle llegar la información a todos de que muy pronto llegaría su fin.
—Seguirás viviendo durante un poco más de tiempo. Igualmente a todos les llegará el momento del juicio final cuando yo reine en esta tierra. Ve y cuéntales a todos lo que aquí ha ocurrido. Y darles detalles, adviértelos a los de lo que viene para su futuro, y dile al rey Valnir, que su muerte está cada vez más cerca. —Dijo el malévolo sujeto mientras tomaba a Zoe del cabello.
—Obedece lo que te dice. Márchate ya. —Dijo Zoe mientras era llevada directamente al interior de la nave.
Savanah tenía claras instrucciones de lo que debía hacer a partir de ese momento. Su mejor amiga, había caído en manos de un asesino, un hombre que no tendría piedad alguna para poder llevar a cabo sus planes. Era capaz de arrasar con especies enteras si estas se oponían a sus designios. Zoe sentía un dolor tremendo en su cuero cabelludo, mientras los robustos dedos de Zeron, sujetaban su cabello, llevándola casi arrastras hacia el interior del artefacto.
El sujeto parecía tener planes específicos para ella, pero Zoe desconocía cuáles eran los gustos y las costumbres de este hombre, quien inspiraba un miedo tremendo. Esto, a pesar de ser muy intenso, y sentir que pronto las cosas comenzarían a ir hacia una dirección totalmente destructivas, no podía anular el hecho de que Zeron era un hombre sumamente hermoso. Era una verdadera lástima haberlo conocido en medio de un contexto como este, ya que, su atractivo e imponencia, lo hacían ser un hombre absolutamente deseable.
Con una amplia creatividad vinculada a los actos sexuales, Zeron había llevado a la chica lentamente hacia un lugar que se convertiría en su prisión durante los últimos días. A pesar de los continuos gritos y ruegos por la chica para que la liberaran, Zeron hacía caso omiso. Este, se veía sereno, feliz, satisfecho de que finalmente sus planes estuviesen surtiendo efecto. Durante mucho tiempo había tratado de proyectarse y media una situación como esta, y parecía que el destino había confabulado para que este se encontrará frente a frente con la propia hija de su peor enemigo.
Toda esta destrucción, caos, devastación y muertes se había llevado a cabo con el único objetivo de encontrar la cabeza de Valnir. Pero ahora, teniendo en su poder a su propia hija, sabe que puede generar consecuencias realmente graves para la chica. Está, fue dirigida directamente hacia una habitación de la nave. Zeron, extrajo algunas cadenas de una gran caja metálica, la cual parecía estar sufriendo un poco el desgaste del óxido. De allí, extrajo algunas cadenas y grilletes, los cuales ajustó en las muñecas de la chica.
Esta, tenía una habilidad increíble para escapar, pero este sujeto, no iba a arriesgarse a perder lo que la fortuna le había proporcionado. El acceso a la chica, era una ventaja significativa que le daba la oportunidad de manipular, controlar y exigir todo lo que quisiera en aquel reino. Si Valnir amaba a su hija, sería capaz de arrodillarse y obedecer todos sus designios a cambio de la seguridad de la chica. Pero por el momento, Zeron sólo busca divertirse, un poco de entretenimiento, así que, tras capturar a Zoe, la vía encadenado con las manos sobre su cabeza, jalando las cadenas para mantener sus brazos completamente tensos, evitando que la chica descansara por al menos unas horas.
El entumecimiento en sus brazos, comenzó a convertirse en dolor, y Zoe, quien ya no podía controlar el peso de su cuerpo, finalmente se había dejado caer, sintiendo como cada vez más se rendía ante el agotamiento. No estaba dispuesta a humillarse más ante Zeron. Le había pedido que la liberara en muchas ocasiones, pero este había hecho caso omiso a cada una de las súplicas. Se había acostado en una gran cama justo frente a la chica, mientras parecía sentirse satisfecho de tenerla completamente limitada frente a él.
Era una chica absolutamente hermosa y espectacular, así que, tan sólo el hecho de ver la frente a él, lo hacía sentir sumamente cómodo. La admiraba, y esta mirada fija e invasiva, hacía sentir muy incómoda a Zoe, quien sentía como este hombre estaba desnudándola con tan solo verla. Zeron no necesitaba autorización alguna para acceder a ella, podría desnudarla si le parecía, cualquier cosa que se le ocurriera, podría jugar con Zoe, ya que, era su prisionera y llevaba la sangre del hombre que más odiaba en la galaxia.
Luego de algunas horas de estar en la misma posición y sentir como francesa bien dormido completamente, Zoe había caído en un estado de inconsciencia leve. Había cerrado Sopié simplemente se había echado a morir, no se había rendido del todo, pero no podía pedirle más a su cuerpo te lo quedaba. Zeron, al ver el estado de debilidad de la chica y ver que estaba finalmente doblegándola, liberó las cadenas, pero los grilletes permanecían uniendo sus muñecas. Cuando las cadenas cayeron al suelo, Zoe también generó un impacto fuerte contra la superficie de la nave. Esta, simplemente dirigió su mirada hacia Zeron, y trató de ablandar su corazón.
—No sé qué es lo que mi padre te hizo. Pero esto no es necesario. No tienes por qué generar este nivel de sufrimiento para sanar el tuyo. —Dijo la chica.
—No eres absolutamente nadie para decirme lo que es justo o no. No has vivido lo que yo. Eres una simple princesa acostumbrada acceder a todo lo que quieres. Creciste entre riquezas, yo crecí en la basura, tú tenías lujos, yo me quemaban las manos en lava para tratar de forjar mis armas y poder sobrevivir.
—¿Pero yo qué tengo que ver con eso? ¿Por qué mi familia debe sufrir las consecuencias de lo que has vivido?
—Pronto descubrirás por la propia voz de tu padre cuál fue su error. El no tuvo piedad, no hubo perdón, no hubo lástima en su corazón y me envió a mí a uno de los peores sufrimientos que cualquier ser vivo puede experimentar. Tú apenas estás viviendo un mínimo porcentaje de lo que yo tuve que atravesar. ¿Y ya quieres rendirte? Eres insignificante, eres una vergüenza de princesa. —Dijo el guerrero, mientras se acercaba lentamente a ella.
Sus palabras eran duras, parecían clavarse de una manera brutal en la carne de Zoe, quien no sabía cuál era el generador de tal nivel de dolor que afrontaba Zeron. Se veía que era un hombre perturbado, y en su mirada, no había proyección de alma.
Parecía que todo lo que había vivido lo había convertido simplemente en un monstruo, un sujeto sin ningún tipo de convicción acerca de la humanidad del ser, sólo una absoluta seguridad de que sus objetivos y misión debía ser cumplidos. No había opción alternativa, no quería perdonar a Valnir, sólo hacer sufrir a todo aquel que estuviese vinculado al fraude de aquel reinado, que había llegado de una manera abrupta a arrebatarle lo que su padre le había asegurado a él.
Todo era distorsionado, sus convicciones estaban basadas en algo completamente lleno de demencia y locura, pero quizá, el encuentro con Zoe, podría suavizar el corazón de este hombre. Cuando veía como Zeron se acercaba a ella, Zoe sentía algunos escalofríos, ya que, este parecía estar decidido a hacer algo que no terminaba de confirmar. Al verla completamente débil en el suelo, se inclinó, la tomó de las mejillas, y sujetándola con una mano, la ayuda a levantarse. Se acercó suavemente a ella, aspiró fuertemente y su olor lo embriagó.
—Me encanta tu aroma. Hueles a virginidad, pureza, eres una chica inocente, o me equivoco. —Dijo Zeron.
—Puedes obtener en mi virginidad si eso te hace feliz. Pero mi espíritu nunca lo quebrantarás. —Dijo Zoe.
—¿Acaso crees que eso me importa? Tienes un ego demasiado grande, princesa. Puedo quebrarte fácilmente, eso no sería un trabajo demasiado extenuante para mí.
Aquel hombre, se acercó a ella tanto como pudo a sus labios, y dejó que está, sintiera el cálido aliento de este malévolo ser. Fue impresionante para ella, sentir ese nivel de deseo que experimentaba este hombre por ella. Su aliento era cálido, y su mirada era penetrante, algo había desatado en el interior de Zoe un nivel de excitación que ni siquiera ella podía controlar. En lo más profundo de su ser, una gran cantidad de explosiones comenzaron a arder, generándole un calor en su zona genital y una aceleración en su ritmo cardíaco.
Este hombre, acercó su nariz a su cuello, recorrió de abajo arriba la superficie de esta zona, cerró sus ojos, inhaló nuevamente cerca de ella, era como si quisiera arrebatarle su alma a través del sentido del olfato. Zoe, sintiendo la robustez de sus manos, se sentía indefensa ante un hombre tan fuerte y corpulento, pero aunque tenía temor, le excitaba tremendamente la forma en que la tocaba. La sujetó y a la cintura, y su mano, prácticamente alcanzaba a rodearla completamente.
Zoe era una chica delgada, frágil, delicada, pero con un espíritu aguerrido y una agilidad tremenda que la hacían ser una guerrera temible.
—Puedo pasar todo el día en esto. Contemplándote, analizándote. Eres perfecta, eres justo lo que me gusta en una mujer. Lástima que tengas esa sangre desagradable corriendo por tus venas.
Dijo el guerrero mientras la dejaba caer nuevamente al suelo.
—Te enviaré un poco de comida, y así, resistirás unos pocos días hasta que demos el golpe final. Tú serás mi carnada…
VII
Entrega sin opciones
Había pasado encerrada algunos días en esta habitación sin saber ni siquiera si sería liberada. Conociendo el esquema de personalidad que había demostrado Zeron, posiblemente este cambiaría de parecer en cualquier momento y posiblemente el asesinaría. Vivir con ese estado de incertidumbre, era precisamente la intención que tenía el guerrero para poder hacer que la mente de Zoe comenzar a desestabilizarse. Pero cuando pensaba que ya no tenía más fuerzas, la chica había recuperado nuevamente la energía cuando escuchó que finalmente la llevarían con su padre.
Había sido utilizada como un objeto, como un accesorio de entretenimiento para Zeron, poco a poco, según pasaban los días, este la despojada de un trozo de sus prendas de vestir. Rompía sus ropas, exponiendo un poco más de su piel, y a medida que pasaban los días, la desnudez parecía ser inminente dentro de poco. Zeron parecía estar dispuesto a devorar a esta chica como si se tratara de un manjar tan delicioso y único, que la única manera de probarlo era con pequeñas porciones.
Podía acceder a su cuerpo, podría ultrajarla, violarla cuando quisiera, pero no era su intención para con esta chica. La había tratado de una forma distinta a otras mujeres, las cuales eran simples objetos carnales, a los cuales follaba de una manera tan brutal, que estas no tenían más opción que entregar sus cuerpos para no ser lastimadas. Zoe, quien había pasado encadenada los últimos días, simplemente se encontraba allí, con los brazos en alto, y con una cantidad de ropa menor con cada día que pasaba. Zeron observaba con mucho deseo sus muslos, su abdomen, el cual había quedado por completo al descubierto.
Zoe había comenzado a sentir cierta excitación al ver cómo este hombre se complacía viéndola casi semidesnuda. Sólo cubría su zona genital y sus pechos, el resto de su cuerpo estaba completamente expuesto. Sus pies descalzos, sus muslos bien formados, su cintura delgada, todo era perfecto en esta chica, y le daba la estímulo a este hombre para frotar su miembro justo frente a ella. Era imposible negar que en un principio esto para Zoe pareciera algo desagradable y asqueroso, pero a medida que las acciones se repetían cada vez más, la chica parecía familiarizarse y tomar cierto gusto a estas acciones.
Zeron no había revelado ninguno de sus planes en relación a la chica, no la había involucrado con absolutamente nada, y esta, simplemente había asumido que pronto llegaría el momento de su muerte, ya que, cuando no pudiera entretener o proporcionarle diversión al guerrero, simplemente sería desechada. Observaba sin demasiadas opciones las acciones de Zeron, quien se masturbaba frente a ella hasta correrse y ponerse de pie para tomar una ducha. Este, utilizaba a la chica como su instrumento sexual, pero aún no le había puesto un dedo encima.
Zoe tenía que luchar con una gran cantidad de emociones que se generaban en su interior a partir de estos eventos, ya que, quería ser liberada, quería que todo volviera a la normalidad, pero ahora, había comenzado a descubrir una gran cantidad de sensaciones que había despertado Zeron y que no podía descubrir, ya que, esto se convertiría en una victoria para él. Lo cierto es que el asesino despiadado se había convertido en un objeto de deseo sexual para la chica, que no tenía la menor experiencia en este ámbito y tras convertirse en un objeto de entretenimiento para el asesino, finalmente estaba descubriendo los niveles tan altos de lujuria que podía experimentar en su interior.
La guerrera que siempre había aflorado en todo momento, parecía estar transformándose en una mujer adulta, ya no era la chica inocente y virginal que había llegado a aquella nave, Zoe se había convertido en alguien completamente distorsionado, Zeron la había contaminado con su gen de maldad. Aún debe librar una batalla interior para saber realmente cuál es el destino adecuado que debe seguir para salvar a su pueblo. Finalmente, después de todo ese tiempo, Zoe había sido llevada directamente hacia uno de los vehículos de transporte ubicados dentro de la nave.
Vistiendo sus harapos que prácticamente ponían al descubierto toda su carne, había sido escoltada por los hombres de Zeron, quienes habían ordenado que finalmente se preparara para su encuentro con su padre. No había visto a su anfitrión en las últimas 24 horas, este parecía estar preparándose finalmente para el encuentro final. No sabía dónde estaba, qué estaba haciendo, y luego de las largas conversaciones que se habían desarrollado entre el asesino y la princesa, había sentido inclusive algo de añoranza por conversar con él durante las últimas horas.
Esta era una de las formas en que la chica podía mantener la cordura, el silencio del encierro, parecía que le arrebataría toda su estabilidad emocional, así que, mientras se mantenía hablando con Zeron, esto la hacía sentir un poco tranquila. Cuando las tropas comenzaron a avanzar directamente hacia el castillo, Zeron ya había sido puesto al tanto gracias a las historias narradas por Savanah. La joven chica había llegado completamente aterrada al castillo, asegurando que Zoe había sido secuestrada por unos guerreros completamente desconocidos, los cuales no parecían ser de ese planeta.
Zeron debía actuar con cuidado, y sabía que tarde o temprano, esto se manifestarían. Cuando intentaron abordar la nave con un pequeño grupo de asalto, los hombres de Zeron habían exterminado absolutamente todos, enviando un claro mensaje de que no estaban dispuestos a negociar. El día del encuentro llegó, Zoe era escoltada por el grupo de hombres, quienes generaban un escudo humano alrededor de ella.
Estos avanzaban directamente el castillo mientras eran vistos con cierto recelo y precaución por parte de los guerreros. Nadie podía mover un solo músculo o tratar de hacer algo imprevisto, ya que, la vida de Zoe estaba en peligro. Si cualquiera de ellos trataba de jugar a ser el héroe, con mucha facilidad podría matar a la chica, y esto, dejaría completamente devastado al rey.
Había dado órdenes específicas de que se investigara todo acerca de este guerrero que se autodenominaba como el destructor de los mundos. Este, no tenía ningún tipo de registro, no se sabía absolutamente nada de él, sus exigencias o qué era lo que buscaba en el mundo. Cuando obtenía información gradual acerca de algunos de los planes de Zeron, Valnir sentía escalofríos ya que, no entendía porque había tanto odio hacia él y su familia. Lo último que imaginaba es que este monstruo que se encontraba en sus tierras era el niño que había visto como el rey había asesinado a su padre.
Ahora, la venganza era inminente, el peso de la balanza se había inclinado directamente en la dirección opuesta, y ahora Valnir, está en una posición en la cual debe intentar negociar para salvar a su pueblo, no puede ser egoísta una vez más y tratar de pensar únicamente en su hija, ya que, hay un reino entero, un planeta que depende de él. Cuando los hombres de Zeron ingresaron al gran salón donde se encontraba el trono de Valnir, este no pudo evitar dejar salir algunas lágrimas al ver el estado de su hija. Esta había perdido algo de peso, se veía demacrada, su cuerpo estaba casi desnudo y su mirada lo decía todo. Necesitaba ser rescatada, pero era un riesgo tan tremendo, que todo un planeta podría ser exterminados y se cometía un error.
Los parámetros establecidos por Zeron debían respetarse minuciosamente, ya que, si quedaba inconforme con algo de lo que se estaba haciendo, fácilmente podría generar una devastación. Luego de una espera de unos 20 minutos, finalmente Zeron había hecho su acto de aparición en el lugar. El inmenso Guerrero, había entrado al lugar si ni si quiera mostrar algo de respeto como lo hacía el resto. Todos se inclinaban ante el rey Valnir, pero este, imponente, lleva en sus manos su gran hacha de doble filo, avanzaba directamente hacia él.
—Finalmente nos encontramos, mi rey. Esto lo había soñado tantas veces que pensé que nunca se haría realidad.
—¿Quién eres? —Dijo Valnir.
El rey se puso de pie y trato de avanzar directamente hacia el inmenso coloso, pero este dio órdenes de que se mantuviese en su lugar.
—Creo que piensas que soy estúpido. No eres el verdadero rey. ¿Tienes que llevar a cabo trampas tan idiotas para tratar de engañarme? Qué tristeza...
Zeron lanzó su hacha directamente contra el rey, incrustándola en el pecho de una manera inminente. El hombre cayó al suelo, a ver correr toda la sangre por el lugar mientras Zoe gritaba desesperada al ver como su padre había muerto.
—No te desesperes, princesa. Han jugado contigo al igual que han intentado hacerlo conmigo. Tú padre aún vive, y no es ese gusano que acaba de morir. —Dijo Zeron.
—¿Cómo puedes estar tan seguro? —Preguntó la chica mientras era sujetada por los guardias.
—Lo descubrirás justo ahora.
Zeron, tomó su hacha y la llevó directamente hacia la cabeza de Zoe, completamente dispuesto a cortarla, ya que, había estado completamente harto de los juegos que estaba tratando de llevar a cabo el rey.
—¡No, no lo hagas! —Gritó un hombre que se encontraba entre la muchedumbre.
El rey se había revelado instantáneamente, había tratado de ocultarse entre los pobladores, y finalmente, Zeron había encontrado la forma de hacer que este mismo se descubriera.
—¡Padre, estás vivo! —Dijo la chica mientras respiraba aliviada.
—Toda tu existencia está basada en engaños y trampas, Valnir. Ni siquiera puedes hacerte llamar Rey. Tú y yo tenemos cosas de qué hablar, y si no llegamos a un acuerdo, creo que todo tu planeta llegará al punto de extinción.
El rey avanzó con mucha decisión directamente hacia el coloso. El gran guerrero, lo vio con desprecio, sus tamaños eran bastante diferentes, la contextura de Zeron doblaba y quizá lo triplicada en grosor, y musculatura, en altura y peso.
—Salgan absolutamente todos de aquí. —Dijo Valnir, mientras daba la orden a todos los hombres que lo dejaran a solas con el asesino.
—No, Padre no puedes confiar en él. No te quedes a solas con Zeron. No es de confianza.
—Me extraña que te expreses así de mí, princesa. Pensé que había comenzado a surgir algo hermoso entre nosotros... —Dijo el irónico guerrero
La chica fue llevada a otra habitación, mientras las puertas se cerraban para dejar a solas al rey y al asesino. La chica sentía una desesperación tremenda al no saber cuál sería el destino de su tierra. Ella, era el símbolo del renacimiento si su padre moría, pero las opciones parecían estar completamente limitadas a la voluntad de un asesino con un hacha indestructible. Durante un par de horas, estos dos hombres estuvieron completamente solos a puertas cerradas.
Nadie sabía sobre qué hablaban, absolutamente nadie tenía la menor idea de lo que iba ocurrir, pero lo más seguro es que este despiadado soldado lleno de frustración y dolor, saliera del lugar llevando la cabeza decapitada del rey. Este era uno de los peores miedos que transcurrían por la mente de la chica, que no sabía de qué era capaz y realmente este hombre. Finalmente, las puertas se abrieron, y el rey salió caminando por su propio pie.
—Puedes entrar… Quiere conversar contigo, hija. —Dijo el rey con un rostro realmente lleno de decepción y pocas esperanzas.
La chica fue liberada y avanzó directamente hacia la gran sala donde dictaba las órdenes su padre. Las puertas se cerraron y estos estuvieron a solas durante algunos minutos. Cada segundo parecía ser una eternidad para el preocupado padre, que no sabía realmente si su hija sería capaz de afrontar las pruebas que Zeron había decidido implementar para ellos. Finalmente, cuando la conversación entre el coloso y la chica terminó, las puertas se abrieron, y la joven completamente decidida y convencida de lo que estaba por hacer, caminó hacia su padre y lo abrazó.
—Has corrido con suerte el día de hoy, Zeron. Pero puedes estar seguro de que te perseguiré y haré que pagues lo que le has hecho a mi familia...
La risa del guerrero era absolutamente despectiva, había cambiado drásticamente sus planes durante la conversación con el rey. Ya no le interesaba asesinarlo, lo que le interesaba era poseer a su hija. No busca autorización, simplemente una negociación. Cuándo finalmente le había propuesto a la chica la posibilidad de casarse con él o devastar por completo el planeta, esta no tenía demasiadas opciones para elegir. Era vivir para siempre con la lamento de la muerte de toda una raza, o afrontar el hecho de que ella era de la absoluto gusto de este hombre.
—No tienes de qué preocuparte, padre. Todo saldrá bien. —Dijo la chica antes de dejar salir una lágrima de sus ojos.
—No tenemos tiempo para despedidas. Tenemos que irnos. —Ordenó Zeron mientras caminaba directamente hacia su nave.
Era momento de regresar al espacio, y esto fue lo más desesperante que había tenido que afrontar Valnir. La chica fue escoltada directamente a la nave, pero algo estaba transcurriendo en la mente de Zoe, quien no estaba dispuesta a dejar que toda la victoria fuese del coloso.
Cuando se encontraron en la nave nuevamente, era momento de que está tomará el control, la chica sumisa, débil e ingenua que una vez había conocido el asesino guerrero, había desaparecido desde el momento en que había descubierto toda la verdad.
Su cuerpo desnudo tendido en una cama, impresionó al guerrero, quien pensó que esta escena nunca ocurriría por voluntad propia. La chica contaba con una increíble decisión e imponencia, y al ofrecer su cuerpo al guerrero, comenzó a trazar su camino hacia el control de uno de los seres más despiadados que había parido el universo.
Había un punto débil, y la princesa ya lo había descubierto. Si Zeron es más ingenuo de lo que parece, no podrá resistirse a la trampa de la joven Zoe, quien está lista para convertirse en la reina del devastador.