País Relato - Autores

antonio rodríguez almodóvar

la pobre zorrita

Se acercó una zorra a un gallinero con hambre de seis semanas, y con tan mala suerte que el gallo la sintió. En seguida mandó éste a las gallinas que se subieran a un árbol, y le dice la zorra:
—¿Por qué os espantáis? ¿No sabéis que ha salido una ley que dice que todos los animalitos tenemos que andar juntos?
El gallo, que también se había subido al árbol, no le contestó nada, sino que se puso a cantar:
—¡Quiquiriquíii!
—¿Por qué cantas, gallo?
—Por si acaso. ¡Quiquiriquíii!
El gallo lo que quería era llamar la atención de los perros, que al momento aparecieron. Y la zorra, que los ve venir, se dispone a salir corriendo. Entonces le dice el gallo:
—¿Por qué tienes miedo? ¿No dices que acaba de salir una ley que todos los animalitos tenemos que andar juntos?
—Sí, pero como los galgos sólo saben correr, seguro que no se han enterado —y salió de estampida, que no pisaba el suelo.
En la carrera pasó por un prado y tropezó con la guitarra de un ciego que iba acompañando una romería. Sonó la guitarra con la zorra dando volteretas, y dice el ciego:
—¿Quién se acompaña, quién?
—Lo que no acompaña es la ocasión, amigo. Otra vez será —contestó la zorra, corriendo que echaba humo. Detrás, los perros.
Llega la zorra a una era donde un labrador estaba trillando.
—Labrador, labradorcito, si dejas que me esconda en tu paja, te prometo que nunca más atacaré tu ganado.
—Está bien. Métete en ese montón —dijo el hombre.
La zorra se escondió entre la paja, pero como no se fiaba mucho, dejó un ojo fuera. Y llegan los dos perros con la lengua fuera.
—Labrador, ¿ha visto usted pasar por aquí una zorra?
—¿Quién, yo? No he visto nada, no he visto nada —contestó el hombre, pero por señas les estaba indicando dónde se había escondido la zorra. Entonces los perros se escondieron cerca, por donde tenía que pasar la zorra. Pero como ésta lo había visto todo, salió en dirección contraria. Al verla, le dice el labrador:
—Zorrita, si no es por mí, hoy te quitan el sayo. Acuérdate de lo que me prometiste.
—Descuida, que ya lo celebraré con el primer cordero que te quite —le contestó la zorra.