País Relato - Autores

antonio rodríguez almodóvar

la esposa holgazana

Una vez era un pastor que iba a casarse con una moza que tenía fama de holgazana.
—No te cases con esa moza —le decían—; mira que no está acostumbrada a hacer labor, y va a ser la ruina de tu casa.
Y contestaba el pastor:
—No lo creo, porque tengo yo un sistema de dar palos que, en cuanto ella lo vea, ha de trabajar más que yo quisiera.
Se casó el pastor, y su mujer no se levantaba de la cama hasta las doce del día. Y la tarde la empleaba en hablar con las mujeres de la vecindad.
—Marchamos mal —decía el pastor—; no paso de mañana sin emplear el palo para ver si mi mujer se ocupa de la casa.
Y al día siguiente, en vista de que su mujer no se levantaba de la cama, descolgó el zurrón, que estaba colgado de un clavo, y con un palo de acebo comenzó a darle palos y al mismo tiempo decía:
—¡Zurronazo! Holgazán; son cerca de las doce del día, ¿y todavía estás en la cama? ¡Toma!
El zurrón botaba por la casa como una pelota, y el pastor repetía:
—¡Toma! Tienes el fuego por encender, la casa por arreglar; ¡toma, zurronazo! Si mañana no te levantas más temprano que hoy, pobre de ti: ¡toma, y toma!
Colgó el zurrón del clavo, le dio otro par de palos y le dijo:
—Si no cambias de vida, te deshago el pellejo.
La mujer del pastor, al oír aquella paliza, metió la cabeza bajo la ropa de la cama y allí estuvo sin chistar.
Pero al día siguiente se levantó muy temprano y comenzó a ocuparse de su casa. Y al poco tiempo era la mujer más hacendosa del pueblo.