Andaba la zorra, como siempre, muerta de hambre, cuando vio a un sapito tomando el sol. Se le acercó muy de quedo por detrás, pensando: «Aunque no sea más que un sapo, me lo como». Pero, al ir a echarle la zarpa, el sapo, que parece que la siente, pega un salto. Dice la zorra:
—¡Caramba, señor sapo! ¡Sí que salta usted!
—Con eso me libro de unas cuantas —contestó el sapo.
—Pues por mi parte no tenga cuidado, que sólo pretendía distraerme un rato —dijo la zorra—. ¿A que no sería usted capaz de echarse una carrerita conmigo hasta aquellos árboles? ¡Con esos saltos que usted pega, a lo mejor me gana!
Lo que quería era cansar al sapo, para comérselo.
—Como usted quiera, señora zorra.
Se pusieron los dos en postura de salir corriendo y dice aquélla:
—¡A la una, a las dos y a las tres!
Y echó a correr con todas sus fuerzas, pero al decir «tres» el sapo había pegado un salto y se le había subido en la cola. Allí se agarró bien agarrado mientras la zorra corría como un demonio y de cuando en cuando gritaba:
—Amigo sapo, ¿adónde viene usted? —Y como el otro no respondía, volvía a preguntar—: Amigo sapo, ¿adónde viene usted?
Cuando ya iban llegando a los árboles, dio el sapo un salto muy grande y cayó sentado delante de la zorra. Al verlo, dice:
—¡Caramba, señor sapo! ¡Sí que salta usted! ¿Echamos otra carrera hasta la otra punta?
—Como usted guste, señora zorra. Yo no estoy cansado.
Así fue. Volvieron a correr y el sapo se volvió a encaramar a la cola de aquella amiga y pegó otro salto cuando ya llegaban. De modo que ganó también. Dice la zorra:
—¡Caramba, amigo sapo! ¡Sí que salta usted!
—Pues, si usted quiere, nos volvemos a los árboles.
—Bueno está —dijo la zorra con dos palmos de lengua fuera.
Y se echaron otra carrera y volvió a ocurrir lo mismo. Y otra vez y otra, la zorra pensando cansar al sapo para comérselo. Pero a la última ya no podía más y llegó arrastrándose. Cuando ve al sapo tan fresco, se pone a jadear y dice:
—Amigo sapo, ¡menudos saltos pega usted!
Y le contesta el sapo:
—Con eso me libro de unas cuantas y de unas pocas más.