País Relato - Autores

antonio rodríguez almodóvar

el príncipe sapo

Era una hija de un rey que estaba jugando con una bola de oro, y al tirarla se le cayó a un pozo. Entonces empezó a llorar, y se le apareció un sapo, que le dijo:
—¿Por qué lloras, niña?
Y ella contestó:
—Porque se me ha caído una bola de oro al pozo. Si me la sacas, te llevaré conmigo y comerás todos los días en mi plato.
Se la sacó el sapo del pozo, y una vez que la tuvo fuera, ella la cogió y se echó a correr. Por más que el sapo la llamaba, ella no le hacía caso. Llegó la niña a palacio, y la estaban esperando ya para comer.
Se pusieron a comer, cuando pasó una muchacha y dijo que en la puerta había un sapo que decía que tenía que pasar a comer con la niña. Entonces el rey le dijo que pasara. Y al contar el sapo lo que había sucedido, le dijo el rey a la niña que lo que había ofrecido debía cumplirlo, y le mandó que comiera con ella. Pero a ella le daba mucho asco, y apenas comió aquel día.
Luego, después de comer, se fue a echar, y el sapo dijo que él también tenía sueño. Entonces dijo el rey que se lo llevara con ella. Pero como le daba asco, lo dejó en la alfombra y ella se subió corriendo a la cama. Y el sapo no dejaba de decirle:
—Tengo sueño; tengo sueño. Súbeme contigo.
Entonces ella, ya harta de oírle, se bajó de la cama, lo cogió y le dio contra una pared. En ese momento se volvió en un caballero muy elegante y muy esbelto, que le dijo:
—Yo era un príncipe encantado, que me había encantado una hechicera, y dijo que me desencantaría una princesa dándome un golpe.
Entonces ella se fue corriendo a decírselo a su padre. Y como el príncipe era muy guapo, pues en seguida dispusieron que se casara con la princesa. Y ya se casaron y vivieron felices, y comieron muchas perdices, y yo me quedé con tres palmos de narices.