País Relato - Autores

antonio rodríguez almodóvar

el oricuerno

Érase una vez una mocita que tenía un novio. Y en el pueblo donde vivía había otro mozo que estaba enamorado de ella y siempre la andaba persiguiendo. Una vez que estaba hablando con su novio por la reja de su casa se acercó el otro y lo mató. Como ella sabía bien quién era el asesino, salió otro día por la noche a burlarlo para vengarse. Al volver una esquina, se encontró con él y le dio un trabucazo. Pero en vez de matarlo sólo a él, mató a dos, a él y a un compañero suyo.
Viendo que ya no podía escaparse de la justicia, se marchó aquella misma noche de su casa. Y caminando, caminando por los montes, llegó a una cabaña de pastores y les contó lo que le había pasado y les dijo que le hicieran el favor de darle ropas de pastor para no ser reconocida. Y se vistió de hombre y se cortó el pelo y se marchó por los mundos.
Llegó a un pueblo y se puso a servir en una casa de comercio, y dijo que se llamaba Carlos. La hija del amo se enamoró de Carlos y le dijo a su padre que se quería casar con él. Y el padre le dijo:
—Pero, hija, él es el que te ha de declarar que te quiere. Las mujeres nunca hablan primero.
Pero ella estuvo insistiendo tanto, que el padre fue y le dijo a Carlos que su hija estaba enamorada de él y se quería casar con él. La pobre muchacha ya no sabía qué hacer. Pero no hubo más remedio que casarse.
Y ya fueron a acostarse. Siempre el novio se acuesta primero. Pero Carlos no se acostaba, y por fin se acostó primero la novia. Pero Carlos no se quería acostar. Entonces la novia, ya cansada de esperar, le dijo:
—Carlos, ¿qué? ¿No vienes a acostarte?
Por fin fue Carlos a acostarse. Se acercó a la cama muy triste.
Entonces Carlos le dijo la verdad. Le dijo que no era hombre, sino mujer. Y la novia le dijo:
—Pues, mira, no te dé pena, que no vamos a decir nada y vamos a seguir lo mismo que si fueras hombre.
Así estuvieron viviendo muchos años. Pero como no tenían familia, comenzaron todos a sospechar que Carlos era mujer. Y empezaron a decir todos que Carlos era mujer. Y dijo el padre:
—Vamos a dar un banquete y ponemos sillas altas y sillas bajas, que, si Carlos es mujer, se sentará en una silla baja.
Y fueron al banquete. Carlos llegó y se sentó en la silla más alta que había. Conque de eso no sacaron nada.
Entonces dijo el padre:
—Ahora vamos a cazar y luego a los baños del río, que, si Carlos es mujer, no se ha de querer bañar.
Salieron todos a la caza y después fueron a comer. Y después de comer dijo el padre a los caballeros:
—Ahora a los baños, a bañarnos al río.
Entonces dijo Carlos:
—Espérenme un poco, que yo tengo que ir a hacer mi necesidad.
Conque se fue solo y se sentó en un canto muy triste, cuando vio venir un bicho con unas astas muy largas. Y se acercó y le dijo que se desnudara. Y se desnudó, y el bicho, que era el oricuerno, le hizo una cruz con el cuerno sobre el empeine y al momento la moza se volvió hombre. Y desapareció el oricuerno, y Carlos volvió al río donde estaban los hombres y se desnudó y entró a bañarse, y todos vieron que era hombre.