País Relato - Autores

antonio rodríguez almodóvar

el medio pollito

Dos mujeres echaron una clueca a medias, pero no les salió más que un pollito. Como las dos lo querían, decidieron partirlo por la mitad. Una se comió su parte, pero la otra echó su medio pollito al corral.
Escarbando, escarbando en el estercolero, el medio pollito se encontró una bolsa de dinero. Pasaba por allí el hijo del rey.
—Anda —le dijo—, préstame esa bolsa de dinero, que me quiero casar. Dentro de un mes te la devolveré.
Pero pasó un mes y el hijo del rey no apareció. Entonces el pollito decidió ir a palacio a recoger lo que era suyo.
Por el camino se encontró con una zorra, que le dijo:
—Medio pollito, ¿adónde vas, que te voy a comer?
Y el medio pollito le contestó:
—No, no me comas, que pronto seré rico y te hartaré de gallinas. Voy al palacio del rey, que me debe una bolsa de dinero.
—Pero eso está muy lejos y me cansaré —contestó la zorra.
—Pues hurga con un palito, y métete en mi culito —dijo el otro. Y se entró la zorra.
Andar, andar, el medio pollito se encontró con el lobo:
—Medio pollito, ¿adónde vas, que te voy a comer?
Y el medio pollito le contestó:
—No, no me comas, que pronto seré rico y te hartaré de ganado. Voy al palacio del rey, que me debe una bolsa de dinero.
—Pero eso está muy lejos y me cansaré —contestó el lobo.
—Pues hurga con un palito, y métete en mi culito.
Y se entró el lobo.
Andar, andar, el medio pollito llegó a un pedregal.
—Si ando por estas piedras, me voy a cansar —dijo el medio pollito, y se las metió todas en el culito.
Andar, andar, llegó a un río.
—Si voy por el medio, me ahogo; si vuelo, me caigo al agua, porque sólo puedo medio volar.
Entonces volvió el trasero y sorbió el río.
Por fin llegó el medio pollito al palacio del rey. Llamó a la puerta y no le abrió nadie. Llamó otra vez y tampoco le abrieron. Cuando se cansó de esperar, se puso a cantar:
—¡Quiquiriquíiii, una bolsa de dinero me deben aquíii!
Abrieron la puerta y los criados del rey lo cogieron.
—Echadlo al corral de los gallos ingleses, que ellos lo picoteen y lo maten —dijo el rey.
Así lo hicieron. Pero nada más entrar, dijo el medio pollito:
—Zorrita, sal.
Y salió la zorra y se comió a todos los gallos de pelea y a todas las gallinas. Como se oían muchos cacareos, le dice el rey a la reina:
—Ya lo matan, ya lo matan.
Pero a la mañana siguiente se presentaron los criados y dicen:
—Majestad, no quedan ni las plumas.
Y a esto que se oyó cantar al medio pollito:
—¡Quiquiriquíiii, una bolsa de dinero me deben aquíii!
Y dice el rey muy enfadado:
—¡Coged a ese pollo y metedlo en la cuadra de los potros cerriles! ¡Que ellos lo pateen y lo maten!
Así lo hicieron. Pero nada más entrar, dice el medio pollito:
—Lobito, sal.
Y salió el lobo y se comió a todos los potros cerriles.
Como se oían muchos pateos, le dice el rey a la reina:
—Ya lo matan, ya lo matan.
Pero a la mañana siguiente se presentaron los criados y dicen:
—Majestad, no quedan ni las pezuñas:
Y otra vez se oyó cantar al medio pollito:
—¡Quiquiriquíiii, una bolsa de dinero me deben aquíii!
Entonces dice el rey muy enfadado:
—¡Tiradlo al pozo, que se ahogue!
Así lo hicieron, pero el medio pollito mandó salir a todas las piedras y el pozo se secó y él quedó arriba, cantando:
Y ¡Quiquiriquíiii, una bolsa de dinero me deben aquíii!
—¡Maldito pollo! —gritó el rey—. ¡Que lo asen ahora mismo!
Metieron al medio pollito en el horno, pero mandó salir al río, que apagó la candela y empezó a inundarlo todo. Y como no dejaba de echar agua, el rey y todos sus criados tuvieron que subirse a los tejados del palacio. Y el rey gritaba:
—¡Pollo, no me ahogues! ¡Pollo, no me ahogues!
Y el otro contestaba:
—¡Quiquiriquíiii, una bolsa de dinero me deben aquíii!
Ya llegaba el agua a la chimenea, y volvió a gritar el rey:
Y ¡Para de echar agua y te doy la mitad de mi reino!
Pero más agua echaba el pollo. Ya le llegaba el agua al cuello al rey, cuando grita:
—¡Pollo, no me ahogues, que te doy mi reino entero!
Y así fue. El medio pollito dejó de echar agua y se volvió a su casa muy contento:
—¡Quiquiriquíii, que he ganao! ¡Quiquiriquíii, un reinao!