País Relato - Autores

antonio rodríguez almodóvar

el lobo y la zorra van a comer gallinas

La zorra iba todos los días a un corral a comer gallinas, y no había otra entrada que un boquete por donde apenas cabía. La zorra tenía buen cuidado de no comerse más que dos gallinas cada vez, pues, si se ponía muy gorda, no podría salir por el boquete. Después que se comía una gallina, iba y se probaba en el boquete, a ver si se podía comer otra. Si era posible, se la comía. Volvía a probarse y, si veía que ya no podía comer más, entonces se iba a su cueva.
El amo de las gallinas, que notaba la falta de gallinas todos los días, dice:
—Esa maldita zorra me está comiendo todos los días un par de gallinas. A ésa la voy a pillar.
Bueno, pues se encontró la zorra con el lobo, y éste le dice:
—¡Hola, coma zorra! ¿De dónde viene usted tan de mañana?
Y le contesta la zorra:
—¿De dónde he de venir, compá lobo? Vengo de comer gallinas en un corral que hay por aquí cerca. Si quiere usted comer gallinas hasta hartarse, venga usted conmigo esta noche, que yo le llevaré al corral.
—No faltaría más. Pero ya sabe usted que hace tiempo que se la tengo guardada. ¡Ay como me esté engañando!
—De eso nada, compá lobo. Yo le aseguro a usted que esta noche va a comer tantas gallinas, que no se va a poder mover.
Bueno, pues quedaron en ir juntos aquella noche.
Apenas había oscurecido, cuando llega el lobo a la cueva de la zorra y la grita:
—¡Coma zorra, salga usted, que ya es tarde! ¡Comá zorra, salga usted, que ya es tarde!
Y salió la zorra y se fueron al corral. En el camino le dice la zorra al lobo:
—Mucho cuidado, compá lobo, no lo vaya a coger el amo de las gallinas. Usted se atraca de gallinas, que yo estaré al cuidado en el boquete por donde tenemos que entrar y salir.
Llegan al corral y la zorra entra primero y luego el lobo. Va la zorra, coge una gallina; va el lobo, coge otra, y en un momento las devoran. Luego se acerca la zorra al boquete, sale y vuelve a entrar, viendo que cabía bien. Y dice el lobo:
—¿Qué anda usted haciendo, comá zorra?
Y ella le contesta:
—Nada, compá lobo. He salido a ver si andaba el amo por ahí. Pero no hay cuidado. Puede usted coger otra gallina.
Y otra vez coge cada uno una gallina y se la zampa. Y después de comerse la suya, va la zorra al boquete y prueba a ver si cabe para la salida. Y puede salir, pero lo justito para no comer más. Le dice el lobo otra vez:
—¿Qué anda usted haciendo, comá zorra?
Y le contesta la zorra:
—Viendo, no sea que alguno ande por ahí. Pero no hay cuidao.
Y vuelve a entrar.
El lobo entonces siguió comiendo gallinas y se puso como una bola sin darse cuenta de que la zorra ya no comía. Y claro, tanto tiempo llevaban allí, que el amo sintió el cacareo de las gallinas, y como ya estaba avisado, cogió un buen garrote y entró en el corral. La zorra, en cuanto lo vio venir, se escapó por el boquete y echó a correr. El lobo quiso hacer lo mismo, pero, como no cabía, el amo del corral lo alcanzó y lo mató a garrotazos.