Una vez era un león y una leona que vivían juntos en una cueva. Y un día dijo el león a su compañera:
—No quiero vivir más tiempo contigo, porque apestas.
—¿Cómo que apesto? Eso lo dices tú, porque quieres irte a vivir con otra.
Después de una gran disputa, determinaron celebrar una junta de animales, compuesta por un burro, un cerdo y una zorra, para que dijeran si la leona apestaba o no. Y cuando estuvieron todos reunidos, acercóse el burro a la leona y después de olería dijo estirando el hocico:
—¡Puf! Hiede que apesta.
Entonces la leona le dio una bofetada que lo tiró contra el suelo y le dijo:
—¿Cómo te atreves a ir en contra de tu reina?
Después la olió el cerdo y para que no le sucediera lo mismo que al burro dijo:
—¡No!, no apesta.
El león, al oír esto, le dijo al cerdo:
—¡Toma! ¿Te atreves a contradecir lo que dice tu rey?
Y le dio un puñetazo que lo tendió al lado del burro.
Se levantó la zorra de su asiento, y después de mirar compasivamente al burro y al cerdo, olió largo rato a la leona y se separó de ella diciendo:
—Yo no huelo nada porque estoy constipada.