País Relato - Autores

antonio rodríguez almodóvar

el bicho-hombre

Estaba el león con otros animales, y andaba presumiendo de lo fuerte y valiente que era. Ya había contado muchas hazañas suyas, y dice:
—Pues sí, yo soy el bicho más fuerte del mundo. Conmigo no hay quien pueda.
Entonces dice la zorra:
—No digas eso, que hay uno mucho más fuerte que tú.
—¿Ah, sí? ¿Y quién es ése? —preguntó el león.
—El hombre —contestó la zorra.
—¿El hombre? ¿Y quién es el hombre?
Otros animales que también habían visto al hombre empezaron a explicarle cómo era, y entonces el león dijo:
—¿Y dónde está, que me quiero batir con él?
—Yo no te lo aconsejo —dijo la zorra—. A mí, que ando siempre rehuyéndole, buenas palizas me ha dado. No quiero decirte lo que sería enfrentarse con él.
—Eso tú, que no eres valiente como yo —dijo el león.
—Está bien —dijo la zorra—. Luego dirás que no te lo advertí. Pero, si quieres encontrarte con él, no tienes más que salir a la vereda. Más tarde o más temprano te darás con él.
Bueno, pues se fue el león a la vereda y se sentó a esperar. No llevaba mucho rato cuando vio venir a un viejo. Le pareció al león, por las señas que le habían dado, que aquello sería el hombre, y se le acercó. El pobre viejo se murió de miedo y empezó a temblar de pies a cabeza. Dice entonces el león:
—¿Eres tú el hombre?
Y el viejo le contestó:
—Lo he sido. Pero ya no lo soy.
El león entonces se dio la media vuelta y volvió adonde estaban los animales. Le dice a la zorra:
—Me he tropezado con uno, que me parece a mí que era el bicho-hombre, pero que lo ha negado, por miedo que le entró nada más verme.
—¿Y qué te dijo? —preguntó la zorra.
—Que lo había sido, pero que ya no lo era.
—Seguro que era un viejo —dijo la zorra—. Tú vuélvete a la vereda, que ya pasará un hombre de verdad.
El león volvió a la vereda, y al rato vio venir a un niño. Le pareció demasiado pequeño, pero se le acercó y le preguntó:
—¿Eres tú el hombre?
El niño, que también estaba muerto de miedo, contestó:
—No, pero lo seré.
Volvió el león a la consulta de los animales y contó lo que le había pasado. Y dijo la zorra:
—Claro, eso es un niño. Tampoco te sirve, tiene que ser un hombre hecho y derecho. Anda, ten paciencia, y vete a la vereda, que ya pasará un hombre.
Conque volvió el león otra vez a la vereda, y en seguida vio venir a un cazador. Se fue para él y le pregunta:
—¿Eres tú el bicho-hombre?
Y contestó el cazador:
—Yo soy. ¿Qué pasa?
—Pues pasa que me tengo que pelear contigo, porque dicen que eres más fuerte que yo. Y eso no puedo consentirlo.
El hombre no dijo nada más, sino que cargó su escopeta y le pegó un tiro al león, que le pasó rozando por el lomo. El león se asustó tanto, que salió corriendo, y cuando llegó a la consulta de animales, dice:
—Pues era verdad que el hombre es más fuerte que yo. Ahora mismo lo he encontrao, y de un pedo que me ha tirao hasta el lomo me ha raspao.