País Relato - Autores

ambrose bierce

la cola que chirría

Un Estadista Norteamericano que había retorcido la cola del León Británico hasta que le dolieron los brazos fue finalmente recompensado con un sonido agudo y áspero.
—Sabía que tarde o temprano cedería tu fortaleza —dijo el Estadista Norteamericano, encantado—; tu agonía confirma mi poder político.
—¡No existe tal agonía! —dijo el León Británico, bostezando—. La bisagra de mi cola necesita unas gotas de aceite, eso es todo.