Bajo un gran árbol la veo. Es apenas una extra en una enorme foto de vida social de una revista fashion. La revista, me fijo, se llama SCL.
Como el aeropuerto.
Como yo.
Santiago Camus Letelier. Y no, nada que ver. No tengo nada que ver con esos Letelier. En Washington, no es fácil ser chileno y tener ese apellido. Sheridan Circle, además, está al frente de nuestra embajada. Por suerte, en USA, uno tiende a usar un solo apellido. Nadie puede compensar su primer apellido apelando que su madre tiene uno mejor. Uno es lo que es, no más.
Vuelvo a mirar la foto: parece montada, coreografiada. La sección se titula Vida Social. Aún existe la vida social, capto. ¿Por qué esa gente mira, con esas copas en sus manos, el lente distorsionador? ¿Por qué posan? ¿Para que los vean? ¿Para que sintamos envidia porque no estuvimos ahí, con ellos?
Yo hubiera querido estar. Estar en esa fiesta al aire libre. Estar en ese evento con ella. ¿Pero qué hace ahí? ¿Por qué mira hacia el lado? ¿Por qué está sola, distante, distraída, distinta?
Esto, la verdad, me supera, no tengo repertorio, marco ocupado. He esperado muchas cosas de este viaje, pero no me esperaba reencontrarme con ella. Menos a esta altura (y a estas alturas), a plena velocidad de crucero, volando al Sur sobre la inmensa noche ecuatorial.
Vuelvo a mirar su cara. Vuelvo a ver a Lorenza Garcés.
Lorenza Garcés: ¿qué hacías en esa fiesta? ¿Por qué no miraste el lente? O quizá no quisiste posar. Quizá no quisiste aparecer.
Lorenza, long time, no see. Tanto, tanto tiempo.
Lorenza Garcés, un nombre fuerte para una chica suave. ¿Una chica? Una mujer. Sin duda ahora es una mujer. Y yo sigo siendo lo mismo: un chico (un tipo) buscando un lugar en el mundo. Todos han encontrado su lugar y yo perdí el mío por salir a buscarlo.
Consejo uno: no es necesario recorrer el mundo para encontrar tu lugar.
Consejo dos: no hay que conocer el mundo para tener mundo.
Consejo tres: ¿de qué te sirve tener mundo si no tienes un lugar?