QUERIDA MAUDE (comenzaba la carta):
La policía ha vuelto a detenerme… por séptima vez en dos meses. Por supuesto, tendrán que soltarme dentro de veinticuatro horas; pero de todos modos, comienza a ser molesto. Han encontrado otro tipo al que le faltan los dos ojos, enloquecido de dolor, claro está, pero sin ninguna otra herida. Naturalmente, vinieron inmediatamente a aprehenderme; es ese el precio que tengo que pagar por mis investigaciones sobre el ojo humano y mis antecedentes de pequeños hurtos. Pero, en fin, así es la vida…
Querido hermano John:
Vinieron la noche pasada y volvieron a registrar la casa, desde arriba hasta abajo, revolviendo todo tu laboratorio y sin encontrar nada. El sargento estaba cada vez más enfadado. Apresúrate a volver a casa, querido, y trae té y dulces.
Maude querida:
Me excuso por haber tenido que irme tan de repente, pero la policía descubrió una anciana en Houndsditch, tendida en su recibidor; le faltaban ambos ojos y aquí estoy nuevamente, esperando que me suelten por falta de pruebas. Temo, además, que vuelvas a tener visitantes.
Querido John:
Es preciso que esto termine. Comprendo que estás haciendo grandes sacrificios en interés de la ciencia, pero esta vez vinieron a verme incluso antes de que llegara tu carta por correo. Buscaron durante ocho horas, revolviéndolo todo como elefantes y dejándolo en un desorden indescriptible. Por supuesto, no hallaron nada.
Querida Maude:
Es extraordinario. Ya hay, sin haber sido resueltos, doce casos de personas a quienes les faltan los ojos. Me pregunto quién ha podido hacer algo parecido… en interés de la ciencia. Por lo que veo en tu carta, la policía está dispuesta a quemar la casa, pero ya terminé mis preparativos…; doce personas…, veinticuatro ojos…
Querido John:
Regresa pronto a casa.
Maude:
En nombre del cielo, ¿qué ha pasado?
John:
Un golpe increíble de mala suerte. Tu magnífico escondite, el refrigerador, se estropeó y tuve que sacar tus dos bandejas. El lechero pasó por allá y vio las bandejas por la ventana. El señor Compton, el procurador, dice que no tienes ni siquiera un pie en el que apoyarte. John, querido, ¿qué es lo que quiso decir?