Los gritos y estruendos desde la entrada de la torre estaban volviendo loco a Rapunzel. El clamor había estado continuando toda la mañana y no sonaba como si fuera a detenerse pronto. Justo cuando comenzaba a concentrarse, otro golpe explotó desde abajo y perdió la concentración. Con este incesante escándalo, ¿cómo se suponía que podría lograr una lectura apropiada en el futuro?
— ¿No lo pueden entender? —Después de un año de vivir solo en la celda más alta de la torre de un malvado hechicero, a Rapunzel ya no le preocupaba hablar consigo mismo—. El futuro no viene a mí simplemente, ¡necesito pensar! —él inclinó su cabeza asomándose por la ventana de la torre, gritando a una diminuta figura de cabello-rosado allá abajo: — ¡Ya cállate y vete!
— ¡Eey! ¡Tú el de la barba! —La voz era femenina, pero más grave de lo que Rapunzel esperaba, con un timbre ronco aun cuando gritó.
Rapunzel trató de ignorar a la mujer, volviéndose a sentar en su silla de lectura y extendiendo su larga barba color café, en una mesa especial que Mal el Hechicero le había suministrado. Las hebras de la barba brillaban en el sol. Eran tan largas que llegaban más allá de los pies de Rapunzel cuando él estaba de pie. Extendida a lo largo de la mesa de cristal, las hebras individuales temblaron ligeramente cuando Rapunzel tomó un profundo respiro.
—Vello cúrvate y brilla —Rapunzel masculló, hundiéndose en su silla mientras profundizaba sus respiraciones, sintiendo ralentizar los latidos de su corazón dentro de su pecho—. Se mi sueño… Futuro ven… Todo sea hecho —mientras decía el encantamiento, las hebras de vello comenzaron a moverse, sus líneas formando una imagen que pronto se aclaró. Él sonrió mientras miró la interpretación final: una imagen de sí mismo comiendo panqueques.
—Bien. Un día bueno, predecible —él le dijo a la mesa.
— ¡Chico de la barba! ¡Ven acá abajo y abre la maldita puerta, por todos los dioses! —La mujer gritó, su voz clara a pesar de la distancia, seguida de otro ruidoso golpe desde abajo.
La imagen formándose en el vello se disolvió, las hebras cambiando en el incierto bosquejo de un futuro cambiante en constante-movimiento.
—Maldita sea —Rapunzel dijo, dando un manotazo sobre la mesa—. Mujer disruptiva, desordenando el futuro. Yo no pedí esto —él caminó hasta la ventana, sosteniendo la cola de su barba para aliviar algo del peso jalando de su barbilla.
La mujer con el cabello rosa brillante, era más bajita de lo que él calculó primero. Era difícil decir exactamente qué tan alta era ella, pero considerando cómo su cabeza apenas alcanzaba hasta la mitad de la puerta principal, Rapunzel dudó que a él, le llegara más arriba del hombro.
Objetos rotos estaban esparcidos a lo ancho de la entrada de la torre. Ella debió haber tratado de tirar abajo la puerta principal de Mal, pero eso era imposible. La torre era inexpugnable. Mal era un hechicero todopoderoso temido a lo largo de toda la región. Rapunzel estaba demasiado lejos para ver con claridad qué objetos eran, aunque pensó que uno de ellos se veía como una espada hecha de queso.
—Eso no puede estar bien —masculló para sí. Estaba a punto de regresar a su habitación e ignorar a la aspirante de intrusa, cuando ella sacó un perchero enorme del doble de la altura de su cuerpo, de una bolsa no más grande que un puño, que llevaba colgada al hombro. Sus ojos se abrieron con asombro cuando la mujer diminuta aventó el perchero a la puerta de Mal, con toda su fuerza. Un destello de luz brilló cuando el perchero golpeó la barrera mágica de la torre, una ráfaga de energía mágica lanzó a la mujercita volando hacia atrás. Rapunzel dejó escapar un suspiro de alivio cuando ella saltó sobre sus pies y comenzó a gritarle obscenidades a la puerta.
Ella hurgó en su bolsa otra vez, su brazo desapareciendo profundamente dentro de lo más hondo de la bolsa de lo que parecía ser posible, entonces sacó un par de pequeñas alas doradas, y se agachó para fijarlas a sus zapatos.
— ¿Qué estás haciendo? —Rapunzel le gritó, sintiéndose inquieto.
La mujer levantó la vista, con el ceño fruncido, enojada. — ¿Qué parece que estoy haciendo? —ella contestó. Saltó poniéndose de pie y golpeó sus talones uno con otro—. Voy a entrar en esa torre, y solo tienes una ventana —las alas en sus zapatos comenzaron a aletear, y ella balanceó sus brazos para equilibrarse mientras se alzaba del suelo. A Rapunzel se le revolvió el estómago.
— ¡No! ¡Detente! —Rapunzel gritó, inclinándose tanto por fuera de la ventana que casi se cae por el peso de su barba. Él movió sus brazos atrás y adelante desesperadamente—. ¡No vueles más cerca! —Su barbilla se sacudió hacia delante cuando el largo completo de su pesada barba cayó abajo del costado de la torre, recorriendo casi tres pisos.
La terca mujer continuaba acercándose, sus zapatos voladores llevándola lentamente más arriba y más cerca de la última línea de defensa de Mal.
— ¡Escúchame! —Rapunzel intentó nuevamente. Él agarró el libro más cercano de un librero y se lo aventó, tratando de tumbarla del aire antes de que llegara demasiado alto. El libro le rebotó en un hombro y ella volvió a echar maldiciones.
— ¿Qué es lo que te pasa? —La mujer tomó velocidad, volando más cerca de la pared de la torre. Casi llegaba a la parte inferior de la barba colgante—. ¡Estoy tratando de rescatarte, peludo imbécil!
— ¡Y yo estoy tratando de salvar tu vida! —Rapunzel gritó. Ahora ella estaba demasiado arriba. Si ella caía, seguro no se salvaba—. La torre tiene trampas. Si llegas más alto, ¡Te vas a morir!
La mujer estaba lo suficientemente cerca que él podía ver más detalles en su rostro. Sus ojos eran un poco demasiado pequeños, y su nariz demasiado grande para una belleza clásica, pero su barbilla era fuerte y sus pómulos eran altos y suficientemente definidos para darle a su rostro una especie de drama fascinante.
Ella rio y dijo burlonamente: —Soy una enana. Soy inmune a la magia.
Rapunzel sacudió su cabeza. — ¡No! Esta torre pertenece a Mal. El Mal. No puedes ser inmune a su magia. ¡Debes regresar! ¡Ahora!
Demasiado tarde. La pared invisible brilló con energía justo cuando ella la alcanzó.
— ¡Mierda! —ella gritó cuando la fuerza de la barrera la golpeó en el aire, aplastándola contra la pared de la torre. Las alas en sus zapatos dejaron de trabajar cuando la magia falló, y ella se agarró de las piedras resbalosas, tratando de sujetarse. Sus dedos de manos y pies se clavaron en la pared, pero ella se estaba resbalando.
— ¡Sujeta la barba! —Rapunzel gritó, agarrando justo debajo de su barbilla y guiando la cola colgante de barba más cerca de ella.
Ella se estiró y sujetó las hebras, columpiándose en el aire mientras trataba de envolver con el vello tanto de su cuerpo como podía. Ella pateó en el aire, tratando de trepar.
— ¡Sujétate, voy a subirte! —él gritó.
— ¿Sujetarme? ¡Qué idea grandiosa! ¡Estaba planeando en soltarme! —La mujer le gritó en contestación.
Ignorando el agudo dolor abrumando su rostro, Rapunzel sujetó su barba con ambas manos y caminó hacia atrás por el piso de la torre. Su pie se atoró con la alfombra, y gritó en advertencia cuando sus dedos se soltaron. Perdió su agarre lo suficiente para que unas pocas hebras se arrancaran de su rostro. Las hebras cayeron, su brillo mágico ya desapareciendo mientras dejaban su barbilla, y Rapunzel apretó sus manos alrededor del resto.
— ¡Me voy a caer! —la enana gritó, su voz tan cerca que Rapunzel pensó que ella debía estar a solo unos pocos metros de la ventana—. Si me muero, juro por todos los dioses que voy a regresar como fantasma y andar por tu estúpida torre para siempre —Mientras ella continuaba maldiciendo, una masa de cabello rosa pasó por encima del alféizar de la ventana, seguida inmediatamente por un par de brillantes ojos azules y unos labios llenos. Rapunzel no estaba seguro de cómo él no había visto lo rojos que eran sus labios, la primera vez que vio su rostro. Tan pronto como ella se sujetó fuertemente al alféizar de la ventana, ella soltó el vello de su barba, para el inmediato alivio de Rapunzel. Ella se balanceó por encima del borde de la ventana y cayó sobre las puntas de sus pies con la gracia de un gato.
Ella lo estudió, y por un intenso segundo, sus ojos se fijaron, el aire entre ellos vibrando con una energía crepitante que Rapunzel normalmente asociaba con los momentos antes de que su barba mágica comenzara a moverse. Ella se lamió los labios. Rapunzel sintió ansias de hace mucho tiempo, unas ansias en las que él no se había permitido pensar en el año en que había estado prisionero en la torre de Mal, comenzando a rugir saliendo a la superficie.
Él las abatió.
Ahora no hay tiempo para eso.
—Guau —al fin ella dijo—. Cuando mi reina me envió a rescatarte, no tenía idea de que ibas a estar tan ardiente.
Rapunzel bajó su mirada para verse a sí mismo. No había ningún espejo en su prisión de la torre, pero una de las formas en las que él se mantenía ocupado era haciendo lagartijas, sentadillas, y abdominales en las vigas del techo. Él había continuado hasta perder la cuenta. Se encogió de hombros. Ambos, su madre y su padre también habían sido fuertes. Eso no les evitó ser asesinados.
—Gracias, creo —él alejó su mirada, luego volvió a mirarla—. Tú también estás buenísima. Pero si viniste aquí para rescatarme, has perdido tu tiempo. Estoy exactamente en donde necesito estar, y estoy feliz con eso.
La mujer meneó su cabeza. —Tonterías. Estás atrapado en una celda de una prisión en lo más alto de la torre de un malvado hechicero en medio de la jodida nada. ¿Por qué carajos querrías quedarte?
Rapunzel no contestó, solo miró hacia afuera por la ventana. —Si dejo caer mi barba hasta donde llegue, puedes bajar por ella por debajo de la barrera. La magia de mi barba te permitirá pasar ilesa a través de ella, luego tus zapatitos deberán comenzar a trabajar de nuevo. Mira, solo vete antes de que Mal se dé cuenta que estás aquí.
—De ninguna manera —ella dijo, cruzando sus brazos frente a su pecho. El movimiento empujó hacia arriba sus pequeños pechos, y Rapunzel se forzó a alejar su mirada de ella. Él no se la comería con los ojos; en realidad él no era así.
—Demasiado tiempo solo en una torre —él dijo. La mujer le lanzó una mirada de extrañeza y demasiado tarde él recordó que no era normal decir sus pensamientos en voz alta—. Mm, bueno. Yo soy Rapunzel Tress —él estiró una mano para estrechar la mano de ella. Vacilante, ella dio un paso adelante y tomó su mano, sus dedos sintiéndose un poco demasiado cómodos dentro de la palma de la mano de él.
—Parker la Enana —ella dijo—. Del Clan de las Cinco Rocas —ella esperó un segundo, luego quitó su mano de la de él—. Hace unos pocos meses, yo fui parte de una revolución. Le ayudé al Rey Snow y la Reina Mirror a recuperar mi reino de un malvado tirano. Fueron buenos tiempos. Pero ahora ahí todo es paz y políticas y la vida es realmente aburrida. Le dije a mi reina que vendría a rescatarte, y eso es exactamente lo que intento hacer.
—No, no lo harás —él dijo—No hay manera de que yo salga vivo de esta torre.
—Esa barba tuya llegó más allá de la trampa. Todo lo que tenemos que hacer es cortarla y ambos podemos bajar…
—No funciona. Mi barba es mágica solamente cuando está pegada a mi rostro —Rapunzel explicó, sentado recargándose en su silla y comenzando a acomodar de nuevo, las largas hebras de su barba atravesando la parte superior de la mesa de cristal—. En el momento que es cortada, pierde sus propiedades mágicas. Nosotros simplemente rebotaríamos en la barrera, seguramente para terminar muertos. ¿Ahora lo comprendes? Puedes irte, justo ahora. Vete a tu casa y ponte a salvo. Si realmente quieres arriesgar tu vida, hazlo en algún otro lugar —ahora la mesa estaba cubierta con la barba de Rapunzel.
—Tiene que haber una manera. ¡Siempre hay una manera! —Parker dijo—. Debiste haber visto las trampas y los guardias que tuvimos que lograr sobrepasar para vencer al malvado Rey Regente Víctor…
—Sí, sí, estoy seguro de que fue muy impresionante —Rapunzel dijo— ¿Quieres saber lo que sucederá si ahora tratamos de escapar juntos? —Él se recargó en el respaldo de su silla, forzándose a concentrarse.
—Es imposible saber cualquier cosa con seguridad hasta que tratamos… —la voz de ella se apagó cuando las hebras de la barba se movieron por sí mismas, deslizándose y cambiando sobre todo el cristal—. ¿Qué carajos está haciendo?
Rapunzel no le contestó, manteniendo su mente en el estado necesario de relajada expectación, para ver el futuro. Vello cúrvate y brilla… Sé mi sueño… Futuro ven… Todo sea hecho.
Él abrió sus ojos y miró a la imagen.
— ¿Eso somos… nosotros? —Parker dijo, su voz un octavo más alto de lo normal.
La imagen en el vello era clara, una señal segura de un solo futuro posible por su presente sendero de elección. Los cuerpos de Rapunzel y Parker yacían retorcidos y quebrados en el césped abajo de la torre, Mal cerniéndose sobre ellos con una sonrisa presuntuosa en su rostro.
—Antes de yo poner la profecía en movimiento, decidí cortar mi barba e ir contigo. Si de hecho tratábamos de escapar… —él apuntó a la imagen. Un segundo después, el dibujo se disolvió, los vellos suavizándose y cambiando de nuevo en ondas—. Y eso fue cuando yo decidí que mejor me gustaría vivir. No me voy a ir contigo.
—Así que si tú sabes qué vas a quedarte aquí para siempre, ¿por qué no muestra un retrato de ti solo aquí arriba? —Parker preguntó, estirándose como si fuera a atizar el vello, pero jaló su dedo alejándolo, en el último momento.
Rapunzel frunció su ceño al movimiento oscilante de la barba. —Demasiadas variables. Tú todavía no sabes lo que vas a hacer, así que yo no sé cómo voy a reaccionar a lo que tú hagas. Hasta que no estemos dispuestos en un curso de acción, no puedo mostrarte el futuro.
—Pero —Parker dijo, con ceño fruncido mirando al vello—, si solo te sientas aquí esperando para que otras personas tomen decisiones para tu reaccionar a ellas, entonces vas a quedarte atorado aquí para siempre. Eso es una locura.
Ella sonaba como los padres de él: determinados a seguir adelante sin importar las consecuencias, sin esperar a que la imagen del futuro se asiente.
—Ahora es seguro para que te vayas —él dijo, apuntando hacia su barba. Había cambiado a una imagen de Parker diciendo adiós desde la base de la torre—. Es tu decisión. Puedes quedarte, atrapada en esta torre, o bajar por la pared e ir a vivir tu vida como tú quieras vivirla. Lejos de aquí —él sintió una punzada cuando dijo las palabras. Le sorprendió lo mucho que él no quería que ella se fuera. Ella era la cosa más interesante que le había sucedido en el año desde que había sido capturado.
—Me quedo —ella dijo.
La imagen se disolvió.
Rapunzel se puso de pie, estirando sus brazos sobre su cabeza. Los ojos de Parker siguieron la manera en que sus músculos se abultaban bajo su camisa y él reprimió una sonrisa. Quizás había ventajas en que ella se quedara.
Su sonrisa se desvaneció. Ella no pertenecía aquí. Obviamente ella era demasiado activa, demasiado viva para alguna vez ser feliz aquí con él. Solo porque su compañía es divertida eso no significa que debo sentenciarla a mi destino.
—Bueno, tú no puedes quedarte en esta celda conmigo. Tienes que encontrar tu propia habitación —Rapunzel dijo.
— ¿Hay otras celdas en este lugar? —Parker preguntó, mirando a su alrededor hasta que su vista se fijó en la puerta de la celda de Rapunzel.
— ¿Qué? ¿Pensaste que yo era el único que estaba aquí? Mal ha estado secuestrando seres mágicos por años. Quizás uno de ellos quiere ser rescatado — él jaló la puerta abriéndola. No tenía ningún sentido que su celda estuviera cerrada con llave cuando la torre entera era a prueba-de-escapes—. Solo recuerda, las barreras mágicas de Mal no están solamente afuera. También hay un montón de ellas dentro de la torre; no vayas demasiado lejos, o te lanzarán.
Él empujó a Parker afuera de la puerta y la cerró detrás de ella antes de hacer lo que él realmente quería hacer: acercarla y besarla hasta que ella decidiera que compartir una pequeña celda con él valdría la pena para renunciar al resto de su vida.
***
—Estúpido, sexy cobarde —Parker masculló mientras bajaba pisoteando por las escaleras en espiral. Los anchos escalones de piedra se envolvían a todo lo largo de la pared interior de la torre hasta su base—. Voy a besarlo tan… quise decir, voy a patearlo tan duro, que él va a…
— ¿Hola? —la voz que interrumpió las quejas de Parker era aguda y muy débil—. ¿Hay alguien ahí afuera?
Parker corrió por los últimos escalones a un pequeño descanso. Las piedras de la escalera cambiaron sin problema a un área abierta. Del otro lado de la habitación, la escalera continuaba serpenteando hacia abajo y ella tuvo una breve sensación de vértigo cuando miró hasta el fondo: esta torre era alta.
Antorchas cubrían el descanso a cada pocos metros alrededor de la pared. Parker se acercó. Había algo acerca de la luz de la antorcha que se sentía mágico; la luz tenía un matiz verdoso y no centellaba de la forma en que el fuego natural lo hacía.
— ¡Por aquí! —La vocecita silbó. Era un hada, una mujercita de casi el tamaño de un puño apretado, atrapada en una pequeña botella de vidrio. Pequeñas ramas y flores se entretejían a través de su cabello puntiagudo, y sus ropas parecían ser hechas de hojas sobrepuestas. Su piel era de un ligero color-dorado y brillaba de modo extraño con la luz verde de las antorchas. Parker se adelantó para ver a la pequeña mujer más de cerca.
— ¡Espera! ¡No tan cerca! —el hada gritó, pero fue demasiado tarde. Con un brillante destello, Parker rebotó desde una barrera invisible, y fue arrojada contra la pared de piedra. Las antorchas se estremecieron en sus percheros sobre ella. Mierda, no otra vez.
— ¿Qué les sucede a todos aquí? —Parker gritó mientras se ponía de pie cautelosamente.
— ¡Discúlpame! —las alas del hada se batían tan rápido que Parker apenas podía verlas—. Me emocioné tanto de ver a alguien nuevo que me olvidé por completo de la barrera.
Ahora que ella la estaba buscando, Parker pudo ver el ligero brillo en el aire que rodeaba la botella de vidrio del hada. Caminó con precaución hacia la distorsión, sosteniendo su mano arriba con el brazo estirado. Una desagradable sensación de cosquilleo danzó a lo largo de la palma de su mano y ella saltó hacia atrás. Tengo que recordar estar vigilante por más de estas.
— ¿Qué demonios es esta cosa? —Parker preguntó.
—Es una barrera mágica. Me ha mantenido prisionera por años —el hada hizo un pequeño saludo con su mano—. Soy Einen.
Parker se tiró al suelo para estudiar el sitio donde la barrera se unía con el piso. —Por cierto, yo soy Parker la Enana.
— ¡Oh! ¡Una enana! Solía conocer a algunas de tus gentes cuando yo era libre… —su voz se apagó por un segundo y aspiró ruidosamente—. Pero, no hay nada que puedas hacer. Mal es absolutamente terrible —el hada presionó sus pequeñas manos contra el vidrio de la botella—. Él viene aquí todos los días y agita mi botella —ella apuntó a los pequeños orificios en la parte superior del vidrio—. Él sacude mi polvo de hada y se va, como si mi esencia solo fuera alguna clase de condimento para que él la use. Me dan unos dolores de cabeza horribles —ella aspiró de nuevo, con un diminuto sonido de hipo.
Parker estaba concentrándose en el piso. —Este tipo realmente adora sus barreras mágicas, ¿verdad? —Había una pequeñísima interrupción a lo largo del fondo de la barrera como si se detuviera un poco antes de llegar al piso.
—Realmente deberías irte, Parker. Para mí no hay manera de salir de aquí —Einen voló abajó hasta la base de su botella—. Tu magia de enanas no puede vencer la hechicería de Mal —dijo Einen, viendo hacia abajo con su diminuta mirada—. Ni siquiera mi magia de hada sirve.
— ¡Maldita sea! Podemos intentarlo —Parker se puso de pie de un salto—. ¿Mal puso alguna clase de encantamiento anti-escape en ti y en Rapunzel? Ambos están tan dispuestos para simplemente aceptar su destino sin siquiera tratar en lo absoluto.
Einen se encogió de hombros. —Él fue capaz de capturarme porque yo tomé un estúpido riesgo. Una niñita tenía unos frijoles que un hombre le dijo eran mágicos, y me imaginé que no había ningún peligro en que yo ayudara a la pequeña. Solamente hice que el tallo de la planta de frijoles creciera un poco, solo unos pocos cientos de metros… pero Mal lo vio y me encontró y… Me duele tanto la cabeza. No vale la pena arriesgarse por las cosas riesgosas —ella frotó sus sienes—. Disculpa, sería más elocuente si mi cabeza no estuviera punzando con tanta fuerza.
—Mira, lamento lo de tu dolor de cabeza, pero por favor dame alguna información útil para trabajar con ella. ¿Mal controla esta barrera con un interruptor o una varita o algo como eso? —Parker caminó lentamente alrededor del perímetro del campo mágico, buscando puntos débiles—. Quizás pueda arrebatársela, y…
—Nunca lo he visto usar algo para apagar la barrera. ¡Oh, mi cabeza! Es como si hubiera hachas golpeando dentro de mi cráneo —Einen dijo.
— ¿Por qué Mal te mantiene aquí? ¿Para qué usa el polvo de hada?
Einen se sentó en el fondo de la botella de vidrio, doblando sus alas primorosamente detrás de ella. —El polvo de hada es una de las sustancias más mágicas en la tierra —ella dijo, con un tono de orgullo en su voz—. Puede hacer crecer cualquier cosa. Debiste ver mi jardín antes de que fuera capturada. Mis calabazas eran tan grandes que podías haberlas convertido en un carruaje…
—Sí, bueno, así que puede hacer crecer cosas. ¿Por qué no usas algo del polvo en ti misma, creces lo suficientemente grande para salir de esa botella, y entonces irte a la mierda de aquí? —Parker preguntó.
Einen golpeó un lado de la botella, experimentando. —Podría romper el vidrio, supongo, pero ¿cuál es el caso? Comoquiera estaría atorada dentro de la barrera. Mal me pondría de regreso en otra botella una vez que se diera cuenta. Y esa otra botella podría ser aún más pequeña, u olería, o… —ella suspiró—. Así estoy mejor, yendo a lo seguro. ¿Quizás alguno de los otros puede ayudarte? —Ella enroscó sus piernas contra su pecho—. ¿Ya conociste a Rapunzel? Él a veces viene aquí abajo a visitarme. Pareciera que él lo sabe todo. Cuando primero llegué, él me dijo que sabía que yo venía en camino.
— ¿Ese desperdicio de vello facial? —Parker dijo burlona—. Él no es de ayuda.
Por un breve momento, la extraña luz de la antorcha se reflejó desde la barrera. Parker corrió hasta ella y se estiró tan alto como pudo para quitar una de la pared.
— ¡Einen! Estas antorchas, ¿Mal las enciende con magia o con cerillas? —Parker la trajo para que el hada la pudiera ver.
—Él usó su magia para encenderlas. Las hadas solo producen polvo durante el día, así que él se asegura de que mi cámara esté iluminada todo el tiempo —Einen corrió sus manos a través de su cabello corto, estirando una flor creciendo desde su frente—. La luz constante agrava mis dolores de cabeza.
—Bien, veamos qué podemos hacer al respecto —Parker corrió tan rápido como pudo hacia la barrera, la antorcha delante de ella como una lanza—. ¡La magia de hechicero puede vencer la magia de hechicero!
Un brillante resplandor de luz llenó la habitación. Una vez más, Parker salió volando, golpeando contra la pared de piedra.
—Eso realmente ya me está aburriendo —ella jadeó mientras luchaba por recuperar su aliento.
La barrera pulsó y brillo, y luego regresó a su condición normal, casi-invisible.
Einen suspiró. —Corre, enana —el hada se enroscó en una bola—. Necesito mi descanso y está claro que no sabes qué estás haciendo.
—Mm…muy bien — cojeando, Parker se alejó de Einen—. Regresaré — ¿Qué es lo que Mal le hace a la gente? Rapunzel y Einen casi no tenían interés en su propia libertad. ¿En qué punto ellos simplemente aceptaron que esto iba a ser su destino? ¿Cuánto tiempo me tomará a mí? Ella se estremeció.
La escalera en espiral se hizo más fría mientras Parker descendía. Ella sostuvo su mano extendida, vigilante por el zumbido delator de otra barrera, pero hasta ahora, las escaleras parecían estar despejadas. Ella infló sus mejillas y sopló a una nube blanca frente a ella. Quizás Mal tiene a un yeti encerrado.
— ¿Hola? —Parker entrecerró sus ojos cuando caminó sobre el piso de otro descanso. Estalactitas de hielo colgadas desde el techo, mientras nieve azotaba alrededor en una brisa ártica, oscureciendo la mayor parte de la habitación—. ¿Hay alguien aquí? —ella gritó.
Un ronquido estremeció la habitación, tan fuerte que una estalactita tembló en su perchero sobre la cabeza de Parker. Algo grande yacía enroscado sobre su costado, la cabeza acomodada debajo de ello mientras la criatura respiraba profundamente. Ella se lanzó hacia un lado justo cuando la estalactita perdió su agarre del techo y cayó, fallando de caerle encima por unos centímetros.
Parker sacudió la nieve de su cabello alto y rosado. —Despierta, quien quiera que seas. ¡Este es un rescate! —Ella gritó. Parker caminó lentamente hacia el centro de la habitación, llamando a la figura dormida. Lo que sea que fuera, era masivo. Se detuvo en seco cuando el mundo se onduló ante sus ojos, el brillo delator de la barrera mágica de Mal.
Caminó despacio en un círculo, evitando la pared mágica, cuidadosamente. La tercera es la vencida… La nieve se aplastaba bajo sus pies mientras caminaba, evaluando a la criatura durmiente frente a ella. Definitivamente tenía cuatro patas, al menos Parker podía ver eso. También podía distinguir unas grandes alas dobladas sobre su espalda; capas sobre capas de plumas que se torcían ocasionalmente, haciendo caer la nieve en cascadas al piso. La bestia se estiró un poco, moviendo su cabeza lo suficiente para ella captar la vista de un rostro humano masculino. ¡Es una esfinge!
Nunca antes Parker se había encontrado con una esfinge, solo había escuchado historias. Se suponía que las esfinges eran brillantes, pero crueles, valuaban el conocimiento por sobre todas las cosas, incluyendo las vidas de las personas. Su única debilidad eran las temperaturas extremadamente frías, las cuales, supuestamente, las ponían dóciles.
— ¡Eey! ¡El Hechicero Mal te tiene prisionero! ¡Necesitas despertar si alguna vez vas a salir de aquí! —Parker gritó tan fuerte como pudo para que la escuchara por encima del rugiente viento.
La esfinge se despertó con un sobresalto, tratando de brincar sobre sus patas. Eventualmente se dio por vencido y se dejó caer de regreso al piso.
— ¿Queeeé quieeerees? —él dijo, arrastrando sus palabras.
¿Dócil? Más bien sonaba borracho.
—Soy Parker. Estoy aquí para rescatarte —ella sonrió.
—Llamo Abrax —los ojos de la esfinge comenzaron a cerrarse—. No puedo hacer nada… con este frío. Habla con Rapunzel. Él sabe cosas.
—Sí, puede que él sepa cosas, pero no hace ni madres —Parker aplaudió con sus manos—. ¡Abrax! Mírame.
La cabeza de la esfinge se meció brevemente hacia arriba.
—Si puedo calentar este lugar, ¿puedes averiguar una manera para sacarle la vuelta a las barreras de Mal? —Parker preguntó.
—Soy brillante, así que… ¿probablemente? Sería bueno alejarme de Mal —las alas de Abrax aletearon— Siempre me está arrancando las plumas para sus hechizos. Plumas mágicas, tan bonitas. Pueden disolver cosas —su cabeza se alzó—. Eey, ¿quieres oír un acertijo?
Parker había oído algunos horribles rumores acerca de las esfinges y sus acertijos. Se mordió su labio inferior mientras pensaba.
—Te lo diré de cualquier forma —Abrax se meció ligeramente—. ¿Cuál es la diferencia entre el cacahuete tostado y el pipián?
— ¿Uno es un fruto y el otro una salsa? —Parker supuso.
— ¡No! —la esfinge se volvió a acostar—. Bueno… sí. Pero no —Abrax acurrucó su cabeza debajo de entre sus garras—. ¡Puedes tostar cacahuetes, pero no puedes pipi-án salsa! —Sus carcajadas terminaron tan pronto como su cabeza tocó el suelo.
Abrax ondeó una garra con nieve a Parker y masculló a través de su boca llena de nieve. —Vete. Hora de dormir.
Parker entornó sus ojos y comenzó a hurgar en su bolsa. —Estoy segura de que tengo un elemento de calor aquí…
—Nunca esperé añadir una enana a mi colección —una voz siniestra sonó justo detrás de ella—. ¿Pero quién soy yo para rechazar un regalo tan encantador?
¡Mierda! ¡Mal!
Parker corrió alrededor, su mano hundida profundamente en su bolsa buscando un arma, cuando su cuerpo entero se congeló. Mal se adelantó hacia ella desde la nieve que se arremolinaba en el aire. Él usaba una bata larga cubierta con parches de la luna y estrellas, aunque ella pensó vislumbrar correas de cuero debajo de la tela. Él se veía más joven de lo que ella había esperado, como de unos treinta y tantos años, con un poco de panza que ni siquiera la bata podía ocultar bien. Ella habría esperado alguien más amenazante, sin embargo, la completa confianza en su postura y la crueldad en su sonrisa enviaron una sensación de temor por toda su columna vertebral. Su mano extendida apuntando directamente a su pecho.
Parker se concentró con fuerza, alistando su mente para lanzarle un rayo al hechicero. La magia de las Enanas no era mucha, pero ella podía protegerse de casi la mayoría de las cosas. Una banda se cerró alrededor de su garganta y ella cayó de rodillas, incapaz de tener acceso a su magia. Mal no era la mayoría de las cosas.
—Tú irrumpiste en mi hogar, molestaste a mis invitados, y ahora ¿tratas de usar tus pequeños poderes de enana en mí? —Mal se veía perplejo—. Eso es adorable.
Parker podía sentir la banda alrededor de su cuello jalándola hacia las escaleras, arrastrándola con tal fuerza imparable, que sus pies no tuvieron más opción que seguir. Tocando su cuello, sintió el anillo metálico helado que se cerraba más apretado a su alrededor cuando ella se resistía. Trató de envolver sus manos alrededor de la banda, para desgarrarlo en pedazos o arrancarlo, pero fue inútil. Entre más luchaba con el metal, éste se apretaba más, hasta arder contra su piel.
Mal empujó a Parker arriba por las escaleras, la banda arrastrándola hasta la parte superior de la escalera en espiral. Cuando pasaron al hada, la diminuta figura voló alrededor dentro de su botella, gritando:
— ¡Traté de prevenirte!
Mal rio siniestramente cuando llegaron al piso de Rapunzel. —Por ahora, ustedes dos tendrán que compartir hasta que pueda fabricar una celda apropiada para la enana —Mal levantó una mano y Parker sintió que la forzó al suelo. Sus rodillas ardieron cuando hicieron contacto con el piso de piedra—. Si esta no quiere cooperar —Mal dijo a Rapunzel—, estoy seguro de que bien la puedo vender por partes.
Al irse Mal, la puerta se cerró con un fuerte portazo detrás de él.
—Así que… ¿cómo te fue? —Rapunzel preguntó mientras ayudaba a Parker a ponerse de pie.
***
Gentilmente, Rapunzel dirigió a Parker hasta lo que él consideraba el “área de la cocina” en su celda. Era pequeña, solamente con una estufa de leña y un fregadero, pero él había aprendido a arreglárselas con los escasos recursos que Mal suministraba. Él le entregó un plato con vegetales asados cubiertos en su mejor salsa de azafrán, servidos con un plato de galletas con chispas de chocolate, recién hechas. Ella miró a la comida como si nunca antes hubiera visto una comida-casera.
— ¿Cuándo preparaste esto?
Rapunzel hizo un ademán con su cabeza señalando la mesa de cristal y corriendo sus dedos a través de su barba.
—Tan pronto como te fuiste, leí nuestro futuro. Nos vi comiendo esto, así que me adelanté y comencé a cocinar.
—Pensé que había visto cosas raras, pero este lugar… —la mirada de Parker fue de él a la comida, y luego de regreso a él—. ¿Viste si me iba a gustar la comida?
Rapunzel sintió como una sonrisa perezosa creció atravesando su rostro. —Señora, no necesitaba magia para ver eso. No siempre viví en una torre. Yo sé que cocino riquísimo.
—Mmm —los labios de Parker se curvearon en una sonrisa por un segundo, mientras ella hundió su tenedor en la comida—. Confianza con un toque de arrogancia. Puede que nos llevemos bien, Sr. Cara Peluda.
—Eso espero —Rapunzel dijo, sintiendo como se le escapaba una sonrisa—. Vamos a estar aquí por un rato —él acomodó su larga barba por un lado de la mesa, extendiendo las hebras y concentrándose hasta que comenzaron a moverse.
Cuando él abrió sus ojos para mirar la imagen surgiendo, Parker se movió para pararse y ver sobre su hombro, viendo la barba con una mirada de asombro en su rostro.
—Yo soy un ser mágico, y ni siquiera yo puedo creer que tu barba puede decir el futuro.
Rapunzel no contestó, hundiéndose profundamente en su trance… Vello cúrvate y brilla… Se mi sueño… Futuro ven… Todo sea hecho.
La imagen los mostró a ambos, más viejos, acurrucados en un sofá en su celda. Ellos se veían felices.
Tan pronto como la imagen surgió, cambió. Una Parker más vieja, ahora con su cabello cayendo alrededor de sus hombros, profundas arrugas rodeando sus ojos, estaba gritándole a un Rapunzel igualmente viejo. Él era más delgado y se veía agotado, mientras Parker estaba de pie sobre un montón de artilugios rotos como los que habían fallado para entrar por la puerta principal de la torre de Mal.
— ¿Qué fue eso? —Rapunzel dijo, alejándose de la perturbadora visión. Él contuvo el pánico aumentando en su pecho. Era como estar en casa de nuevo, cuando sus padres todavía estaban vivos: las imágenes siempre cambiantes, siempre cambiando, nunca certeras.
Él se tambaleó para ponerse de pie, empujando la mesa, caminando tan lejos de Parker como la habitación lo permitía.
—Nuestro futuro era feliz, y luego cambió —él gritó, volteando para enfrentarla—. ¿Qué fue lo que decidiste?
—Nada —Parker dijo—. Yo no hice nada —las manos de ella estaban temblorosas, y Rapunzel sintió que su miedo y rabia se disolvieron tan rápidamente como surgieron. Parker siempre se había visto decidida y confiada. Hasta cuando Mal la arrastró aquí con su anillo de contención, ella se veía desafiante. Parker viéndose infeliz simplemente estaba mal, como una flor arrancada desde sus raíces y abandonada para morir.
—Estabas pensando en algo —Rapunzel le incitó—. Y la profecía reaccionó a eso. Cuando estabas comiendo, debiste haber pensado acerca de algo que te habría hecho feliz para quedarte aquí conmigo para siempre. Pero ahora se ve como que vas a estar interminablemente frustrada, tratando de escapar de aquí constantemente. ¿Qué cambió? —Y ¿cómo podemos hacer que cambie a la visión anterior? Rapunzel pensó.
—Mira, quizás por un segundo yo estaba pensando acerca de que quizás este lugar no sea todo malo. Pero entonces comencé a pensar acerca de las maneras en que podríamos salir de aquí —ella empezó a caminar de un lado a otro atravesando la habitación, frunciendo el ceño al panorama afuera de la ventana, a la puerta, y luego a él—. ¿Tú sabes que hay un hada atrapada en el piso debajo de este y a quien Mal está torturando para quitarle el polvo de hada? Y hay una esfinge que Mal está drogando hasta la estupidez con todo ese frío. Simplemente ¿cómo puedes estar contento dejando que estén atrapados aquí?
—Porque no hay nada que pueda hacer al respecto —Rapunzel dijo—. Serás mucho más feliz si simplemente puedes aceptar que esta es la forma en que son las cosas. Mal es uno de los hechiceros vivos más poderosos. ¿Qué es lo que acaso podríamos hacer contra él? Básicamente él es inmortal. ¿Qué tan viejo es? ¿Mil años?
Parker suspiró y se dejó caer en el piso, mordisqueando el borde de una de sus uñas. —Oí que cerca de dos mil —se quedó callada por un segundo y Rapunzel tenía la esperanza de que ella estaba comenzando a relajarse. Entonces ella se enderezó rápidamente y apuntó hacia él—. Sabes que, hace algunos años hubo un rumor el cual decía que él tenía una compinche, una mujer-pájaro encantada quien fue su mano derecha por unos cientos de años o algo así. Cuando ella estaba con él, él no secuestraba gente, y sus maldiciones era un poco más… humanas. Quizás podríamos convencer a Mal para que la encontrara, hacerla regresar con él y entonces ella nos dejaría…
—No funciona. Yo también oí esa historia —Rapunzel dijo. Se puso de pie y comenzó a caminar. Los años se iban a sentir muy largos si Parker solo hablaba acerca de formas imposibles de escapar—. Raven se casó con un príncipe maldecido, y ahora ella es una reina a unos pocos reinos de distancia. Dudo mucho que ella renunciara a eso solo para mantener a raya a Mal. Eso no va a funcionar.
Parker meneó su cabeza y caminó hasta la ventana. Miró hacia abajo y le sacó la lengua a la barrera de Mal.
— ¿Cómo puedes pasártela sentado aquí todo el día? ¿Cómo es que no te has vuelto loco?
Rapunzel no estaba seguro de que decir. —En mi familia todos son lectores-de-pelo. Mi madre, mi tía, mi hermana… sus cabellos eran tan largos que ellas podían trenzarlos y todavía así lo ataban alrededor de sus cinturas. Mi padre no tenía el pelo del oráculo, pero era un músico máster. Mi madre siempre decía que había magia en lo bien que él tocaba. Así era como vivíamos, vagando por ahí mientras él tocaba para diferentes casas de la nobleza.
—Pero ¿tu madre y tu tía no podían predecir el futuro con sus cabellos? Ese parece ser el tipo de servicio que ellas podían haber vendido por mucho dinero —Parker dijo.
—Ellas mantuvieron sus poderes en secreto. Solo usarían sus lecturas para ver dónde mi padre lograría la mejor paga en un trabajo. Él miraría en un mapa y pensaría en ir a cada ubicación, y nosotros iríamos a aquélla donde se viera el mejor resultado —Rapunzel sonrió con el recuerdo. No había apreciado la experiencia cuando él era un niño, se mudaban demasiado. Él siempre batallaba para hacer nuevos amigos en cada pueblo, nunca sabiendo de seguro si las decisiones de alguien más arruinarían su recepción cuando llegaban al destino elegido. Con demasiada frecuencia, ellos se dirigían a un lugar un día, con un futuro prometedor, y para cuando ellos llegaban, alguna variable habría cambiado y ellos terminarían durmiendo a un lado del camino otra vez.
— ¿Y qué? —Parker preguntó—. ¿Estás feliz de estar aquí porque no tienes que hacer tanta mudanza?
—Creo que eso es parte de ello —Rapunzel dijo, aunque realmente nunca había pensado acerca de ello de esa manera—. Un día, nos dirigíamos a una posada en donde iba a haber una gran fiesta que necesitaba un músico. Yo siempre estaba revisando mi barba para ver qué iba a suceder, y me escondí detrás de unos arbustos para concentrarme mientras estábamos detenidos para descansar. Pero la barba no me mostraría nada —Parker vino a su lado y puso sus manos suavemente sobre las de él—. Unos bandidos los mataron a todos mientras yo me había ido —Rapunzel dijo, su voz tan queda que apenas si emergió algún sonido—. Mi familia trató de combatirlos, pero los bandidos estaban muy bien armados y fueron despiadados —Rapunzel sintió la húmeda calidez de una lágrima deslizándose por su mejilla—. Fui corriendo tan pronto como oí los gritos, pero llegué demasiado tarde.
—Lo lamento tanto, Rapunzel. ¿Ellos…? —ella no terminó la pregunta.
—Yo soy el último de mi linaje —Rapunzel no quiso hablar de lo que pasó en los años después de eso. Él había usado su barba para tomar cada decisión, desde encontrar comida y refugio hasta con quién debería de hablar—. Me volví tan dependiente de leer el futuro, que ya no me molesté en ponerle atención al presente. Estaba usando mi barba en público, y muy pronto, se corrió la voz acerca del hombre que podía ver el futuro.
— ¿Y así fue como te capturaron?
—Vi que Mal me iba a tomar prisionero, así que encontré el jardín de vegetales donde había visto que Mal iba a capturarme —Rapunzel trató de sonreír con el recuerdo, pero su sonrisa se sentía como si tuviera un peso en las comisuras de sus labios y no se rizaron hacia arriba de la forma correcta—. Debiste haber visto el rostro de Mal cuando me encontró esperándolo. Él había planeado una emboscada completamente elaborada. Recuerdo que el jardín estaba plantado con lechugas rapunzel, las hojas por las cuales mi madre me dio el nombre, cuando le dieron los antojos del embarazo. Quizás Mal pensó que yo sería lo suficientemente sentimental como para robar algunas lechugas en recuerdo a mi familia. No estoy seguro de cómo habría funcionado, pero seguro que Mal estaba complacido cuando le permití llevarme en una nube de humo lejos de ahí. He estado aquí desde entonces —él señaló alrededor al resto de la torre.
—Así que, ¿tú simplemente permitiste que te capturara? ¡Puede que nunca hubieras caído en esa trampa! Tú no me pareces como el tipo de chico que se iría arrastrando a los jardines de otras personas a robar sus lechugas —Parker dijo.
—Lo vi en mi barba. Eso significaba que solo había una posibilidad —Rapunzel se encogió de hombros—. Y este lugar no es tan malo. Comida confiable, refugio confiable. Podría ser mucho peor —él fue hasta el estante y pensó acerca de los juegos que solía jugar con su familia cuando él era un niño. Sonó una campana y el librero tembló y agitándose. Un paquete de cartas se materializó y él lo levantó—. ¿Sabes cómo jugar gin?
— ¡No! No voy a jugar a las cartas contigo. ¿Alguna vez has pensado que la razón por la que no has escapado es porque ni siquiera has tratado? Siento mucho lo de tu familia; eso es horrible. Pero si tú, de hecho, nunca has pensado en liberarte, ¡por supuesto que tú barba hará parecer que estás atorado aquí para siempre! ¿Tu familia no querría que fueras libre?
—Mi familia querría que estuviera vivo —él dijo.
— ¿Estar atrapado en una torre es en realidad vivir? —Parker dijo.
Rapunzel puso las cartas de regreso en el estante y desaparecieron. Por favor, no permitas que las discusiones constantes sean mi único futuro. Él se acomodó en su silla, extendiendo su barba para ver si habría algún cambio. Por favor, permite que haya un cambio.
—Sí, eso va a resolver todos nuestros problemas. Relee el futuro hasta que veas uno en donde tienes algo de pelotas —Parker dijo. Ella levantó el sartén que Rapunzel había usado para cocinar su cena y lo lanzó por la ventana.
— ¡Eey! ¡Ese era mi mejor sartén! —Rapunzel gritó. Él corrió hasta la ventana para verlo rebotar desde la barrera mágica y salir volando a rebotar en la pared exterior de la torre, casi doblado a la mitad— ¿Y ahora cómo voy a cocinar?
Parker ya había corrido hasta la ventana para ver cómo había reaccionado el sartén contra la barrera. Ellos estaban de pie muy juntos, él podía sentir el calor del cuerpo de ella. Nunca había querido besar a alguien insensatamente y al mismo tiempo, sacudirlo con frustración.
Ella levantó la mirada para verlo. El aire entre sus miradas se sentía cargado y pesado con expectación como cuando ella llegó por primera vez a su celda. Ella era tan bajita que su boca parecía estar a millas de distancia, y aun así sus labios estaban tan cerca y eran tan rojos… él no podía dejar de mirarlos. Todo lo que él tenía que hacer era inclinarse, envolver sus brazos alrededor de ella, y alzarla hasta sus labios… No. Eso es imposible. Ella nunca sería feliz conmigo.
—Me debes un sartén —él dijo, finalmente.
— ¿Tu habilidoso estante no puede hacerte uno nuevo? —ella dijo, sus ojos sin dejar de mirar en los de él.
—No, no crea nada útil, solo, tú sabes —él tragó saliva, pensando en algunas de las fantasías que él tuvo cuando llegó a la torre de Mal—. Juguetes.
— ¿Qué clase de juguetes? ¿Juguetes que pueden ser útiles en un escape? —Su respiración se aceleró. Él podía ver el pecho de ella elevarse y caer bajo su blusa, por el rabillo de su ojo. La emoción en su rostro más bien parecía excitación, Rapunzel tuvo que imaginarse una estalactita de hielo presionando su entrepierna para evitar reaccionar con ella. Ella no está pensando en esa clase de juguetes. Ella está pensando en maneras para escapar de ti.
Posiblemente. No lo sé. Nada atraviesa la barrera mágica —él dijo.
Excepto tu barba —ella dijo, mirándose pensativa.
—Sí, bueno, los lectores de pelo tienen magia innata, como los brujos y los hechiceros. Nuestras magias pueden cancelarse entre sí. Pero todavía necesitaríamos lograr quitar eso —él apuntó hacia la banda alrededor de su cuello—. Aun si podemos pasar la barrera, el anillo de contención te estrangularía hasta matarte en el momento que dejes la torre.
—El hada y la esfinge… Mal los mantiene aquí por su magia. Deberíamos de ser capaces de usar eso —ella saltó hasta la mesa y apuntó a su barba—. ¡Mira! Mira ahora. Ahora que hemos decidido combinar nuestras magias, muéstrame que no hay manera de salir de aquí.
—Esto es ridículo —Rapunzel dijo, extendiendo las hebras de su barba sobre la mesa. Él se concentró, hundiéndose en el ritmo del cántico, inundándose con él, hasta que el vello se movió y cambió.
Ninguna imagen, solamente las mismas líneas onduladas. El futuro tenía demasiadas posibilidades para predecirlas.
— ¿Ves? —Parker gritó, apuntando a las líneas onduladas—. ¡Fracasar ya no es inevitable! —Ella dio de brincos aplaudiendo. Entonces se estiró hasta Rapunzel y presionó sus labios en los de él.
La barba cambió, una visión formándose en las hebras. Ella lo soltó para mirar.
Ellos estaban desnudos en la cama de él, la cabeza de Parker echada para atrás con sus ojos muy abiertos con una mirada de éxtasis mientras ella montaba su polla. Ella se veía magnífica, sus manos jugando con sus tetas y las manos de él acariciaron su clítoris y se envolvieron alrededor de su culo para apretarlo. La mirada en el rostro de Rapunzel era hambrienta y satisfecha al mismo tiempo.
—Guau —él dijo, sintiendo que la sangre se apresuraba desde su cabeza.
La imagen se disolvió, regresando a las inciertas líneas onduladas.
— ¡Espera! ¿Qué? —Rapunzel miró a Parker—. ¿Por qué ese ya no es el futuro?
Parker se estiró hacia él para correr un dedo por su mejilla. Él sintió su piel erizarse bajo su toque, como el crepitar de la magia. Parker hizo un ademán con su cabeza hacia las líneas onduladas.
—Esa es la diferencia entre nosotros, cariño —ella dijo—. Tú ves esas líneas y te imaginas que lo que sea que quieras no va a suceder. Yo veo esas líneas y yo sé que existen posibilidades infinitas —ella se inclinó y besó su cuello.
La visión en la barba se enfocó. Esta vez él estaba arriba, empujando duro dentro de ella mientras ella arqueaba sus tetas hacia arriba frotando el pecho de él.
— ¿Lo ves? Solo otras posibilidades —ella dijo, sonando presuntuosa. ¿Y esperanzada?
—Me gusta cómo se ve eso —él dijo.
La imagen volvió a disolverse.
Rapunzel se esforzó para concentrarse. Ella estaba tratando de decirle algo. La visión continuaba disolviéndose cada vez que él hablaba, así que probablemente significaba que ella estaba buscando una respuesta que él todavía no le estaba dando. Y cada vez que él daba la respuesta equivocada, la inevitabilidad de ellos teniendo sexo desaparecía hasta que ella le daba otra oportunidad. Con Parker, hasta sus caprichos cambiaban el futuro. ¿Podía ella tener razón? ¿Podía depender su éxito sencillamente en decidirse a tratar?
El pensamiento lo aterrorizó hasta sus entrañas. Los riesgos fueron los que destruyeron a su familia. Eso fue lo que él siempre se dijo a sí mismo. Si él realmente fuera honesto consigo mismo, él se había sentido aliviado cuando Mal lo capturó; él ya no tenía que decidir nada por sí mismo. Una idea estaba comenzando a edificarse, como el calor de su estufa transformando los ingredientes crudos en una comida.
La imagen en su barba cambió, mostrando una visión de las antorchas eternamente-encendidas de la habitación del hada, abajo en la jaula de hielo de la esfinge. Él oyó un fuerte respiro de Parker, pero él no podía mirarla mientras veía la representación completa del escape. Ella tenía razón. Ellos ya tenían todo lo que necesitaban para escapar en la misma torre.
—Sincronía —Parker masculló—. Esa es la clave para todo. La sincronía va a tener que ser perfecta —Rapunzel asintió. Sintió el miedo como un nudo en su estómago. Ellos podían hacerlo. Ellos podían escapar.
—Te conté lo que solíamos hacer cuando yo era un niño, para elegir el siguiente mejor lugar al cual dirigirnos —él dijo—. Nosotros solo continuaríamos eligiendo diferentes lugares hasta que veíamos el mejor resultado. Determinemos diferentes momentos, Parker, y veremos cómo resultaría cada uno. Entonces podemos poner manos a la obra.
— ¿Podríamos escapar justo ahora? —Ella sugirió.
La imagen surgió de inmediato: Mal mirándose molesto mientras revisaba sus cuerpos quebrados en medio de la habitación de la esfinge.
—Oh, ¿Qué tal en un par de horas? —ella volvió a decir, su voz ligeramente temblorosa.
Oír su miedo reflejado, de hecho ayudó a Rapunzel a calmarse. El miedo es lógico. Hasta Parker está asustada. Esto va a salir bien.
La imagen formándose ahora en la barba no estaba bien. El hada había crecido demasiado rápido, saliendo de su botella y quedó atrapada dentro de la barrera, gritando. En la imagen de las hebras, Parker y Rapunzel estaban congelados con expresiones de dolor y sorpresa cuando la barrera los lanzaba lejos.
—Mañana en la mañana, a primera hora. Mientras Mal todavía está durmiendo su resaca —Rapunzel dijo—. La barba cambió a un retrato feliz de Rapunzel y Parker afuera de la torre, y luego rápidamente se transformó en estática indescifrable. Eso puede funcionar, pero había demasiadas variables para saber con certeza.
— ¿Ves? Todo va a salir bien. Tenemos una posibilidad de lograr salir de aquí si esperamos hasta mañana —Parker dijo.
Rapunzel apuntó a la mesa. —También existe la posibilidad de una muerte espantosa, ya sea para nosotros o para otros.
Las líneas ondulantes lo estaban poniendo tan nervioso que él retiró su barba de la superficie de la mesa y se levantó para caminar.
—Podemos hacerlo —Parker dijo, y él deseó, si tan solo por un momento, poder tener la confianza que ella tenía.
—Sí, empezando mañana en la mañana, tenemos una oportunidad.
***
— ¿Tienes algo de beber? —Parker caminaba de un lado a otro por la celda de Rapunzel—. La espera me está volviendo loca.
Rapunzel tomó la mano de Parker más suavemente de lo que ella habría esperado. —Hemos visto cómo resulta —ella no estaba segura a quién él estaba tratando de convencer a estas alturas. Él sacó el corcho de una pequeña botella polvorienta, con un ‘pop’ de satisfacción—. Bueno, cómo puede resultar —Rapunzel vació un líquido de color ámbar en un vaso pequeño, el cual entregó a Parker—. Estoy bastante seguro de que lo lograremos —Rapunzel tomó un largo trago directamente de la botella.
—Quiero decir, ¿qué puede salir mal, verdad? —Ella le dio un gran trago a su bebida. Ardió por su garganta con placer, mientras el alcohol iba a buscar algo de coraje en su flujo sanguíneo—. Sí, no hay manera de que pueda salir mal. Tú sabes, Mal ha torturado gente porque se le quedan viendo raro. Estoy segura de que será completamente indulgente en lo que a una fuga se refiere.
Yo oí que una vez, convirtió a un vecino metiche en pastel de chocolate, y luego lo envió a un orfanatorio —Rapunzel dijo.
—Yo oí que una vez hizo que a alguien le diera hipo por treinta años —Parker dijo.
—Yo oí que hizo que alguien fuera intolerante a la lactosa, y luego convirtió su estómago en queso.
—Uuf —Parker hizo una mueca de dolor.
—El plan es sólido —Rapunzel dijo—. Aunque no sabemos qué es lo que está en el piso debajo de la esfinge, y el polvo de hada es una sustancia peligrosamente impredecible… pero…
—Míranos a los dos. Un par de optimistas —Parker dijo. Ella chocó su vaso contra la botella de él y tomó un gran trago.
La risa de Rapunzel era grave y resonante, como una tormenta avecinándose. Parker se congeló cuando el sonido poco familiar golpeó en sus oídos. Había algo tan maravillosamente extraño acerca de ver la sonrisa de Rapunzel; su rostro completo volvía a la vida. La piel alrededor de sus ojos se arrugaba, y el indicio de un hoyuelo era visible en su mejilla izquierda. Parker no quería nada más que jalarlo por su ridícula barba hacia ella y besarlo insensatamente.
¿Parker? —Rapunzel la tocó en el hombro.
— ¿Mm? —Parker preguntó.
—Todavía tenemos algunas horas para matar antes de que siquiera haya una esperanza de éxito. No hay mucho que hacer aquí excepto leer y jugar a las cartas, pero mi estante mágico puede proveer casi cualquier cosa que te guste. Haz la prueba. Piensa en un tema, y libros acerca de ello deberán aparecer —Rapunzel estaba de pie tan cerca, que Parker podía oler el placentero aroma almizclado de su cuerpo.
—Realmente no estoy segura de que esa sea una buena… —se oyó un sonido como de campana, haciendo eco a través de la celda y el librero se sacudió como si fuera un perro tratando de secarse.
—Mierda. Parker pensó. El librero se llenó con lectura erótica, tomos acerca de creativas posiciones sexuales y guías para “El Mejor Orgasmo en la Vida”. Parker sintió un sofoco en sus mejillas mientras su rostro se sonrojaba abrumado.
—Interesante —Rapunzel meneó sus cejas mirando a Parker—. Si no lo supiera bien, diría que estabas teniendo unos pensamientos algo pícaros justo ahora.
—Quizás solamente estaba probando tu estante, para ver si Mal puso alguna clase de maleficio de censura en él —Parker trató de moverse alrededor de Rapunzel, pero él se interpuso en su camino.
—Te agradezco por preocuparte tanto por mis delicadas susceptibilidades —la sonrisa de Rapunzel estaba de regreso, más amplia que nunca.
—Oh, al carajo —esta podía ser su última noche con vida, si la reputación de Mal era de creerse. Suavemente, Parker estiró la barba de Rapunzel, atrayendo su rostro hasta su altura—. Para ser honesta, yo estaba pensando en cogerte.
Los ojos de Rapunzel se abrieron en una mirada de asombro demasiado-inocente. —Porque Srita. Enana, ¡yo estaba pensando la misma cosa! —Él jaló a Parker más cerca de sí, capturando sus labios con los suyos, su lengua insertándose dentro de la boca dispuesta de ella.
Para ser un hombre atrapado en una torre, seguro que él sabía besar. Sus labios se encontraron con los de ella con la presión correcta, y su lengua se deslizó en la de ella con una perfecta y perversa precisión. Casi es una lástima que mañana marcharemos hacia nuestras muertes. Me encantaría besar a éste hombre por siempre, Parker pensó.
Parker comenzó a desabotonar la camisa de Rapunzel, apreciando sus músculos tensionados. Ella dejó que sus dedos vagaran por el escaso vello en su pecho, encantándole como podía sentir el corazón acelerado de Rapunzel y su respiración sostenida con el toque de ella. Si ella pudiera haber diseñado el físico perfecto para acariciar y tentar, sería el de él.
Rapunzel levantó fácilmente a Parker y la llevó hasta su ancha cama, hundiendo su boca en la sensible carne de su cuello. Parker oyó pequeños gemidos de placer y estaba sorprendida al darse cuenta que los gemidos venían de ella.
Ella jaló su camisa bajándola por sus amplios hombros hasta el piso, empujando su barba a un lado y tomando un momento para besarle el pecho y abdomen antes de desamarrar sus pantalones. Pudo oírlo gemir cuando liberó su dura longitud desde los confines de sus pantalones. Lentamente, ella lamió hacia arriba uno de los costados de su polla y bajó lamiendo por el otro costado, tentándolo. Comenzó a tomarlo dentro de su boca, un poco más a cada momento.
—Oh, dioses, sí —la cabeza de Rapunzel cayó en la cama debajo de él—. Eso se siente demasiado bien.
Sus gemidos la estimularon para continuar, haciéndola mojarse y dejándola sin aliento. Ella empezó a mover su cabeza arriba y abajo en él, su boca y manos trabajando juntas para acariciar cada duro centímetro. Él era gloriosamente grande, pero cabía perfectamente dentro de su boca. Su lengua danzaba y golpeteaba contra él, haciéndolo gemir más y más fuerte.
—Espera, espera —Rapunzel jadeó cuando retiró a Parker de sí, desabotonando su blusa. Su boca se prendió de su teta desnuda mientras sus manos le quitaban sus pantalones.
Parker estaba tan extraviada en las sensaciones de la boca de él en sus pezones duros, que no se percató de que estaba siendo desnudada hasta que sintió la fresca brisa contra su cuerpo. Ella se recargó hacia él, susurrando en su oído una súplica entrecortada.
—Te necesito dentro de mí.
Las fuertes manos de Rapunzel se sujetaron de las caderas de ella y la posicionaron sobre él. Parker movió la gruesa polla hasta su entrada, encantándole cómo estaba tan mojada para él. Parker se bajó lentamente, sintiendo su cuerpo estirarse para acomodarse a su longitud. Se sentía tan bien, tan llena con él dentro de ella. Ellos se complementaban tan perfectamente, que Parker dejó salir un quedo gemido sin poder evitarlo.
Ella aventó su barba a un lado y envolvió su cintura con las manos de Rapunzel. Parker se movía sobre su polla mientras él la levantaba y alanceaba, los dos moviéndose juntos en sincronía, primero despacio y luego empujando más rápido hasta que ella se dejó caer sobre él. Él se sentía tan bien dentro de ella, con cada empujón trayéndola más cerca de su orgasmo.
—Oh, dioses —ella gritó—. Sí, Rapunzel, te necesito demasiado.
Las palabras de ella lo incitaron y él empujó duro hacia arriba, su polla penetrándola tan profundamente que ella gritó en éxtasis. La mano de Rapunzel se deslizó hacia abajo por el cuerpo de Parker y encontró su clítoris. Parker pudo sentir su liberación viniendo rápidamente y repentinamente ella estaba gritando de gozo, sujetándose de los costados de Rapunzel mientras se venía.
Rapunzel sonrió orgullosamente, atrayéndola hacia sí para un profundo beso, y luego reposicionándose para que Parker estuviera sobre manos y rodillas frente a él.
Rapunzel deslizó sus manos por el interior de los muslos de Parker, jugueteando con la sensible carne.
—Por favor —ahora Parker estaba suplicando, pero no le importó—. Oh, por favor, no te detengas. Sigue cogiéndome.
En un movimiento, Rapunzel estaba de nuevo dentro de ella, sus grandes manos se movían en círculos sobre sus caderas. Él golpeó dentro de ella implacablemente, jalándola hacia él mientras él empujaba hacia delante, yendo más y más profundo. Parker pudo sentir otro orgasmo llegando y trató de concentrarse para sostenerlo. Una de las manos de Rapunzel se movió para masajear una teta de Parker. La sensación de su mano sobre su pezón se sintió tan bien, que ella sintió la excitación disparándose hasta los dedos de sus pies. El sonido de su gemido envió a ambos sobre el borde del orgasmo. Parker se volvió a venir, apretándose alrededor de la verga de Rapunzel mientras él se estremecía sobre ella, dejando escapar un gemido de regocijo mientras él se venía.
Ellos se dejaron caer en la cama en brazos el uno del otro, jadeando y riendo.
—Todavía tenemos unas horas más para matar —Parker dijo con una sonrisa.
***
El sol estaba comenzando a salir en serio, y Rapunzel se resistió al ansia de revisar su barba otra vez. Él ya la había revisado tres veces en la última hora. Líneas onduladas. Futuro incierto.
Lo odiaba, y aun así había algo emocionante acerca del no saber cómo iba a resultar el escape.
Quizás, yo podría ser un aventurero a pesar de todo.
Él miró a Parker. Ella estaba limpiando algunos de los artilugios mágicos que mantenía guardados en su bolsa, puliéndolos, revisándolos para ver que todavía funcionaban, y luego poniéndolos sistemáticamente de regreso dentro de su diminuta bolsa de mano. De cierto modo, Parker era justo igual que la bolsa: maravillas y posibilidades infinitas encontradas milagrosamente dentro de un paquete diminuto.
Después de una sola noche con ella, Rapunzel supo que él nunca sería capaz de regresar a la vida solitaria y predecible que él había vivido por el último año. Su aroma, su sabor, era como despertar del hechizo de un sueño.
— ¿Estás listo para esto, Peludo? —Ella dijo, deslizando el último artilugio dentro de los profundos recovecos de su bolsa.
Rapunzel hizo unos pocos últimos estiramientos, desentumiéndose, y asintió. Esperaba que sus ademanes se vieran confiados. En el último momento, él agarró uno de sus mejores cuchillos de chef por si acaso. No serían de gran utilidad contra un hechicero como Mal, pero comoquiera se sentía bien estar armado básicamente.
Mientras juntos se dirigían abajo por la conocida escalera serpenteante, Rapunzel estaba sorprendido de ver lo diferente que parecía la caminata, con Parker a su lado. Las inflexibles paredes de piedra parecían empujarse sobre ellos. Las antorchas colocadas en los soportes de hierro lanzaban sombras inciertas parpadeando por las paredes. Rapunzel dio un pequeño apretón en la mano de Parker cuando ellos llegaron al primer descanso donde Einen revoloteaba dentro de su botella de vidrio.
— ¿Qué están haciendo? —ella gritó—. ¿Quieren encabronar a Mal? Rapunzel, tú deberías saber lo enojón que se pone en las mañanas.
—Tenemos un nuevo plan. Esta vez sé lo que estoy haciendo —Parker susurró, agarrando una de las antorchas encantadas de la pared. La flama estaba fija y nunca parpadeó como fuego de verdad, la luz verde revelando su rostro en ángulos nuevos. Ella captó la mirada de Rapunzel, apuntando a Einen, y luego a la izquierda, corriendo abajo por los escalones a la celda de la esfinge, con la antorcha en mano.
—Rapunzel —el hada dijo, haciendo señas para que se acercara. Él se detuvo tan cerca de la barrera que pudo sentir su ardor contra su mejilla—. ¿Su plan va a funcionar? ¿Qué es lo que dice el futuro?
Él se encogió de hombros. —Son demasiadas posibilidades para saber de seguro —él quería decirle que el plan de escape era a prueba de tontos, pero siempre había sido un mal mentiroso—. Pero hay una oportunidad. Y es mejor que estar aquí atrapados para siempre.
La diminuta mujer suspiró, jugando con una de las flores que brotaban de su cabello. —No lo sé… no tener esperanza es mejor que no tener vida.
— ¿No quieres volver a ver tu jardín? ¿Quién ha estado cuidándolo desde que has estado aquí? —Cuando Einen llegó, parecía que la única cosa de la que ella siempre hablaba era acerca de su jardín. Se sintió cruel el sacar a relucir su deseo más querido, pero Rapunzel no podía dejar que Einen permaneciera prisionera para siempre.
Einen suspiró. —Realmente extraño mis calabazas. Odio pensar en cómo se ven ahora —ella se puso de pie erguida—. Cuenten conmigo. ¿Cómo puedo ayudar?
Rapunzel quiso gritar de alegría, pero se esforzó por mantener su expresión tranquila. —Primero, necesitas salir de esa botella —él le explicó el plan que había preparado con Parker, tratando de no sentirse consternado con la expresión escéptica de Einen—. Solo ten mucho cuidado para no hacerte más grande que la barrera. Una vez que liberemos a la esfinge, seremos capaces de sacarte de ahí.
Einen cruzó sus brazos. —Rapunzel, yo conozco mi propio polvo de hada mejor que nadie. Estoy en completo control de qué tan grande crezco.
—Solo ten cuidado. Te necesitamos.
Einen todavía se veía un poco ofendida cuando aventó su cabello y una rociada de polvo de hada formó una neblina. Ella extendió sus brazos para absorber las motas, su piel dorada absorbió las pizcas como lluvia. Continuó alborotando su cabello hasta que la neblina la cubrió con polvo brillante completamente.
—Observa esto —ella dijo. Cerró sus ojos y Rapunzel se hizo para atrás cuando ella comenzó a crecer. Su cuerpo se expandió rápidamente, como un globo llenándose con agua. Centímetro a centímetro, su cuerpo se hinchó hasta que la botella de vidrio no la pudo contener. Su piel se presionó por los lados de sus paredes, su rostro se aplastó contra el vidrio mientras ella continuaba creciendo. Por un segundo, Rapunzel temió que la botella fuera demasiado fuerte y que ella se aplastaría a sí misma antes de quebrarla. Una fina fisura apareció cerca de la parte superior, y Rapunzel contuvo un grito triunfal. La botella explotó en fragmentos, los pedazos rebotando desde el interior de la barrera en brillantes resplandores de luz. Los brazos y piernas de Einen estaban salpicados con pequeñas cortadas, pero ella estaba sonriendo felizmente.
Hasta que su expresión cambió.
—Mm, Rapunzel…
Ella todavía se estaba expandiendo.
—Einen, ¿qué está pasando? ¿Por qué estás creciendo todavía? —Rapunzel se acercó tanto a la barrera como pudo atreverse, tratando de ver desesperadamente si había algún modo para él poder atravesarla.
El rostro de Einen estaba pálido. —La magia puede ser impredecible. ¡Lo siento! Estaba pensando en mis calabazas, cómo siempre quise que ellas crecieran tan grandes como una casa y… ¡No puedo detenerme!
—Vamos a sacarte de ahí —Rapunzel gritó—. Solo piensa en cosas pequeñas. Concéntrate en chícharos y uvas —él corrió bajando los escalones hacia el encierro de la esfinge. Parker había colocado antorchas justo afuera de la barrera, cerca de la esfinge, quien ahora estaba sentada en un gran charco que aumentaba en tamaño en la celda anteriormente llena de nieve.
— ¿Qué está pasando? —Parker dijo—. ¿Einen salió de la botella?
—Oh, ella salió de la botella, pero todavía está creciendo. ¿Tienes alguna cosa en tu bolsa que pueda evitar que se ponga demasiado grande?
Él no quería pensar en lo que sucedería si Einen moría empujándose contra la barrera. Ella no quería escapar, pero él la había convencido de hacerlo. Si ella moría…
— ¿Él ya se despertó? —Rapunzel apuntó a Abrax.
—Resuélveme esto, del Hombre de la Barba Oráculo —Abrax dijo, su voz solo ligeramente lenta y sus ojos mucho más alertas de lo que Rapunzel alguna vez había visto—. ¿Qué es más rápido, calor o frío?
—Oh, no lo sé… tiene algo que ver con la energía cinética de las moléculas en movimiento… —Rapunzel dejó de hablar cuando Parker lo miró de reojo—. ¿Qué? Tengo mucho tiempo para leer.
—No es eso. ¿Ya conoces a este tipo? —Ella volteó hacia Abrax—. La respuesta es calor, porque no puedes atrapar un-res-frío.
Abrax sonrió, revelando una línea de afilados dientes y una lengua larga como de gato. —En efecto —ahora, la voz de la esfinge era más precisa, las sílabas de ‘en-e-fec-to’ fueron lo suficientemente agudas para cortar a través del frío. Abrax se levantó y caminó hasta el borde de la barrera—. Enana, tu plan de usar mis plumas para disolver el piso alrededor de la barrera es acertado, pero solo hasta cierto punto. Directamente bajo esta habitación está el calabozo sexual secundario de Mal, y no podemos arriesgarnos a caer dentro de él.
—Entonces cómo… —Parker comenzó a preguntar, pero la esfinge meneó su cabeza.
—Señorita Enana, usted está hablando con una esfinge. No hay un problema que nosotras no podamos resolver —los ojos de la esfinge estudiaron la barrera mientras caminaba de un lado al otro a lo largo de su borde.
Rapunzel agitó sus manos para atraer su atención. —Disculpen la interrupción, pero debemos apurarnos. Einen está creciendo sin control. Tenemos que…
—Estoy bien consciente del paso del tiempo. El tiempo vuela como una flecha —la esfinge hizo una pausa, su voz grave—. La mosca de la fruta vuela con un plátano.
—Einen podría morir, y tú todavía bromeas —Rapunzel gritó.
—Señorita Enana, ¿tiene algo de sal en su bolsa? —Abrax interrumpió.
Parker miró vacilante a la esfinge. — ¿Es otro juego de palabras?
—No —él dijo, en el mismo seco tono—. Sal. Necesitamos un poco. Rápido.
Ella metió su mano profundamente dentro de su bolsa y sacó un puñado de sal.
Abrax los miró, entonces asintió con su cabeza a Parker. —Dos cacahuetes entraron en un bar, y uno de ellos fue a-sal-tado. Lance la sal a la barrera, entonces se retira hacia atrás.
Parker lanzó la sal a la barrera, entonces se lanzó fuera del camino cuando una lluvia de chispas hizo erupción donde la sal golpeó. Parker y Rapunzel se agacharon, pero la esfinge saltó a través de las chispas como si fueran un portal antes de que desaparecieran y la barrera se restableció completamente detrás de él. Abrax se sacudió de la cabeza a las patas, sus plumas se realinearon a lo largo de sus alas. Parker y Rapunzel lo miraron fijamente, sus ojos parpadeando entre él y la barrera.
—La sal interrumpe momentáneamente a la barrera. Algunas de las antiguas supersticiones acerca de la sal contrarrestando la magia, son reales. No entraré en detalles de la física. ¿Vamos a ayudar al hada Einen? —Él comenzó a subir por las escaleras, volteando sobre su hombro para mirar a Rapunzel y Parker detrás de él—. Y la broma acerca de los cacahuetes fue buena. Debió, al menos, provocar una risa.
Rapunzel y Parker se miraron el uno al otro, sus expresiones en acuerdo para aceptar en silencio esa locura, antes de apurarse por las escaleras detrás de Abrax.
Llegaron justo a tiempo. Einen estaba enorme, casi tres metros de alto y todavía creciendo. Estaba acurrucada sobre su costado, tratando de hacerse lo más pequeña posible mientras las puntas de sus alas-crecientes y sus zapatos de hojas se acercaban al perímetro de la brillante y mortal barrera.
Abrax le dio una mirada y meneó su cabeza. —Ahora ella es demasiado grande para el truco de la sal. No cabría por el agujero. Debemos usar la magia de mis plumas —él miró a Parker—. Puedo volar hacia arriba por debajo para abrir un agujero, pero no puedo arrancar mis propias plumas. Usted tendrá que hacerlo. Doce deberán ser suficientes —Parker saltó hacia delante y comenzó a arrancar las plumas a lo largo de su espalda. Abrax se volteó para que ellos no vieran su rostro, pero no antes de que Rapunzel pudiera ver la mueca de dolor de la esfinge.
—Vamos a salir de aquí —Rapunzel dijo—. Todo esto valdrá la pena una vez que estemos fuera —él no estaba seguro de si estaba tratando de convencerlos o de convencerse a sí mismo, pero sobretodo, él quería que sus palabras ahogaran el sonido de los temerosos quejidos de Einen saliendo desde el interior de la barrera.
—Aquí hay doce —Parker dijo, empujando las plumas en las garras de Abrax—. Vete. Sácala de ahí.
Abrax asintió y abrió sus alas gigantes, como-de-águila, deslizándose abajo por las escaleras.
— ¿Qué harás cuando estés afuera? —Parker le susurró a Rapunzel. Ella juntó sus manos frotándolas y caminó a lo largo del borde de la barrera. Su frustración, por no poder ayudar a Einen, irradiaba de ella en forma de calor.
—No lo sé —Rapunzel dijo—. Creo que podría trabajar para algún gobernante, ayudar para mostrarles los resultados futuros de sus decretos, o algo.
— ¿Así que solo abandonarás una jaula para tomar otra? —Parker preguntó, su mirada todavía sin dejar a Einen. Las piedras directamente bajo la mano de Einen comenzaron a brillar rojas, la magia de Abrax ya desaparecía el piso desde abajo. ¡Está funcionando!
—Tengo una barba oráculo —Rapunzel dijo—. No existen tantas opciones de carrera abiertas para mí. Mi madre solo tuvo una vida porque solamente usaba sus poderes en secreto, pero yo nunca he sido muy bueno con las argucias.
— ¿Y si no tuvieras la barba? ¿Qué harías? —Parker preguntó, finalmente dejando a Einen para mirarlo.
—Yo no… —él no estaba seguro de qué contestar. Realmente, él nunca había pensado en la vida sin su barba. Un futuro sin ella era como un mundo de líneas ondulantes: el prospecto eran demasiadas posibilidades en partes iguales, aterradoras y… ligeramente emocionantes.
Un rugido ensordecedor llenó la habitación e hizo eco por toda la torre. Las piedras bajo Einen se disolvieron todas de una vez, derrumbándose en el espacio por debajo.
— ¡Abrax! —Rapunzel gritó. El sonido de una risa digna y el batir de las alas los hizo voltear. Abrax aterrizó suavemente en la nieve, en la escalera en espiral junto a la pared, protegido de los escombros. Einen también estaba a salvo, su gran forma aterrizando en grácil postura, en la helada cueva de la esfinge bajo ellos.
— ¿Qué diablos está sucediendo? —Una voz profunda gritó desde donde la jaula de Einen estuvo antes. Mal flotó en el aire, rodeado por un rayo morado-bifurcado y crepitante.
Parker no vaciló. Se precipitó hacia delante, su mano metida profundamente en su bolsa. Ella sacó una bola verde, pulsante. La sostuvo en alto hacia el hechicero, quien alzó una mano firme. La bola verde desapareció en una pequeña nube de humo y apareció en la palma de la mano de Mal inmediatamente. Él la miró, su expresión cambiando de furiosa a curiosa. Mientras él examinaba la bola, Parker apuntó hacia las escaleras y movió su boca sin pronunciar palabras viendo a Rapunzel:
— ¡Vete!
Ella aún va a llevar a cabo el plan. La valentía de la mujer lo maravilló. Ellos habían perdido, Mal los había atrapado, sin embargo ella estaba tratando de sacarlos a todos. Moviéndose lentamente para no atraer la atención de Mal, Rapunzel se acercó al agujero que ellos habían hecho en el piso. Dejó caer la larga cola de su barba, sintiendo el jalón en su barbilla cuando su peso completo colgó hasta abajo.
— ¿Qué es esto? —Mal dijo, girando la bola verde en su mano y luego sosteniéndola contra la luz de la antorcha más cercana—. ¿Alguna clase de arma? —preguntó burlonamente.
—Para nada, yo lo sé bien —Parker dijo—. Quería mostrarte que soy valiosa para ti. ¿El truco del piso? Solamente estaba demostrando que soy ingeniosa. Esa esfera hace dulce de chocolate a la orden.
Rapunzel captó la mirada de Einen a través del piso roto y apuntó hacia las escaleras llevando a la entrada de la torre.
—Apégate al plan —él le dijo moviendo su boca sin pronunciar las palabras, asintiendo hacia la puerta principal. La escalera zumbaba con magia, la barrera entre ellos y la puerta se veía aterradoramente sólida, pero la barba de Rapunzel pasó a través de ella como si la barrera no estuviera ahí. Rapunzel captó la mirada de Einen y él flexionó sus dedos hacia el largo de su barba, un recordatorio silencioso para que ella usara su polvo de hada para alargar su mágico vello facial aún más lejos. Ella asintió y corrió hacia las escaleras, solo sujetándose de su barba en el último segundo cuando ella alcanzó la barrera. Le tomó toda su fuerza de voluntad no gritar por el dolor repentino en su rostro cuando ella jaló de su barba. Ella se sostuvo pegada a las hebras, el poder mágico en la barba protegiéndola mientras ella pasaba a través de la barrera sin sufrir daño.
Ése es uno. Aún con el dolor en su rostro, Rapunzel sintió quitarse un peso de encima. Al menos uno de ellos vería el mundo exterior. Einen se reuniría con sus calabazas.
— ¿Dulce de chocolate a la orden? —Mal preguntó, sacudiendo la bola como si la magia pudiera salirse. La antorcha más cercana se derritió desde la pared, goteando sobre el piso de piedra para reformarse en un plato de lo que Rapunzel asumió era dulce de chocolate. Mal flotó hasta el plato y tomó un pedazo—. Sí sabes que los venenos no funcionan en mí —le dijo de forma casual a Parker—. Si esto es un truco… —Él agitó sus dedos hacia ella y la banda de contención alrededor de su garganta se apretó, cortándole el aire.
— ¡No! No es un truco. Realmente hace… hace dulce —ella jadeó tratando de respirar, jalando de la banda. Rapunzel casi corrió hasta su lado, pero ella no lo miraba. Nos está consiguiendo tiempo.
Abrax ya estaba en movimiento, volando hacia abajo por la escalera interior hasta la barrera. La barbilla de Rapunzel se sacudió hacia delante cuando la esfinge se sostuvo de las hebras de la barba para protegerse mientras pasaba a través de la barrera, y entonces el peso desapareció.
Pasaron dos.
—La mano de Parker buscaba a tientas en la abertura de su bolsa, y ella sacó un pato de juguete hecho de madera.
—Este pato puede… traducir… cualquier lenguaje —ella dijo. Mal la miró, luego al pato, y luego le dio una mordida al dulce. Sus cejas se alzaron en apreciación del dulce y ondeó sus dedos hacia ella. La banda de contención se soltó y Parker se sentó, tosiendo.
Un extraño cosquilleo en sus pómulos hizo que Rapunzel mirara hacia abajo: su barba estaba creciendo a gran velocidad. Einen estaba haciendo su trabajo: creciendo el vello lo suficiente para él ser capaz de amarrarlo a algo y deslizarse hacia abajo sin necesidad de cortarlo.
Él volvió a mirar a Parker. Ella golpeó un panel lateral del cuerpo del pato para abrirlo y el pato comenzó a hablar en un lenguaje que Rapunzel no pudo identificar. Mal se veía impresionado y Rapunzel reconoció la creciente mirada de posesividad y avaricia en la cara rechoncha del hechicero. Ahora él nunca la dejará ir.
Rapunzel sabía que él podía descender sobre su barba y huir, pero Parker se quedaría. Con nada más para distraerlo, Mal la mantendría para siempre aquí mostrándole los artilugios en su bolsa, o, lo más seguro, haciéndola que creara artefactos nuevos.
— ¡Eey Mal! —Rapunzel gritó.
El hechicero levantó la vista de estar examinando al pato, el cual inmediatamente comenzó a traducir la frase ‘Eey, Mal’ en un lenguaje tras otro.
— ¿Qué quieres? —Mal dijo, sonando molesto con la interrupción.
Parker captó su mirada y movió su boca sin pronunciar las palabras: — ¿Qué carajos? ¡Vete!
Rapunzel hizo un ademán hacia la cola de su barba todavía colgando sobre el borde de la plataforma, mientras mantenía su vista en el malhumorado hechicero todopoderoso.
—Tuve una visión hoy más temprano que pienso te interesaría —Rapunzel dijo—. Es acerca de Raven.
— ¿Qué pasa con Raven? —Mal aventó el pato, que desapareció antes de golpear contra la pared— ¿La viste suspirando por mí, aburrida a más no poder con ese lerdo de su esposo? —Él flotó acercándose, sus ojos fijos en el vello de Rapunzel—. Muéstrame.
Rapunzel extendió su barba en un parche de piso para que Mal diera la espalda al agujero donde la escalera de barba colgaba para el escape de Parker. Ella se paró en el borde, golpeando la cabeza de Mal con mímica, y luego apuntando a los dos para escapar bajando por el vello. Él meneó su cabeza con un gesto tan pequeño que esperó Mal no lo vería.
—Solo vete —Rapunzel le dijo a ella moviendo su boca sin soltar las palabras una vez que Mal se agachó para examinar su barba. Ella le lanzó una mirada de enojo, entonces se deslizó por la barba. Él sintió su peso jalando de su barbilla hasta que ella llegó abajo, luego lo soltó. Había pasado la barrera.
Rapunzel miró al rostro de Mal, todavía obsesionado en el vello.
Otra vez nosotros dos solos. Rapunzel suspiró.
Él se hundió en su estado de meditación, tratando de forzar fuera de su mente, todos los pensamientos de Parker, Einen y Abrax. Ellos habían pasado la barrera, ellos estarían bien. Einen regresaría con sus vegetales enormes, Abrax con sus parientes, y Parker… Parker encontraría aventuras nuevas. Ella salvaría gente, conocería a otro hombre, y viviría feliz para siempre con alguien lo suficientemente valiente para enfrentar cualquier futuro ignoto.
—Vello cúrvate y brilla —Rapunzel masculló. Él no quería pensar en ése hombre en el futuro de Parker. Él no se imaginaría si el hombre se daría cuenta de lo maravillosa que ella era—. Sé mi sueño… —Él no pensaría en si ella tendría los hijos de ese hombre, qué clase de madre sería: divertida, y terriblemente protectora como una osa—. Futuro ven… —Él tenía que pensar en la antigua compinche de Mal. Solo visualiza a Raven, ¿que estará haciendo dentro de un año? —Todo sea hecho.
La imagen en la barba se aclaró: una mujer con una corona descansando en su cabello negro puntiagudo, de pie junto a un hombre atractivo cargando una bebé. El bebé tenía alas de cuervo brotando de su espalda, y sus padres reían mientras la infanta batía sus alas y agitaba sus pequeños puños en sus rostros.
— ¿Esto es lo que querías enseñarme? —Mal dijo. Él pasó una mano cruzando las hebras, perturbando la imagen hasta que los rostros felices de la pareja fueron distorsionados quedando irreconocibles—. ¿Raven como la madre de un bebé fenómeno con su príncipe estúpido? ¿Por qué pensarías que yo quería ver eso?
—Pensé que querrías saber que ella estaba bien —Rapunzel dijo, tratando de ganar tiempo. Así va a ser mi vida entera. Mostrar imágenes a un malvado hechicero ensimismado. Él trató de conservar la sonrisa, pero la carga en los bordes de sus labios ahora se sentía aún más pesada.
Las hebras se movieron y se vio a sí mismo: de regreso en su celda en la torre, comiendo panqueques, su barba tan larga después de la magia del hada que colgaba de las vigas para permanecer fuera del camino. Por la forma en que el vello colgaba alrededor de la habitación, el cuerpo de Rapunzel se veía como el tronco de un árbol extraño con ramas retorcidas brotando desde él, atándolo a su prisión para siempre.
Mal le dio unas palmadas en su hombro. —Está bien, Rapunzel —él dijo—. Te haré una celda más bonita. Pienso que podría equiparla con algunos fantasmas para hacerte compañía, jugar cartas contigo y así por el estilo. Y pronto encontraré algunos nuevos moradores para las celdas del hada y la esfinge.
—Pero… —Rapunzel dijo—. ¿Todo el tiempo supiste que ellos estaban escapando?
Mal se encogió de hombros. —Si ellos ya no quieren estar aquí, entonces me da lo mismo. Si ellos van a estar luchando todo el tiempo para salir de aquí, solamente agotarían toda su magia y serían inútiles. Demasiado trabajo —él dirigió una patada a un fragmento de la botella de vidrio del hada—. De hecho, tú me puedes ayudar con eso. Muéstrame a alguien con una magia poderosa a quien el mundo no extrañará —Mal miró expectante a las hebras de la barba.
—No —tan pronto como Rapunzel dijo las palabras, él sintió que algo cambió en su pecho. Él ya no necesitaba mirar a su vello para saber qué era lo que iba a suceder a continuación.
Mal miró a su rostro, con expresión confundida. — ¿Qué quieres decir con ‘no’? Vives en mi torre, te comes mi comida, juegas con mis reglas. Y esas reglas son muy sencillas: tú haces lo que yo digo.
Esta vez, las líneas onduladas no asustaron a Rapunzel. Era como Parker dijo: un futuro incierto significaba posibilidades infinitas. Muéstrame Parker…
Las hebras se estremecieron, una imagen comenzando a formarse. Mal miró tan atentamente a las hebras, que no notó la mano de Rapunzel yendo hacia un lado. Entonces, justo cuando una imagen de Parker sonriente mientras empujaba una espada en un ogro empezó a aparecer, Rapunzel agarró el cuchillo de cocina de su cinto y, en un suave movimiento, cortó su barba.
Las hebras cayeron al suelo con un extraño y fuerte ruido sordo, languideciendo mientras su magia desaparecía.
Mal miró fijamente a las hebras por un largo rato antes de gritar:
— ¿Qué diablos acabas de hacer?
***
—Es un suicidio quedarnos aquí —Einen le dijo a Parker. Abrax había hecho un trabajo sencillo c0n la puerta principal, usando uno de los dispositivos de Parker para golpear a través de la pared junto al cerrojo de la puerta y desmantelarla desde un costado en vez de tratar de atacar la puerta de frente. Mientras él trabajaba en la puerta, Einen hizo que el anillo de contención alrededor del cuello de Parker creciera lo suficiente para que ella pudiera escaparse de él.
En el momento que ellos estuvieron en el césped fuera de la torre de Mal, Abrax saltó al cielo, sus alas empujándolo a las nubes. Einen se quedó, su expresión preocupada mientras miraba a Parker.
—Rapunzel siempre ha estado contento con quedarse. Debes dejarlo ir. No todo el mundo quiere ser salvado —Einen dijo.
Parker no miró al hada, que ya estaba comenzando a encogerse a su tamaño normal.
—Tienes razón —Parker dijo—. Pero si finalmente él mueve su trasero y decide salvarse a sí mismo, entonces aquí voy a estar.
Einen frunció el ceño. —No estas planeando en simplemente esperar aquí para siempre, ¿verdad?
Parker rio, pero no retiró su mirada de la torre. Tú puedes hacer esto, Rapunzel.
—No, le voy a dar otros cinco minutos para probar que no es un completo cobarde —ella recordó la increíble sensación de su piel en la de ella, la manera en que él sabía exactamente cómo tocarla, el modo en que sus ojos la miraban como si ella fuera el ser más maravilloso en el planeta—. Quizás le daré una hora.
Un enorme sonido explosivo estremeció el suelo y la torre se meció, pedacitos del techo salieron volando. Einen gritó y se fue volando, lanzándose en un brillante destello dorado cruzando el cielo.
Parker buscó a su alrededor en dónde esconderse y corrió hasta un árbol cercano, manteniendo al sólido tronco entre ella y las rocas cayendo mientras las torre temblaba haciéndose pedazos.
— ¡Rapunzel! —ella gritó.
Entonces la torre desapareció. Cada teja y piedra. Solo desapareció. Y en el espacio vacío donde la torre solía estar, Mal estaba de pie junto a un hombre calvo usando las ropas de Rapunzel. Ella corrió adelante, con su brazo ya dentro de su bolsa buscando cualquier cosa que ella pudiera usar contra Mal. Él era un hechicero todopoderoso totalmente inmune a cualquier daño, pero ella tenía que tener algo.
Cuando ella se acercó corriendo, vio con más claridad al hombre de pie junto a Mal. No tenía vello en lo absoluto: su cabeza entera tan bien rasurada, que toda su piel deslumbraba con un brillante lustre. Tenía una cabeza de bonita-forma, suave, y la falta de vello dirigía la atención a su nariz recta, ojos brillantes y boca expresiva. Labios muy besables.
— ¿Rapunzel? —Ella dijo su nombre sin aliento, olvidando sus artilugios—. Qué…
— ¡Parker! ¡Todavía estás aquí! —Rapunzel corrió hacia ella, abrazándola y levantándola para besarla tan intensamente que ella sintió que los dedos de sus pies se enroscaron.
—El idiota se cortó la barba —Mal sonaba molesto—. Él es un lector de pelo. Se supone que ellos nunca deben cortarlo, o lo pierden todo. Ahora él es completamente inútil.
Rapunzel soltó a Parker, pero mantuvo un brazo alrededor de sus hombros, acercándola más a él.
— ¿Y nos vas a dejar ir simplemente? —él dijo.
Mal frunció el ceño. —No soy un monstruo. Si ustedes no quieren quedarse, no se queden. No me importa.
— ¿Me estás diciendo, con un carajo, que todos ellos pudieron haberse ido de la torre en cualquier momento si tan solo lo hubieran pedido? —Parker gritó.
—O pude haberlos obliterado en la nada por molestarme. Yo soy así de caprichoso. Pero suficiente de esto. Ya me aburrieron —Mal desapareció en una nube de humo.
Parker esperó un instante por si regresaba. Ella no se extrañaría si Mal esperaba a que ellos se sintieran seguros, y luego de repente regresara y transformara a ambos en sapos. Pero el cielo permaneció claro, y la única señal de que una torre mágica estuvo una vez asentada en el claro era un parche circular de césped muerto.
Rapunzel se veía como si estuviera en una bruma. Ella tocó su brazo y él saltó.
—Perdón, solo estaba pensando —él dijo.
— ¿Acerca de qué? —Lo que sea que fuera, Parker no pensaba que era acerca de algo bonito. La expresión de Rapunzel se veía angustiada.
—Acerca del futuro. Aun cuando la barba solo mostraba líneas onduladas, eso significaba que ahí había múltiples oportunidades. Ahora ni siquiera sabré si existe una posibilidad. El futuro es simplemente… abierto —él se estremeció—. No sé qué debo hacer. Nunca he hecho nada más.
—Puedes cocinar —ella dijo, una idea comenzando a formarse.
—Esa es una carrera dura para comenzar desde cero —él dijo—. Ni siquiera sabría por dónde empezar —él se veía tan perdido. Parker quería sacudirlo. Al menos él estaba tratando, se dijo a sí misma, estaba comenzando a considerar una vida sin su barba. Eso ya era algo.
—Usted, señor, no necesita estar atrapado en una cocina en algún lugar, cocinando todo el día. Eso simplemente es otra torre —ella puso su mano sobre el pecho de él y frotó los duros bordes de sus pectorales. Ella podría acostumbrarse a sentir esos pectorales—. No, tú vas a cocinar para mí mientras viajo por ahí teniendo aventuras.
Rapunzel la miró vacilante, pero una sonrisa creció en su rostro —Así que, yo viajo contigo, y a cambio de una vida emocionante salvando gente y haciendo nuestro propio futuro cada día… ¿yo cocino para ti?
Parker rio, trayendo su otra mano arriba para frotar la suave mejilla de Rapunzel. —A mí me suena bastante bien. Yo soy una cocinera terrible.
—No parece un intercambio muy equitativo —él dijo mientras se adelantaba para deslizar sus manos por los brazos de ella—. ¿Puedo sugerir algunos otros servicios que puedo suministrar para hacer más cómodo nuestro viaje? —Sus manos subieron por los brazos de ella, una moviéndose hacia abajo por su espalda mientras la otra se abrió camino por debajo de su blusa para tomar su teta.
—Podemos ser capaces de pensar en alguna clase de arreglo —Parker se quedó sin aliento, sintiendo endurecerse sus pezones bajo sus caricias expertas.
—Si estamos a punto de huir juntos hacia el atardecer, hay una cosa que quiero hacer extremadamente clara —él dijo. Su mano en la espalda de Parker se movió más abajo para apretar su trasero—. Eres la mujer más extraordinaria que alguna vez he conocido, y yo, soy todo tuyo.
Parker sintió una calidez desde su cabeza hasta la punta de los dedos de sus pies.
—Me haces sentir que soy lo suficientemente valiente para hacer cualquier cosa —él dijo.
La forma en que él la miró, la hizo sentir hermosa, inteligente y maravillosa de una forma que nunca antes se había sentido. —Sé que el futuro te asusta, pero de cualquier modo, estás dispuesto a enfrentarlo —ella dijo, parándose de puntillas y atrayendo el rostro de él hacia sí para que la besara.
—Eso es valor, y por eso te amo.
— ¿Realmente me amas? —Rapunzel preguntó, mirándose asombrado.
Ella sonrió y lo volvió a besar, presionando todo su cuerpo contra el de él. —Completamente. Ahora, vamos a enfrentar el futuro.
Él asintió, sonriéndole y dijo: —Si, juntos.