yibrán jalil yibrán
amor y odioUna mujer dijo a un hombre: -Te amo. Y el hombre respondió: -Mi corazón se cree merecedor de tu amor. Y la mujer habló: -¿No me amas? Y el hombre solo elevó sus ojos hacia ella y calló. Entonces l
aquel viejo, viejo vinoHubo una vez un hombre rico muy orgulloso de su bodega y del vino que allí había; y también había una vasija con vino añejo guardada para alguna ocasión sólo conocida por él. El gobernador del est
ayer, hoy y mañanaDije a mi amigo: -Tú la ves descansando sobre el brazo de aquel hombre. Sólo que ayer descansaba así sobre el mío. Y mi amigo dijo: -Y mañana se posará sobre el mío. Dije: -Mírala sentada junto a
canción de amorCierta vez, un poeta escribió una hermosa canción de amor. E hizo muchas copias y las envió a sus amigos y conocidos, hombres y mujeres, y también a una joven que había visto tan sólo una vez y qu
con diosDos hombres paseaban por el valle y uno, señalando hacia la montaña, dijo: -¿Ves esa ermita? Allí vive un hombre que hace ya mucho tiempo se divorció del mundo. Busca a Dios y a nada más sobre la
cuerpo y almaUn hombre y una mujer se sentaron junto a una ventana abierta a la primavera. Se sentaron uno junto al otro. Y la mujer dijo: -Te amo. Eres bello y rico, y estás siempre bien ataviado. Y el hombre
diosEn los días de mi más remota antigüedad, cuando el temblor primero del habla llegó a mis labios, subí a la montaña santa y hablé a Dios, diciéndole: -Amo, soy tu esclavo. Tu oculta voluntades
doña ruthUna vez hubo tres hombres que miraban desde lejos hacia una casa blanca que se erguía solitaria sobre una verde colina. Uno de ellos dijo: -Aquella es la casa de doña Ruth. Es una vieja bruja. -Te
dos poemasVarios siglos atrás, camino a Atenas, se encontraron dos poetas, y les alegró verse. Uno de ellos le preguntó al otro: -¿Qué has compuesto últimamente, y cómo suena en tu lira? El otro poeta respo
dos seres igualesCierto día, el profeta Sharía encontró una niña en un jardín. Y la niña dijo: -Buen día tengas, Señor. Y el profeta respondió: -Buen día para ti, Señora -y después de un instante agregó-: Veo que
el cetroDijo un rey a su esposa: -Señora, tú no eres verdaderamente una reina. Eres demasiado vulgar y poco graciosa para ser mi compañera. Dijo su esposa: -Señor, tú te consideras rey pero eres solamente
el ermitañoCierta vez vivió un ermitaño en medio de las verdes colinas. Era puro de espíritu y blando de corazón. Y todos los animales de la tierra y todas las aves del cielo se llegaban hasta él en parejas,
el filósofo y el remendónUn filósofo llegó un día al taller de un zapatero remendón con unos zapatos gastados. Y el filósofo dijo al remendón: -Por favor, remienda mis zapatos. -Ahora estoy remendando zapatos de otros hom
el gato y el ratónCierta tarde un poeta conoció a un campesino. El poeta era esquivo y el campesino tímido, pero conversaron. -Déjame contarte una pequeña historia que escuché últimamente -dijo el campesino-. Un ra
el locoEn el jardín de un hospicio conocí a un joven de rostro pálido y hermoso, allí internado. Y sentándome junto a él sobre el banco, le pregunté: -¿Por qué estás aquí? Me miró asombrado y respondió:
el oroCierto día, dos hombres que se encontraron en la ruta caminaban junto hacia Salamis, la Ciudad de las Columnas. Al mediodía llegaron hasta un ancho río sin puente para cruzarlo. Debían nadar o bus
el otro vagabundoUna vez encontré a otro hombre en el camino. Él también era un poco loco, y me habló así: -Soy un vagabundo. Muchas veces parece que caminara por la tierra en medio de pigmeos. Y porque mi cabeza
el profeta ermitañoHubo una vez un profeta ermitaño que cada tres lunas bajaba hasta la ciudad y en las plazas del mercado predicaba el dar y compartir entre la gente. Y era elocuente y su fama se expandía por sobre
el relámpagoUn día de tormenta estaba un obispo cristiano en su catedral, y se le acercó una mujer no cristiana y le dijo: -Yo no soy cristiana. ¿Existe salvación del fuego del infierno para mí? El obispo mir
el reyLa gente del Reino de Sadik rodeó el palacio de su rey gritando en rebelión contra él. Y el rey descendió la escalera del palacio portando su corona en una mano y su cetro en la otra. La majestuos
el rey sabioHabía una vez, en la lejana ciudad de Wirani, un rey que gobernaba a sus súbditos con tanto poder como sabiduría. Y le temían por su poder, y lo amaban por su sabiduría. Había también en el corazó
el ríoEn el valle de Kadisha, donde fluye el majestuoso río, dos pequeñas corrientes se encontraron y conversaron. Una corriente dijo: -¿Cómo has llegado, amiga mía, y cómo ha sido tu camino? Y la otra
el truequeUna vez, en el cruce de un camino, un Poeta pobre encontró a un rico Estúpido, y conversaron. Y todo lo que decían revelaba el descontento de ambos. Entonces el Ángel del Camino se acercó y posó s
en la escalinata del temploAyer tarde, en la escalinata de mármol del templo, vi a una mujer sentada entre dos hombres. Una de las mejillas de la mujer estaba pálida, y la otra, sonrojada.
en la feriaDesde la campiña llegó a la Feria una niña muy bonita. En su rostro había un lirio y una rosa. Había ocaso en su cabello, y el amanecer sonreía en sus labios. Ni bien la hermosa extranjera apareci
la bailarinaHabía una vez una bailarina que con sus músicos había arribado a la corte del príncipe de Birkaska. Y, admitida en la corte, bailó ante el príncipe al son del laúd y la flauta y la cítara. Bailó l
la ballena y la mariposaUna tarde un hombre y una mujer se encontraron dentro de una diligencia. Se habían conocido antes. El hombre era un poeta, y, cuando se hubo sentado junto a la mujer, decidió entretenerla con cuen
la búsquedaHace mil años dos filósofos se encontraron en la cuesta del Líbano y uno le dijo al otro: -¿Hacia dónde te diriges? -Busco la fuente de la juventud -respondió el otro- que se halla entre estas col
la estatuaCierta vez, entre las colinas, vivía un hombre poseedor de una estatua cincelada por un anciano maestro. Descansaba contra la puerta cara al suelo. Y él nunca le prestaba atención. Un día pasó fre
la luna llenaLa luna llena se elevó gloriosa sobre el pueblo, y todos los perros de ese pueblo comenzaron a ladrarle. Sólo un perro no ladró y dijo a los otros con voz grave: -No despierten el sosiego de su su
la maldiciónUna vez me dijo un viejo hombre de mar: -Treinta años ha, un marinero escapó con mi hija. Y maldije en mi corazón a ambos, pues amaba a mi hija más que a nada en el mundo. “No mucho después el jov
la perlaDijo una ostra a otra ostra vecina: -Siento un gran dolor dentro de mí. Es pesado y redondo y me lastima. Y la otra ostra replicó con arrogante complacencia: -Alabados sean los cielos y el mar. Yo
la que era sordaHabía una vez un hombre rico desposado con una joven sorda por completo. Una mañana, mientras desayunaban, ella le dijo: -Ayer visité el mercado y exhibían vestidos de seda de Damasco, velos de la
la sendaUna mujer y su hijo vivían entre las colinas; este era su primer y único hijo. El niño murió de una fiebre mientras el médico lo vigilaba. La madre, destruida por la tristeza, gritó al médico: -Di
la sombraCierto día de junio la hierba le dijo a la sombra de un olmo: -Te mueves tan seguido de derecha a izquierda que perturbas mi paz. -Yo no, yo no -respondió la sombra-. Mira hacia el cielo. Verás un
la tierra de zaadCamino a Zaad un viajero encontró a un hombre que vivía en una villa vecina; y el viajero, apuntando con su mano hacia una vasta extensión de tierra, preguntó al hombre diciendo: -¿No fue éste el
la tierra rojaDijo un árbol a un hombre: -Mis raíces habitan en lo profundo de la tierra roja, y te daré mi fruto. Y el hombre dijo al árbol: -¡Qué parecidos somos! Mis raíces también habitan en la profundidad
la zorraUna zorra miró su sombra al amanecer y se dijo: -Hoy me comeré un camello. Y pasó toda la mañana buscando camellos. Pero al mediodía volvió a mirar su sombra y se dijo: -Bueno… creo que me conform
lágrimas y risasUna noche, a orillas del Nilo, una hiena se encontró con un cocodrilo. Ambos se detuvieron y se saludaron. La hiena dijo: -¿Cómo vas pasando el día, Señor? -Muy mal -respondió el cocodrilo-. A vec
las dos ciudadesLa Vida me tomó en sus alas y me condujo a la cumbre del Monte de la Juventud. Después me señaló a su espalda y me invitó a que mirase hacia allá. Ante mis ojos se extendía una ciudad extraña, de
las dos princesasEn la ciudad de Shawakis vivía un príncipe amado por todos: hombres, mujeres y niños. Aún los animales del campo se acercaban a él para saludarlo. Sin embargo, la gente decía que su esposa no lo a
las granadasHabía una vez un hombre poseedor de varios granados en su huerta. Y todos los otoños colocaba las granadas en bandejas de plata fuera de su morada, y sobre las bandejas escribía un cartel que decí
las leyesAños atrás existía un poderoso rey muy sabio que deseaba redactar un conjunto de leyes para sus súbditos. Convocó a mil sabios pertenecientes a mil tribus diferentes y los hizo venir a su castillo
las ranasCierto día de verano una rana dijo a su compañero: -Temo que la gente que vive en aquella casa de la costa esté molesta por nuestro canto. Y su compañero respondió: -Bueno, ¿acaso no nos molestan
los constructoresEn Antioquía, donde el río Assi corre a encontrarse con el mar, se construyó un puente para acercar una mitad de la ciudad a la otra mitad. Fue construido con enormes piedras traídas desde lo alto
los dos ángelesUna tarde dos ángeles se encontraron ante la puerta de una ciudad, se saludaron y conversaron. -¿Qué estás haciendo en estos días y qué trabajo te ha sido asignado? -preguntó un ángel. -Me ha sido
los dos cazadoresCierto día de mayo Alegría y Tristeza se encontraron a orillas de un lago. Se saludaron y se sentaron junto a las tranquilas aguas y conversaron. Alegría habló sobre la belleza que reina sobre la
paz contagiosaUna rama en flor dijo a su rama vecina: -Éste es un día aburrido y vacío. Y la otra rama respondió: -Sí, realmente un día vacío y aburrido. En ese momento un gorrión voló sobre una de las ramas y
paz y guerraTres perros tomaban sol y conversaban. El primer perro dijo entre sueños: -Es realmente maravilloso vivir en estos días en que reinan los perros. Consideren la facilidad con que viajamos bajo el m
perro sabioCierto día pasó un perro sabio cerca de un grupo de gatos. Al acercarse y ver que estaban muy entretenidos y despreocupados de su presencia, se detuvo. Al instante, se levantó en medio del grupo u
setentaEl joven poeta le dijo a la princesa: -Te amo. -Yo también te amo, hijo mío -dijo la princesa. -Yo no soy tu hijo. Soy un hombre y te amo. -Soy la madre de hijos e hijas -respondió ella-, y ellos
sobre la arenaDijo un hombre a otro: -Con la marea alta, hace mucho tiempo, escribí con mi cayado unas líneas en la arena. Y la gente aún se detiene para leerlas y cuida mucho de que no se borren. Y el otro hom
sueñosUn hombre tuvo un sueño y, cuando despertó, visitó a un adivino y quiso que éste lo descifrase. Y el adivino dijo al hombre: -Ven a mí con los sueños que contemples en tus momentos despiertos y te
tres dioses y ningunoEn la ciudad de Kilafis un sofista se paró sobre los escalones del Templo y predicó sobre varios dioses. Y el pueblo dijo en sus corazones: “Sabemos todo esto. ¿Acaso no vive con nosotros y nos si
tres regalosCierta vez, en la ciudad de Becharre, vivía un amable príncipe, querido y honrado por todos sus súbditos. Pero había un hombre, excesivamente pobre, que se mostraba amargo con el príncipe y movía
vestidurasCierto día Belleza y Fealdad se encontraron a orillas del mar. Y se dijeron: -Bañémonos en el mar. Entonces se desvistieron y nadaron en las aguas. Instantes más tarde Fealdad regresó a la costa y