tommaso landolfi
a rodarYa está. La venganza estaba cumplida, y el robo, que, a su modo, también era una venganza o, mejor, una némesis. Cumplido, en resumen, el asesinato, perpetrado (o más bien ejecutado), no diremos s
buenas esperanzasEl administrador (que, además, también era redactor jefe o algo así) lo miraba benévolamente y repetía: —Comprendo tu impaciencia, me doy cuenta de tu situación, pero, mira, no depende solo de nos
cochinilla de humedadLa tarde anterior su mujer le había dicho que ya no lo amaba. Y esta mañana temprano partió con los niños. Dentro de pocos días se abrirían las escuelas. Bueno, que su mujer ya no lo amase él ya l
cuestión de orientaciónUn tal C. volvía de vacaciones a su vieja casa del pueblo. Al partir, la había dejado, más o menos, como a su vez la habían dejado, más de veinte años atrás, es decir al final de la guerra, los ll
de “la melotécnica expuesta al pueblo”CAP. MCMLVIIII: DEL PESO Y DE LA CONSISTENCIA DE LAS NOTAS Lo que, en cambio, no todos saben es que las notas emitidas por garganta humana tienen su propio peso y su propia consistencia, más o men
derrota y desbandada del ejércitoCorrían tiempos no sospechosos. De noche todavía se oía el ulular de los lobos y el zorro ladraba desde una pendiente al otro lado del pueblo sin preocuparse de la furia de los perros. Todavía alg
diálogo de los máximos sistemasPor la mañana, al levantarse de la cama, aunque uno se asombre de verse todavía con vida, no se asombra uno menos por el hecho de que todo sea exactamente como lo dejó la noche antes. Fue mientras
dos duelosMujer mía, ¿qué más puedo decirte? Vas a descender a la fría tumba y contigo en ella quedarán encerrados todo mi afecto, todo bien, toda esperanza, todo lo que tenía de casto, de noble, de confiad
el besoEl notario D., soltero y todavía joven pero endemoniadamente tímido con las mujeres, apagó la luz y se dispuso a dormir; en eso estaba cuando sintió algo sobre los labios: como un soplo o, más bie
el cuento del licántropoMi amigo y yo no podemos soportar la luna. A su luz salen los muertos desfigurados de las tumbas, sobre todo mujeres envueltas en blancos sudarios. El aire se puebla de sombras verduscas y a veces
el eclipseGiovanna era una muchacha de complicada ascendencia e incluso algo sofisticada, pero sustancialmente tonta. Pero no: ¡ojalá se pudiera liquidar así, tan rápidamente, a un ser humano! Lo que le pas
el escritorioEl escritor solía trabajar en una gran mesa de comedor (en cuya tabla estaban bien ordenados y oportunamente distanciados los objetos de su oficio), y ello por la sencilla razón de que no poseía u
el hombre de fichasEl que se despierta normalmente no hace más que retomar el hilo de tediosas preocupaciones. Todas las cosas todavía no hechas o no completadas se le amontonan en la cabeza y vuelven a agredirlo y
el ladrónHacía dos horas que el ladrón, escondido en el sótano, oía cómo aquel paso medía despiadadamente las habitaciones de arriba sacudiendo las viejas vigas, haciéndolas crujir y haciendo caer a ratos
el mar de las cucarachasUna tarde de primavera el abogado Coracaglina regresaba a casa con un aire desenvuelto y vivo que su hijo nunca había visto en él. Tenía casi sesenta años y, además, su hijo, algo gandul e incapaz
el mosquitoLlovía a cántaros: una lluvia repentina después de muchos días de calor impropio de la estación. Los familiares cubos en el patio (objetos sin oficio aparente) emitían bajo el chaparrón sonidos va
el padre de kafkaCediendo a la insistencia de muchos amigos contaré brevemente el episodio que tanta influencia debía tener en la vida del maestro (y también en la mía). —¿Y si ahora, entre las hojas de esa puerta
el paseoMi mujer estaba chafallando soletas, el garzón cazumbraba, la suzarra preparaba el jarope… Soy un vilordo, incluso estoy un poco zaborro, pero una calma tal, mal rota por aquel rutar o por los rar
epistolario de provinciasQueridísima Solange: Estabas equivocada y requeteequivocada. He esperado hasta ahora a decírtelo para estar bien segura y ahora te lo digo en plena consciencia: “te lo digo yo en persona”, como su
estaciones muertasA lo largo de las grandes líneas de metro se hallan las llamadas estaciones muertas; es decir, estaciones en las que por necesidad del servicio o quién sabe por qué motivo, ningún tren se detiene.
hoja volanderaUna pregunta al lector cuando haya oído de qué se trata. Un gran mono, o sea una gran mona, de las islas Célebes (como me informan los periódicos) raptó hace tres años a un recién nacido de raza h
la diosa ciega y videnteUn día la poesía llegará a su fin por la misma razón por la que el juego del ajedrez está destinado fatalmente a agotarse, y eso porque las posibles combinaciones de frases, palabras y sílabas son
la espadaUna noche, Renato di Pescogianturco-Longino, hurgando entre los objetos heredados de sus antepasados… Pero conviene decir brevemente en qué consistía esa herencia. Los Pescogianturco-Longino, apar
la eterna provincia1 Yo tengo una pierna de madera (bueno, no precisamente de madera; es una pierna americana que nadie se imaginaría y apenas cojeo, pero da lo mismo). Razón por la cual odio a las mujeres. Me parec
la gracia de diosEscribo desde Venecia, y quien escribe desde Venecia tendría muchas cosas que decir, especialmente ahora, con la Bienal, las exposiciones, los congresos, los teatros al aire libre y todo lo demás.
la maletaEl muchacho fue confiado a un joven tío y, durante un tiempo, mientras se buscaba un alojamiento conveniente, los dos se conformaron con dormir en la misma habitación (de alquiler, y que era la ha
la mañana del escritorEl escritor se despertó al amanecer y, aún en la cama, se desperezó largo rato consultándose. No se sentía especialmente rabioso contra todo ni contra todos, como algunas veces le había ocurrido,
la muerte del rey de francia1 Clown admirable en vérité! Banville —…Ánimo, muchachos. Dentro de cinco horas, al amanecer, se decide nuestra suerte. Los miedosos y apocados, que no salgan de la camareta mañana, después de la
la mujer de gogol…Llegado así a enfrentarme con la compleja cuestión de la mujer de Nikolai Vasilievich, me asalta una duda. ¿Tendré yo derecho a revelar cuanto a todos es ignoto, cuanto mi propio inolvidable amig
la noche provinciana“Conviene que se imaginen (empezó entonces a decir el amigo) en lo más hondo de una de nuestras provincias. Y no en una pequeña ciudad melancólica poseedora, sin embargo, de un círculo o, tal como
la plumaTodos saben que las plumas, como los encendedores y cualquier otro objeto de uso, necesitan descansar. En consecuencia, cuando el poeta constató que la suya no funcionaba como debía no se extrañó
la tenia místicaHabiéndose quedado dormido el padre Le Coëdic, alrededor del año 1749 en un espeso bosque, fue arrebatado por un viento impetuoso que lo llevó a un antro oscuro de los gélidos reinos de la La
la verdadera historia de maria giuseppa“Yo, cuando alguna vez voy a pasear por la parte alta, como se dice en mi pueblo, o cuando paso junto a la cancela del camposanto, siempre pienso en Maria Giuseppa.” Bueno, está claro que no puedo
las labrenas1 Labrenas: a veces las llamo así porque así las llamaba un compañero de infancia venezolano. En sustancia, se trata de un vulgar geco y, concretamente, del denominado (salvo error) por los zoólog
lluviaHabitualmente, cuando mi mujer se despierta va al cuarto de baño a limpiarse los dientes. Luego vuelve, todavía atontada, y solo entonces emite sus primeros juicios sobre la situación o sobre la v
los contrafuertes de frosinoneNo es que en Roma haya penuria de lugares sórdidos y rebosantes de lo que se llama “el color local romano”, al contrario. Pero tal vez ninguno igual a esa ancha calle denominada romanamente, debid
los nonatosUna representación bastante perspicua, apenas un escalón más arriba, de los sentimientos expresados ayer en las últimas frases (y por ventura de mi “arte”) la hallo en un viejo manuscrito titulado
manosFederico regresaba a casa. La vieja perrita de caza, que se había quedado de guardia, salió a su encuentro haciéndole fiestas. El patio, cerrado por tres lados, se abría por el otro a la huerta de
maria giuseppaYo, cuando alguna vez voy a pasear por la parte alta, como se dice en mi pueblo, o cuando paso junto a la cancela del camposanto, siempre pienso en Maria Giuseppa. Quién sabe, tal vez Maria Giusep
milán no existeMilán estaba a oscuras a causa del oscurecimiento (bélico). Yo lo estaba por ningún motivo particular, porque siempre lo estuve y, tal vez, no podría no estarlo: no se necesitan guerras para oscur
palabras alborotadasPor las mañanas, cuando me levanto, me lavo los dientes, naturalmente. Así pues, extendí en el cepillo un gusanillo de dentífrico de un centímetro y medio aproximadamente, me metí el cepillo en la
prefiguraciones: pratoYo (¿pero cuántas veces habré escrito este condenado pronombre?), yo era un niño al que con un año y medio de edad habían llevado ante su madre muerta con la vana esperanza de que sus rasgos se le
premio literarioComo se conocían su misantropía y su timidez, lo chantajearon. Dijeron, es decir, escribieron: “Hemos decidido darte el premio, pero es indispensable que lo recojas personalmente; en caso contrari
premio para fastidiarMichele es pintor y también jugador de azar. Dos actividades que no cuadrarían ni aunque fuera un buen pintor, por la sencilla razón de que la segunda no cuadra con ninguna otra y de que inutiliza
sombrasAhora que vuelven a estar de moda las memorias de ladrones, no veo por qué yo no debería contar un curioso episodio de mi larga y, a Dios gracias, afortunada carrera. La verdad es que tal episodio
sorrentoNo es que Antonio estuviera perdidamente enamorado de Carla o, al menos, no había comenzado así. Pero se proponía huir de un fatal amor, con una mujer más vieja que él, que se arrastraba desde hac
trabajos forzadosAlessandro había dejado en Florencia una lluvia gélida y vapuleadora y el viento de siempre. Pero ya en Génova el cielo estaba claro y ahora lo acogían los mil atractivos primaverales de la extrem
un concepto abstrusoQueridos muchachos, en este curso hemos llegado a un punto un poco difícil. Las luminarias de la ciencia en este punto están más perplejas que nunca. Será mejor que hablemos a la pata la llana; qu
un homicidioHabría bastado con nada, habría bastado con que el hombre, cuando él lo tenía agarrado por las solapas de la chaqueta retorciéndoselas alrededor del cuello, hubiera respondido de otro modo para qu
un pecho de mujerSeguía con la mirada a la muchacha, que se movía insegura por el borde de la acera y parecía disponerse a cruzar la calle. Era una soberbia muchacha, elegante, no tanto por su modo de vestir como
un tratado de psiquiatríaAquella vez que volví del Fuerte establecí una estrecha relación con un personaje ni vivo ni muerto, ni de carne ni de hueso, aunque pesado y parlanchín; es decir, con el libro del señor Kraepelin