thomas hardy
el brazo marchitoI. Una lechera abandonada. Era una granja de ochenta vacas, y toda la tropa de ordeñadores, los permanentes y los provisionales, estaban trabajando; porque, a pesar de que la época del año no era
la historia de un hombre supersticioso-Hubo algo muy extraño acerca de la muerte de William, ¡muy extraño de veras! -suspiró con melancolía un hombre en la parte de atrás del vagón. Era el padre del granjero, quien hasta ahora había g
la tumba junto a la encrucijadaNunca pasó por Chalk-Newton sin volverme a mirar hacia el alto vecino, a un punto en el que un sendero atraviesa la recta y solitaria carretera principal, marcando así la división entre esta parro
los tres desconocidosEntre los pocos rasgos de la Inglaterra agrí cola que conservan un aspecto apenas transformado por el transcurso de los siglos pueden contarse las extensas dunas, barrancas o pastizales de ovejas,
un miembro del comité del terrorHabíamos estado hablando de las glorias georgianas de nuestro anticuado balneario, que ahora, con sus resistentes edificios bermejos de oscuro ladrillo, estilo ochocientos, parece la acera de una