théophile gautier
arria marcella, recuerdo de pompeyaTRES jóvenes, tres amigos que habían viajado juntos a Italia, visitaban el año pasado el museo Studii de Nápoles donde se hallan reunidos los diversos objet
el caballero doble¿Qué pone pues tan triste a la rubia Edwige? ¿Qué hace sentada aparte, con el mentón en la mano y el codo en la rodilla, más melancólica que la desesperanza
el nido de ruiseñoresEn torno al castillo había un hermoso parque. En el parque había pájaros de todo tipo: ruiseñores, mirlos, curucas; todos los pájaros de la tierra se habían
el pie de la momiaHabía entrado, por aburrimiento, en el establecimiento de uno de esos vendedores de curiosidades llamados marchands de bric-à-brac en el argot parisi
la muerta enamoradaMe preguntas, hermano, si he amado; sí. Es una historia singular y terrible, y, a pesar de mis sesenta y seis años, apenas me atrevo a remover las cenizas d
onuphrius¡Kling, kling, kling! No hubo respuesta. —¿No hay nadie? —inquirió la joven. Tiró por segunda vez del cordónn de la campanilla; no se oyó el menor ruido en