PAIS RELATO

Libros de stephen crane

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stephen crane

a matacaballo
Richardson detuvo su caballo y volvió la vista por el sendero en el que el sarape rojo de su criado brillaba entre el polvo del mezquital. Las montañas en el poniente se volvían picachos del azul
con la cara hacia arriba
I —¿Qué vamos a hacer ahora? —preguntó el ayudante, inquieto y agitado. —Enterrarlo —respondió Timothy Lean. Los dos oficiales bajaron la vista hacia el cuerpo de su compañero, que yacía tendido a
el bote a la deriva
UNA HISTORIA QUE HABLA DE LA EXPERIENCIA DE CUATRO HOMBRES QUE SE HUNDIERON EN EL BOTE COMMODORE Ninguno de ellos supo en ese momento el color del cielo. Sus ojos miraron hacia arriba pero fueron
el fallo del sabio
Un pordiosero se arrastraba entre lamentos por las calles de una ciudad. Un hombre se acercó, le ofreció un poco de pan y dijo: —Te doy esta hogaza debido a las palabras de Dios. Otro se acercó, l
el hotel azul
I El Palace Hotel de Fort Romper estaba pintado de un azul claro, una tonalidad apreciable en las patas de cierta especie de garzas, que las delata dondequiera que se encuentren. El Palace Hotel e
flanagan y su corta aventura de contrabando
I —Tengo veinte hombres a mis espaldas que pelearán hasta la muerte —dijo el guerrero al viejo contrabandista. —Y los pueden volar, en lo que a mí respecta —replicó el viejo contrabandista—. Comun
la novia llega a yellow sky
El gran Pullman avanzaba por las vías con tal dignidad de movimientos que una mirada desde la ventana parecía simplemente probar que las planicies de Tejas caían hacia el este. Vastas extensiones
los audaces: detalle de la vida de los estadounidenses en méxico
Eran jóvenes de ideas raras. Eran sumamente perversos, según ciertos informes, y no obstante se las ingeniaban para que la gente les creyera. Era común que trajeran a los informadísimos y platicad
los cinco ratones blancos
Freddie preparaba una bebida. El largo agitador en su mano daba vueltas con lentitud, y el hielo, como reloj barato, percutía en el vaso. Un tahúr, un gran potentado, un maquinista y el agente de
tres soldados maravillosos
I La muchacha estaba en la habitación delantera del segundo piso, atisbando a través de las persianas. Era “la mejor habitación”. El suelo estaba cubierto por una alfombra nueva. Los bordes de la
un gran error
Un italiano tenía un puesto de frutas en una esquina desde donde podía atraer a aquellos que bajaban de la estación elevada y a aquellos que pasaban por dos calles atestadas. El tendero se sentaba
un hombre y… otros más
I Oscuros mezcales se extendían de horizonte a horizonte. No había ni una casa ni un jinete que hicieran pensar en la proximidad de una ciudad o un poblado. Era un mundo despoblado y desierto. A v
un misterio de heroísmo
Los oscuros uniformes de los hombres estaban tan cubiertos de polvo por la incesante violencia de los dos ejércitos, que el regimiento parecía casi parte del terraplén de barro que lo resguardaba
una ilusión en rojo y blanco
Durante las largas noches del bloqueo de Cuba, los hombres que iban a bordo de aquel pequeño y basculante bote mensajero intimaban tanto como si hubiesen sido enterrados en el mismo ataúd. Corresp