stefan zweig
la estrella sobre el bosqueUn día, cuando el diligente y apuesto camarero François se inclinó sobre el hombro de la bella condesa polaca Ostrovska, sucedió algo extraño. Sólo duró un segundo y no fue un estremecimiento o un
sueños olvidadosLa villa se alza justo al borde del mar. En los silenciosos y umbríos senderos de pinos se respira la densa fuerza del aire salino, mientras una brisa ligera y constante juguetea entre los naranjo