sławomir mrożek
academia de cienciasDesde aquella montaña se divisaban los valles en toda su amplitud, y en el suelo había dos vigas cruzadas. —Ahora túmbate —dijo el mayor. —¿Y para qué me te
carta para sueciaDistinguido señor Nobel: Solicito humildemente que me sea concedido el premio que lleva su nombre. Mis motivos son los siguientes: Trabajo como contable en
el caballo—Me quedo con este —dijo el comprador en inglés, señalando al semental. —Dice que se queda con este —traduje al director de la caballeriza, de acuerdo con m
el cigarrillo Me encontraba como corresponsal de prensa en uno de esos países que interesan a la opinión mundial. Es decir, se me había ofrecido la oportunidad de asistir
el culturistaMe enamoré. Pero no tuve valor para declararme, porque soy enclenque y les parezco poco atractivo a las mujeres. Por eso decidí desarrollar primero mi cuerp
el funeralDurante un paseo, me uní a un cortejo fúnebre. Siempre anima más que vagar uno solo y sin rumbo. No sabía a quién estaban enterrando, pero ¿qué importaba? N
el héroeUn buen día, paseando por la orilla de un río, vi de pronto a un niño escucha que se estaba ahogando. Conozco el lugar, no es profundo, así que decidí salva
el hijitoA Isabel, reina de Inglaterra: El abajo firmante solicita ser adoptado por vuestras mercedes. Actualmente soy huérfano, por lo que tengo que trabajar cada d
el kamikazeEl director nos llamó y dijo: —Hay que poner en orden el Archivo de Asuntos Pendientes. ¿Algún voluntario? Nadie dio un paso al frente. —Entonces tendré que
el mecenasMe hice escritor gracias al letrado K. Era un individuo ordinario, de apariencia repelente, carácter maligno y sospechosas fuentes de ingresos. Sin embargo,
el nobelVino a encontrarse con el público un poeta laureado con el Premio Nobel. Era un gran honor, porque aquel poeta era grande, y nuestra ciudad, pequeña. Así qu
el ordenador de la saludDe acuerdo con el consejo del médico, me compré un ordenador portátil de diagnóstico. Bastaba con conectarse a él y apretar unos botones para que del ordena
el progreso y la tradiciónCada año, el día de la fiesta nacional, en nuestra ciudad se organizaba un desfile. El gobernador salía al balcón y la población desfilaba abajo. Y no había
el ríoEl río era amenazador, pocos habían logrado atravesarlo a nado, o incluso en barca. A pesar de eso, siempre aparecían nuevos osados, ya que la orilla opuest
el socioDecidí vender mi alma al diablo. El alma es lo más valioso que tiene el hombre, de modo que esperaba hacer un negocio colosal. El diablo que se presentó a l
es solo política—¿Tú también, Brutus, hijo mío? —alcanzó a preguntar con una voz en la que había pena y sorpresa a partes iguales. —¡Qué va! Es solo política, no hay ningun
la cautelaMi ansiedad iba creciendo a medida que me acercaba al lugar más tenebroso del bosque. Decían que allí acechaban los bandoleros. Estaba a punto de dejar atrá
la computadora de la saludDe acuerdo con el consejo del médico, me compré una computadora portátil de diagnóstico. Bastaba con conectarse a ella y apretar unos botones para que de la
la encuestaSalgo de un supermercado y los de la tele van y me preguntan: —¿Existe Dios o no existe? —Ahora le digo —le contesto al del micrófono—, en cuanto me alise e
la injusticiaHe leído en el periódico una noticia que me ha indignado. Se trata de los elefantes. Amenazados por la civilización moderna, pronto se extinguirán por compl
la isla del tesoroCortando la maleza con machetes, avanzábamos despacio hacia el interior de la isla. Por fin estábamos sobre la pista correcta. Con un último esfuerzo encont
la moscaMe estaba molestando una mosca. Yo la espantaba, pero ella volvía, así que la volvía a espantar. Finalmente, me dijo: —Conque no, ¿eh? Vale, esperaré a que…
las cuitas del joven wertherEl director de la filarmónica nos recibió con amabilidad. —¿En qué puedo servirles? —preguntó. —Nos debe cincuenta mil. —Es posible, pero no acierto a saber
paranoiaDe un tiempo a esta parte siento que me espían. En cualquier lugar noto su presencia a mis espaldas. Adondequiera que vaya, me sigue, y cuando estoy en casa
revoluciónEn mi habitación la cama estaba aquí, el armario allá y en medio la mesa. Hasta que esto me aburrió. Puse entonces la cama allá y el armario aquí. Durante u
té y café—¿Té o café? —preguntó la anfitriona. Me gustan ambas cosas y aquí me obligaban a elegir. Eso quería decir que pretendían escatimar el café o el té. Soy bie
tres generacionesEn el desayuno le dije a papá: —¿No crees, papi, que el abuelito recuerda demasiadas cosas? Mi papi dejó su huevo pasado por agua. —¿Qué quieres decir? —Lo
una nueva vidaDecidí comenzar una nueva vida. Categórica e inapelablemente. Solo quedaba una cuestión por decidir: ¿a partir de cuándo? La respuesta no dejaba lugar a dud