sheridan le fanu
carmillaVIVÍAMOS en Estiria, en un castillo. No es que nuestra fortuna fuera principesca, pero en aquel rincón del mundo era suficiente una pequeña renta anual para poder llevar una vida de gran señor. En
casa en alquilerHabía estado mucho tiempo enfermo y mi médico y me aconsejó que fuera a pasar la convalecencia en algún pueblecito tranquilo y soleado de la costa meridional francesa, alejándose del clima húmedo
el chico que se fue con las hadasHacia el este de la vieja ciudad de Limerick se atraviesa por la ladera un sendero muy viejo y estrecho en un territorio abandonado. Un escaso pastizal en el cual se ojean algunas ovejas dispersas
el convenio de sir dominickEn los primeros días del otoño de 1838 un asunto de negocios me llevó al sur de Irlanda. El tiempo era agradable, el lugar y la gente me eran nuevos. Alquilé un caballo en una taberna y envié mi e
el fantasma de la señora crowlDos décadas han pasado desde la última vez que se vio la figura larga y delgada de Mrs. Jolliffe. Hoy ella tiene más de setenta años y no le debe quedar demasiado por recorrer en este viaje que la
el fantasma y el ensalmadorAl revisar los papeles de mi respetado y apreciado amigo Francis Purcell, que hasta el día de su muerte y por espacio de casi cincuenta años desempeñó las arduas tareas propias de un párroco en el
el gato blanco de drumgunniol¡Quién no ha oído contar de niño la famosa historia de la gata blanca! Pero yo voy a contar aquí la historia de un gato blanco muy distinta a la de la amable y encantada princesa que tomó este dis
el testamento de toby marstonMuchos, habituados a recorrer en dirección a la capital el viejo camino de York a Londres en la época de las diligencias, recordarán haber pasado frente a una casona blanca y negra, a unas tres mi
historias de fantasmas de la casa de los azulejosLa vieja Sally siempre ayudaba a su joven ama cuando ésta se preparaba para ir a la cama. No es que Lilias necesitara ayuda, pues poseía las virtudes de la limpieza y sólo molestaba a la anciana l
schalken el pintorEXISTE, en este momento, una notable obra de Schalken muy bien conservada. El curioso tratamiento de las luces constituye, como de costumbre en sus cuadros, el aparente mérito principal de la obra