salvador garmendia
asunto de familiaPor aquella época, se conocían los fotógrafos ambulantes que solían ser también barberos. Se decía que podían volar y tal vez por eso nadie los veía llegar
cosas de la muerteSi les digo que no me gustan los entierros, no faltará quien me interrumpa para afirmar que eso le pasa a todo el mundo; sin embargo sé por experiencia que
difuntos y volátilesNo hay que tenerles miedo a los muertos -decía mi tía Hildegardis, y me golpeaba el coco con su uña larga, toda verde, que parecía bañada de esperma. (Como
el inquieto anacobero—No, yo hace muchos años, muchos que no veo a Daniel —dijo el gordo y se espantó una mosca que le andaba por el entrecejo. —Ni siquiera sabía que él estuvo
el turpial que vivió dos vecesHubo una vez un turpial muy viejo. Esto se dice fácil; pero ¿cómo podemos saber la edad de un pájaro? A ellos no se les ponen blancas las plumas, no cargan
pájaros otoñalesLos filatélicos destiñen la Plaza Mayor de Madrid, en una de esas mañanas del mes de octubre que apenas mueven la cabeza al paso de una ráfaga. Ellos circul