rudyard kipling
al final del callejónCuatro hombres, cada uno con derecho “a la vida, a la libertad y a la conquista del bienestar”, jugaban al whist sentados a una mesa. El termómetro señalaba —para ellos— ciento un grados de temper
con el correo nocturnoA las nueve de una borrascosa noche de invierno me encontraba en las plataformas inferiores de una de las torres postales de la G.P.O. Mi propósito era un viaje a Quebec en la «Nave Postal 162 u o
el barco que se encontró a sí mismoEra su primer viaje, y aunque solo se trataba de un vapor de carga de mil doscientas toneladas, era el mejor de los de su tipo, el resultado de cuarenta años de experimentos y mejoras en estructur
el bisara de pooreePequeño Pez Ciego, sabio maravilloso, Pequeño Pez Ciego, ¿quién cegó tus ojos? Escúchame mientras susurro mi deseo: Concédeme un amante, ¡oh, Pequeño Pez Ciego! (El conjuro del Bisara) Algunos ind
el cuento más hermoso del mundoSe llamaba Charlie Mears; Era hijo único de madre viuda; vivía en el norte de Londres y venía al centro todos los días, a su empleo en un banco. Tenía veinte años y estaba lleno de aspiraciones. L
el gato que caminaba soloSucedieron estos hechos que voy a contarte, oh, querido mío, cuando los animales domésticos eran salvajes. El Perro era salvaje, como lo eran también el Caballo, la Vaca, la Oveja y el Cerdo, tan
el hombre que pudo ser reyEstablece textualmente la ley una justa norma de vida que no resulta fácil de cumplir. En más de una ocasión he compartido con un mendigo circunstancias que a los dos nos impedían concluir si el o
el jardineroEn el pueblo todos sabían que Helen Turrell cumplía sus obligaciones con todo el mundo, y con nadie de forma más perfecta que con el pobre hijo de su único hermano. Todos los del pueblo sabían, ta
el judío errante-Si das una vuelta al mundo en dirección al Oriente, ganas un día -le dijeron los hombres de ciencia a John Hay. Y durante años, John Hay viajó al Este, al Oeste, al Norte y al Sur, hizo negocios,
el juicio de dungaraTodavía se refiere esto en las espesuras de la montaña de Berbulda, y para corroborar la nación, señálese lo que aún queda en pie de la misión: una casa sin techo y sin ventanas. El Gran Dios Dung
el retorno de imrayImray consiguió lo imposible. Sin previo aviso, sin motivo concebible, en plena juventud, en el umbral de su carrera, se le antojó desaparecer del mundo, es decir, de la pequeña estación de la Ind
ellosUn paisaje me llevaba a otro; la cima de una colina, a otra cercana, en la mitad del Condado, y ya que no podía hacer otra cosa que mover una palanca, dejé que el Condado corriera bajo mis ruedas.
en la murallaI La joven Lalun pertenece a la más antigua de las profesiones. Su verdadera abuela fue Lilith, aquella que, como lo sabe todo el mundo, vivió antes que Eva. Los occidentales dicen cosas muy rudas
gato maltésTenían buenas razones para sentirse orgullosos, y mejores razones todavía para estar asustados; todos y cada uno de los doce: pues aunque se habían abierto camino, partido a partido, entre los equ
georgie porgieGeorgie Porgie, pastel y budín besaba a las niñas, llorar las hacía. Y cuando los muchachos a jugar salían Georgie Porgie muy veloz huía. Si cree usted que un hombre no tiene derecho a entrar en e
greenhow hill—¡Ohé! ¡Ahmed Din! ¡Shafiz Ullah, ahoo! ¿Bahadur Khan, dónde estás? Salid de las tiendas, como lo he hecho yo y luchad contra el inglés. ¡No matéis a vuestra propia gente! ¡Venid conmigo! El deser
la aldea de los muertosNo hay invención en este relato. Jukes topó por accidente con un pueblo de cuya existencia se tiene conocimiento cierto, aunque él tan solo sea el inglés que estuvo allí. Floreció en otro tiempo u
la casa de los deseosLa nueva visitadora de la iglesia acababa de marcharse tras pasar veinte minutos en la casa. Mientras estuvo ella, la señora Ashcroft había hablado con el acento propio de una cocinera anciana, ex
la ciudad de la noche pavorosaEl denso calor que se cernía sobre la tierra frustraba toda esperanza de sueño. Las cigarras contribuían al calor, y los chacales, aullando, ayudaban a las cigarras. Era imposible sentarse tranqui
la conquista de dinah shaddTodo el día había ido pisando los talones de un ejército perseguidor, empeñado en una de las más bonitas batallas que jamás se hayan sostenido en unas maniobras de campaña. Treinta mil soldados, g
la extraña cabalgata de morrowbie jukesComo dicen los ilusionistas, no hay engaño en este relato. Jukes fue a parar por puro azar a una aldea cuya existencia es perfectamente conocida, si bien es el único inglés que ha estado allí. Una
la historia de muhammad dinEra una pelota de polo vieja, surcada, astillada y abollada. Estaba sobre la repisa de la chimenea entre los tubos de las pipas que Imam Din, el khitmatgar limpiaba para mí. —¿Quiere todavía esta
la inundaciónEs imposible pasar el río esta noche, Sahib. Dice que ya fue arrastrada una carreta con una yunta de bueyes, y la ekka que partió media hora antes de la llegada del Sahib no alcanza aún la otra or
la legión perdidaCuando estalló el motín de la India, y muy poco antes del asedio de Delhi, un regimiento de caballería irregular indígena hallábase estacionado en Peshawar, en la frontera de la India. Ese regimie
la litera fantasmaUna de las pocas ventajas que tiene la India, comparada con Inglaterra, es la gran facilidad para conocer a las gentes. Después de cinco años de servicio, el hombre menos sociable tiene relaciones
la marca de la bestiaAl Este de Suez —dicen algunos— el control de la Providencia termina; el Hombre queda entregado al poder de los Dioses y Demonios de Asia, y la Iglesia de Inglaterra solo ejerce una supervisión oc
la puerta de los cien pesaresEsto no es obra mía. El Mulato Gabral Misquita me lo contó, entre la puesta de la luna y el alba, seis semanas antes de morir, y yo anotaba sus respuestas a mis preguntas. Como sigue: Está entre e
la señora bathurstEl día elegido por mí para visitar el H.M.S. Peridot en la Bahía de Simon fue el mismo día que el Almirante había elegido para destinarlo al norte. Acababa de zarpar cuando mi tren llegó y, dado q
la tumba de sus ancestrosAlgunas personas le dirán que si sólo quedara una hogaza de pan en toda India ésta se dividiría a partes iguales entre los Plowden, los Trevor, los Beadon y los Rivett-Carnac. Eso es sólo una mane
las limitaciones del serang pambéSi se consideran las circunstancias del caso, era lo único que él podía hacer. Sin embargo el serang Pambé fue colgado del cuello hasta su muerte, y Nurkeed también está muerto. Hace tres años, cu
lispethElla era la hija de Sonoo, un hombre de las colinas del Himalaya, y de Jadéh, su esposa. Un año su maíz se malogró y dos osos pasaron la noche en su único campo de amapola sobre el valle Sutlej, e
los constructores de puentesLo mínimo que esperaba Findlayson, del Departamento de Obras Públicas, era una C. I. E.; él soñaba con una C. S. I. En realidad, sus amigos le decían que se merecía más. Durante tres años había ag
mary postgateDe la señorita Mary Postgate, lady McCausland escribió que era “sumamente concienzuda, ordenada, cordial y elegante. Lamento mucho prescindir de ella y siempre me interesaré por su bienestar”. Fue
más allá de los límitesUn hombre, suceda lo que suceda, debe permanecer con los de su propia casta, raza y especie. Dejen que el blanco vaya con el blanco y el negro con el negro. Luego, cualquier problema que se presen
mi domingo en casaFue el deslizamiento irreproducible de la R, cuando me dijo que era su «fy-ist» primera visita a Inglaterra lo que me indicó que era un neoyorquino de Nueva York; y cuando en el curso de nuestro l
mi verdadera historia de fantasmasEn algún lugar del Otro Mundo, donde existen libros, cuadros, obras de teatro, escaparates, y miles de hombres que dedican su vida a producir estas cuatro cosas, vive un caballero que escribe hist
rikki-tikki-taviEsta es la historia de la gran batalla que sostuvo Rikki-tikki-tavi, sin ayuda de nadie, en los cuartos de baño del gran bungalow que había en el acuartelamiento de Segowlee. Darzee, el pájaro tej