País Relato - Autores

rubem fonseca

abril, en río, en 1970
Todo empezó cuando el tipo que se sentó cerca de mí en el pasto dijo, mirá lo que es la escupida de Gerson. En el momento no le di importancia, me había cos
amarguras de un joven escritor
El día empezó mal desde temprano, cuando fui a la playa. No podía ver el mar, me hacía mal, por eso atravesaba la avenida Atlántica con los ojos cerrados, d
artes y oficios
Te fastidias los dientes cuando eres un muchacho miserable, pero si después ganas bastante dinero encuentras un dentista que te arregla la dentadura. Eso me
betsy
Betsy esperó el regreso del hombre para morir. Antes del viaje, él había notado que Betsy mostraba un apetito extraño. Después aparecieron otros síntomas, e
ciudad de dios
Su nombre es João Romeiro, pero es conocido como Zinho en la Ciudad de Dios, una favela en Jacarepaguá, donde controla el tráfico de drogas. Ella es
corazones solitarios
Trabajaba en un diario popular como reportero de casos policiacos. Hacía mucho tiempo que no ocurría en la ciudad un crimen interesante, que involucrara a u
crónica de sucesos
1 El inspector Miro trajo a la mujer a mi presencia. Fue el marido, dijo Miro despreocupadamente. En aquella comisaría de barrio eran comunes los pleitos de
echando a perder
Estaba medio jodido sin conseguir empleo y afligido por vivir a costas de Mariazinha, que era costurera y defendía una lana escasa que mal daba para ella y
el amor de jesús en el corazón
Una niña de doce años de edad fue encontrada muerta por excursionistas en el bosque de Tijuca, en un lugar no muy alejado del Alto de Boa Vista. Había sido
el ángel de la guarda
La casa tenía varios cuartos. Pregunté en cuál de ellos iba a dormir. Me llevó a un cuarto que quedaba cerca del suyo. Me senté en la cama. Probé el colchón
el arte de caminar por las calles de rio de janeiro
Augusto, el andarín, cuyo nombre verdadero es Epifanio, vive en un piso encima de una sombrerería femenina, en la calle Sete de Setembro, en el centro de la
el bordado
Un hombre no puede vivir sin mujer. Sé que esto parece la letra de una samba vieja, creo que una hasta dice así, pero olvidé la rima. Todas las rimas son to
el caso de f. a.
“La ciudad no es lo que se ve desde el Pan de Azúcar. ¿En la casa de Gisele?”. “Sí”, respondió F. A. “Esa francesa es mezquina y ruin. Es también una arribi
el cobrador
En la puerta de la calle una dentadura enorme, debajo escrito Dr. Carvalho, Dentista. En la sala de espera vacía un cartel, Espere, el doctor está atendiend
el enano
Poco importa que diga cómo fue que un empleado bancario desempleado como yo conoció a una mujer como Paula, pero voy a contarlo. Me atropello con su carrazo
el enemigo
Primer tiempo 1 Estoy pensando mucho, lo que me ocurre siempre antes de acostarme, a la hora en que cierro las puertas de la casa. Esto me pone muy irritado
el globo fantasma
Un globo gigantesco, el más grande del mundo, dijo el informante. ¿Dónde?, pregunté. Todo lo que sé es que ya compraron diez toneladas de papel de seda. Así
el hijo
Jessica tenía dieciséis años cuando se embarazó. —Es mejor sacarlo —dijo su madre—. ¿Sabes quién es el padre? Jessica no lo sabía. —No importa quién sea el
el juego del muerto
Se reunían en el Bar de Anísio todas las noches. Marinho, dueño de la farmacia más importante de la ciudad, Fernando y Gonçalves, socios de un almacé
el libro de panegíricos
No encuentro en los periódicos la noticia que me interesa. Pero un anuncio solicitando un enfermero con buenas referencias, para hacerse cargo de un viejo e
el otro
Llegaba todos los días a la oficina a las ocho treinta de la mañana. El carro paraba a la puerta del edificio y yo bajaba, andaba diez o quince metros y ent
el peor de los venenos
A todos los hombres les gusta que los sienten a mi lado en las grandes cenas que frecuento. Soy inteligente, guapa, atractiva, irónica, tengo imaginación, c
encuentro en el amazonas
Supimos que había ido desde Corumbá a Belém, por Brasília, en autobús. De tanto andar tras él, ya lo conocía como si fuera de la familia. Andaba huyendo, pe
entrevista
M —Doña Gisa me mandó para acá. ¿Puedo entrar? H —Entra y cierra la puerta. M —Está oscuro aquí adentro. ¿Dónde enciendo la luz? H —Déjala así. M —¿Cómo es
especular
Como hacíamos todos los días, menos los domingos, estábamos lado a lado cada quien sobre su bicicleta en el gimnasio mientras hablábamos sin parar. La músic
febrero o marzo
La condesa Bernstroff usaba una boina de la que colgaba una medalla del káiser. Era vieja, pero podía decir que era una mujer joven y lo decía. Decía: pon l
feliz año nuevo
Vi en la televisión que los comercios buenos estaban vendiendo como locos ropas caras para que las madames vistan en el reveillon. Vi también que las casas
idiotas que hablan otra lengua
Una recámara con un espejo en el techo. Al lado, con la puerta abierta, un baño. En el cuarto, una cama matrimonial, una silla, dos burós, varias botellas g
joana
Solamente me gustaban las mujeres bonitas, de cara y cuerpo. Podían ser ignorantes, idiotas, pero si eran bonitas me gustaban. Mi novia, Íngrid, era así, li
la carne y los huesos
Mi avión no partiría sino hasta el día siguiente. Por primera vez lamenté no tener un retrato de mi madre conmigo, pero siempre me pareció idiota andar con
la ejecución
Consigo agarrar a Rubão, acorralándolo contra las cuerdas. El hijo de puta tiene fuerza, se agarra a mí, apoya su rostro en mi rostro para impedir que le dé
la fuerza humana
Quería seguir de frente pero no podía. Me quedaba parado en medio de aquel montón de negros: unos balanceando el pie o la cabeza, otros moviendo los brazos;
la materia del sueño
Empezando por el principio: leí el anuncio en el periódico y quien me abrió la puerta fue doña Julieta. Don Alberto estaba en la cama y ella dijo: mire, tie
libreta de nombres
Después de separarme, compré una libreta en donde escribía los nombres de las mujeres que se acostaban conmigo. Mientras estuve casado no llevé ningún cuade
llamaradas en la oscuridad
Fragmentos del diario secreto de Teodor Konrad Nalecz Korzeniowski 5 de agosto (1900) Supe hoy, con dos meses de atraso, de la muerte de Crane, en Badenweil
lúcia mccartney
I Abro el ojo: Isa, bandeja, tostada, plátano, café, leche, mantequilla. Me desperezó. Isa quiere que coma. Quiere que me acueste temprano. Piensa que soy u
mandrake
Yo jugaba con las blancas y avanzaba el alfil en fianqueto. Berta preparaba un fuerte centro de peones. Aquí es el despacho del doctor Paulo Mendes, dijo mi
mirada
¿Una mirada puede cambiar la vida de un hombre? No hablo de la mirada del poeta que después de contemplar una urna griega pensó en cambiar de vida. Me refie
nau catrineta
Desperté oyendo a tía Olimpia declamar la Nau Catrineta con su voz grave y potente de contralto. Reniego de ti demonio que me ibas a tentar mi alma es solo
once de mayo
El café de la mañana, la comida y la cena se sirven en la celda. Es un trabajo enorme llevar las marmitas y los vasos hasta la celda de cada uno. Debe haber
orgullo
En varias ocasiones había oído decir que por la mente de quien está muriendo ahogado desfilan con vertiginosa rapidez los principales acontecimientos de su
paseo nocturno
Llegué a la casa cargando la carpeta llena de papeles, relatorios, estudios, investigaciones, propuestas, contratos. Mi mujer, jugando solitario en la cama,
pierrot de la caverna
Hay personas que no se entregan a la pasión, personas cuya apatía las lleva a elegir una vida de rutina en la que vegetan como “abacaxis en un invernadero d
placebo
Después de que se fue el negro me quedé sentado en la Cinelandia, una plaza del centro de la ciudad, pensando y mirando las palomas. Había palomas por todas
relato de acontecimiento
En la madrugada del día 3 de mayo, una vaca marrón camina por el puente del río Coroado, en el kilómetro 53, en dirección a Río de Janeiro. Un autobús de pa
romance negro
¿Puedo acariciar otra vez tu clavícula? —Por supuesto que puedes. Winner le quita la blusa a Clotilde. Después la agarra del cuello y la tumba en la cama. L