rodolfo walsh
cuentos para tahúresSalió no más el 10 -un 4 y un 6- cuando ya nadie lo creía. A mí qué me importaba, hacía rato que me habían dejado seco. Pero hubo un murmullo feo entre los jugadores acodados a la mesa del billar
esa mujerEl coronel elogia mi puntualidad: -Es puntual como los alemanes -dice. -O como los ingleses. El coronel tiene apellido alemán. Es un hombre corpulento, canoso, de cara ancha, tostada. -He leído su
ese hombreEl guardia civil pregunta el nombre, consulta su lista, abre la puerta del parque. El tenue sol madrileño quita de las rodillas la lluvia de París, funde la nieve de Praga. En la casa me recibe el
fotos1 –Niño Mauricio, vaya a la Dirección. El niño Mauricio Irigorri le tocaba el culo a la maestra, eludía el cachetazo y en el recreo cobraba las apuestas. Tenía una hermosa letra, sobre todo cuando
los nutrierosRenato oyó los tiros. Volaron patos y garzas, y en la lejanía una nubecilla de humo azul se desguedejó lentamente en la quietud infinita de la tarde. Al filo de la noche volvió Chino Pérez, ceñudo
tres portugueses bajo un paraguas1) El primer portugués era alto y flaco. El segundo portugués era bajo y gordo. El tercer portugués era mediano. El cuarto portugués estaba muerto. 2) -¿Quién fue? -preguntó el comisario Jiménez.