richard ford
abismoDos semanas antes del congreso de vendedores de Phoenix, Frances Bilandic y Howard Cameron cogieron sus respectivos coches —ella en Willamantic y él en Pawc
bajo el radarMientras iban en su coche a cenar a casa de los Nicholson —hacía tiempo que no los invitaban—, Marjorie Reeves le dijo a su marido, Steven Reeves, que había
caridadEl primer día de sus vacaciones en Maine fueron en coche hasta Harrisburg al salir del trabajo, a continuación en avión hasta Filadelfia, y luego hasta Port
carreras de galgosMi mujer se acababa de largar hacia el oeste con un mozo del canódromo local, y yo estaba por casa a la espera de que las cosas se aclarasen, con intención
comunistaMi madre tuvo una vez un novio llamado Glen Baxter. Era el año 1961. Mi madre y yo vivíamos en la pequeña casa que mi padre le había dejado en lo alto de la
encuentroCuando vi a Mack Bolger, se encontraba al pie de las escaleras de mármol que utilizan los transeúntes para entrar y salir de la terraza interior del vestíbu
great fallsÉsta no es una historia feliz. Lo advierto. Mi padre se llamaba Jack Russell, y cuando yo tenía trece o catorce años vivíamos con mi madre en una casa situa
intimidadEsto ocurrió en una época en que mi matrimonio todavía era feliz. Vivíamos en una gran ciudad del noreste. Era invierno. Febrero. El mes más frío. Yo, por c
letal inviernoNo llevaba mucho tiempo en el pueblo. Quizá un mes. Ya no había trabajo para mí en Silver Bow, y cuando llegó el frío decidí coger los bártulos y venirme a
optimistasLo que voy a contar sucedió cuando yo tenía tan sólo quince años, en 1959, el año en que mis padres se divorciaron, el año en que mi padre mató a un hombre
resignaciónUn año después de que mi padre se fuera a vivir a Saint Louis y nos dejara a mi madre y a mí en Nueva Orleans para que nos las apañáramos como pudiéramos, u
rock springsEdna y yo salimos de Kalispell camino de Tampa-St. Pete, donde todavía me quedaban algunos amigos de los buenos tiempos, gente que jamás me entregaría a la