ricardo güiraldes
al rescoldoHartas de silencio, morían las brasas aterciopelándose de ceniza. El candil tiraba su llama loca ennegreciendo el muro. Y la última llama del fogón leng&uum
compasiónLleno de la reciente conversación, me adormecía en visiones interiores mientras volvía a casa por camino conocido a mis piernas. Casas nuevas y chatas, call
de mala bebidaSantos era cochero en una estancia distante dos leguas de la nuestra. Bajo y grueso, sus cincuenta y seis años de vida bondadosa y tranquila no acusaban más
de un cuento conocidoPanchito el tartamudo era en la estancia objeto de continuas bromas. Su padre, don Ambrosio Lara, viejo ya y casi inútil para el trabajo, arrastraba sus últ
diálogos y palabrasUna cocina de peones: fogón de campana, paredes negreadas de humo, piso de ladrillos, unos cuantos bancos, leña en un rincón. Dando la espalda al fogón mate
don juan manuelBajó de la diligencia en San Miguel de la Guardia del Monte, uno de los pueblos más viejos de nuestra provincia. Un peón le esperaba con caballo de tiro, co
el capitán funes-Como seguridad de pulso -interrumpió Gonzalo-, no conozco nada que equivalga al hecho del capitán Funes. -Y ¿cómo es? -preguntamos en coro. -Breve y sabros
el pozoSobre el brocal desdentado del viejo pozo, una cruz de palo roída por la carcoma miraba en el fondo su imagen simple. Toda una historia trágica. Hacía mucho
facundoTraspuestas las penurias del viaje, cayó al campamento una noche de invierno agudo. Era un inconsciente de veinte años, proyecto tal vez de caudillo; impetu
justo joséLa estancia quedó, obsequiosamente, entregada a la tropa. Eran patrones los jefes. El gauchaje, amontonado en el galpón de los peones, pululaba felinamente
la deuda mutuaDon Regino Palacios y su mujer habían adoptado a los dos muchachos como cumpliendo una obligación impuesta por el destino. Al fin y al cabo no tenían hijos
la donna è mobilePRIMERA PARTE Era domingo, y lindo día; despejado, por añadidura. Deseos de divertirse y buena carne en vista. Con su flete, muy paquete y emprendao, iba Ar
nocturnoLa amenaza había quedado en Roberto como un presagio de desgracia. -Sí, humílleme; pero algún día, si Dios quiere, nos hemos de encontrar cara a cara. Bah,
politiqueríaLos situacionistas daban gran fiesta: carne con cuero, taba y beberaje a discreción, visto la proximidad de las elecciones. En cambio los opositores carecía
puchero de soldadoEl tren cruzaba una estancia poblada de vacas finas que, familiarizadas con el paso del gran lagarto férreo, pacían tranquilas. Era un espectáculo harto con
telesforo altamiraTelesforo Altamira era un atorrante-soneto en su clásica perfección. Tenía un poco el físico de Corbière, pero el genio se le había muerto de hambre
trenzadorNúñez trenzó, como hizo música Bach, pintura Goya, versos el Dante. Su organización de genio le encauzó en senda fija y vivió con la única preocupación de s
venganzaDe esto hará unos ochenta años, en el campamento del coronel Baigorria, que comandaba una sección cristiana entre los indios ranqueles, entonces capitaneado