rené marqués
en una ciudad llamada san juanLas campanas de San Agustín sonaron nítidas bajo la noche adormecida de estrellas: las tres de la madrugada. Le dio un tirón a los faldones de la chaqueta,
purificación en la calle del cristo-La casa está sola -dijo Inés. Y Emilia asintió. Aunque no era cierto. Allí también estaba Hortensia, como siempre, las tres reunidas en la gran sala, las t
tres hombres junto al ríoVio la hormiga titubear un instante y al fin subir decidida por el lóbulo y desaparecer luego en el oído del hombre. Como si hubiesen percibido el alerta de