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Libros de raymond carver

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raymond carver

bicicletas, músculos, cigarrillos
Hacía dos días que Evan Hamilton había dejado de fumar, y tenía la impresión de que todo lo que había dicho y pensado en el curso de aquellos dos días tenía que ver de algún modo con los cigarrill
caballos en la niebla
Estaba una noche en mi estudio cuando oí algo en el pasillo. Levanté los ojos del trabajo y vi que un sobre se deslizaba por debajo de mi puerta. Era un sobre grueso, aunque no hasta el punto de n
cajas
Mi madre ha hecho las maletas y está lista para mudarse. Pero el domingo por la tarde, en el último minuto, telefonea y nos pide que vayamos a cenar con ella. —El frigorífico se está descongelando
catedral
Un ciego, antiguo amigo de mi mujer, iba a venir a pasar la noche en casa. Su esposa había muerto. De modo que estaba visitando a los parientes de ella en Connecticut. Llamó a mi mujer desde casa
conservación
El marido de Sandy se había instalado en el sofá desde hacía tres meses, cuando le despidieron. Aquel día, tres meses atrás, volvió a casa pálido y asustado, con todas las cosas del trabajo en una
cuidado
Tras mucho discutir —lo que su mujer, Inez, llamaba considerar la situación—, Lloyd se marchó de casa y se fue a vivir solo. Tenía dos habitaciones con baño en el último piso de una casa de tres p
de qué hablamos cuando hablamos de amor
Estaba hablando mi amigo Mel McGinnis. Mel McGinnis es cardiólogo, y eso le da a veces derecho a hacerlo. Estábamos los cuatro sentados a la mesa de la cocina de su casa, bebiendo ginebra. El sol,
desde donde llamo
J. P. y yo estamos en el porche del establecimiento de desintoxicación de Frank Martin. Como todos nosotros en la casa de Frank Martin, J. P. es ante todo y sobre todo un borracho. Pero también es
después de los tejanos
Edith Packer tenía el auricular de la cassette en el oído, y fumaba un cigarrillo de los de su marido. La TV estaba encendida y sin sonido, y ella estaba sentada en el sofá con las piernas recogid
diles a las mujeres que nos vamos
Bill Jamison había sido siempre el mejor amigo de Jerry Roberts. Ambos habían crecido en la zona sur, cerca del viejo parque de atracciones. Habían ido juntos a la escuela primaria y luego a la se
distancia
Pasa en Milán las Navidades y quiere saber cómo era todo cuando era una chiquilla. Dime, dice. Cuéntame cómo era todo cuando era pequeña. Bebe Strega a pequeños sorbos, espera, lo mira atentamente
dummy
Te diré lo que llevó a mi padre a la tumba. Lo tercero fue Dummy, la muerte de Dummy. Lo primero fue Pearl Harbor. Y lo segundo, irse a vivir a la granja de mi abuelo, cerca de Wenatchee. Allí fue
el baño
El sábado por la tarde la madre fue en coche a la pastelería del centro comercial. Después de mirar un álbum con fotografías de pasteles pegadas en las hojas, encargó uno de chocolate, el preferid
el compartimiento
Myers recorría Francia en vagón de primera clase para visitar a su hijo, que estudiaba en la universidad de Estrasburgo. Hacía ocho años que no le veía. No se habían llamado por teléfono durante t
el elefante
Sabía que era un error dejarle aquel dinero a mi hermano. ¿Qué necesidad tenía yo de más deudores...? Pero me llamó y me dijo que no podía pagar el plazo de la casa. ¿Qué otra opción me quedaba? N
el padre
El bebé estaba en una canasta al lado de la cama, y llevaba puesto un pelele y un gorro blanco. La canasta de mimbre estaba recién pintada, acolchada con pequeños edredones azules y sujeta con cin
el señor café y el señor arreglos
He visto ciertas cosas. Fui a casa de mi madre a que¬darme unas cuantas noches. Pero en cuanto llegué a lo alto de las escaleras, miré y la vi en el sofá besando a un hombre. Era verano. La puerta
el tren
La mujer se llamaba Miss Dent, y aquella tarde había encañonado a un hombre con una pistola. Le había obligado a arrodillarse en el polvo suplicando que le perdonara la vida. Mientras los ojos del
escuela nocturna
Mi matrimonio se acababa de venir abajo. Yo no encontraba trabajo. Tenía otra chica. Pero estaba fuera de la ciudad. Total que estaba en un bar tomándome una cerveza, y había dos mujeres sentadas
fiebre
Carlyle estaba en apuros. Así había estado todo el verano, desde que le dejó su mujer a principios de junio. Pero hasta hacía poco, justo unos días antes de empezar las clases en el instituto, Car
gazebo
Por la mañana me echa Teacher’s en la barriga y lo apura a lametones. Y esa misma tarde trata de tirarse por la ventana. Yo digo: —Holly, esto no puede seguir así. Esto tiene que acabar. Estamos s
gordo
Estoy sentada ante un café y unos cigarrillos en casa de mi amiga Rita, y se lo estoy contando. He aquí lo que le cuento. Es ya tarde, un aburrido miércoles, cuando Herb sienta al hombre gordo en
intimidad
Tengo unas gestiones que hacer al oeste del estado, así que aprovecho para pararme en la pequeña población donde vive mi ex mujer. No nos hemos visto en cuatro años. Pero de cuando en cuando, siem
jerry y molly y sam
En opinión de Al, sólo había una solución. Tenía que deshacerse del perro sin que Betty y los niños se enteraran. Por la noche. Tenía que hacerse por la noche. Llevaría a Suzi en el coche —a algún
la aventura
Es octubre, un día húmedo. Desde la ventana del hotel veo demasiadas cosas de esta ciudad del Medio Oeste. Veo cómo se encienden las luces de algunos edificios, veo cómo el humo de las altas chime
la brida
Una camioneta vieja con matrícula de Minnesota se detiene en un espacio vacío frente a la ventana. Hay un hombre y una mujer en el asiento delantero, dos chicos en el trasero. Esa gente parece ago
la calma
Me estaban cortando el pelo. Yo estaba sentado en el sillón de barbería, y en los asientos de la pared de enfrente se sentaban tres hombres. A dos de los que esperaban no los había visto nunca. Pe
la casa de chef
Aquel verano Wes le alquiló una casa amueblada al norte de Eureka a un alcohólico recuperado llamado Chef. Luego me llamó para pedirme que olvidara lo que estuviese haciendo y que me fuese allí a
la esposa del estudiante
Había estado leyéndole cosas de Rilke, un poeta que él admiraba, cuando ella se quedó dormida con la cabeza sobre su almohada. Le gustaba leer en alto, y leía bien: una voz segura que ora se hacía
la mentira
Es mentira, dijo mi esposa. ¿Cómo puedes creer una cosa así? Ella está celosa, eso es todo. Giró la cabeza y me miró fijamente. Aún no se había quitado el sombrero ni el abrigo, y estaba ruborizad
leña
Era mediados de agosto y Myers estaba cambiando de vida. La única diferencia entre esta vez y las otras era que ahora estaba sobrio. Acababa de pasar veintiocho días en un centro de desintoxicació
los patos
Aquella tarde se levantó un viento que trajo ráfagas de lluvia e hizo que los patos alzaran el vuelo del lago en negras explosiones y buscaran las apacibles hondonadas inmersas en el bosque. Él es
mecánica popular
Aquel día, temprano, el tiempo cambió y la nieve se deshizo y se volvió agua sucia. Delgados regueros de nieve derretida caían de la pequeña ventana —una ventana abierta a la altura del hombro— qu
menudo
No puedo dormir, pero cuando sé que Vicky, mi mujer, está dormida, me levanto y miro por la ventana del dormitorio la casa de Oliver y Amanda, al otro lado de la calle. Oliver se fue hace ya tres
mío
Aquel día, temprano, el tiempo cambió y la nieve se deshizo y se volvió agua sucia. Delgados regueros de nieve derretida caían de la pequeña ventana -una ventana abierta a la altura del hombro- qu
nadie decía nada
Los oía hablar en la cocina. No podía oír lo que decían, pero estaban discutiendo. Luego se callaron y ella empezó a llorar. Le di un codazo a George. Pensé que si se despertaba y les decía algo a
no son tu marido
Earl Ober era vendedor y estaba buscando empleo. Pero Doreen, su mujer, se había puesto a trabajar como camarera de turno de noche en un pequeño restaurante que abría las veinticuatro horas, situa
parece una tontería
El sábado por la tarde fue a la pastelería del centro comercial. Después de mirar las fotografías de pasteles pegadas en las páginas de una especie de álbum, encargó uno de chocolate, el preferido
plumas
Ese amigo mío del trabajo, Bud, nos había invitado a cenar a Fran y a mí. Yo no conocía a su mujer y él no conocía a Fran. Así que estábamos a la par. Pero Bud y yo éramos amigos. Y yo sabía que e
póngase usted en mi lugar
Estaba pasando la aspiradora cuando sonó el teléfono. Había ido haciendo todo el apartamento y ahora estaba en la sala, utilizando el accesorio de la boquilla para llegar a los pelos de gato que h
quienquiera que hubiera dormido en esta cama
El teléfono suena en plena noche, a las tres de la madrugada, y nos da un susto de muerte. —¡Ve a cogerlo! ¡Ve a cogerlo! —grita mi mujer—. Dios mío, ¿quién puede ser? ¡Ve a cogerlo! No encuentro
recolectores
Estaba sin trabajo. Pero esperaba recibir noticias del norte de un momento a otro. Me había echado en el sofá y escuchaba la lluvia. De cuando en cuando me levantaba y miraba a través de la cortin
señales
El primero de los despilfarros que habían planeado para la velada Wayne y Caroline fue ir a cenar a Aldo’s, un restaurante nuevo y elegante situado muy al norte. Pasaron por un minúsculo jardín va
sesenta acres
Había recibido la llamada hacía una hora, mientras comían. Dos hombres estaban disparando en la parte de Toppenish Creek, propiedad de Lee Waite, más abajo del puente de Cowiche Road. Era la terce
si me necesitas, llámame
Los dos habíamos estado involucrados con otras personas esa primavera, pero cuando llegó junio y terminaron las clases decidimos poner en alquiler nuestra casa en Palo Alto y trasladarnos a la cos
sueños
Mi mujer tiene la costumbre de contarme todo lo que sueña. Cuando se despierta le llevo el café y el zumo y me siento en una silla al lado de la cama mientras se espabila y se aparta los cabellos
tanta agua tan cerca de casa
Mi marido come con buen apetito. Pero no creo que tenga hambre realmente. Mastica, con los brazos sobre la mesa, y fija la mirada en algo que está al otro lado de la cocina. Luego me mira a mí y d
tiempos revueltos
Amenaza tormenta. La niebla gris oscurece las cumbres a lo largo del valle. Nubes negras con pliegues y capas blancas en la superficie se acercan desde las colinas en rápidos desplazamientos, desc
tres rosas amarillas
Chéjov. La noche del 22 de marzo de 1897, en Moscú, salió a cenar con su amigo y confidente Alexéi Suvorin. Suvorin, editor y magnate de la prensa, era un reaccionario, un self-made man cuyo padre
una conversación seria
Estaba el coche de Vera, y ninguno más, y Burt dio gracias por ello. Entró por el camino de acceso y se detuvo junto a la tarta que se le había caído la noche anterior. Seguía allí: el recipiente
una cosa más
La noche en que Maxine volvió del trabajo a casa y encontró a L. D., su marido, otra vez borracho y tratando mal a Rae, de quince años e hija de ambos, acabó diciéndole a L. D. que se largara de c
vándalos
Carol y Robert Noris era viejos amigos de Joanne, la mujer de Nick. La habían conocido tiempo atrás, mucho antes que Nick. Cuando aún estaba casada con Bill Daly. En aquella época, los cuatro —Car
vecinos
Bill y Arlene Miller eran una pareja feliz. Pero de cuando en cuando tenían la sensación de que en su círculo de amistades se les había relegado —y sólo a ellos— un tanto, y que tal actitud había
veía hasta las cosas más minúsculas
Estaba en la cama cuando oí la verja. Escuché con atención. No oí nada más. Pero oí eso. Traté de despertar a Cliff. Estaba como un leño. Así que me levanté y fui hasta la ventana. Una gran luna d
visor
Un hombre sin manos llamó a mi puerta para venderme una fotografía de mi casa. Si exceptuamos los ganchos cromados, era un hombre de aspecto corriente y tendría unos cincuenta años. —¿Cómo perdió
vitaminas
Yo tenía empleo y Patti no. Trabajaba unas horas de noche en el hospital. No hacía nada. Trabajaba un poco, firmaba la tarjeta por ocho horas y me iba a beber con las enfermeras. Al cabo de un tie
¡habráse visto…!
Habíamos terminado de cenar y yo llevaba una hora en la mesa de la cocina, con la luz apagada, vigilando. Si él pensaba hacerlo aquella noche, era la hora, incluso pasada. No le había visto desde
¿por qué no bailáis?
Se sirvió otra copa en la cocina y miró los muebles del dormitorio, situados en la parte delantera de su jardín. Excepto el colchón desnudo y las sábanas a vivas rayas, que descansaban junto a dos
¿por qué no bailan?
Se sirvió otra copa en la cocina y miró los muebles del dormitorio, situados en la parte delantera de su jardín. Excepto el colchón desnudo y las sábanas a vivas rayas, que descansaban junto a dos
¿por qué, cariño?
Muy señor mío: Me sorprendió tanto recibir su carta preguntándome por mi hijo… ¿Cómo ha dado conmigo? Me vine a vivir aquí hace años, justo después de que empezara a suceder todo aquello. Aquí nad
¿qué es lo que quiere?
El caso es que han de vender el coche inmediatamente, y Leo le encarga a Toni que lo haga. Toni es inteligente y tiene personalidad. Años atrás había vendido enciclopedias para niños de puerta en
¿qué hace usted en san francisco?
El asunto no tiene nada que ver conmigo. Tiene que ver con una pareja joven con tres niños que se mudó a una casa de mi ruta a principios del verano pasado. He vuelto a pensar en ello al coger el
¿qué hay en alaska?
Carl se marchó del trabajo a las tres. Salió de la estación y fue en su coche hasta una zapatería cercana a su apartamento. Puso el pie encima del escabel y dejó que el dependiente le soltara el c
¿qué queréis ver?
La víspera de nuestra marcha íbamos a cenar con Pete Petersen y su mujer, Betty. Pete era dueño de un restaurante que daba a la autopista y al Pacífico. A principios de verano le habíamos alquilad
¿qué te parece esto?
Todo el optimismo que había animado su vuelo desde la ciudad se había agotado, se había desvanecido en la tarde del primer día, mientras viajaban en coche rumbo al norte a través de los bosques de
¿quieres hacer el favor de callarte, por favor?
1 Cuando a los dieciocho años iba a marcharse por primera vez a vivir fuera de casa, Ralph Wyman recibió de labios de su padre, director de la Jefferson Elementary School y trompeta solista en la
¿usted es médico?
Cuando oyó el teléfono, salió corriendo del estudio en pijama, bata y zapatillas. Sería su mujer, porque eran más de las diez. Cuando estaba de viaje, solía telefonear todos los días, tarde, despu