rafael arévalo martínez
el hechizadoUn día, después de narrar “La Signatura de la Esfinge”, Cendal dijo a Elena, su radiante protagonista: -Ya le referí su propia historia, la de la Dominadora
el hombre que parecía un caballoEn el momento en que nos presentaron, estaba en un extremo de la habitación, con la cabeza ladeada, como acostumbraban a estar los caballos, y con aire de n
la signatura de la esfingeI Apenas concluí mis abluciones matinales, escribí a Elena la carta que llevó un propio. Me estremecía de comprensión y de deseo de comunicarme con la extra