philip roth
el defensor de la feEn mayo de 1945, transcurridas solo unas semanas desde la finalización de la guerra en Europa, me reexpidieron a Estados Unidos, donde pasé el resto de la guerra integrado en una compañía de instr
eli, el fanáticoLeo Tzuref surgió de detrás de una columna blanca para recibir a Eli Peck. Eli dio un respingo, sorprendido. Luego se estrecharon la mano, y Tzuref le indicó la entrada de la vieja mansión que se
epstein1 Michael, el huésped de fin de semana, dormiría en una de las camas gemelas del antiguo dormitorio de Herbie, de cuyas paredes aún colgaban las fotos de béisbol. Lou Epstein yacía con su mujer en
goodbye, columbus1 La primera vez que la vi, Brenda me pidió que le sujetase las gafas; luego dio unos pasos, hasta situarse en el borde del trampolín, y miró la piscina con ojos de no ver nada; podrían haber quit
la conversión de los judíos—Te las pintas solo para ser el primero en abrir esa bocaza —dijo Itzie—. ¿Por qué te pasas el tiempo abriendo esa bocaza? —No fui yo quien sacó el tema —dijo Ozzie. De veras que no. —¿Y a ti qué
no se conoce al hombre por la canción que cantaFue en primer curso, en clase de Orientación Profesional, hace ya quince años, donde conocí al expresidiario Alberto Pelagutti. Durante la primera semana, mis nuevos compañeros y yo nos vimos some