óscar castro
luceroRECORTADAS unas sobre otras, las cresterías de la cordillera barajan sus naipes pétreos hasta donde la mirada de Rubén Olmos puede alcanzar. Cumbres albísimas, azules hondonadas, contrafuertes den
tierra ajenaLISANDRO Pozo y el campo han sido amigos de siempre. Existe una profunda y clara compenetración entre ellos, que no precisa de palabras para manifestarse. Lisandro “siente” la tierra. La besa con