nathaniel hawthorne
el artista de lo belloUn hombre viejo, con su hermosa hija al brazo, paseaba por la calle, y emergió de la penumbra del nublado atardecer a la luz que iluminaba el pavimento, pro
el barranco de las tres colinasEn los extraños tiempos en que los sueños fantásticos y los caprichos locos se realizaban en las circunstancias reales de la vida, dos personas se encontrar
el egoísmo; o la serpiente del pecho—¡Ahí viene! —gritaron los chicos por la calle—. ¡Ahí viene el hombre con una serpiente en su pecho! Herkimer se detuvo en el momento en que iba a cruzar la
el entierro de roger malvinUno de los pocos sucesos de las guerras contra los indios susceptibles de recibir la luz de luna de lo novelesco, fue la expedición emprendida en defensa de
el experimento del doctor heideggerAquel hombre singular que se llamó el doctor Heidegger, invitó cierta vez a su estudio a cuatro antiguos amigos suyos. Tres de ellos eran ancianos de cabell
el ferrocarril celestialNo hace mucho tiempo, al traspasar la puerta de los sueños visité esa región de la tierra en la que está la famosa Ciudad de la Destrucción. Me interesó muc
el gran rostro de piedraUna tarde, a la caída del sol, una madre y su hijo pequeño se hallaban sentados a la puerta de su cabaña, hablando del Gran Rostro de Piedra. No tenían más
el holocausto del mundoÉRASE una vez —poca o ninguna importancia tiene que lo fuera en un tiempo pasado o en uno que ha de venir—, este ancho mundo se vio tan sobrecargado por una
el invitado ambiciosoEste suceso se inició al caer la tarde de un día de septiembre. En aquel momento se hallaba la familia congregada alrededor de la lumbre del hogar, mantenid
el joven goodman brownEl joven Goodman Brown salió a la calle de la aldea de Salem cuando el sol se ponía. Pero después de cruzar el umbral introdujo de nuevo la cabeza para camb
el retrato de edward randolphEl antiguo y tradicional contertulio de la Casa Provincial estuvo presente en mis recuerdos desde la mitad del verano hasta el mes de enero. Una tarde desoc
el tesoro de peter goldthwaite—¿De modo, Peter, que ni siquiera acepta estudiar mi oferta? —preguntó el señor John Brown, mientras abotonaba el gabán sobre su robusta figura y estiraba s
el testamentoUn hombre rico deja en su testamento su casa a una pareja pobre. Esta se muda ahí; encuentran un sirviente sombrío que el testamento les prohíbe expulsar. E
el velo negro del pastorEl sacristán estaba en el atrio de la iglesia de Milford, tirando afanosamente de la cuerda de la campana. Los ancianos de la aldea avanzaban agobiadamente
ethan brandBartram el calero, un hombre rudo, corpulento y tiznado de carbón, vigilaba el horno a la caída de la noche y su pequeño hijo jugaba a hacer casas con trozo
feathertop—¡Dickon! —gritó la Madre Rigby—. ¡Un tizón para mi pipa! La pipa estaba en la boca de la anciana cuando pronunció estas palabras. La había insertado allí d
holocausto de la tierraÉrase una vez —poca o ninguna importancia tiene que lo fuera en un tiempo pasado o en uno que ha de venir—, este ancho mundo se vio tan sobrecargado por una
la ambición del forasteroEste suceso se inició al caer la tarde de un día de septiembre. En aquel momento se hallaba la familia congregada alrededor de la lumbre del hogar, mantenid
la catástrofe del señor higginbothammUn hombre joven, de profesión vendedor ambulante de tabaco, se dirigía desde Morristown, en donde se había entretenido en amplios tratos con el diácono de l
la colección de un virtuosoEl otro día, como disponía de una hora de ocio, entré en un museo nuevo que atrajo mi atención casualmente por un cartel pequeño y discreto: VEA AQUÍ LA COL
la correspondencia de p.Mi infortunado amigo P. ha perdido el hilo de su vida por la interposición de largos intervalos en los que tenía la razón parcialmente desordenada. El pasad
la hija de rapacciniHACE ya muchos años llegó a Padua, con el fin de proseguir sus estudios en la Universidad de aquella ciudad, un joven llamado Giovanni Guasconti. Procedía d
la invocación de alice doaneEn una apacible tarde de junio tuve la buena suerte de pasear en compañía de dos damas jóvenes. Puesto que dejaron librada a mi criterio la elección de la r
la marca de nacimientoA fines del siglo pasado vivió un hombre de ciencia, eminente en todas las ramas de la filosofía, quien no mucho antes de que se inicie nuestra historia hab
la ordenUn hombre de muy férrea personalidad ordena a otro, bajo su dominio, que ejecute cierto acto. El primero muere de pronto; el segundo sigue ejecutando ese ac
las esposas de los muertosEl relato siguiente, cuyos incidentes simples y domésticos parecieron escasamente dignos de ser relatados, después de un lapso muy prolongado, despertó algú
los retratos proféticos—¡Vaya con este pintor! –exclamó Walter Ludlow, con animación—. No sólo se estaca en su arte particular, sino que tiene vastos conocimientos sobre todas las
mi pariente, el mayor molineuxLuego que los reyes de Gran Bretaña se hubieron arrogado el derecho de designar a los gobernadores coloniales, las medidas de estos últimos casi nunca conqu
otroUn hombre rico deja en su testamento su casa a una pareja pobre. Esta se muda allí; encuentran un sirviente sombrío que el testamento les prohíbe expulsar.
reflexionesUn hombre, en la vigilia, piensa bien de otro y confía en él plenamente, pero lo inquietan sueños en que ese amigo obra como enemigo mortal. Se revela, al f
una fiesta selectaUn Hombre con Fantasía celebró una fiesta en uno de sus castillos imaginarios e invitó a un número de distinguidos personajes para que le honraran. La mansi
wakefieldRecuerdo haber leído en alguna revista o periódico viejo la historia, relatada como verdadera, de un hombre -llamémoslo Wakefield- que abandonó a su mujer d