montague rhodes james
corazones perdidosSI no estoy mal informado, corría el mes de septiembre del año 1811 cuando la silla de postas se detuvo ante la casa de Aswarby Hall, en pleno corazón de Li
cuando anochece en el parqueEra la hora tardía y la noche clara. Me había detenido no lejos del Sheep's Bridge, meditando sobre la quietud que tan sólo rompía el murmullo de la presa,
dos médicosTengo comprobado que es muy corriente encontrar papeles metidos dentro de libros viejos, aunque es muy raro tropezar con alguno de interés. Pero ocurre, así
el cercado de martinHace unos años estuve viviendo unos días con el rector de una parroquia del oeste donde la Sociedad a la que pertenezco tiene una propiedad. Había ido a ver
el conde magnusLo último que explicaré al lector en estas páginas es de qué modo llegaron a mis manos los documentos a base de los cuales he construido este relato. Pero a
el diario del señor poynterLa sala de una casa de subastas de libros prestigiosa y antigua de Londres es, desde luego, un importante lugar de encuentro para coleccionistas, biblioteca
el fresnoEl que ha viajado por el este de Inglaterra conoce las casa residenciales que la salpican: pequeños edificios húmedos, de estilo italiano, en general, rodea
el grabadoHace un tiempo pude narrarles la historia de una aventura que le aconteció a un amigo mío llamado Dennistoun cuando andaba buscando objetos de arte para el
el libro del canon albericoSt. Bertrand de Comminges es un decaído pueblo en las colinas de los Pirineos, no muy lejos de Toulouse, muy cerca de Bagnères-de-Luchon. Fue sede de una di
el maleficio de las runas15 de abril de 190… ESTIMADO señor: El Consejo de la Asociación… me solicita que le devuelva a usted el borrador de una comunicación sobre La verdad de la a
el pozo de las lamentacionesEn el año 19... el grupo de scouts de un colegio de renombre tenía entre sus miembros a dos chicos llamados respectivamente Arthur Wilcox y Stanley Judkins.
el señor humphreys y su herenciaHace unos quince años, un día de últimos de agosto o primeros de septiembre llegaba el tren a Wilsthorpe, estación rural del este de Inglaterra. Junto con o
el tesoro del abad thomasVerum usque in praesentem diem multa garriunt inter se Canonici de abscondito quodam istius Abbatis Thomae thesauro, quem saepe, quanquam adhuc incassum, qu
entretenimiento de una veladaNo hay nada más corriente en los libros de antaño que la descripción de la lumbre en invierno, donde la abuela cuenta a los pequeños agrupados en círculo, t
la casa de muñecas embrujada—Supongo que trastos de esta clase pasarán por sus manos continuamente, ¿verdad? —dijo el señor Dillet al tiempo que señalaba con el bastón un objeto que se
la residencia de whitminsterEl doctor Ashton —Tomas Ashton, doctor en Teología— estaba sentado en su despacho, envuelto en su bata, con el solideo de seda encasquetado en su afeitada c
la rosaledaLos señores Anstruther desayunaban en un cuarto de estar de su residencia de Westfield, en el condado de Essex, y hacían planes para el día. —George —dijo l
las señales de la propiedad vecina—Como es natural, los que dedican la mayor parte de su tiempo a leer o escribir libros tienen tendencia a prestar una atención especial a cualquier acumulac
número treceDe las ciudades de Jutlandia, Viborg ocupa con toda justicia un lugar destacado. Es sede episcopal; tiene una bella catedral aunque casi nueva, un parque en
panorama desde la colinaQué agradable resulta viajar solo en un vagón de primera clase el primer día de unas largas y prometedoras vacaciones, y distraerse contemplando de cuando e
ratas—Si tu caminaste a través del dormitorio, has visto las andrajosas y húmedas colchas revueltas como el mar. —¿Revueltas? ¿Por qué? —dijo. —¿Por qué? Por las
una advertencia a los curiososEl pueblecito costero en el que pido al lector que se sitúe se llama Seaburgh. No es muy distinto hoy de como lo recuerdo cuando era niño: al sur marismas c
una historia escolarEn un salón de fumar, dos hombres charlaban de su época escolar. —En nuestro colegio —decía A.—, teníamos la huella de un fantasma en la escalera. ¿Cómo era