max aub
algún díaAlgún día los hombres descubrirán que el sueño vino después. Dios no duerme, ni Adán dormía. Los infusorios no duermen, ni el diplodoco podía. El elefante duerme dos horas y el perro todas las que
café con lecheEmpezó a darle vuelta al café con leche con la cucharita. El líquido llegaba al borde, llevado por la violenta acción del utensilio de aluminio. (El vaso era ordinario, el lugar barato, la cuchari
conflicto laboralEra la séptima vez que me mandaba copiar aquella carta. Yo tengo mi diploma, soy una mecanógrafa de primera. Y una vez por un punto y seguido, que él dijo que era aparte, otra porque cambió un «qu
crimen ejemplarHacía un frío de mil demonios. Me había citado a las siete y cuarto en la esquina de Venustiano Carranza y San Juan de Letrán. No soy de esos hombres absurdos que adoran el reloj reverenciándolo c
dolor de cabezaLo maté porque me dolía la cabeza. Y él venga hablar, sin parar, sin descanso, de cosas que me tenían completamente sin cuidado. La verdad, aunque me hubiesen importado. Antes, miré mi reloj seis
el maestroHace diez años que soy maestro de la Escuela Primaria de Tenacingo, Zac. Han pasado muchos niños por los pupitres de mi escuela. Creo que soy un buen maestro. Lo creía hasta que salió aquel Panchi
el matrimonioLA SALA era pequeña, pero muy amueblada: dos consolas, dos sillones, dos parejas dispares de sillas, dos vitrinas —la una alta, la otra baja, estrecha la primera, ancha al segunda—, dos cornucopia
el monteCuando Juan salió al campo, aquella mañana tranquila, la montaña ya no estaba. La llanura se abría nueva, magnífica, enorme, bajo el sol naciente, dorada. Allí, de memoria de hombre, siempre hubo
en nombre de todos¿Ustedes no han tenido nunca ganas de asesinar a un vendedor de lotería, cuando se ponen pesados, pegajosos, suplicantes? Yo lo hice en nombre de todos.
es tan sencillo—Es tan sencillo: Dios es la creación, a cada momento es lo que nace, lo que continúa, y también lo que muere. Dios es la vida, lo que sigue, la energía y también la muerte, que es fuerza y contin
ficha 342Apellido del enfermo: Agrasot, Luisa. Edad: 24 años. Natural de Veracruz. Diagnóstico: Erupción cutánea de origen probablemente poli-bacilar. Tratamiento: Dos millones de unidades de penicilina. R
la gabardinaTODAVÍA existía el carnaval. Es decir: hace muchos años. No importa: de todos modos no me van a creer. Se llamaba Arturo, Arturo Gómez Landeiro. No era mal parecido, sólo una gran nariz le molesta
la ingratitudERA YA vieja cuando tuvo una hija. El marido murió a los pocos años y ella fue cuidando su retoño como a la niña de sus ojos. Era una muchachita desmedrada, de ojos azules, casi grises, mirada per
la sonrisaCuando el general Den Bié Uko se enteró que su enemigo el general Bai Pu Un había caído prisionero, se alegró muchísimo. La verdad: nada hubiera podido satisfacerle tanto. Nadie lo notó. Así era d
la uñaEl cementerio está cerca. La uña del meñique derecho de Pedro Pérez, enterrado ayer, empezó a crecer tan pronto como colocaron la losa. Como el féretro era de mala calidad (pidieron el ataúd más b
ley del talión—No lo hice adrede. Es todo lo que se le ocurrió repetir a aquella imbécil, frente al jarro, hecho añicos. ¡Y era el de mi santa madre, que en gloria esté! La hice pedazos. Les juro que no pensé,
lo maté en sueñosLo maté en sueños y luego no pude hacer nada hasta que lo despaché de verdad. Sin remedio.
noche de reyesMató a su hermanita la noche de Reyes para que todos los juguetes fuesen para ella.
pueden ustedes preguntarloPueden ustedes preguntarlo en la Sociedad de Ajedrez de Mexicali, en el Casino de Hermosillo, en la Casa de Sonora: yo soy, yo era, muchísimo mejor jugador de ajedrez que él. No había comparación
se mondaba los dientesSe mondaba los dientes como si no supiese hacer otra cosa. Dejaba el palillo al lado del plato para, tan pronto como dejaba de masticar, volver al hurgo. Horas y horas, de arriba a abajo, de abajo
un poquito más—Un poquito más. No podía decir que no. Y no puedo sufrir el arroz. —Si no repite otra vez, creeré que no le gusta. Yo no tenía ninguna confianza en aquella casa. Y quería conseguir un favor. Ya c