massimo bontempelli
áfricaNunca he tenido una verdadera inclinación por el homicidio. Hasta ahora no he asesinado más que a mi amigo Amílcar, aunque, tras de mucho pensarlo, me parece que no fue una mala idea. Esto sucedió
joven alma crédulaRené Clamart me confía a Minnie para que le haga compañía durante media hora en el Quai del Louvre. Yendo por el Quai del Louvre, Minnie, de repente, se aparta de mi lado y escapa; allí está: ha c
la calle bellovesiUna vez, mientras estaba en la plataforma de un tranvía de Milán, un individuo con barba gris, sombrero verde y aspecto de calabrés, fijó sobre mí sus blancos ojos de poseído y me dijo: —Le pido p
la iniquidadHasta los dieciséis años y su primer suicidio, Santos no había tenido una idea y menos aún un sentimiento, así fuera confuso, de la desigualdad social. No conoció a sus padres. Nació casualmente,
la vuelta al mundoUna sola vez en la vida he firmado una letra de cambio. Yo era muy joven. La letra era pequeña: cien liras. Pero en aquel entonces, y en aquella edad, me parecía enorme. Y crecía; de día en día, a
las llaves1 Cómo hay que amar Nunca veraneo. Tendría que ir forzosamente a la montaña o al mar. Aborrezco la montaña. En cambio, siento por el mar un gran amor. No creo forjarme ilusiones juzgándome corresp
para la historia del teatro danésMe hallaba en las cercanías de Copenhague, privado de todo medio de subsistencia, cuando tuve la feliz idea de pedir ayuda al rey de Dinamarca, el cual fundó inmediatamente un teatro dramático y m
sobre una locomotoraIgnoro cómo me vino la idea de subir en una máquina de vapor a la carrera, al lado del maquinista. No me es posible describir esa máquina ni nuestra carrera. Todos los elementos –metal y calor, va