marco denevi
a la salida del infierno-Dante: Adiós, dulce maestro. -Virgilio: ¡Cómo! ¿Y el Purgatorio? ¿Y el Paraíso? -Dante: ¡Para qué! Quien conoció el Infierno ya no tiene ningún interés en
adán y evaRecordando lo que él hizo con el amor de Dios, Adán siempre recelará del amor de Eva.
catequesis-El hombre -enseñó el Maestro- es un ser débil. -Ser débil -propagó el apóstol- es ser un cómplice. -Ser cómplice -sentenció el Gran Inquisidor- es ser un c
crueldad de cervantesEn el primer párrafo del Quijote dice Cervantes que el hidalgo vivía con un ama, una sobrina y un mozo de campo y plaza. A lo largo de toda la novela este m
cuento de horrorLa señora Smithson, de Londres (estas historias siempre ocurren entre ingleses) resolvió matar a su marido, no por nada sino porque estaba harta de él despu
cuento policialRumbo a la tienda donde trabajaba como vendedor, un joven pasaba todos los días por delante de una casa en cuyo balcón una mujer bellísima leía un libro. La
desastroso fin de los tres reyes magosCamino de regreso a sus tierras, los tres Reyes Magos oyeron a sus espaldas el clamor de la Degollación. Más de una madre corrió tras ellos, los alcanzó y l
don quijote cuerdoEl único momento en que Sancho Panza no dudó de la cordura de don Quijote fue cuando lo nombraron (a él, a Sancho) gobernador de la ínsula Barataria.
dulcinea del tobosoVivía en El Toboso una moza llamada Aldonza Lorenzo, hija de Lorenzo Corchuelo y de Francisca Nogales. Como hubiese leído novelas de caballería, porque era
eine kleine nachtmusikTiempo atrás el edificio estaba habitado por familias de posición acomodada. Después, uno tras otro, los departamentos fueron alquilados a agentes de Bolsa,
el amor es créduloDe regreso en Ítaca, Odiseo cuenta sus aventuras desde que salió de Troya incendiada. Solo obtiene sonrisas irónicas. La misma Penélope, su mujer, le dice e
el diabloGiovanni Papini (Il Diavolo, Florencia, 1958) ha pasado revista a todas las teorías y a todas las hipótesis sobre el Diablo. Me llama la atención que omita
el emperador de chinaCuando el emperador Wu Ti murió en su vasto lecho, en lo más profundo del palacio imperial, nadie se dio cuenta. Todos estaban demasiado ocupados en obedece
el eterno militarDespués de la batalla (de Quebracho Herrado) me acuerdo que el coronel dio orden de enterrar a los muertos. El sargento Saldívar y ocho soldados se encargar
el maestro traicionadoSe celebraba la última cena. —¡Todos te aman, oh Maestro! –dijo uno de los discípulos. —Todos no —respondió gravemente el Maestro—. Conozco a alguien que me
el peligro amarilloNos dicen que los chinos tienen la piel amarilla, pero nunca hemos visto un hombre con la piel del color del limón maduro o de la yema del huevo. Se nos dic
el precursor de cervantesVivía en El Toboso una moza llamada Aldonza Lorenzo, hija de Lorenzo Corchelo, sastre, y de su mujer Francisca Nogales. Como hubiese leído numerosísimas nov
el ruiseñorTodas las noches, desde el crepúsculo hasta el alba, resonaba en el bosque el canto del ruiseñor. El rey lo oía desde su palacio. —Más precioso es ese ruise
el trabajo n° 13 de hérculesSegún el apócrifo Apolodoro de la Biblioteca, “Hércules se hospedó durante cincuenta días en casa de un tal Tespio, quien era padre de cincuenta hijas a tod
epidemia de dulcineas en el tobosoEl peligro está en que, más tarde o más temprano, la noticia llegue al Toboso. Llegará convertida en la fantástica historia de un joven apuesto y rico que,
epílogo de las ilíadasDesde el alcázar del palacio lo vio llegar a Ítaca de regreso de la guerra de Troya. Habían pasado treinta años desde su partida. Estaba irreconocible, pero
esquina peligrosaEl señor Epidídimus, el magnate de las finanzas, uno de los hombres más ricos del mundo, sintió un día el vehemente deseo de visitar el barrio donde había v
génesisCon la última guerra atómica, la humanidad y la civilización desaparecieron. Toda la tierra fue como un desierto calcinado. En cierta región de Oriente sobr
génesis, 2Imaginad que un día estalla una guerra atómica. Los hombres y las ciudades desaparecen. Toda la tierra es como un vasto desierto calcinado. Pero imaginad ta
historia fantásticaCuenta fray Jerónimo de Zúñiga, capellán de la prisión del Buen Socorro, en Toledo, que el 7 de junio de 1691 un marinero natural de las Indias Occidentales
in paradisumDios debe disponer que periódicamente los santos y los bienaventurados abandonen por una temporada el Paraíso, pues de lo contrario no saben u olvidan que v
la anunciación al traidorDesplegué todas las posibilidades del pecado, hasta agotarlas. Entonces toqué fondo, sentí náuseas. La vida oscila incesantemente entre la bestia y el ángel
la cicatrizSegún Gustav Büscher (El libro de los misterios, Barcelona, 1961) el arqueólogo alemán Hilprecht descifró los caracteres cuneiformes inscriptos en dos
la hormigaUn día las hormigas, pueblo progresista, inventan el vegetal artificial. Es una papilla fría y con sabor a hojalata. Pero al menos las releva de la necesida
la inmolación por la bellezaEl erizo era feo y lo sabía. Por eso vivía en sitios apartados, en matorrales sombríos, sin hablar con nadie, siempre solitario y taciturno, siempre triste,
la memoria, esa incomodidadSe encontraron por un capricho del azar. No se conocían, pero les bastó mirarse para caer fulminados por lo que en Sicilia llaman el rayo del amor. Sin pron
la mujer ideal no existeSancho Panza repitió, palabra por palabra, la descripción que el difunto don Quijote le había hecho de Dulcinea. Verde de envidia, Dulcinea masculló: -Conoz
la reina virgenHe sabido que Isabel I de Inglaterra fue un hombre disfrazado de mujer. El trasvestismo se lo impuso la madre, Ana Bolena, para salvar a su vástago del odio
la soledadDispuesto a convertirse en el primer orador de la ciudad, se encerró en su casa y a solas, durante muchos años, practicó el arte de la oratoria. Pulía cada
la virginidad escaseaLos lapitas pusieron sitio a Dodoma y exigieron, para levantarlo, que les cediesen por una noche todas las vírgenes de la ciudad. La cruel exigencia fue ace
las vírgenes prudentesRequerida de amores por un pastor y por el rey Salomón, la Sulamita no duda. Alguna boba, borracha de romanticismo, habría elegido al pastor y, transcurrida
los animales en el arcaSí, Noé cumplió la orden divina y embarcó en el arca un macho y una hembra de cada especie animal. Pero durante los cuarenta días y cuarenta noches del dilu
los ardides de la impotenciaQuizá Dulcinea exista, pero don Quijote le hace creer a Sancho lo contrario porque es incapaz de amar a una mujer de carne y hueso.
los silencios de lanzarote y ginebraCada noche se entendían a la perfección, sin necesidad de hablar, en un diálogo mudo que, no obstante, era más rico y más sabio que las peroratas de todos l
otra versiónNinguno, entre los discípulos, amó a Jesús con la devoción, con el fanatismo, con la fidelidad de perro con que lo amó Judas. Pero ahí estaba precisamente l
pesca de sirenasHundir el barco hasta el fondo del mar, si es preciso, hasta que la quilla repose sobre la negra arena del fondo, en medio de la oscuridad y del silencio. S
realismo femeninoTeresa Panza, la mujer de Sancho Panza, estaba convencida de que su marido era un botarate porque abandonaba hogar y familia para correr locas aventuras en
schehrasad en la noche 1002De noche, contar cuentos. De día, imaginarlos. Así vivió Schehrasad los tres primeros años de su matrimonio con el rey Schariar. Al cabo de esos tres años s
silencio de sirenasCuando las Sirenas vieron pasar el barco de Ulises y advirtieron que aquellos hombres se habían tapado las orejas para no oírlas cantar (¡a ellas, las mujer
the male animalSentada a la sombra de un sicomoro, Rukmini, la hermosa, espera a Krishna, el fuerte. Se oyen los pasos de Krishna. Rukmini dice: Krishna es un dios pero pr
¿el primer cuento de kafka?Entre 1895 y 1901 medió la existencia de la revista literaria Der Wanderer (El viajero), que en idioma alemán se editó en Praga bajo la dirección de Otto Ga
“veritas odium parit”Traedme el caballo más veloz -pidió el hombre honrado-. Acabo de decirle la verdad al rey.