león tolstói
después del baile-Usted sostiene que un hombre no puede comprender por sí mismo lo que está bien y lo que está mal, que todo es resultado del ambiente y que éste absorbe al
el ahijadoI Un pobre mujik tuvo un hijo. Se alegró mucho y fue a casa de un vecino suyo a pedirle que apadrinase al niño. Pero aquél se negó: no quería ser padrino de
el origen del malEn medio de un bosque vivía un ermitaño, sin temer a las fieras que allí moraban. Es más, por concesión divina o por tratarlas continuamente, el santo varón
el padre sergioI Alrededor del año 1840, en Petersburgo, tuvo lugar un suceso que sorprendió a cuantos de él tuvieron noticias: un oficial de coraceros del regimiento impe
el perro muertoJesús llegó una tarde a las puertas de una ciudad e hizo adelantarse a sus discípulos para preparar la cena. Él, impelido al bien y a la caridad, internose
el poder de la infancia-¡Que lo maten! ¡Que lo fusilen! ¡Que fusilen inmediatamente a ese canalla…! ¡Que lo maten! ¡Que corten el cuello a ese criminal! ¡Que lo maten, que lo mate
el primer destiladorUn pobre mujik se fue al campo a labrar, sin haber almorzado. Llevó un pedazo de pan. Después de haber preparado su arado, escondió su mendrugo debajo de un
el prisionero del cáucaso1 Servía en el Cáucaso como oficial un noble llamado Zhilin. Una vez recibió una carta de casa. Le escribía su anciana madre: «Me he hecho vieja, y antes de
el saltoUn navío regresaba al puerto después de dar la vuelta al mundo; el tiempo era bueno y todos los pasajeros estaban en el puente. Entre las personas, un mono,
el sueñoI -No la considero hija mía, compréndelo. Pero, de todos modos, no soy capaz de dejarla a cargo de personas extrañas. Arreglaré las cosas de manera que pued
el viejo caballoEn nuestra finca había un viejo llamado Pimén Timofeich. Había cumplido noventa años. Vivía con un nieto. Estaba encorvado y andaba muy lentamente, apoyándo
historia de un músicoI CINCO JÓVENES ENTRARON a las tres de la madrugada en un baile público de Petersburgo. Se había bebido mucho champagne. Los hombres que componían la concur
iliaVivía en la región de Ufim un bachir llamado Ilia. Hacía apenas un año que lo había casado su padre, cuando éste murió, dejándole poca cosa. Ilia tenía en a
jodynkaNo comprendo esa terquedad. ¿Por qué te obstinas en madrugar y mezclarte con la gente del pueblo, cuando puedes ir mañana con la tía Viera, directamente a l
la camisa del hombre felizEn las lejanas tierras del norte, hace mucho tiempo, vivió un zar que enfermó gravemente. Reunió a los mejores médicos de todo el imperio, que le aplicaron
la incursión(RELATO DE UN VOLUNTARIO) El 12 de julio, el capitán Jlopov, con sable y charreteras —desde mi llegada al Cáucaso aun no lo había visto de uniforme— entró p
la mimbreraDurante la Semana Santa, un mujik fue a ver si la tierra ya se había deshelado. Se dirigió al huerto y tanteó la tierra con un palo. La tierra ya se había a
la muerte de iván ilich1 Durante una pausa en el proceso Melvinski, en el vasto edificio de la Audiencia, los miembros del tribunal y el fiscal se reunieron en el despacho de Iván
la muñeca de porcelana21 de marzo de 1863 ¿Por qué te has vuelto tan fría, Tania? Ya no me escribes, y me gusta tanto saber de ti… Aún no has contestado a la alocada carta de Lev
las tres preguntasCierto emperador pensó un día que si conociera la respuesta a las siguientes tres preguntas, nunca fallaría en ninguna cuestión. Las tres preguntas eran: ¿C
los tres ermitañosEl arzobispo de Arkangelsk navegaba hacia el monasterio de Solovki. En el mismo buque iban varios peregrinos al mismo punto para adorar las santas reliquias
melania y akulinaAquel año llegó pronto la Semana Santa. Apenas se había terminado de viajar en trineo, la nieve cubría aún los patios y por la aldea fluían algunos riachuel
pobres gentesEn una choza, Juana, la mujer del pescador, se halla sentada junto a la ventana, remendando una vela vieja. Afuera aúlla el viento y las olas rugen, rompién
sin quererVolvió a las seis de la mañana y, según costumbre, pasó al cuarto de aseo; pero, en lugar de desnudarse, se sentó o, mejor dicho, se dejó caer en una butaca
tres muertesEra otoño. Por la gran carretera rodaban a trote largo dos carruajes. En el primero viajaban dos mujeres. Una era el ama: pálida, enferma. La otra, su criad
¿cuánta tierra necesita un hombre?I La hermana mayor, que estaba casada con un comerciante y residía en la ciudad, fue a la aldea a visitar a su hermana menor, mujer de un campesino. Mientra