kjell askildsen
ajedrezEl mundo ya no es lo que era. Ahora, por ejemplo, se vive más tiempo. Yo tengo ochenta y muchos, y es poco. Estoy demasiado sano, aunque no tenga razones pa
desde ahora te acompañaré a casa-Tampoco te esmeras mucho con los deberes, sales corriendo en cuanto acabas de comer. Por cierto, ¿qué haces en el bosque? -Pasear, ya te lo he dicho. -¿Mir
el comodínUn sábado por la noche, hacia finales de noviembre, me hallaba solo en casa con Lucy. Yo estaba sentado en el sillón junto a la ventana, ella junto a la mes
el precio de la amistadHabía aceptado porque ya en dos ocasiones le había puesto una excusa. Fuimos amigos íntimos hace muchos años y nunca nos peleamos, simplemente el tiempo y l
elisabethEra domingo por la mañana temprano. Yo había cogido una tumbona de la terraza y me la había bajado hasta un rincón del jardín, al fondo, junto al asta. Allí
en el caféUna de las últimas veces que estuve en un café fue un domingo de verano, lo recuerdo bien, porque casi todo el mundo iba en mangas de camisa y sin corbata,
en la peluqueríaHace muchos años que dejé de ir al peluquero; el más cercano se encuentra a cinco manzanas de aquí, lo que me resultaba bastante lejos incluso antes de romp
la señora m.Una de las pocas personas que saben que aún existo es la señora M., de la tienda de la esquina. Dos veces por semana me trae lo que necesito para vivir, per
maríaUn otoño me encontré por sorpresa con mi hija María en la acera delante de la relojería; estaba más delgada, pero no me costó nada reconocerla. No recuerdo
vayaUn día de verano que no llovió me entraron ganas de moverme, o al menos, de dar una vuelta por la manzana. La idea me animó, de repente me di cuenta de que