katherine anne porter
antiguas muertesPrimera parte: 1885-1902 Era una mujer joven de aspecto resuelto, su cabello era oscuro, rizado y corto con raya a un lado, la cara como un breve óvalo con
aquel árbolEn realidad, le habría gustado ser un alegre vagabundo echado bajo un árbol en un buen clima y escribir poemas. Escribía muchísimos poemas, pero no eran bue
calabazas para la abuelita weatherallZafó su muñeca de entre los dedos regordetes y cuidadosos del doctor Harry y subió la sábana hasta su barbilla. ¡El mocoso debería andar con pantalones cort
élLa vida de los Whipples era dura. Resultaba difícil alimentar tantas bocas hambrientas; difícil vestir a los niños con ropas abrigadas durante el invierno,
el espejo agrietadoDennis oyó a Rosaleen hablando en la cocina y una voz de hombre respondiéndole. Se sentó con las manos entre las rodillas y pensó por centésima vez que, en
el mártirRubén, el pintor más ilustre de México, estaba profundamente enamorado de su modelo Isabel, quien a su vez estaba unida sentimentalmente a un artista rival
el roboTenía el bolso en la mano cuando entró. Parada en medio de la habitación, sujetándose el albornoz y arrastrando una toalla húmeda con una mano, examinó el m
el vino del mediodíaÉpoca: 1896-1905 Lugar: una pequeña granja del sur de Texas Los dos chiquillos mugrientos de pelo color estopa que estaban escarbando entre la ambrosía en e
haciendaVer a Kennerly tomar el tren rodeado de personas de piel oscura de clase inferior bien valía el precio de un billete. A falta de otro plan, Andreiev y yo se
judas en florBraggioni está sentado en el borde de una silla de respaldo recto, demasiado pequeña para él, y le canta a Laura con una sedosa pero lúgubre voz. Laura ha e
la cuerdaA los tres días de haberse instalado en el campo, él regresó del pueblo andando, con una cesta de provisiones y un rollo de cuerda de veintidós metros. Ella
magiaY, madame Blanchard, sepa que me siento muy feliz de estar aquí con usted y su familia, pues todo me resulta tan tranquilo, ya que antes trabajé mucho tiemp
maría concepciónMaría Concepción andaba cautelosamente, manteniéndose en el centro del blanco camino polvoriento, donde las espinas del maguey y las traicioneras púas curva
pálido caballo, pálido jineteEn sueños, ella sabía que estaba en su cama, pero no en la cama en la que se había acostado hacía unas horas, y sabía que la habitación tampoco era la misma
violeta virgenVioleta, una joven de casi quince años, se sentó en un cojín, abrazándose las rodillas y mirando a Carlos, su primo, y a su hermana Blanca, que leían por tu