juan ramón jiménez
cuentos largos¡Cuentos largos! ¡Tan largos! ¡De una página! ¡Ay, el día en que los hombres sepamos todos agrandar una chispa hasta el sol que un hombre les dé concentrado
el joven pintor—¿No tienes ya bastante dinero, hijo? ¡No pintes más, que ya has trabajado bastante! Y la madre vieja besaba tiernamente a su hijo con besos blancos como su
el rayito de solAl niño chico lo ha despertado en la cuna un rayito de sol que entra en el cuarto oscuro de verano por una rendija de la ventana cerrada. Si se hubiera desp
el rectoTenía la heroica manía bella de lo derecho, lo recto, lo cuadrado. Se pasaba el día poniendo bien, en exacta correspondencia de líneas, cuadros, muebles, al
jijoneses de navidadEn el amplio ámbito blanco de la tienda, a la que un débil amarillo de lira de petróleo funde aristas y dobleces en un solo plano; como en una atmósfera dis
la ventanaAbrió los ojos. (Había estado tirado en su butaca toda la mañana fea, durmiendo su largo, desesperado hastío.) Las cuatro paredes de su cuarto estaban oscur
la violetillaNos trajeron de regalo un palomo blanco, ¿para que nos lo comiéramos? ¿Quién, después de verlo y acariciarlo, se lo comía? Se lo dimos a los dos niños del j
platero y yoADVERTENCIA A LOS HOMBRES QUE LEAN ESTE LIBRO PARA NIÑOS Este breve libro, en donde la alegría y la pena son gemelas, cual las orejas de Platero, estaba esc
¡abrió los ojos!Abrió los ojos. (Había estado tirado en su butaca toda la mañana fea, durmiendo su largo, desesperado hastío.) Las cuatro paredes de su cuarto estaban oscur